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Cuando la pandemia lo permita, Mérida es el destino turístico por excelencia

Por el momento, se puede ir planificando todo el viaje. Alojamientos, si el transporte será terrestre o aéreo, en fin afinando detalles para que cuando las condiciones estén dadas, disfrutar de este estado venezolano.

El estado Mérida es un lugar con envidiable clima, hermosos paisajes, gastronomía sin igual y amables pobladores.

Algunos de los lugares que debes incluir en la planificación están:

La Venezuela de Antier y Los Aleros: Disfruta de estos  parques temáticos que lo llevarán a recordar “viejos” tiempos, automóviles, arquitectura, leyendas y, sobre todo en Los Aleros, disfrutar de los juegos que hacen los activistas del parque.

El Rectorado de la ULA: Entre las casas coloniales del centro de la ciudad y las hermosas montañas nevadas, se eleva el edificio más antiguo de la segunda universidad más grande del país. Allí podrás conocer el Aula Magna, el Museo de Arqueología.

El teleférico: Una experiencia extraordinaria. En el ascenso, apreciar la ciudad de los Caballeros como es conocida Mérida y al llegar admirar el deslumbrante Pico Bolívar.

Observatorio Astronómico Nacional. Hay visitas guiadas para disfrutar en grande si te apasiona este tema.

La Iglesia de Piedra, esa que esta al costado de la vía y fue construida nada más y nada menos que por el gran artista Ángel Félix Sánchez. Queda en Mucuchíes.

Por su supuesto, una visita obligada es ir al Mercado Municipal para desayunar o almorzar y por supuesto, comprar algunos recuerdos típicos como los dulces abrillantados, las arepas andinas o el dulce de leche y por qué no una botella de vino de mora.

El parque zoológico Los Chorros de Milla para que observen de cerca al oso frontino, jueguen con los monos o entren al terrario.

La Catedral, en el centro de la ciudad, con la plaza enfrente son lugares que muestran lo antigua y conservada de la Ciudad

Obligadas también son las visitas al Pico El Águila, pero cuidado con el mal de las alturas, así que recomendamos subir poco a poco y con alguna provisión de dulce.

En plena ciudad está el parque Beethoven, una mágica experiencia para recordar cuando eran niños.

En las afueras de la ciudad, los pueblos ofrecen una gama de lugares para que aprecien la gastronomía típica de la región y no se olviden de comer, en algún momento, una trucha fresca. Además de la gastronomía, la calidez de los merideños les invitará a comprar más detallitos como hermosas tallas de madera o piezas de barro.

Sin duda alguna, el agradable ambiente, la buena comida y la amabilidad del merideño harán de este viaje una experiencia única.

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