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Hace 13 años descansó la batuta de Aldemaro Romero

El 12 de marzo de 1928 nació Aldemaro Romero. Oriundo de Valencia (estado Carabobo), Aldemaro Romero fue un músico hijo de músico. Aprendería los primeros compases de su padre Rafael, un conocido director de orquestas. Orgulloso de que su retoño heredara el talento para la música, le enseñó a tocar guitarra clásica.

Músico, cantante y director musical, dueño de una batuta que dibujó los arreglos más inusuales: piezas de joropo donde se escuchaban melodías de piano. Cuatro y maracas que se alternaban con bajos y baterías para dar a origen a un sonido inédito: la onda nueva, género que presentaba música venezolana contagiada con la sensualidad del jazz y la frescura tropical del bossa nova.

La idea de mezclar varios ritmos, daba vueltas en la mente del maestro desde muy joven. Esa suerte de experimento sonoro, se hizo realidad en 1968, cuando la fiebre del rock and roll encendía al mundo, y la escena local demandaba un movimiento innovador que encontró en la propuesta de Aldemaro Romero.

Aquella onda nueva se propagó en las voces de: Mirla Castellanos,  María Teresa Chacín ,Alfredo Sadel, Carlos Almenar Otero, Carlos Moreán y Henry Stephen, grandes solistas de la época que la adoptaron con entusiasmo.  

Años después, el Sistema Nacional de Orquestas, creado por el maestro José Antonio Antonio Abreu, incluyó dentro de su repertorio piezas de Romero, no en pocas veces dirigidos por él mismo: “Fuga con pajarillo”, “Concierto para flauta y orquesta”, “El catire”, “La carretera”. El nuevo ritmo tendió un puente entre el repertorio académico y la música popular.

Aldemaro Romero obtuvo sus primeros trabajos en Caracas como pianista de salón

Solía escaparse de su casa para ver la orquesta de Luis Alfonso Larrain. Entonces no podía saber que su ídolo terminaría contratándolo como arreglista. “Él puso en mis manos un laboratorio,  (…) me compraba los arreglos, pero lo habría hecho gratis, por la oportunidad de aprender con aquella orquesta”.

De la mano del tenor Alfredo Sadel, Aldemaro Romero se dio a conocer en Estados Unidos. LLegó a nueva York. Tras varios años de estudio y trabajo en 1955. Firmó un contrato con RCA, y lanzó su primer álbum Dinner en Caracas, trabajo que le dio proyección internacional. Dinner en Caracas fue un gran hit, se vendieron más de 30 mil copias, convirtiéndose en uno de los álbumes más vendidos de la música venezolana.

Tras  conquistar Nueva York, Romero inicia una gira por varios países. Destacan sus actuaciones en Cuba, donde realizó la dirección y el arreglo del tema “Alma Libre” grabado a dúo por Alfredo Sadel y Benny Moré.

En 1960 vuelve a Venezuela, para ser el productor y presentador del programa “El show de Aldemaro Romero” en el cual cumple otras funciones más, entre ellas la de escenógrafo. Allí acompaña o presenta a cantantes venezolanos y extranjeros de la época como el cuarteto “Los Cuatro” y Simón Díaz.

Entre 1971 y 1973,para impulsar este movimiento Romero auspició los Festivales Internacionales de Onda Nueva, en los que se presentaron destacados músicos y solistas tales como Franck Pourcel, Paul Mauriat, Astor Piazzolla, Juan Gabriel, Consuelo Velázquez, Eliana Pitman y Marco Antonio Muñiz.

Aldemaro Romero tuvo un papel importante en el campo de la música culta. En 1979 fundó la Orquesta Filarmónica de Caracas, de la que fue su primer director y que desapareció años después, al negarle apoyo económico el gobierno del expresidente venezolano Jaime Lusinchi hacia 1983 con la suspensión del subsidio anual que se le otorgaba, según palabras del mandatario “para evitar que Aldemaro se hiciera rico”.

También dirigió la Orquesta Sinfónica de Londres, la Orquesta de Cámara Inglesa, la Orquesta Rumana de Radio y Televisión y la Real Orquesta Filarmónica.

Su legado musical alcanza más de 250 composiciones. En la música popular se han recopilado 126 canciones y 31 instrumentales. En el ámbito académico, compuso 100 obras entre piezas orquestales, coros, ballets, conciertos y música de cámara, la mayoría de ellas en sus últimos 10 años de vida.

(Con información de El Carabobeño/Globovisión/2001)

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