LaHora

Treinta años: ¡buen aniversario!

Gloria Cuenca.


Se dice en dos palabras, treinta años; sin embargo las vivencias, los recuerdos, las anécdotas son demasiadas para tan poco espacio y momento. Lo primero que quiero, es agradecer, en nombre de Adolfo L. Herrera E, (QEPD) a quienes le dieron la más hermosa y grande posibilidad para un periodista: imaginar, sonar, construir un periódico desde la nada. Adolfo fue feliz,- quizás una de las veces que lo vi más feliz en la vida- mientras construía y llevaba a la práctica- lo que parecía imposible, hacer un gran periódico para la Costa Oriental del Zulia.
De las anécdotas más cercanas pueden dar cuenta muchos de los que lo acompañaron en la tarea de “echar a andar el periódico”. Varios periodistas de Caracas, se trasladaron para lograr sacar esa primera página. Recuerdo, en concreto, al colega Enrique Rondón Nieto, quien participó en el proceso, junto a varios estimados colegas zulianos.
Recordamos, aquí y ahora, en medio de tantas dificultades, como Adolfo, hacía sentir que el trabajo no era tal: más bien, una gran diversión y un acontecimiento festivo. No importa lo difícil que fuese el reto, él con esa especial forma de ser y actuar, lo convertía en un gran placer. Aquello de que el
trabajo podía ser pesado e insoportable, no fue nunca así, para él. Amó profundamente las actividades en las que se desempeñó: ya como reportero, diagramador, Jefe de Información, hasta llegar a ser Director y constructor, junto a una enorme cantidad de colegas, de ese fantástico e inimaginable proyecto de El Regional del Zulia. También de otros periódicos: El Diario de Caracas”, “La Extra” Con esa misma pasión, desempeñó la docencia, la gerencia de medios y facilitaba talleres de crecimiento para los estudiantes y los colegas que resultan inolvidables.
Adolfo se inició en el periodismo a los 20 años, como reportero político en el tabloide Clarín, meses más tarde lo nombraron Jefe de Diagramación y antes de que terminara el primer año de su trabajo como reportero, era ya Jefe de Información. Fue un excelente fotógrafo, tarea que disfrutaba con fruición. Se conocía todos los niveles y momentos gloriosos del periodismo: disfrutaba el tubazo, sufría cuando lo perdía; se inquietaba cuando le pedían que rectificara y algún periodista no quería hacerlo. Disfrutaba de la Libertad de Expresión y de Información y se jactaba de darle espacio a “los sin voz” de cualquier tipo, en el periódico. Mientras más estaba en oposición a su pensamiento, quien escribía, más consideraba él que había que darle el espacio. Cumplía fielmente aquello de la rectificación y la aclaratoria, que a muchos de nuestros colegas fastidia. Venía entonces la reconvención. Su inquietud por no poder convencer a los colegas: el fuerte es quien rectifica, no el
que calla y no se atreve a decir, que está equivocado”. Repetía con insistencia.
Cuando no podía cumplir con algún postulado ético, se mortificaba y me lo decía. Así ocurrió cuando demostré que la palabra violación, puede producir noticia autogenerada. ! Gran preocupación! Los reporteros de sucesos no creían posible este hecho. Con paciencia, lo explicaba y volvía a explicar. Con tristeza me decía, “no lo creen”. No logró que borraran la palabra del léxico habitual. Fue un maestro cotidiano. Generoso en exceso, compartía sus conocimientos y experiencia a raudales. Disfrutaba ensenando y viendo los logros de los demás.” El periodismo es una pasión, me decía, lo compartíamos.
Hay una hermosa melodía francesa, cantada con emoción particular por, el recientemente fallecido, Charles Aznavour; (título de este escrito) me uno a esa expresión y digo !Buen aniversario! Muchas décadas más de buen periodismo: ético, honesto, responsable, digno. ¡Muchas felicitaciones a todos, en mi nombre, el de mi familia, y seguro desde la otra dimensión, Adolfo también lo celebrará!

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