LaHora

Una historia que contar …

Ernesto Sánchez Carmona

Los Señores de Canoa

La inmensa riqueza que los españoles atesoraron en el Nuevo Mundo, desde un principio y por mucho tiempo, fue eminentemente extractiva, explotadora, sin deseo de sembrar progreso o industrias. Esta realidad, ha sido estudiada en muchísimas investigaciones, en las que se analizan los procesos de enriquecimiento de los “mercenarios”, que colonizaron esta “Tierra de Gracia”. En ese sentido, la realidad se fue conformando de acuerdo con el tipo de explotación. Las primeras … mineras, aunque la verdad es … ¡que las perlas, fueron las que abrieron los ojos de los conquistadores! Posteriormente, el oro y la plata. De allí, que la explotación que generaba riqueza, también elevaba el abolengo y el estatus de los principales y poderosos, en la mina, el rescate, la siembra, el contrabando, el comercio y el tráfico de esclavos.

De allí, que en cada región de la Venezuela de entonces, de manera peyorativa, la gente común, se refería a ellos como los Amos del Valle, los Grandes Cacaos, Mantuanos y Señores de Canoa, entre otros. Los empresarios de las pesquerías de perlas, o señores de canoa, eran los grandes inversionistas de las llamadas Repúblicas de las perlas, como lo señalare Enrique Otte[1], los que tenían espacios de organización de la explotación perlífera. Los señores de canoa, tenían privilegios y títulos otorgados por la corona desde los inicios de la explotación en Cubagua y estos se trasladaron tanto a Rio de Hacha, como a Margarita.

Es muy importante señalar, que el tema de los Señores de Canoa, lo trajo a mi vida como investigador, la muy apreciada colega historiadora Ana Luisa Gandica Silva, quien dentro del marco de su trabajo de indagación, encontró el mote con el que se representaban a los principales de Cubagua y Margarita. Me refiero, a “Los Señores de Canoa”. Como equipo de trabajo, en el estudio de diversas líneas y ejes, tuvimos numerosas charlas sobre el tema y decidimos auscultar sobre ello, llegando a la conclusión que en la historiografía patria, poco se había escrito sobre ese tema. Es así, que desde hace algunos años, estamos estudiando profusamente, sobre esa averiguación y la difusión respecto al proyecto conjunto  “Los Señores de Canoa” en Venezuela, que aspiramos culmine el próximo año con una historia interesante para nuestros lectores.

Aun así, en el marco consecutivo de la formación de la identidad y gentilicio de los neoespartanos, en la moldura de la secuencia de esta columna Una historia que contar , vamos a aproximarnos sobre el asunto para esclarecer conceptos y algunos someros hechos, a los fines de que la audiencia hilvane sobre ellos y perciba la importancia de la trama de esta clase social, económica y política que se señala como los señores de canoa.  

Refiere Eduardo Barrera Monroy[2], en atención a la aldea de perlas, que los españoles las ubicaban como la ranchería, en el mejor sitio posible, donde poder llevar agua. La ranchería era el espacio físico donde se organizaba la explotación perlífera.[3] La posibilidad de establecer una granjería de perlas, está relacionada con el hallazgo de bancos de perlas, en el fondo del mar o cerca de la costa. Es así, que determina lo siguiente: Para ubicarlos se procedía tomando muestras (catas) de ostras en distintos lugares a lo largo de la costa, y luego se examinaban para decidir si estaban listas (en sazón) para ser explotadas.

Se sabe que la explotación de un banco de perlas, desde que se detectaba hasta su agotamiento, podía durar entre catorce y treinta meses; sin embargo, existían algunas reglas conforme a las cuales, se buceaba en época de lluvias. No obstante, los caporales y encargados, obligaban a los esclavos -aborígenes y negros- a sumergirse todo el año. Es así que la ranchería, se encontraba en la costa y estaba conformada por ranchos y chozas, construidos de palma y bahareque; con diversas construcciones, grandes y pequeñas, las cuales tenían otras aplicaciones, tales como cocina, dormitorios, depósitos, cárcel y demás requerimientos de su estada transitoria. El cronista Juan de Castellanos, señaló lo siguiente: La gente castellana que venía,/por hacer más a gusto sus haciendas,/formaron en la isla ranchería,/pusieron toldos y asentaron tiendas,/y cebados en esta granjería/hacen buhíos para sus viviendas/trayendo mercancías diferentes/que rescataban con aquestas gentes.[4]

En el caso de Cubagua, Margarita y Coche, este proceso se cumplió de manera precisa. Sin embargo, la primera etapa la practicó básicamente Cubagua, hasta que a partir de 1521, comenzaron a construir una villa –Santiago-, la que luego se convirtió en ciudad –Nueva Cádiz en 1528-. Sin embargo, de manera simultánea, siendo los bancos principales alrededor de Cubagua, los españoles construyeron en Margarita sus estancias principales, bajo un clima más benigno. Por ello, cuando los placeres de Cubagua fueron abandonados y la ciudad fue devastada por el huracán en 1541 y definitivamente quemada por los franceses en 1543; los señores de canoas, se mudaron a Rio de Hacha[5], bajo la jurisdicción de Cubagua, y así se señala: El origen de las pesquerías de perlas de la Guajira colombiana se remonta a la isla de Cubagua, en el archipiélago margariteño, al oriente de Venezuela, donde se inició la extracción de perlas con base en la esclavitud indígena procedente de diferentes islas y de Tierra Firme. Cuando esta actividad se agotó en la zona se produjo el traslado a territorio guajiro.[6]

El más conspicuo historiador que ha investigado este tema respecto a Cubagua y Margarita, ha sido indudablente Enrique Otte (1977). En su obra Las Perlas del Caribe, describe ampliamente las condiciones y circunstancias que mediaron para la instalación de las granjerías de perlas, del cómo se organizaban las rancherías de perlas, catalogándolas como unidad técnica, económica y social de la pesca de perlas.[7] De esa manera, también explica el investigador Alberto Méndez Arocha, que La ranchería de Margarita fue comienzo del futuro pueblo de Punta de Piedras.[8] Ahora bien, los dueños o empresarios, inversionistas en estos negocios de explotación, llamadas normalmente granjerías de perlas, eran los llamados “Señores de Canoa[9]”, auténticos inversionistas y actores mercantiles de la colonia, por tratarse del medio de producción fundamental en el caso de las perlas. Dice Otte, que: A fines del siglo XVI, el “señor de canoa”, al convertirse en el dueño de las rancherías de perlas, adquiere rango de sujeto jurídico; condición para serlo era la posesión, por lo menos, de doce buceadores negros.[10]

No está exactamente claro, el número de señores de canoa en Nueva Cádiz, que es el punto de partida de estos señores principales de España en las islas de las perlas. Por lo general, debían poseer por lo menos una canoa o piragua. Ahora bien, algunos miembros de la élite de la ciudad tenían dos o más; entre los que se pueden encontrar Gonzalo Hernández de Rojas, Pedro de Barrionuevo, Pedro Ortiz de Matienzo, Juan López de Archuleta, Hernando de Carmona y Juan de la Barrera.[11] También hay referencias de Don Martín Alonso Alemán -hermano judío de Hernando de Carmona, también sefardí, quien se cambió el apellido por temores a la inquisición. Este personaje, fue la víctima del primer crimen en América, precisamente por ser judío- y Antón de Jaén, así como de otros con tres canoas.[12]

Sobre éstas, su nombre proviene de las lenguas aborígenes de la zona; y, de ellas, hay muchas referencias. Las mismas, tenían capacidad para dieciocho o más aborígenes, algunas con velas. Estaban hechas de un solo madero, sin tablas, con más de trece metros de largo y uno de ancho. Se detalla que a partir de 1524, las canoas se europeizaron, y se introdujo la canoa de tablas[13]. Estas canoas o piraguas, eran fabricadas en Cubagua y Margarita. Posteriormente, en la segunda mitad del siglo XVI, se utilizaban embarcaciones grandes de más de 24 puestos y a comienzos del siglo XVII, había fragatas grandes de velas latinas[14]. En este sentido, en el AGI, existen muchas referencias al respecto, como aquella Real Cédula, fechada en Madrid, el 10 de noviembre de 1578, dirigida a los oficiales de la Casa de la Contratación para que permitan a Gaspar de Peralta, vecino de Sevilla, enviar, con la flota de Tierra Firme, una canoa a la isla Margarita para la pesquería de las perlas[15].

Un elemento fundamental, eran los buceadores, los cuales, representaban la pieza clave de la extracción, así como, otro signo de riqueza y poder. Como señala una carta del cabildo de Nueva Cádiz de 1535, hubo señor de canoa con 50 buceadores indios. Así también, relata la epístola, que los mercaderes “señores de canoas” acusados en la carta disponían de 30 a 40 buceadores.[16] Así mismo, existían los llamados Mayordomos, quienes eran los caporales y jefes directos de la explotación; y, beneficiarios de ganancias, además del señor de canoa.

Los señores de canoa, se convirtieron, evidentemente, en la gente principal de Cubagua y Margarita y fueron activos personajes en los acontecimientos del poblamiento y construcción de la sociedad; así como, de la fundación de la Ciudad de La Asunción. Como se ha dicho, los señores de canoa, tenían personalidad jurídica y entidad social reconocida. La expresión señor de canoa, tiene una definición, y así lo reseña, el Boletín Hispanique, donde se reflejan las Voces jurídicas y técnicas de diversos oficios que usaron la legislación indiana y sus comentadores y que no tienen correspondencia en el Diccionario de la Academia[17];aquí se refiere a una Ley 37, Título 10, donde la frase … Que el señor de canoa guarde las perlas de los dueños de Negros en totuma aparte.[18] Esta referencia, dentro del marco de una de las leyes de Indias, forma parte del vocabulario natural de la época. Los señores de canoa, eran empresarios con personalidad jurídica mercantil, capital, registro como recaudadores del quinto real y jerarquía política y social.

La extracción de perlas en las islas de Cubagua, Margarita y Coche fue considerada por la Corona Española como su mayor y más lucrativo negocio. Le llegó a producir al reino, más y mejores ingresos, que el oro del Perú. La isla de Coche estaba bajo la protección de la Fortaleza de Cumaná, construida a principios de 1523. Ante la vertiginosa producción perlífera 1526-1532- surge todo un mercado el tráfico de esclavos, las haciendas de perlas[19] y sus rancherías[20], propiedad de los señores de canoa,[21] quienes surgen como empresarios en ese lucrativo negocio. Estos empresarios venidos de la isla La Española -Santo Domingo-, los de la isla de San Juan (Puerto Rico) y los de Cádiz y Sevilla se organizaban, para desarrollar el comercio inherente a la extracción de perlas y para aprovisionar la isla de Coche, desarrollando un régimen mercantilista, de connotada actividad económica. Y al efecto, le solicitan al Emperador Carlos V las primeras licencias de transporte, de esclavos y otras.

Las haciendas de perlas, como su nombre lo dice, eran centros mercantiles  dedicados  a la extracción de perlas, contando con toda una organización piramidal, en cuya cúspide  estaban los propietarios de las mismas “los señores de canoa”, quienes conformaban la élite socio-política de la Región –eran los principales-, ellos no sólo acapararon el mercado de las perlas en la isla de Cubagua, sino a través de toda la costa del Mar Caribe. Adicionalmente, acapararon los cargos de la Real Hacienda de Santo Domingo y el cabildo de la ciudad de Nueva Cádiz y de la Provincia de Margarita.

Sus descendientes, afianzaron su posición socio-económica mediante lazos de parentesco con otros señores de canoa y miembros de esas élites sociales políticas, poseedores de grandes rancherías de perlas y grandes canoas, muchos buzos y esclavos; también ampliaron sus rubros de comercio con la pesca, la sal, las armadas y el comercio en general, dentro del que cabía el contrabando, dieron lugar a la creación de una administración municipal propia, así lo señala Fernando Cervigón, en su libro La Perla, dejando asentado:

En la recopilación de las Leyes de Indias, las diferentes disposiciones referentes a las rancherías ocupan todo el título del Libro IV, compuesto de 48 leyes. Entre otras cosas se indica que dichas rancherías deben estar cerca del ostral, que debe haber una caja grande con dos cerraduras, donde se guarde el quinto real y las perlas de los particulares. Sin embargo, una de las características más singulares del régimen municipal de las rancherías, es que la calidad o condición de vecino, la cual en los pueblos españoles se adquiere por tener casa poblada, en las rancherías se obtenía por poseer “canoa, piragua, armada y aviada con 12 negros”, por lo menos; sólo los que cumplieran esa condición podían participar en los cabildos abiertos y, junto con el gobernador, en la elección de las autoridades municipales, constituidas por un alcalde y cuatro diputados.[22]

El complejo enjambre de la extracción de perlas, estaba constituido bajo el régimen de una sociedad mercantil, cuyo lucro, estaba en franco beneficio del colonizador y de la Corona Española, constituida con el objeto de obtener riquezas de los suelos perlíferos de la Región de La Costa de las Perlas, la cual, se caracterizó por un indiscriminado abuso de los aborígenes  y  de los esclavos; así como, por la rapacería en esa zona de sus recursos naturales no renovables.

En mayor detalle, respecto al personal involucrado y utilizado en ese proceso de extracción de perlas, estos estaban conformados de la manera siguiente: El Mayordomo de las perlas –de origen español-, quien permanecía en tierra. A él, el administrador de la canoa le entregaba las perlas extraídas y daba cuenta de cada jornada de trabajo; El Administrador de la canoa –de origen español-, quien era el conocedor de la zona y del sitio donde estaban los bancos perleros. Mantenía el orden y controlaba a los esclavos en la canoa; El canoero -esclavo libre-, manejaba la canoa y ordenaba a los esclavos buzos, botarse al agua de dos en dos, hasta agotarse la jornada de trabajo; Capataces de esclavos y otro personal de vigilancia –pardos libres-, se encargaban de mantener el orden de  los negros esclavos. De igual forma, les infringían los castigos ordenados por sus superiores; Esclavos –buzos-, inicialmente aborígenes, sustituidos posteriormente por negro-africanos; El mozo -esclavo joven africano-, que ayudaba y realizaba varias tareas en la canoa; y, Mujeres aborígenes o esclavas africanas y pajes -niños o adolescentes esclavos africanos-, que se encargaban de preparar los alimentos del asiento perlero y realizar otros servicios domésticos, para los españoles.

Es evidente, que la presencia de los Señores de Canoa, representaron un papel importante en la construcción de la sociedad colonial en Cubagua y Margarita. Sin embargo, como se traduce de la Teoría de las Mentalidades, a los historiadores e investigadores nos toca esclarecer hechos ocurridos en el pasado, los que deben ser explicados con las motivaciones y circunstancias del tiempo y el espacio que los conformó.

Los Señores de Canoa, son la clase fundadora, pues ellos fueron los empresarios y conquistadores que explotaron los ostiales, dominaron y subyugaron a los aborígenes, construyeron poblados, trajeron el comercio y al esclavo negro africanos, impusieron una religión, aplicaron leyes y también las violaron. De allí, su importancia en la construcción de una sociedad, que con las variantes del tiempo y circunstancias históricas, aún perdura.

Ciertamente, la Dra. Ana Luisa Gandica Silva y mi persona, estamos empeñados en el estudio profundo de la existencia de los Señores de Canoa, especialmente de los que actuaron en Cubagua, Coche y Margarita; quienes en cierto modo fueron los oteadores de ostrales en Santa María de los Remedios de Rio Hacha, el golfo de Darién y el “archipiélago de las perlas”. Ellos, conquistadores, militares, exploradores y fundadores de muchas poblaciones en las riveras del Magdalena, los Andes, Perijá, las zonas centrales, orientales y el sur de Venezuela.

Por todo ello, nuestro empeño por determinar las características y orígenes de nuestra identidad y gentilicio, interesados en proyectarlas en la historia regional y local, donde prevalezca la autenticidad y el sano orgullo de lo que somos. Se trata de un verdadero compromiso de trascendencia e identidad. Todas estas reflexiones, nos indican que hay Una historia que contar …   

[1] OTTE, Enrique. (1977). Las Perlas del Caribe: Nueva Cádiz de Cubagua. Caracas. Fundación John Boulton.

 2 BARRERA MONROY, Eduardo. s/f. Los esclavos de las perlas. Voces y rostros indígenas en la Granjería de Perlas del Cabo de la Vela (1540-1570).

3 Ibídem.

4 CASTELLANOS, Juan de. (1852). Elegías de Varones Ilustres de las Indias. Biblioteca de Autores Españoles. II edición. Madrid, España. Imprenta Estereotipia, Salón del Prado, 8.

5 NAVARRETE, María Cristina. (2003). La granjería de las perlas del Río de El Hacha. Rebelión y resistencia esclava. (1570-1615). Barranquilla, Colombia. Universidad del Atlántico.   

6 Ibídem.

7 OTTE, Enrique. (1977). Obra citada. Pág.45.

8 MÉNDEZ AROCHA, Alberto. (1963). La pesca en la isla de Margarita. Caracas. Fundación La Salle de Ciencias Naturales.

9 OTTE, Enrique. (1977). Obra citada, pág. 50.

10 Tomado de Cedularios (1967), I, 187; Domínguez Compañy (1964), 62; y, con datos de Vásquez de Espinoza, para comienzos del siglo XVII; Vila, (1963), 28.

11 OTTE, Enrique. (1977). Ibidem. Pág. 50.  

12 AGI, J. 50 y 53

13 En su carta al emperador del 18-II-1536, los Oficiales Reales de Cubagua, solicitan que se ordene “se pesquen con canoas de un palo, según solían a trece o catorce años”. (AGI, J, 974, núm. 2, r. 2, cuarta pieza).

14 VILA, Pablo. (1963). Las actividades perlíferas y sus vicisitudes en Venezuela. RH, número 17.

15 ES.41091.AGI/22.15.2036//INDIFERENTE,1969,L.22,F.220V-221

16 Carta del Cabildo de Nueva Cádiz, al emperador del 5-VII-1535. (AGI, S. D. 182).

17 ALTAMIRA, Rafael. (1941). Voces jurídicas y técnicas de diversos oficios que usaron la legislación indiana y sus comentadores y que no tienen correspondencia en el Diccionario de la Academia. Boletín Hispanique. Vol. 43.     

18 Ibíd.

19 Haciendas de Perlas. Conformada por el conjunto de personas, animales, canoas, aparejos, edificaciones y todos los elementos necesarios, para la extracción y comercialización de las perlas. Es la empresa de explotación, cuya propiedad correspondía a un solo dueño o a una sociedad comercial, que usualmente estaba a cargo de un mayordomo o administrador. Otte, Enrique (1977). Las Perlas del Caribe. Nueva Cádiz de Cubagua, Fundación Boulton, Caracas, p.49.

20 Rancherías, significa el complejo de habitaciones que servía de base para la actividad de extracción de las perlas, es decir, la serie de bohíos o ranchos; asimismo, comenzó a utilizarse en el sentido de extenso poblado. Socorro Vásquez. Pesquerías de perlas del Cabo de la Vela. Boletín de Antropología. Vol. 4 N° 4. Bogotá. (1989). P.p. 46-47. Ranchería es la unidad técnica, económica y social de la pesca de las perlas. Sirve de base de operaciones al tren perlero, grupo de gente que formando equipo se da a la mar… Enrique Otte. (1977). Las perlas del Caribe: Nueva Cádiz de Cubagua. Caracas: Fundación John Boulton. P. 45.

21 Señores de Canoa, se los conocía con este nombre porque su medio de producción y enriquecimiento, era la canoa. Eran los empresarios dedicados a la explotación y comercio de los ostiales.

22 CERVIGÓN, Fernando. (1997). La Perla, Caracas: Fondo para el Desarrollo de Nueva Esparta FONDENE. Colección Madre Perla, Editorial ExLibis. P.p. 25-26.


[1] OTTE, Enrique. (1977). Las Perlas del Caribe: Nueva Cádiz de Cubagua. Caracas. Fundación John Boulton.

[2] BARRERA MONROY, Eduardo. s/f. Los esclavos de las perlas. Voces y rostros indígenas en la Granjería de Perlas del Cabo de la Vela (1540-1570).

[3] Ibídem.

[4] CASTELLANOS, Juan de. (1852). Elegías de Varones Ilustres de las Indias. Biblioteca de Autores Españoles. II edición. Madrid, España. Imprenta Estereotipia, Salón del Prado, 8.

[5] NAVARRETE, María Cristina. (2003). La granjería de las perlas del Río de El Hacha. Rebelión y resistencia esclava. (1570-1615). Barranquilla, Colombia. Universidad del Atlántico.   

[6] Ibídem.

[7] OTTE, Enrique. (1977). Obra citada. Pág.45.

[8] MÉNDEZ AROCHA, Alberto. (1963). La pesca en la isla de Margarita. Caracas. Fundación La Salle de Ciencias Naturales.

[9] OTTE, Enrique. (1977). Obra citada, pág. 50.

[10] Tomado de Cedularios (1967), I, 187; Domínguez Compañy (1964), 62; y, con datos de Vásquez de Espinoza, para comienzos del siglo XVII; Vila, (1963), 28.

[11] OTTE, Enrique. (1977). Ibidem. Pág. 50.  

[12] AGI, J. 50 y 53

[13] En su carta al emperador del 18-II-1536, los Oficiales Reales de Cubagua, solicitan que se ordene “se pesquen con canoas de un palo, según solían a trece o catorce años”. (AGI, J, 974, núm. 2, r. 2, cuarta pieza).

[14] VILA, Pablo. (1963). Las actividades perlíferas y sus vicisitudes en Venezuela. RH, número 17.

[15] ES.41091.AGI/22.15.2036//INDIFERENTE,1969,L.22,F.220V-221

[16] Carta del Cabildo de Nueva Cádiz, al emperador del 5-VII-1535. (AGI, S. D. 182).

[17] ALTAMIRA, Rafael. (1941). Voces jurídicas y técnicas de diversos oficios que usaron la legislación indiana y sus comentadores y que no tienen correspondencia en el Diccionario de la Academia. Boletín Hispanique. Vol. 43.     

[18] Ibíd.

[19] Haciendas de Perlas. Conformada por el conjunto de personas, animales, canoas, aparejos, edificaciones y todos los elementos necesarios, para la extracción y comercialización de las perlas. Es la empresa de explotación, cuya propiedad correspondía a un solo dueño o a una sociedad comercial, que usualmente estaba a cargo de un mayordomo o administrador. Otte, Enrique (1977). Las Perlas del Caribe. Nueva Cádiz de Cubagua, Fundación Boulton, Caracas, p.49.

[20] Rancherías, significa el complejo de habitaciones que servía de base para la actividad de extracción de las perlas, es decir, la serie de bohíos o ranchos; asimismo, comenzó a utilizarse en el sentido de extenso poblado. Socorro Vásquez. Pesquerías de perlas del Cabo de la Vela. Boletín de Antropología. Vol. 4 N° 4. Bogotá. (1989). P.p. 46-47. Ranchería es la unidad técnica, económica y social de la pesca de las perlas. Sirve de base de operaciones al tren perlero, grupo de gente que formando equipo se da a la mar… Enrique Otte. (1977). Las perlas del Caribe: Nueva Cádiz de Cubagua. Caracas: Fundación John Boulton. P. 45.

[21] Señores de Canoa, se los conocía con este nombre porque su medio de producción y enriquecimiento, era la canoa. Eran los empresarios dedicados a la explotación y comercio de los ostiales.

[22] CERVIGÓN, Fernando. (1997). La Perla, Caracas: Fondo para el Desarrollo de Nueva Esparta FONDENE. Colección Madre Perla, Editorial ExLibis. P.p. 25-26.

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