LaHora

La molendera de cacao y la chinita zuliana


ENEIDA VALERIO RODRIGUEZ
(@eneidavalerio)

El cacao venezolano tiene ganada fama por su calidad y versatilidad en varias locaciones. Para los zulianos,el famoso; porcelana del sur del lago trepa estas características y la fe temprana a la chinita,desbordada desde este rubro colonial y enriquecida en el tiempo. Soportes suficientes, validan datos de esta historia espiritual mientras que otras connotaciones y creaciones imaginarias pero suculentas de fe,alimentan una de las advocaciones mariana, más populares y extendidas del país.
La chinita, como se le llama desde su primera etapa, suele vestirse de fiesta, luces, y gaitas. Da rienda suelta a los encuentros íntimos y fortuitos, de presagios y fe. También permea las evocaciones y el recogimiento para pensarla y sentirla a plenitud. La chinita, se impone desde el cacao, el mismo de exquisito olor devenido de la molienda de la buena María de Cárdenas, quien la encontró cuando recogía algunas astillas, desechadas por quienes reparaban embarcaciones cercanas a aquella casa N.5 de lo que hoy conocemos como la avenida El Milagro.
La avenida El Milagro, de la populosa capital zuliana y de cuya geografía completa, amplia,extensa y rica, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá es su patrona, como lo es asimismo, de marinos y navegantes. Hace unos cuantos años de la GNB
Corría el año de 1749 y la dama molendera,reparó con- alguna intuición-un asomo de pintura que se escondía en la blanquecina tablita, sacada de la orilla lacustre de su casa de diminutas dimensiones. La sacó del agua y la llevó -debió ser con suma intuición -al interior de su vivienda. Tenía visos de alguna imagen.
Fernando Guerrero Matheus, Cronista de Maracaibo por largos años, dice en La Ciudad y el Tiempo, que la mañana del 18 de noviembre de aquel año, la tablita a buen resguardo en la casa, dio señales de clara imagen,al tiempo que las luces desplegadas desde la misma, guiaban entonces a una clara identificación; era la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.
Una imagen igual se venera en una ciudad cercana a Carora en el estado Lara y en Colombia,y su pintura tiene cierta singularidad en varias iglesias. La chinita zuliana,es heredad lacustre y desde entonces, es la mediadora impresa en el corazón del parroquiano,del gaitero, del bardo, del poeta, del pregonero, del científico y de todos, acurrucados por igual en su corazón maternal.
Desde aquellos primeros momentos de luz identitaria en la pared de la casa N.5 inspiró la vocería de la vecindad que corrió caudalosa para informar cual pregón milagroso,sobre las primeras curaciones maracaiberas.
La fe del zuliano comenzó entonces, a cuidar esta historia en sus memorias aun cuando fuese oral.La enganchó fuerte y no la soltò desde aquel 18 de noviembre de 1749.Es la misma fe que nos advierte san Agustín, como antecesora de la caridad y esperanza. Virtudes presentes en los zulianos en tiempos de duras calamidades.
Antes de la virgen de Chiquinquirá el zuliano, conoció otra devoción mariana, afirma Guerrero Matheus. La trajo el mismo Alonso de Hojeda,en su paso por aquellas aguas descubiertas del Lago de Maracaibo. Colgaba el escapulario de la virgen del Carmen, compañera de largas travesías,por la cual sintió gran atracción y devociòn este navegante europeo lo cual facilitó identificarle posteriormente como; “El Caballero de la Virgen”.
Tomada la decisión de llevarla al templo para rendirle culto llegó a una pequeña ermita cubierta con eneas y palmas, construida hacia1686 por el Capitán Juan de Andrade. En 1770 en el mismo lugar, se construyó una pequeña iglesia con mampostería dedicada como la ermita,al culto de San Juan de Dios. Esta pequeña iglesia, fue ganando importancia y pasa a ser antes de llegar la sagrada imagen en 1756, una iglesia vice parroquial.
En 1808 fue erigida Iglesia Parroquial, bajo la dirección del Pbro. Antonio María Romana. Hoy,es la basílica de San Juan de Dios.
Desde allí, se cumple cada año el ritual devocional con antelación al 18 de cada noviembre, día de la gran festividad religiosa.Este 2020, la diferencia estará en la presencia física de la feligresía. El resto, referido a la fe por la patrona zuliana,será el mismo y acaso mayor, sin otras pretensiones que no sean: añorar la paz y pedir se vislumbre.

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