LaHora

Una historia que contar …

Ernesto Sánchez Carmona

Un pueblo que quiso ser  la ciudad colonial de Margarita

En su discurso sobre su libro La Ciudad Ordenada[1], el Dr. Allan Brewer-Carías, manifestaba en la incorporación como Académico Correspondiente Extranjero en la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales el 27 de abril de 2011, que durante el siglo XVI, se produjo () la más grande y descomunal operación de poblamiento, por lo que, es indudable, que visto el proceso histórico del descubrimiento y conquista desarrollado en ese siglo, Cubagua y Margarita, fueron primigenias en esa carrera poblacional y explotadora.

Era una especie de política inquebrantable que se llevaba, desde la época del Código de las VII Partidas de Alfonzo X el Sabio -1221-1284-. Por ello, vale la pena el comentario, conforme al cual, ha sido la historia de la ciudad, desde las antiguas Grecia y Roma, la que ha venido a construir la historia de la tierra americana. Es el origen de las ciudades estado, copiado posteriormente en la edad media, transformado en la conquista como modelo perfecto de ordenamiento poblacional, que brindaba una esencia celular del gentilicio e identidad de los súbditos. Dice Brewer, lo siguiente:

… conforme al ordenamiento jurídico vigente y aplicable en el proceso de ocupación del territorio americano, era precisamente mediante el poblamiento que se podía asegurar jurídicamente la incorporación de las nuevas tierras descubiertas en las Indias, al señorío de la Corona de Castilla, es decir, mediante la fundación de pueblos y ciudades. ()

Tan importante fue la fundación de una ciudad, que hacerlo sin licencia acarreaba nada menos que la pena de muerte.

La característica más destacada del proceso de poblamiento de la América Hispana, por tanto, fue que no sólo tuvo móviles de conquista para asegurar la ocupación de los territorios descubiertos, sino que respondió a una exigencia jurídica impuesta por el ordenamiento jurídico que rigió en tiempos del Descubrimiento y de la Conquista, y que estaba contenida en el Código de las Siete Partidas …[2]

La Asunción

El estudio de la Ciudad de La Asunción, ha dado la oportunidad de proyectar, las ideas para que se revise la causa del gentilicio, la identidad y la razón de ser de los habitantes insulares. Adentrarse en el origen, ha abierto la visión, respecto a líneas de investigación, que no se tenían previstos – y eso, lo advirtió quien investiga-, al inicio del planteamiento del problema, respecto a la confrontación entre los conceptos de “ciudad” e “insularidad”. En este sentido, ha sido lógico y común, asumir el gentilicio por la denominación de la ciudad, que correspondería a un país; y, contrastarlo, en el caso de Nueva Esparta, donde imperó la insularidad. Es decir, aquí los insulares, no somos “asuntinos”, y por el contrario, nos autodefinimos como “margariteños”. Esta realidad, nos abruma en el sentido de significar que la ciudad, no nos otorgó la nacionalidad, el gentilicio. Por ejemplo, antes de la existencia de Venezuela como Nación, los nacidos en Caracas, eran caraqueños. Los nacidos en Cumaná, eran cumaneses. Los nacidos en Barquisimeto, eran barquisimetanos. En nuestro caso, los nacidos en La Asunción, no dieron a la región el gentilicio, sino que la esencia insular, no se impregnó de la ciudad. La insularidad como fenómeno sociológico-espacial tuvo supremacía y vinculación indefectible en el gentilicio de la región. 

Las ideas que pululan, tienen que ver con los momentos determinantes, donde se impuso el criterio de identidad insular, en contra de lo tradicional, como fue el gentilicio por la ciudad. Por ello, las fuentes principales sobre las que descansa la investigación, se ubican en primer lugar, en el viaje de Colón en búsqueda de las Indias por el occidente, a saber: las Capitulaciones de Santa Fe en 1492 y la carta a los Reyes en el tercer viaje de 1498. La importancia de las primeras, están relacionadas con las condiciones con las que se convino entre los reyes católicos y Colón, el poblamiento y gobierno de las islas y tierras descubiertas; y, la carta del tercer viaje, porque en ella se describe, la región de Paria y Margarita, llamada en principio Tierra de Gracia.

Ahora bien, este tema, será señalado más adelante, sin embargo, lo que se quiere es mostrar, que los súbditos reales, eran los pobladores de las ciudades y su gentilicio -aunque su nacionalidad era española-, el que se determina por la toponimia citadina, es decir: los nacidos en ciudades como Coro, eran corianos; los de Caracas, caraqueños; los de Maracaibo, marabinos; los de Borburata, borbureños; y así, en cada establecimiento como Mérida, Barquisimeto, Cumaná, Barcelona, entre otros. Pero en el caso de los nacidos en la Ciudad de La Asunción, o las poblaciones del Pueblo de La Mar, Juangriego, Pampatar, el Espíritu Santo, Santa Ana, Paraguachí, Punta de Piedras, San Juan, por mencionar algunas poblaciones antiguas de la isla de Margarita, no definen en general, ese gentilicio que en tierra firme se determina por la ciudad a la que pertenece el individuo.

En el caso de los habitantes de Margarita, la gente, desde tiempos inmemoriales, se denomina, a los efectos de identificar su identidad, como “MARGARITEÑOS”. Así coincide la evidencia histórica, la tradición oral y la cosmovisión europea al referirse a la ciudad de La Asunción y a la isla. Esta realidad, es índice de unas definiciones que tienen origen histórico y documental y que vamos a desentrañar, para incorporar el concepto de identidad.

Quiere decir, que se produce un deslizamiento de la identidad del poblado propio, por la determinación socio-espacial de la insularidad, por la isla de Margarita. Inclusive, con los pobladores de la isla de Coche, nacidos en sus pueblos, como San Pedro, Güinima, El Bichar, La Uva, el Guamache, cuando se encuentran en otras latitudes, y se les requiere su identidad o gentilicio, dicen que son margariteños.

Ese es un punto clave de la búsqueda de esa identidad. Claro está, desde el punto de vista histórico, a partir de la Ciudad de La Asunción, como núcleo generador de poder regional; puesto que la ciudad, implicaba -como se ha dicho-, una estructura monárquica a partir de la cual se evidenciaba la atención de la corona, el estatus, el poder, la riqueza y el gobierno y la vinculación con la monarquía europea, el abolengo y la riqueza.

La Asunción, es la capital de la Provincia de Margarita, desde su fundación en 1562. Actualmente, es la capital del estado Nueva Esparta; región insular de Venezuela, constituido por las islas de Margarita, Coche y Cubagua, conocidas como las islas de la costa de las perlas. Sus habitantes, se consideran de abolengo, pues reclaman su registro de Ciudad, así como, la vanguardia de la educación general, pues durante muchos siglos, las escuelas y el único liceo, estaba bajo su jurisdicción, hasta el punto de ser famosa la frase que reza, que en La Asunción … hasta los mangos, son bachilleres!  Su historia, ha sido intensa, y su conformación el imaginario de su gente.

El caso de la Ciudad de La Asunción, es diferente al planteado anteriormente. Como ya se ha descrito, surge después de la destrucción de las poblaciones construidas a partir de la fortaleza o casa fuerte, como ocurrió con Nueva Cádiz y el Pueblo de La Mar. Es así, que Pedro González Cervantes de Albornoz, al proponerse la construcción de una nueva sede de los poderes públicos, bajo el conocimiento y la anuencia de Doña Aldonza Manrique, decide ubicarla en un lugar muy estratégico, protegido, desde diversos puntos de vista.

Al respecto, en el AGI, reposan numerosos documentos del gobierno de la isla Margarita[3], en el que se realizaron reportes sobre Informaciones de oficio y parte: Aldonza Manrique, gobernador de la Isla Margarita, bajo su mando, por lo que la fundación de la Ciudad de La Asunción, fue una orden de la gobernadora desde Santo Domingo. Y esa decisión, seguramente concatenada en detalles, con epístolas y oficios, que bien han podido ser fuente de los relatos sobre las fechorías del Tirano Aguirre, así como, de la fundación del pueblo en el sitio de Santa Lucía.

Pero las condiciones sobre el lugar, correspondió a los insulares, debido a que la Manrique, jamás visitó el terrón[4]. Por ello, la frescura del sitio, con el mayor cause de agua, altos árboles, elevado en la montaña, a la vista del mar, con un puerto cercano –Pampatar-, y muchos accidentes geográficos para la defensa le hacían el mejor lugar de todos. Además, se iniciaron planificaciones de fortalezas, fortines y castillos, puntos de comunicación entre un lado y otro de la isla; y, también, se reorganizaron las economías. Todo eso, es consecuencia de la atroz visita del tirano Aguirre.

Pero eso no lo era todo. Las Leyes de Indias, tenían un formalismo y condicionamiento para el poblamiento, como ya se ha insistido. La fundación de un pueblo, villa o ciudad, requería una serie de elementos fundamentales para dársele cumplimiento, tales como, la documentación o acta, los actos formales y los golpes en el rollo de justicia, el cabildo, el arca de tres llaves y la planificación del urbanismo, partiendo de la plaza mayor. Con ello, gente principal, fuentes económicas, iglesias, muralla y demás edificios públicos.

Don Pedro González Cervantes de Albornoz, está reputado como el principal fundador de La Asunción. Capitán español, señor de canoa, hombre principal de la Margarita, asumió la labor de “recoger” a los pobladores dispersos en los rincones de toda la isla, entre 1562 y 1564, luego de la destrucción de Aguirre. En algunos documentos, el Capitán Pedro González Cervantes de Albornoz, queda referido en la prestación de tareas y servicios a la Corona en Santo Domingo. Participó en el poblamiento de Cubagua, donde vivió muchos años. Luego de la invasión de los Caribe en 1520, la Audiencia de Santo Domingo lo encarga de pacificar y someter a los aborígenes de Cumaná y el Orinoco. Durante la decadencia de los placeres de Cubagua, regresó a la Española, pero luego volvió a Margarita a vivir, con su mujer y sus hijos, formando parte importante del poblamiento y el gobierno de la isla. Al establecerse, se incorpora nuevamente a las actividades de pesquería de perlas e inicia la búsqueda de nuevos placeres, encontrando varios ostrales por lo que se convirtió en uno de los más ricos y principales empresarios perleros de la provincia, un señor de canoa. En las relaciones de éstos placeres, están reseñados los de …

…. Puerto de La Mar, la Punta de las Piedras, Punta Mosquito, El Tirano, Macanao; así como también los de Coche, Chacopata, El Manglillo, Araya y Los Frailes, encomendando a sus hijos de informar a Su Magestad de estos descubrimientos, por no encontrarse en condiciones de hacerlo porque lo atajaba la muerte.[5]

Algunos años después de todos estos servicios a la Corona española, regresa a Santo Domingo, donde fallece sin haberse encontrado aún, documentación donde se pueda precisar la fecha, ni el lugar de su entierro. Sus hijos, continuaron las actividades, destacándose el también Capitán Juan Bautista Cedeño de Albornoz quien al igual que el padre prestó innumerables servicios a la Corona Española.[6]

Así pues, en 1562 comenzó de nuevo, la construcción de un poblado, que en los primeros meses se denominó Santa Lucía, pues, así se llamaba el conuco y las estancias ya construidas, en las que existía la ermita de Santa Lucía; sin embargo, la decisión era construir un poblado al cual llamaron La Asunción, pero que en el transcurso de la cotidianeidad, se llamó el pueblo de la ciudad de La Margarita. Es decir, que desde el principio, los margariteños ¡quisieron construir una ciudad! No hay dudas de eso.

Ese es, un punto de inflexión importante en esta investigación, puesto que se vincula la existencia de la Ciudad, con el gentilicio insular; contradiciendo claramente, lo acostumbrado por el concepto de ciudad, desde la antigua Grecia hasta la España del siglo XVI y practicado rigurosamente a través del Derecho de Indias en el siglo XVII. Sobre estos acontecimientos, señala el Dr. Ángel Félix Gómez, en su exposición para la fallida solicitud ante la Unesco, de declarar a la Ciudad como patrimonio de la humanidad.

A partir de 1567, cuando la mayoría de los historiadores coinciden en afirmar que comenzó a llamarse La Asunción, el antiguo poblado de Santa Lucía hasta el 27 de noviembre de 1600, cuando se le concede título de Ciudad y se le da Escudo de Armas, el naciente poblado va estableciendo su marco de poblamiento, comenzando a surgir con características que la van a eternizar en el tiempo como la Ciudad por antonomasia de Nueva Esparta, pues es la única que por Cédula Real ostenta este título.

Políticamente La Asunción, no es sino el traslado geográfico de la capital de Margarita (Villa del Espíritu Santo) hasta cerca de 1561, cuando es asaltada por Lope de Aguirre, entonces con el poblamiento de Santa Lucía, también van las autoridades gubernamentales y el cabildo, institución que siempre ha sido la célula fundamental donde descansa todo pueblo o ciudad. En cuanto al nombre de La Asunción, no hay que olvidar, que el 26 de marzo de 1536, en la información del sacerdote Francisco de Villacorta  a la Corona española,  hace constar claramente que la Villa del Espíritu Santo había sido intitulada de la advocación de la Asunçión de la Madre de Dios. Es decir, que además del traslado geográfico del gobierno, también va a tener el poblado el nombre de la advocación bajo la cual fue puesta la Villa trasladada.[7]

La ciudad, constructora de sociedad, fue un proceso de crecimiento social, político y económico durante los tres intentos de fundación: Nueva Cádiz de Cubagua, Pueblo de La Mar-Espíritu Santo y La Asunción. Como ya lo hemos indicado, los insulares siempre quisieron una ciudad. Las aspiraciones de sus hombres principales, estuvo orientada en cada ocasión, en el encumbramiento social, político y económico. Y esa aspiración secular, permaneció de manera sostenida a través de los años, los sitios, los gobernantes y la sociedad misma.

Ese deseo de hacer ciudad, aún permanece en este tiempo. Sin embargo, cuando se analiza el proceso de poblamiento de la isla de Margarita, se pone en evidencia que los conquistadores no abrieron trochas, ni ubicaron zonas especiales para construir pueblos. Los españoles encontraron buenos caminos y poblados indígenas, comunidades ubicadas en los mejores sitios y una isla explorada y aprovechada en los recursos, por los Guaiquerí. El establecimiento en el Pueblo de La Mar, se ubicó en el sitio que en el lugar ocupaban los indígenas, lo mismo el Espíritu Santo, San Juan, Paraguachí, Pampatar y Santa Lucía.

La isla de Margarita fue fácilmente ocupada, debido al carácter afable de nuestra raza y a las creencias de éstos. Por ello, la ubicación de la Ciudad de La Asunción en el sitio de Santa Lucía, donde ya existía una ermita y algunas estancias españolas. Pero el sitio, ya había estado ocupado por una comunidad aborigen, como cada sitio de la isla durante siglos anteriores a la llegada de los europeos.

Ahora bien, la conquista no sólo fue una tarea de la corona. La iglesia participó ampliamente en el proceso de colonización. La llegada de sacerdotes a la jurisdicción, ocurrió desde las primeras instancias. Así como existía el cabildo para gobernar desde los inicios de Cubagua; así mismo, se estableció el Cabildo Eclesiástico. De igual manera, existieron templos y conventos, devociones y cofradías. Es así, que la consagración como Patrona de Margarita a nuestra Señora de La Asunción, se origina desde el Pueblo de La Mar, donde veneraban a la imagen de La Asunción en uno de los altares. Es evidente, que ante la destrucción de la capital por parte del tirano Aguirre, los fundadores de la Ciudad, recogieron su fe para nombrar a su nueva capital con el nombre de la Santísima Virgen.

La construcción de las obras requeridas para consolidar los requisitos para que el “pueblo de la ciudad” obtuviera su título de jerarquía, se inicia con el Templo Mayor. Así mismo, se iniciaron prontamente, a pesar de la falta de recursos, las construcciones de la casa de gobierno, la muralla, vialidad, los trazados de calles y solares, la repartición de estos a las familias principales, el incremento de rubros de afianzamiento económico como la explotación de nuevos ostrales, la agricultura y la cría, la pesca, la explotación de sal y el comercio. Todos estos aspectos, fueron forjando una sociedad pujante, que se completaba con las artes, la música y otros aspectos que fueron forjando una colectividad con identidad y gentilicio que representa evidentemente una historia que contar


[1] BREWER-CARIAS, Allan Randolf. 2006. La Ciudad Ordenada. Criteris Editorial.

[2] BREWER CARÍAS, Allan Randolf. 2011. Discurso sobre su libro La Ciudad Ordenada, en la incorporación como Académico Correspondiente Extranjero en la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales el 27 de abril de 2011. Págs. 4-5.

[3]http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=3&txt_id_desc_ud= 394815&fromagenda=N

[4] Revisada exhaustivamente la documentación y las diversas fuentes, así como, la historiografía relativa a la materia, no existe ninguna evidencia que demuestre la presencia de Doña Aldonza Manrique, en la Margarita.

[5] SALAZAR FRANCO, José Joaquín. 2000. La Asunción, Ciudad Procera. La Asunción, isla de Margarita. Editores SENECA y Alcaldía de Arismendi.

[6] ROSA ACOSTA, Rosauro. s/f. El Castillo de Santa Rosa.

[7] GÓMEZ RODRÍGUEZ, Ángel Félix. s/f. Borrador del Libelo sobre la Solicitud de Declaratoria de La Asunción como Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO.

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