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Muere por el covid-19 el mexicano Armando Manzanero


El cantante y compositor mexicano, autor de piezas como ‘Esta tarde vi llover’, ‘Contigo aprendí’ y ‘Somos novios’, fallece a los 85 años de covid-19

Armando Manzanero sostenía que la canción romántica jamás pasaría de moda, porque siempre habría demanda de tonadas que expresaran el sentimiento amoroso, y le dieron la razón las oleadas de intérpretes que, generación tras generación y rompiendo fronteras, rindieron honores a sus baladas y sus boleros. Piezas que pervivieron a través del conducto más sensible, desafiando la noción de cursilería, y que lo situaron en la atalaya de la canción latinoamericana, hasta la entrada en escena del virus traidor, que se lo llevó este lunes, a los 85 años, después de que permaneciera intubado durante varios días en un hospital de Ciudad de México.

Triste noticia que en su país generó conmoción, incluyendo sentidas palabras del presidente López Obrador, calificando a Manzanero de “hombre del pueblo”. Nacido en Mérida, península de Yucatán, respiró, en efecto, el oficio desde abajo, de la mano de su padre, Santiago, creador de la orquesta típica Yucalpetén, y enrolándose en circos ambulantes. Estudios de piano y tempranos ímpetus de compositor, ya que su primera pieza, ‘Nunca en el mundo’, la creó con catorce años. Antes de decidirse a interpretar él mismo sus canciones, fue ganando crédito como autor y pianista, al servicio de figuras como Luis Demetrio, Carmela Rey y Lucho Gatica. Sus piezas brillaron primero en otras voces, como Carlos Lico, a cargo de la dolida ‘No’, éxito en 1966.

Estilista del melodrama
Pero álbumes como ‘Mi primera grabación’ y su relevo, ‘A mi amor… con mi amor’, ambos de 1967, destaparon al ‘crooner’ incierto, de voz un poco desvalida y timbre trémulo, pero conmovedora intensidad, que a su peculiar manera imprimía emoción a todo lo que cantaba. Estrofas que eran ‘musts’ del melodrama: “Esta tarde vi llover / vi gente correr / y no estabas tú”, entonaba, conteniendo el desconsuelo. Carta blanca para el arrebato amoroso (‘Adoro’), el manual de educación sentimental (‘Contigo aprendí’, según afirmó, la más querida de sus composiciones) y el romance listo para la exportación: ‘Somos novios’ se transformó en ‘It’s impossible’ por el oscuro Sid Wayne, lanzadera de las versiones de Perry Como, Shirley Bassey y Elvis Presley.

Con otro grande, José Alfredo Jiménez, firmó un curioso álbum en 1969 en el que cada uno interpretaba canciones del otro, al tiempo que ponía un (tímido) pie en el cine haciendo casi de sí mismo en el filme ‘Corazón contento’, junto a Palito Ortega. Dos años después, en plena ola de reconocimientos, anunció su retiro de los escenarios para concentrarse en la composición. Aviso que no cumplió, si bien nos recuerda que él siempre se consideró un “mal cantante”. En esos años, sus creaciones cobraron nuevas vidas en otras voces: Olga Guillot, dedicándole álbumes enteros, o Roberto Carlos, haciendo suya ‘Yo te recuerdo’. En nuestro país hay que hablar de Moncho, intérprete muy vinculado al autor mexicano desde su primer álbum, ‘El gitano del bolero’, de 1969 (y que también falleció un 28 de diciembre, el de hace dos años).

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