LaHora

Una Historia que contar

Ernesto Sánchez Carmona

Estructura urbana de la Ciudad colonial de La Asunción

Como hemos venido señalando en los consecuentes artículos de esta columna de historia, la descripción del proceso de poblamiento de las islas de las perlas y las características de factores que han influido en la construcción de nuestro imaginario colectivo, la identidad y la elaboración de un gentilicio propio, hoy llegamos a la estructura urbana de nuestra Ciudad de La Asunción. Es así por ejemplo, que para 1597, por Real Provisión[1] a Tomás de Lugo, se le otorga título de regidor[2] de la ciudad de La Asunción de la isla Margarita. Esta orden real, coincide con muchas otras de la misma naturaleza, como la Real Provisión[3] del mismo año, dirigida a Juan Sánchez Maraver, dándole también, título de regidor de la ciudad de La Asunción de la Margarita. Como se notará, aún y cuando todavía no le habían concedido el título de ciudad, así se hacían llamar, como el pueblo de la ciudad de La Asunción. En ese sentido, señala “Cheguaco”[4] que:

….el historiador y académico Rosauro Rosa Acosta cuando escribe acerca de La Asunción dice: “Para 1598 la población de La Asunción de La Margarita había adquirido notable progreso. Contaba con casas buenas y decentes; una ermita capaz; defendida por fuerte muralla y se fomentaban hatos y huertos. Sus vecinos eran gente distinguida y habían probado en numerosas ocasiones su amor y apego a la tierra defendiéndola del asedio de los corsarios y piratas.”[5]

Ese era el ambiente propicio, que habían construido los margariteños, para poder solicitar al Rey, les concediera el título de ciudad. Así que se comisiona al Capitán Don Alonso Suárez del Castillo, Procurador General de la Isla, para que haga la relación detallada de los avances y cumplimientos de obras y estados requeridos para lograr esa dignidad, y a los efectos que Su Majestad ….

…. conociera del progreso de la población margariteña, de la nobleza y fidelidad de sus vecinos, de la importancia de Isla toda, y concluyó su Informe, solicitando que se le diese al vecindario el Título de Ciudad que bien merecía, como lo ostentaban en las Indias otras comunidades de menor importancia.[6]

De todas las obras que le permitieron obtener el título de Ciudad, se puede señalar con inmensa tristeza, que queda muy poco de esos valores históricos. No hay restos del terraplén de la ciudad o muralla y sus baluartes, sólo El Puente Viejo, también llamado, colonial y 4 de Mayo de 1810; nos lo recuerda en la salida hacia el norte. Esta joya de arquitectura colonial se encuentra aproximadamente a 200 metros del Museo Nueva Cádiz. Y éste a su vez, se acomoda en el edificio de la administración colonial antigua, frente a la plaza Bolívar -antigua plaza mayor-, cuya construcción, magníficamente renovada, con un jardín de Palmeras, exhibe además de un modelo impresionante de la Isla, obras de arte religiosas del siglo XVI y piezas encontradas en la Isla de Cubagua.

Frente  a la sombreada Plaza Mayor –hoy Plaza Bolívar-, también se encuentra la iglesia Nuestra Señora de la Asunción. La construcción de esta iglesia, empezó  en 1570. Es una de las más viejas en Venezuela. El campanario fue terminado en 1599 y la nave en 1617. La consagración, tuvo lugar en 1621. Desde entonces, no se ha efectuado ningún cambio considerable.

El Convento franciscano, construido entre 1593 y 1617, se encuentra al extremo oeste de la hoy avenida 5 de Julio, en el cual, funciona ahora el Palacio Legislativo, y después, se usó de muchas maneras diferentes. En la esquina noroeste del palacio, hay un reloj de sol, que data del año 1612. En una colina en el sur de la ciudad está el Castillo Santa Rosa. Este castillo, se construyó a finales del siglo XVI, el entonces Gobernador Juan Fermín, decidió su construcción después de que un grupo de piratas franceses atacó y devastó la ciudad, en el año 1677. Del ancho baluarte al lado del Valle de Santa Lucía, se divisa La Asunción completamente.

Hablando de las edificaciones civiles, públicas o privadas; podemos afirmar que los habitantes, comenzaron a construir su ciudad desde el pueblo. La plaza, casa de gobierno, cárcel, el trazado de calles, la muralla, las iglesias, conventos, plazas, chorro de agua, residencias y estancias de gente principal, viviendas de las gentes, mercado, cementerio y todas las instalaciones necesarias para la construcción paulatina de una ciudad. Esa condición, le brindaba privilegios ante la corona, entre los que se encontraba el derecho a ser defendida, es decir, la construcción de fortalezas, murallas y ejército. Desde los primeros momentos, se planeó el urbanismo, ubicando la plaza y los lugares públicos, el sitio de la fortaleza, calles, sede del gobierno de la provincia y demás funcionarios públicos, hospital, conventos e iglesias, mercado y cementerio. También, se previeron las ubicaciones de las casonas de los principales, así como, el lugar de la milicia y otras obras. Dentro de ella, está el acueducto y los caminos y sistemas de comunicación entre todas las poblaciones de la isla. Se fortificó, para protección contra los piratas. Sin embargo, los esfuerzos realizados, no impidieron que el pueblo pequeño, fuera pillado, no obstante, por los piratas. También, y debido a una epidemia en 1648, murieron más de 200 de sus habitantes.

Mapa colonial de la Ciudad de La Asunción, donde se muestra el acueducto, para 1704. Se observan también, los sectores para la siembra agrícola, la ubicación del Castillo Santa Rosa construido entre 1677 y 1683, las dos cajas de agua donde se abastecía la población, el cuadrado del casco de la ciudad y los accesos a la Ciudad.

Claro está, como se ha señalado, se requieren instituciones –aparte de las construcciones-, como el cabildo o concejo, debía tenerse el patronato y demás instituciones religiosas que en un cogobierno, realizaban funciones importantes en la colonia. Igualmente, la oficialidad militar, cuya jerarquía y funciones, dependían de la existencia de la ciudad. Fueron muchos los funcionarios que tenía la estructura colonial española; y, los habitantes de Margarita, Coche y Cubagua estaban decididos a que La Asunción, fuese una ciudad.

Se ha abundado, en las obras que tuvieron que realizar los margariteños, para construir su Ciudad, así como, de otras infraestructuras indispensables para el desarrollo, defensa y sustento de esta y de la comarca en general. Por ello, existen evidencias y documentos que demuestran la construcción de obras dentro de la ciudad, que representan inmuebles públicos como el cabildo, la cárcel, las oficinas de la Casa de Contratación, mercados, cajas de agua, acueductos, pozos, fuentes, plazas, puente, calles, caminos, puertos que le servían, cementerios, hospitales, aduanas y fortalezas militares.

Igualmente, la existencia de lugares destinados para la siembra, procesamiento de especias, matadero y carpinterías, herrerías, así como, los lugares destinados al trabajo de artesanos, fontaneros y demás actividades propias de la economía, son parte de los activos que cada una de las diferentes profesiones que se requerían para el desarrollo de la sociedad asuntina, dentro de la llamada cotidianeidad social. Depósitos de esclavos. Depósitos de mercancía, aperos para la reparación de barcos, y, cercados para el resguardo de esclavos e indígenas sumisos y sirvientes de la clase europea. Es importante establecer, que la sociedad margariteña, no ha sido especialmente cuidadosa con su patrimonio histórico, y aunque la Ciudad, mantiene aún, un casco histórico, la depredación y el abandono, son más bien el sino de su destino.

Ahora bien, está muy claro, que La Asunción, era la única población de relevancia y abolengo, sede de los edificios públicos más importantes. Como señalare “Cheguaco”, la Ciudad por antonomasia de La Margarita, pórtico de la Conquista y Colonización de Costa Firme[7]. Los monumentos coloniales, son elocuentes testigos del orgulloso pasado de la isla. Es así que a la Ciudad, se les llamaba coloquialmente a La Asunción, y, ciudadanos a sus habitantes.

Hacer un inventario de valores patrimoniales, es determinante, para lograr que la ubicación de los acontecimientos históricos, encajen dentro del discurso histórico, de la presente indagación sobre la Ciudad, la Identidad y el Imaginario de los citadinos insulares. Así que, se inicia esta valoración, para catalogar el patrimonio existente, tomando en cuenta, los mecanismos del Método Histórico, y algunas reglas, puestas en marcha por modelos de investigación de Historia Regional y Local. La Asunción, poseía muchas edificaciones coloniales, entre las que se cuentan templos, muralla, casonas, cementerios y edificios oficiales. Sin embargo, al mencionarles, no significa que éstas existan, pues lamentablemente, la mayoría han desaparecido por diversas circunstancias … y las que aún persisten, se encuentran bajo el deterioro y la carencia de la debida atención, resguardo, mantenimiento y restauración merecidas, en su justo valor histórico.

Dentro de ese marco de referencia, es evidente que se debe partir, con el patrimonio tangible existente en La Asunción, dentro de los que existen edificios y obras, de significativa importancia, en el devenir histórico tradicional de la Ciudad, que representan valores de orgullo de los ciudadanos, por los que ellos se jactan poseer. Entre ellos, se puede mencionar el puente colonial de La Asunción; pues, se trata del primer puente construido en América. Necesaria e imperativa fue su construcción, debido a que parte del año, quedaba aislada la Ciudad, con la otra banda y los caminos al norte. Fue construido entre 1608 y 1612, por órdenes del gobernador Vargas Machuca …, “Un puente por donde se pasa a pie y a caballo el rio …”[8]

En la Real Cédula que otorga el título de la Ciudad de 1600, se menciona la existencia de la Muralla de La Asunción. Estas obras de suma importancia, para la defensa y el cumplimiento de requisitos de ciudad, se iniciaron por el año de 1595, a media legua del camino de Pampatar y Pueblo de La Mar, por instrucciones del gobernador interino Don Francisco Gutiérrez Flores, con financiamiento del Cabildo y el apoyo de los vecinos. Su tapicería y puerta fuerte y dos troneras a los lados, contaba con dos piezas de artillería. Así mismo, existía un revellín, según informe enviado a la Corona[9].

Según revela el plano de Don Juan de Betín, en 1661, aparecen las referencias de diversos sitios de defensa en la isla. Allí bajo el número 8, se relaciona “La Portada de Reinaldos … distante a media legua de la Ciudad, en una quebrada angosta cercada de cerros y de longitud dos mil pasos con una trinchera de media luna y su portada de mampostería, donde hubo dos piezas”.

Según diversos cronistas, entre los que se encuentran Rosauro Rosa Acosta y Nectario María, en la muralla, específicamente en ese sitio llamado La Portada, se produjo el primer milagro de la Virgen del Valle, por el año de 1608, cuando trajeron a la imagen de la Señora, en la rogatoria por la sequía, y repentinamente se desató una tormenta. Con ello, se inició la devoción generalizada de la Virgen del Valle.

Una obra emblemática de la Ciudad, es el Fuerte Santa Rosa de La Eminencia; construido, sobre la cumbre de la Eminencia, colina llamada primitivamente San Bernardo, sobre las bases del antiguo parapeto construido al principio, en la época de la fundación de la capital. Bajo las órdenes del gobernador  Don Juan Muñoz de Gadea, se inició la construcción el año de 1677 y fue concluido en 1683. Se le conoce como el Castillo Santa Rosa.  

También existió el hospital de pobres, llamado el hospital de San Pablo, ubicado al sur de la Ciudad. Era de origen colonial, al lado de la iglesia de San Pedro. Frente al templo, quedaba el Convento de Señoritas, con quienes se servía la enfermería. Fundado en 1606, por Don Manuel Fernández Figueroa, construido con dinero de su peculio y limosnas del pueblo. Sus ruinas, al igual que las del templo de San Pedro, el Convento de Señoritas y los anexos aledaños, fueron derribadas a finales del siglo XIX.

En la defensa de la Ciudad, existieron otras fortificaciones o parapetos, que se construyeron en la época de la Independencia. El más importante, indudablemente, es el Fortín de la Libertad. De este sitio, dice José Joaquín Salazar Franco “Cheguaco”, en su obra[10], que “Entre El Copey y La Otrabanda, sobre la cumbre del cerro que viene de “Matahambre”, están las ruinas del Fortín de la Libertad, que tanta resonancia y tan buenos servicios prestó a la gesta emancipadora.” Construido por los patriotas entre 1815 y 1816, según lo informa el general Francisco Esteban Gómez, de acuerdo con los comentarios realizados a la “Historia de Margarita”, escrita por Francisco Javier Yánez, y señala: “Con igual esmero continuaban los trabajos de La Libertad, Maturín, Güiria, Yaguaraparo gran guardalíneas de contravalación …,” .

Como se ha señalado anteriormente, el Cabildo y casa de gobierno, llamada Casa Capitular, es uno de los edificios más representativos de la vida colonial. Fue el capitán Don Bernardo Vargas Machuca, gobernador de la isla entre 1608 y 1614, quien entre sus muchas obras, realizó esta de significativa importancia. Éste, adquirió una casa para el Cabildo, la cárcel, audiencia y casa de armas. Está ubicada, en la esquina oeste de la plaza mayor. En su origen, la parcela era toda la manzana del lugar, pero ha sido mutilada y destruida por los gobernantes. De ella, sólo queda lo que hoy día, es la sede del Museo Nueva Cádiz. La Cárcel Pública, funcionó desde el 18 de mayo de 1612, fecha de la certificación por parte del Cabildo de la Ciudad.

Así mismo, existen diversas casonas y edificaciones de origen antiguo, ubicadas en el llamado Casco Colonial, que poseen significativa relevancia histórica, como testigos mudos de la magnífica historia de la Ciudad, demostrando su arquitectura y estilo propios de los margariteños, dentro de los que se puede mencionar la casa de Juan Bautista Arismendi, casa Silva, casa Salazar y la residencia oficial de gobernadores entre muchas otras. Del mismo modo, debe ser tomado en cuenta que la construcción de casonas y estancias para la gente principal, casas y ranchos para los pobladores y lugares esenciales para la convivencia social.

Del mismo modo, la Ciudad posee un Casco Histórico con calles, callejones y veredas antiguas y con mucho valor, por los acontecimientos históricos que en ellas se produjeron. Del mismo modo, existe un número importante de objetos históricos de significación para la Ciudad, tales como, las campanas coloniales, reloj de sol y demás bienes históricos catalogados. Existen algunas obras de pintura colonial, ubicadas en colecciones particulares, en la iglesia Catedral o en oficinas públicas. Mucho de este patrimonio, se encuentra disperso, en otros lugares del país.

Es menester reseñar y advertir, que gran parte del Patrimonio se encuentra en peligro de perecer, por el abandono y las equivocadas políticas gubernamentales sobre la materia. Entre estos, se pueden mencionar el Convento de San Francisco, el Túnel Colonial, la Casa de Los Lázaros, Cerro Matasiete –Ruinas de Antiguo Fortín Militar-, las ruinas de la casa de Tiburcio Sanabria. Para la investigación, es determinante, que exista el propósito público de pertenencia, sobre el patrimonio, que forma parte de la forja de identidad.

Ahora bien, es lamentable, tener que mencionar al patrimonio perdido de los monumentos asuntinos, entre los que se mencionan las ruinas del Fortín de La Libertad, la muralla y terraplén de la Ciudad, el Convento de Santo Domingo y el casco histórico y urbanístico colonial. Sus restos, no existen o queda muy poco de ellos, ante la mirada indolente de los gobiernos municipales, regionales y nacionales, quienes sucesivamente han pasado viéndolos desaparecer o contribuyendo a ello; sin valorar, la importancia para el futuro que cada uno de esos inmuebles representa; y, prevalezca la identidad de los asuntinos en particular y los margariteños en general.

Persiste indudablemente, el hermoso y rico Patrimonio Intangible, de los ciudadanos y margariteños, tales como la música, el baile, la literatura, la poesía, el folklore y las hermosas tradiciones. De ellos, los aportes de los asuntinos son innumerables y aún muy vivos. Su práctica, es reiterada en la música, la cual, se expresa en diversas significaciones como la música culta, las retretas, la música coral, los polos, galerones y expresiones auténticas de la región. Los escritores importantes de La Asunción son numerosos, desde la colonia hasta estos tiempos, lo mismo que las diversas expresiones del folklore y las tradiciones, como el pan, la dulcería y los palmeros. Otra de suma importancia, de las que debe destacarse, son las celebraciones en la Semana Santa y las fiestas de Nuestra Señora de La Asunción.

Ahora bien, los esfuerzos por preservar nuestro patrimonio han involucrado a muchas iniciativas. El fallecido alcalde Francisco Torcat Molina, inició un proyecto serio, con contactos directos ante la UNESCO, para lograr que este ente declare a la Ciudad de La Asunción, como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Lamentablemente, la muerte noss arrebató la iniciativa. Nuestra lucha por sostener este proyecto, fracasó durante más de veinte años; hasta que el actual alcalde Alí Romero Farías, escuchó nuestro planteamiento, y de inmediato lo asumió y de manera diligente y con sumo interés ciudadano y liderazgo social, creó la Comisión General para organizar los Equipos de Trabajo y la planificación de las tareas para concretar ese magno trabajo. Es así, que se ha creado un componente de valores humanos y profesionales, conformado por los mejores. Este sueño asuntino, de envergadura, está en marcha y se vislumbra un importante éxito. Así mismo, la noticia de esta iniciativa del Alcalde del municipio Arismendi, produjo el interés y la incorporación al proyecto por parte del gobernador del estado Nueva Esparta Alfredo Díaz Figueroa y del alcalde del municipio Manero Morel David Rodríguez Salcedo, quienes están organizando Equipos y Coordinadores para realizar trabajos en la misma dirección e incorporar a otros los elementos patrimoniales del estado, donde se incluirán la Ruinas de Nueva Cádiz de Cubagua, el Casco Histórico de Pampatar, castillos, fortines, inmuebles, sitios y otros monumentos emblemáticos y conexos de la isla de Margarita; así como, elementos de suma trascendencia del Patrimonio Intangible como la Semana Santa asuntina, el Polo Margariteño y valores autóctonos originales de especies animales y vegetales que conforman nuestra biodiversidad.

Indudablemente, estos esfuerzos que parten de las inquietudes del Alcalde de Arismendi, abren nuevas esperanzas para darle respeto a nuestros valores patrimoniales, que servirán para acreditar, en un mismo trámite, la búsqueda de la calificación de Patrimonio Mundial, tan merecido para las futuras generaciones de margariteños. Cada paso que realizamos, con el fin de preservar lo que nos identifica y nos ubica como neoespartanos, lo iremos reflejando, para que podamos seguir enalteciendo UNA HISTORIA QUE CONTAR …


[1] ES.41091.AGI/22.15.527//INDIFERENTE,527,L.I,F.205. Disponible: http://pares.mcu.es.

[2] En todas las villas y lugares donde reinaban los españoles, las Leyes del Toro ordenaban que se crease cierto número de personas nobles que, asistiendo con la Justicia a los Ayuntamientos y Concejos que en adelante se celebrasen, rigiesen y gobernasen el pueblo, de donde recibieron la denominación de Regidores. Su número, dependía del número de pobladores y tamaño de la población. Tomado de CORNEJO, Andrés. Diccionario Histórico y Forense del Derecho Real de España. Publicación original: Madrid, por: D. Joachin Ibarra (1754-1785) Disponible: https://www.cervantesvirtual.com.

[3] ES.41091.AGI/22.15.527//INDIFERENTE,527,L.I,F.205V. Disponible: Ob. Cit. http://pares.mcu.es.

[4] SALAZAR FRANCO, José Joaquín. -Cheguaco-. (2000). La Asunción Ciudad Procera. Primera Edición. La Asunción, isla de Margarita: Editores SENECA, Alcaldía de Arismendi. FEDECENE Fondo Editorial Gabriel Bracho Montiel. Disponible: https:// www.cheguaco.org.

[6] SALAZAR FRANCO, José Joaquín. -Cheguaco-. (2000). La Asunción Ciudad Procera.Ibídem.

[7] SALAZAR FRANCO, José Joaquín. 2000. La Asunción, Ciudad procera. 2° edición. Porlamar. SENECA / Alcaldía del municipio Arismendi.

[8] Ibíd.

[9] El gobernador Don Bernardo Vargas Machuca, en su informe al Rey, dice que le construyó “un revellín de mampostería en la puerta de dicha Ciudad para ocasiones de guerra”.

[10] Salazar Franco, José Joaquín. -Cheguaco-. (2000). La Asunción Ciudad Procera. Primera Edición. La Asunción, isla de Margarita: Editores SENECA, Alcaldía de Arismendi. FEDECENE Fondo Editorial Gabriel Bracho Montiel. Primera Edición. Disponible: https:// www.cheguaco.org.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.