LaHora

Una historia que contar …

Ernesto Sánchez Carmona

[1]

El Heroísmo y otras virtudes de la personalidad colectiva …

Uno de los principales elementos característicos de los margariteños, es el llamado Heroísmo. Es una especie de virtud, que precede a los insulares, reconocido por los habitantes y la gente de tierra firme. Son muchas las hermosas historias y anécdotas populares  que relatan actos de valentía, arrojo y denuedo por parte de éstos. El propio nombre de Nueva Esparta, fue propuesto por el canónico, José Cortés de Madariaga en el efímero y cuestionado Congreso de Cariaco  celebrado en la villa de San Felipe de Cariaco actual estado Sucre, los días 8 y 9 de mayo de 1817, donde como un reconocimiento a los margariteños por la heroicidad demostrada durante la guerra de independencia de Venezuela, se pretendió equipar esa valentía con la desplegada por los nobles espartanos, en la Guerra del Peloponeso (431 a. C.-404 a. C.) librada en  Laconia de la Grecia clásica. Gallardía que esos insulares poseían desde tiempos inmemoriales, referida de manera particular en 1817 por el general Pablo Morillo en la correspondencia dirigida al rey español Fernando VII, así: 

Esos malvados, llenos de rabia y orgullo, con su primera ventaja en la defensa, parecía cada uno de ellos un tigre, y se presentaban al fuego y a las bayonetas con una animosidad de que no hay ejemplo en las mejores tropas del mundo.[2]

Un tema principal, del modo cotidiano del ser  asuntino y  en particular de los margariteños en general, es la utilización de los aforísticos[3] de su hablar coloquial, expresiones toponímicas, como: Matasiete, Juangriego, Porlamar, Otrabanda, Quebrahacho, Entrevaraos, Remanganagua, Cantarrana, Bichofeo, Pecadomalo, Hijo er´diablo, Pedrogonzález, Langolango, Espiritusanto, entre otros tantos lugares. Y en otro rubro los apodos utilizados como: Cheo –José-, Cheguaco –José Joaquín-, Moncho –Ramón-, Chila –Mercedes-, Chico –Francisco-, Toño –Antonio, Millo –Emilio-, Chicoché –Francisco José-, Tillaco –Otilio-, Cleto -Anacleto-, Manote –Manuel-, Papaché –papá José-, Goyo – Gregorio-, Licho –Luis, Joche -José-, Pachi –Francisco-, Chente –Vicente- por mencionar algunos. Entonces, los aforísticos en Margarita, representan una importante señal, de un lenguaje característico, fundamentalmente advertido en La Asunción.

Sin duda alguna, si bien es cierto que cada población de Margarita y Coche tiene su santo o santa, a cuya invocación dejan su protección y auxilio; no es menos cierto, que la Ciudad de La Asunción es la más religiosa comunidad de todo el terrón insular. Inclusive, esa religiosidad es característica identificadora de ella, verbigracia de la solemnidad de la Semana Santa, donde se refleja la abundante cosmovisión espiritual de esa insularidad, centrada en su capital, La Asunción, evidenciada con la resaltada presencia de imágenes, pinturas, joyas, tapices, recintos, embarcaciones, poblados, lugares, capillas, templos, conventos, hospicios, sanatorios, enfermerías, colegios católicos y alegorías a santos y advocaciones marianas destacadas de manera prodigiosa, cuyos recintos principales se concentraron precisamente en las ciudades de Nueva Cádiz de Cubagua y en La Asunción donde fue edificada  su  Catedral, bajo la mención de Nuestra Señora de La Asunción.

Estas evidencias, demuestran no sólo la fe aplicada y recogida por los habitantes europeos y de los dominados aborígenes y esclavos y sus descendientes; sino también, del poderío político-administrativo detentado por la jerarquía eclesiástica en esa insularidad, la cual imponía su ámbito, erigiendo monumentos diversos, para demostrar su preponderancia e influencia en la sociedad. Las primeras representaciones marianas y santorales, fueron evocados por los conquistadores españoles, arribados a estas latitudes como colonos o por la codicia de explotar sus riquezas o por su afán de vivir exóticas aventuras. Por ello, abundaron devociones reflejadas en diversas imágenes y pinturas entronizadas  en la Catedral, como en las demás capillas e iglesias, donde de manera prepotente se reflejaron fervores marianos con la evocación de la de nuestra Señora de La Asunción y de la Virgen del Valle, la cual es la réplica de la “Virgen Purísima” o de la “Virgen de  Inmaculada Concepción de los siglos XV-XVII,” traslada desde la isla de Coche a la Ciudad por la eventualidad allí acaecida en 1641, cuya venerada imagen inicialmente fue colocada en una pequeña ermita en el Valle del Espíritu Santo donde se distinguió inicialmente como María de la Natividad del Valle.

Sin embargo, algunos santos impuestos en estas colonias ultramarinas por  la monarquía española, están notablemente reflejados en el Título de la Ciudad, otorgado por esa Corona en la citada Cédula Real datada  27 de septiembre de 1600, donde las advocaciones de San Félix y San Adauto, están reproducidas en el Escudo y Blasón de esa concesión. En el caso de San Félix, Diácono de Gerona fue un mártir cristiano perseguido por el Emperador romano Diocleciano[4] durante el año 304, quien no obstante haber recibido atroces torturas nunca renegó de su fe cristiana y por ello fue condenado a la decapitación publica, cuya devoción es  conmemorada el 18 de marzo de cada año. En relación con San Adauto,  se le relaciona con el ajusticiamiento de San Félix, quien como un testigo anónimo pero presencial de esa espantosa ejecución, proclamó impactado a viva voz,  profesar esa misma devoción; por ello también fue ejecutado, pero por desconocerse su nombre se le conoció como Adauto, es decir, “añadido” y su memoria está reconocida anualmente el 30 de agosto. En la Ciudad de La Asunción ambas fechas conmemorativas han sido olvidadas en las liturgias cristianas.

Talla de San Félix de Gerona y la Virgen rodeada de varios santos, entre ellos, San Félix y San Adauto

Así mismo, el culto de fe, en diversas personalidades de santidad, se vio reflejado en los altares, de tal modo, que en la actualidad en la islas de Margarita y Coche, no hay semana del año en la que no haya la celebración de una fiesta patronal o religiosa. Esta condición, es evidente, ha influido profundamente en las mentes y en la condición de una sociedad, que analizada en el período de la investigación desde 1498 hasta 1810, acoge por sí misma una larga historia de apegos, circunstancias, anécdotas, hechos, personajes, creencias, leyendas, acontecimientos, documentos, fuentes y aportes a la personalidad, la identidad y el gentilicio de los insulares, que por sí sola vale nuevas líneas de investigación. Por ello, no se abundará, más que en lo referencial, para establecer el marco específico de las devociones en La Asunción.

En La Asunción, el calendario litúrgico es ampliamente cultivado. La llamada Semana Santa, en la Ciudad, revela un especial y devoto significado. Secular, tradicional, fervoroso, intenso. Es una conmemoración vívida, en la que participan las familias principales y el pueblo en general; vistiendo y arreglando los carromatos y las figuras que representaran la Pasión de Jesús en las procesiones de la Semana Santa, que comprenderán las estaciones alusivas a esa solemnidad, manteniéndose con ello la pasada herencia de la época colonial.

Desde mucho antes de la fundación de la Ciudad, aproximadamente por 1526, en el sitio de Santa Lucía, se construyó una ermita[5] no consagrada, la cual, estuvo activa hasta mediados del siglo XVIII. Posteriormente, luego de la guerra de Independencia, ya avanzado el siglo XVIII, sus ruinas fueron convertidas en espacios para diversas actividades, hasta que a principios del siglo XX, se convirtió en mercado, y, ahora, es un teatro.

En el pueblo de la ciudad de La Asunción, se construyeron muchas iglesias, varios conventos y capillas, de las que quedan muy pocos vestigios. Entre las que están, la Catedral de La Asunción, la Iglesia de San Pedro, el convento de los Dominicos, el convento Franciscano, la ermita de Santa Lucía, entre los más importantes. También, esa otra expresión de religiosidad, que se expresa en la santiguación, el rezo callejero, la cruz en la calle, los nichos y capillitas con advocaciones, las estampitas y escapularios, las creencias místicas como los chimichimitos, la sayona, la bola de fuego y otras supercherías populares.

Ciertamente, todos esos elementos son sumamente trascendentales  en la cotidianidad de la Ciudad. Una naturalidad con carácter colectivo e inter generacional. Constructor de conductas masivas inyectadas en el fuelle de cada habitante autóctono y aprehendido por los forasteros que aquí llegan, Son elementos aparentemente imperceptibles, que empapan el espíritu del marino, del campesino, del maestro, de abuelos, padres y descendientes. Imágenes que se reflejan en la música, la artesanía, el folklor,  y una alegría autóctona. No quedan desapercibidos esos elementos. Es nuestra personalidad insular, es nuestro sino, y la integridad de un carácter que termina valeroso, arrojado y alegre en demasía.

El Convento de San Francisco, se estima que se inició su construcción por el año de 1571 aproximadamente, por Fray Juan Ortiz de Valdivieso. Para 1604, estaba construido y poseía capilla, pero sin puertas. Tenía dos capillas, la de San Francisco y la de La Soledad. Para 1736, toda la edificación estaba en ruinas. Por Ley, en 1821, todos los conventos menores fueron suprimidos y pasó a ser sede del gobierno insular. Posteriormente, fue un hospital; y, actualmente, es la sede del Poder Legislativo del estado Nueva Esparta.

Antigua Iglesia de San Pedro, en la Ciudad de La Asunción. Fue derribada en 1911. Se ubicaba, donde hoy se encuentra la plaza Dr. Enrique Albornoz Lárez y Justo al lado, quedaba el Hospital de Pobres, donde hoy se encuentra el Colegio de Médicos.
Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, vista desde la plaza Bolívar
Imagen de la Torre de la Catedral de La Asunción y casas coloniales

El contenido de este análisis, recorre someramente un escenario íntimo del corazón del pueblo neo espartano. Su égida e impronta, nos han marcado, con fuego ardiente. Somos marianos y valoramos los temas religiosos, las costumbres y el imaginario religioso asuntino. Consideramos que éstos son factores determinantes para explicar lo que somos, ya que constituyen aristas para palpar la identidad y el gentilicio convirtiendo esto en UNA HISTORIA QUE CONTAR … 


[1] La Asunción fue jerarquizada  a “Ciudad” por el noble y leal pedimento del Procurador General  de la isla de Margarita Don Alonso Suárez del Castillo al Rey Felipe III de España, quien le otorgó esa distinción mediante su correspondiente Cédula Real de fecha 27 de septiembre de 1600 disponiendo de un  escudo de armas y de un blasón. Descripción  En el escudo de armas de la Ciudad de La Asunción, reproducido en un destacado cuartel  azul en cuya  parte superior aparece una corona imperial, representando la Monarquía de España de la cual pende una perla, aludiendo la riqueza perlera de  esa insularidad, que  sostenida por una cadena dorada cae suspendida sobre el meridiano de un infinito cielo sobre la imagen de una canoa circundad por olas de azules marinos tripulada por tres hombres de color, aludiendo a los esclavos africanos dedicados a esa pesquería. Y en cada uno de los laterales de esa perla, elevados en ese firmamento se reproducen las imágenes de San Félix y San Adauto como  abogados de la  Ciudad. Recuadro circundado por ornamentos de ramales verdes, que entrelazan en sus bases unas cintas doradas con la mención “Sicut Margarita Preciosa”.

Disponible: Cédula Real del 27.11.1600, emitida en el Pardo por el Rey de España  Felipe III. Archivo General de Indias AGI. PATRONATO: 293,N.22,R.50. Legajo 276 a 293. Código de referencia: ES.41091.AGI//PATRONATO,293,N.22,R.50. Disponible: http://pares.mcu.es.

[2] Revista Montalbán. UCAB. N° 39. Artículo: Marianella Guevara Zerlin. Notas sobre la violencia y crueldad en la Historia de Venezuela de Feliciano Montenegro y Colón.  Pág. 156.

[3] Aforístico: Un aforismo, es una escritura breve, lapidaria, es una sentencia. Un aforismo, se parece a un telegrama, es una escritura mediante la cual se puede emitir una idea fulminante. Una idea poética, literaria. Se trata de una sentencia breve y doctrinal, que se propone como regla en alguna ciencia o arte. Según algunos autores, los “aforismos nunca coinciden con la verdad, o son medias verdades o verdades y media”. Esta capacidad del lenguaje para ocultarse o para refulgir ha cautivado a muchos escritores, que encuentran en el aforismo un camino para deslumbrar con su capacidad de pensamiento. Tomado de http://www.profesorenlinea.cl/castellano/Aforismos.htm También, es comúnmente utilizado, como apodo.

[4] La persecución de Diocleciano también llamada «Gran Persecución» -303-313-, fue la última y quizá la más sangrienta asechanza a los cristianos en el Imperio romano por su Emperador Diocleciano -284-305-. cuyo nombre completo era Cayo Aurelio Valerio Diocleciano Augusto -244-311-. Disponible: https://es.wikipedia.

[5] Una ermita, es una capilla, santuario o iglesia situada en un lugar alejado de las poblaciones y dedicado al culto religioso, normalmente bajo el cuidado de un ermitaño. Tomado de Wikipedia.

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