LaHora

Construir espacios para libertad


ENEIDA VALERIO RODRÌGUEZ
(@eneidavalerio)

La libertad es un derecho natural. Nacemos y queremos morir bajo esta secular garantía constitucional, fuente de vida y actuaciones individuales y sociales. Sin embargo, la libertad ha virado hacia una derivación de mayor connotación política que personal, y exige condiciones en regímenes democráticos. Hablar de libertad es aclarar cuanto podemos hacer para desempeñarnos socialmente, como integradores de grupos humanos heterogéneos.
Somos libres, cuando dejamos de ser esclavos ante sojuzgamientos y sometimientos y esto, no es fácil lograrlo y menos cuando entendemos la antigüedad de esta sujeción humana. De manera, que preservar la libertad en lo personal, es difícil. Por otro lado, mantenerla, exige jornadas en cada segundo de nuestra vida y comportamiento. Ser libre, es una escogencia personal y llevarla a la actividad política con la cual estamos comprometidos, exige mayores esfuerzos para resolver situaciones complejas y coronarla con crisoles de justicia y paz.
Los venezolanos, asumimos nuestra, la esclavitud política. Por largos años, hemos permeado el sojuzgamiento y creído en líderes y liderazgos desvirtuados por el chantaje hasta primitivo en cuanto formas para hacer política y practicarla. Hemos dado paso a líderes implicados con la nada, amén de sus irresponsables actuaciones reprochables y vergonzosas, favorecedora del caos político sin precedente patrio.
Hemos, internalizado y fecundado el desdén demoledor de muchos otros, quienes sin pausas nos califican de incapaces. Miramos una alta dosis de morbo en tales perturbaciones: despreciables, mezquinas e innecesarias. Estamos sostenidos según estos tristes personajes, por el fracaso y colapso frenos para salir adelante y vencer dificultades. Miramos la vehemencia discursiva de exclusión. Su cosecha: una sibilina desmoralización en cuanto nuestros valores ciudadanos. No obstante, decimos con fuerza; basta.
Nos convertimos en esclavos de lo banal, susceptibles a maniobras políticas y como secuela, reverenciamos el chantaje y ornamos bajo tales distorsiones, la lentitud para encontrar respuestas enfocadas en nuestras fortalezas. A líderes, cuestionados por sus comportamientos, le alimentamos sus desviaciones corruptas. Estamos bloqueados. Somos repetidores incansables del descalabro en medio de un discurso carente de sentido común y mínima racionalidad. Para decirlo con sorna y en base a nuestra rica habla; hemos perdido la brújula de la esperanza.
Trivialidad y tribal se conjugan en la política criolla de quienes asumen el letal liderazgo. Se han cometido pifias y equivocado el rumbo. Pero hay opciones. Vislumbramos fundados indicios de muchas y válidas posibilidades para renacer, como el águila, cuando se levanta cansada para imponerse de nuevo frente a su presa con un renovado pico y garras de su vida primaria.
El régimen no vive su mejor momento y con un resbaladizo piso cuya tendencia va en aumento, apela al chantaje para no perder la costumbre que le rindió frutos. Ha ocurrido con el acuerdo compartido con Juan Guaidò, en el compromiso de las vacunas a través del sistema COVAX .El régimen,dijo luego del acuerdo entre ambas partes, que no traerá la vacunas de Astra-Zeneca las producidas en Inglaterra.
Al gobierno, se le estrechan espacios ante situaciones económicas, que sacuden su permanencia en el poder- citamos dos ejemplos en cuanto lo afirmado- el gobierno, ha perdido 30 mil millones de dólares, producto de las sanciones de EE.UU cantidad que pone en juego este debilitamiento económico. Desde el 2018 no paga su deuda por incapacidad para cumplir sus obligaciones financieras. Todo, sumado a una baja y pobre producción petrolera, que constituye el 95% de nuestros alicaídos ingresos. Son entre otras realidades, elementos importantes para analizar.
No discurrimos con serenidad sobre la fragilidad del régimen, creerlo invencible, es parte del concepto político inculcado y envilecido durante años. Lo definimos así, lo catalogamos igual y lo internalizamos tal cual. Nos gana el gobierno al envolvernos en el oscurantismo más despótico de la historia republicana.
El régimen atraviesa difíciles circunstancias. Y mientras sucede, surgen respuestas, propias de las crisis estructurales, con nuevas opciones. Irrumpe la sociedad civil con una convocatoria de pacto unitario. La sociedad civil contemplativa del caos nacional asume el reto, ajena a los partidos políticos que deben redimensionarse y medirse como fuerzas suficientes de liderazgos.
Participaràn todas las instancias de la sociedad, convocadas para sellar una alianza y responder los desafíos. Hay una buena oferta e interesante portafolio en esta oportunidad, tomando en cuenta que ha sido esta sociedad, la más prolífica en dar respuesta mediante emprendimientos diversos y protagonismos a las situaciones difíciles.
Tal convocatoria, consolidará sin dudas, la urgencia del pacto de unidad, donde las alianzas sean respetadas con discursos inclusivos y resilientes, contrario al de escasez que prevalece aunque agotado hace un buen rato, además de fastidiosos, cansones y edulcorados. Tampoco tendrán cabida-esperamos- los discursos populistas, convertidos en escarnios públicos por la deshonra de su contenido.
Debemos asumir el compromiso que en nuestro país, reivindique la política de cuanto nos toca desempeñar. Solo así, dejaremos de menospreciarnos nosotros mismos, al tiempo, de considerarnos libres. Queremos ser. Deseamos ser espejo y ejemplo. ¡No hay vuelta atrás!

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