LaHora

Una historia que contar …

Ernesto Sánchez Carmona

Sobre la obra inédita “Bolívar y Margarita”, del profesor Carlos Landaeta Mérida

Juan Griego, hermosa bahía y puerto norte de Margarita, liberados por Juan Bautista Arismendi y otros notables y valerosos patriotas, como primer punto de insurrección y último escenario de la guerra entre España y la Provincia de Margarita. Sede del mayor martirio sufrido por los insulares, que prefirieron el exterminio a la concesión o la traición. Víctima de la venganza del poderoso ejército europeo y la vanidad de su jefe Pablo Morillo, que se ensañaron contra ancianos, mujeres, enfermos y heridos que se guarecían en su retaguardia, de los peligros del frente de batallas en La Asunción, Los Barales y Pampatar.

La maldad del tirano español, valido de su numerosa tropa y armas,  frustrado por la derrota sufrida en la célebre Batalla de Matasiete el 31 de julio de 1817 por parte del coronel  Francisco Esteban Gómez, de manera artera y sigilosa, con gran partes de sus naves,  le dio la vuelta a la isla dirigiéndose al norte, cayendo de sorpresa en a la población inerte de Juangriego donde pretendía afianzarse en el Fortín Libertad para atacar sorpresivamente a Francisco Esteban Gómez por la retaguardia, lo cual el 8 de agosto le fue impedido por el un pueblo enardecido en una guerra asimétrica, quienes superados por la supremacía de ese ejército español, lo enfrentaron de manera precaria en la contienda conocida como Batalla del Fuerte y ante una inminente derrota prefirieron inmolarse, volando dicha fortaleza antes que entrégasela a ese  enemigo.

En efecto, el infame tirano español ante tal rebeldía y arrojo, arremetió su venganza en contra de los sobrevivientes de esa población, quienes al negarse a subordinarse ante esos usurpadores, Morillo junto con sus subalternos procedió a decapitarlos sin distingo de sexo y edad  en la laguna salada, la cual tiñó de rojo sus aguas con la sangre patriota de esas víctimas, ennoblecidas por la dignidad de su estirpe, por eso, hoy a ese espacio, se le conoce como “la laguna de los mártires.”

En ese lugar, donde se produjo el mayor holocausto de nuestra historia insular, debería ser considerado como un panteón sagrado,  lo cual por las desidias de nuestras autoridades, no se le ha brindado un merecido monumento, convertido actualmente en una cloaca putrefacta. Poco después, Morillo junto con sus desalmados verdugos procedieron a incendiar la población de Juangriego, abandonándola el 15 de agosto de 1817,  para nunca más regresar,

Carlos Landaeta Mérida, describe muchos de esos importantes acontecimientos en su libro Bolívar y Margarita (2016). Así como, es en esa plaza fue donde Simón Bolívar planeó reconquistar la Patria dándole inicio en 1817 a la Tercera República, cuya entrada a Venezuela procedente de Haití, apertrechado con un ejército de notables patriotas y con una imprenta, logró en definitiva tras arduas batallas, la independencia definitiva del yugo español, imponiendo el anhelado sistema Republicano.  Veamos lo que el autor señala en su título Juan Griego.

[1]

Juan Griego

Es a esta bahía, donde arriba la Expedición planificada en Los Cayos de San Luis de Haití. Conocida originalmente como el Puerto del Norte de la Isla de Margarita. Está situada al noroeste de la parte oriental de la isla; es una amplia zona costera, conformada por dos bahías gemelas, de aguas tranquilas, y profundidad suficiente para el calado de buques de regular tamaño; son las conocidas hoy, como la de Juan Griego la mayor; la que durante el período colonial, fue solo un puerto de cabotaje, y luego durante estos años de Independencia, de donde salían los barcos hacia las Antillas, para buscar armas y pertrechos; y, su vecina, La Galera, la más pequeña, utilizada para barcos, piraguas y peñeros de pesca más pequeños, por su menor calado.

El origen del nombre de Juan Griego, tiene dos versiones; una un poco de leyenda y también de historia, dice que su nombre fue porque su fundador, nativo de Grecia y de nombre Juan, fue abandonado por unos piratas, se estableció allí y lo pobló; y la otra versión, según la publicación “Visión Geohistórica del Estado Nueva Esparta”, editada por los Cronistas de la Isla, la ciudad fue fundada originalmente como una ranchería de pesca por un español, de nombre Juan y de apellido Griego, de origen sevillano, hijo de Alonso Griego y de Inés de Farfán. En todo caso, podemos señalar que se trata de una “leyentoria[2]”. Aceptemos ambas y solo pensemos, que fue a esta gran bahía la que el libertador  Simón Bolívar seleccionó, para llegar con su expedición. Tan pronto arribó, una flechera se acercó y en ella venían el General Juan Bautista Arismendi y otros de sus oficiales, a ponerse a la orden de Bolívar. Nos dice Mariño, en su Segundo Boletín que:

“Este bravo General y sus oficiales fueron recibidos por la escuadra con todo el entusiasmo que inspiran las brillantes pruebas de valor, que repetidamente han dado en la heroica revolución de esta isla.”[3]

Poco antes del desembarco, Bolívar hace los nombramientos que a continuación enumero:

A Subteniente de Navío a Antonio Rosignol; a Capitán de Fragata a Carlos Lominé; como Tenientes de Navío a Juan Bautista Deberge, Bernardo Ferrero y M. Monsier; como Teniente de Fragata a Germán Lejeune y como Alférez de Navío a Dionisio France.[4]

Luego de esas designaciones, acordes con los aportes de estos patriotas a la causa expedicionaria, Bolívar acompañado de Arismendi, y otros oficiales, pisan  nuevamente el 3 de mayo de 1816 la indómita isla Margarita. Lamentablemente, no he encontrado constancias ni evidencias, a dónde se dirigieron ni dónde fue alojado el Libertador; sólo se deduce, que en alguna casa importante del pueblo o posiblemente, en un lugar apropiado, como el “Fortín Libertad”, conocido como de “La Galera”. Esta unidad militar, había sido construida por la Junta Provisional de Margarita, por orden dada el 4 de mayo de 1810, para la protección de la bahía de Juan Griego y el acceso norte de la isla. Es allí, donde posiblemente se instaló el primer Cuartel General del Libertador. Y donde se organizaron  las estrategias a seguir, para adentrarse en la isla, para luego seguir hacia tierra firme. Desde ese sitio, según los “Escritos del Libertador”, él dictó una serie de oficios y unos nuevos nombramientos, ente ellos:

“… con el grado de Capitán a Miguel Arismendi, hijo de Juan Bautista en su primer matrimonio con doña María Rosario Irala; a Fernando Mijares lo asciende a Capitán; a José María Ponce a Sargento Mayor; a José del Carmen Rivas a Teniente; a José Antonio Raposo a Teniente Coronel, a Ramón Cancel a Subteniente; a Manuel María Tinoco a Capitán y a Andrés Cornejo a Teniente.[5]

Mientras todo esto sucedía, las fuerzas realistas que aún estaban en La Asunción, Capital de la Isla, tan pronto supieron de la llegada de la expedición a Juan Griego, evacuaron la Ciudad y se replegaron hacia el sur, a  Porlamar y Pampatar, especialmente a esta última para defenderse en el Castillo San Carlos de Borromeo. El día 5, después de estar despachando desde su Cuartel General en Juan Griego, se dirigió hacia la vecina población la Villa del Norte, hoy Santa Ana, cuna de egregios ciudadanos patriotas, que brindaron aportes significativos a la causa republicana en la Provincia de Margarita y Sur América.

[6]

Santa Ana, la villa del norte … ¡cuna de la república!

Sede de familias principales, mantuanos de provincia, distinguidos margariteños originales, reconocidos como “don o doñas”[7] de gran dignidad social, de alta educación y prósperos terratenientes y comerciantes, comprometidos intensamente con las ideas liberales y el deber personal en favor de la Independencia y la Libertad. Ocurrieron hechos de definitiva importancia para el destino de la nacionalidad. Los más fervientes y decididos, con los que contó Arismendi, para sublevarse. Landaeta narra de manera interesante y directa, los acontecimientos que allí ocurrieron.  

SANTA ANA, LA VILLA DEL NORTE

Llega Bolívar a Santa Ana, la Villa del Norte, el mismo día 5 de mayo de 1816, se alojó en la casa de habitación de  Don Manuel Isidro Mata y su esposa Doña María de los Dolores Romero, padres de: Policarpo; León Joseph; Petronila; Andrés; Francisca Cándida del Rosario y María Severa, vivienda familiar Mata-Romero, donde hoy en día está ubicada la Biblioteca Justa Mata de Gamboa; la cual estaba avecinada con el hogar de Francisco Esteban Gómez y su esposa Petronila de Mata de Gómez. Esa casona era la más importante de la villa, estaba situada al frente a la iglesia de Santa Ana en cuyo recinto sagrado se celebró al día siguiente, el 6 de mayo, la Asamblea donde acudieron los personajes más notables de la isla y otros simpatizantes de la causa patriota, significativa oportunidad donde se sellaron los destinos de la independencia definitiva de Venezuela del Imperio español.

Considerándose, que en ese lugar  o en otra ubicación estratégica se pudo haber estableció un segundo Cuartel General, probablemente en el Fortín España, ubicado en una colina cercana a Santa Ana, punto estratégico intermedio entre la Asunción y Juan Griego. Esta fortificación se comunicaba con las dos baterías de La Galera a través de disparos de salva a cambio de luces producidas por espejo. Su objetivo principal era proteger la entrada de Santa Ana del Norte de los atacantes procedentes de Juan Griego y Pedro González. La batería conserva una estructura hexagonal con cuatro cañones. Su construcción, data del siglo XVII, evaluada en el Plan de Defensa diseñado por el ingeniero y militar Agustín Crame, cuando visitó Margarita en la segunda mitad del siglo XVIII, quien en esa oportunidad  le dio de mayor importancia a los puertos de Pampatar en el sur y al de La Galera en el norte.  No obstante, los muros de piedra del Fortín España, revivieron épocas difíciles y cruentas de nuestra historia, desde la época de la colonización hasta la guerra de independencia.[8]

Ahora bien, es necesario recordar, que la consolidación de la unidad y la anulación de rivalidades, debían ser superadas, porque sólo la unión, permitiría alcanzar el objetivo deseado, expulsar al invasor e implementar una  República libre e independiente. Porque  a pesar de las circunstancias aparentemente controladas con menor fuerza subsistían vestigios de rebeldía entre algunos de los expedicionarios. Por ello, era necesario revestir a Bolívar de todos  los poderes, para comandar exitosamente la Expedición; así como, evitar planes divisionista que Arismendi sospechaba de Mariño. Por  tales circunstancias,  Bolívar y Arismendi convocaron la realización de  la referida Asamblea. Por considerarlo de mucho interés, me he permitido transcribir a continuación, el  documento publicado en “Escritos del Libertador” sobre ese particular, se indica:

“Acta de reconocimiento del Libertador como Jefe Supremo de la República y de sus ejércitos, en la Asamblea realizada en la Villa del Norte de la Isla de Margarita el 6 de mayo de 1816.

En la Villa del Norte de la Isla de Margarita, a seis de mayo de mil ochocientos diez y seis, reunidos en la Iglesia Parroquial de dicha Villa los Excmos Sres.: Capitán General Simón Bolívar como Presidente; los Generales en Jefe Santiago Mariño y Juan Bautista Arismendi, el de División General Manuel Piar, el de Brigada General Gregorio Mac Gregor, el Intendente General del Ejército Francisco Zea; los Jefes del Estado Mayor del Ejército de Margarita, Comandante General, Teniente Coronel Francisco Esteban Gómez, el Mayor General, Teniente Coronel Pablo Ruiz, el Sargento Mayor de Infantería Teniente Coronel José Maneiro; el Comandante General de Caballería, Teniente Coronel José Celedonio Tubores, el Mayor General de la misma Teniente Coronel Francisco Morales, el Sargento Mayor Policarpo Mata, y el Presidente del Gobierno Político Provisorio Francisco Sánchez y los Coroneles Expedicionarios Manuel Valdés, Luis Ducordray, Pedro María Freytes, Sebastián Boé, Vicente Landaeta, Carlos Soublette, Miguel Martínez y Pedro Ramón Chipía, abrió la sesión el Excmo. Señor Capitán General  exponiendo en un discurso que sin embargo de que el Excmo. Señor General en Jefe Juan Bautista Arismendi generosamente le había cedido la Presidencia de la Junta, renunciaba si ésta tenía a bien elegir otro. El General Arismendi votó el primero confirmando la Presidencia en el Capitán General y el resto de la Junta siguió unánimemente su voto.

El Excmo. Señor Presidente manifestó en seguida a la Junta que el objeto principal para el que se había reunido era elegir un jefe único que fuese reconocido como Supremo de la República y de sus Ejércitos y se nombrase un segundo que deba sustituirlo en caso de muerte.

En el mismo discurso hizo una ligera relación de los sucesos que lo obligaron a abandonar por algún tiempo a su país; de la generosa protección con que le acogió el Presidente de Haití, permitiéndole reuniera en aquella República a los restos dispersos de Venezuela y Cartagena, para venir a auxiliar a esta Isla, con una expedición cuyo mando y dirección se la confirió por acuerdo de una Junta celebrada en Los Cayos. Concluyó deponiendo en manos de la Junta la autoridad que ha ejercido, y pidiendo se le permitiera retirarse de la sesión para que los miembros de la Junta tuviesen en su ausencia una más plena libertad. El Excmo. General Juan Bautista Arismendi tomó entonces la palabra: Demostró que era innecesaria la separación y que todos los Jefes presentes podían libremente exponer sus opiniones.

La Junta se adhirió toda a este voto y el Excmo. Señor Presidente permaneció en la Sala. El General Arismendi continuando su discurso manifestó a la Junta que él había cedido ya el mando al Excmo. Señor  Presidente y ratificaba la cesión recomendándole de nuevo como Jefe Supremo de la República de Venezuela; protestó que en lo la anterior división de Oriente y Occidente y se desnudó de la autoridad depositando su bastón en manos del Presidente, quien no lo adm sucesivo deberá ser aquélla una e indivisible, con desconocimiento de itió hasta que los Jefes del Estado Mayor del Ejército de  esta Isla y los expedicionarios hubiesen discutido y acordado quién debía ejercer esta Suprema Magistratura.

Después de haber oído a los primeros y exigida la votación de todos, quedó sancionado unánimemente que la República de Venezuela será una e indivisible, que el Excmo. Señor Presidente Capitán General Simón Bolívar se elige y reconoce por Jefe Supremo de ella; y el Excmo. Señor General en Jefe Santiago Mariño por su segundo. El Presidente aceptó la elección que hacía en él la Junta para el honroso e importante cargo de Jefe Supremo. Protestó que la salud de la patria era su único objeto y que a ella consagraría sus desvelos y fatigas; igual aceptación hizo el segundo. Resolvió luego la Junta a propuesta del Señor Presidente que habiendo en el Ejército y en las varias partidas de guerrilla que sostienen la causa de la libertad en el interior de Venezuela muchos jefes y oficiales de los cuales algunos no tienen su nombramiento u origen legítimo mientras que otros están privados por moderación de lo que justamente merecen, S.E. el Jefe Supremo deberá legitimar a aquéllos y recompensar a éstos según el mérito de ambos. Pero muy particularmente resolvió con unanimidad la Junta que el Excmo. Sr. General Arismendi sea ascendido al carácter de General en Jefe, los Comandantes Zaraza, Sedeño, Rojas, Monagas, al de Generales de Brigada y los Jefes de Estado Mayor de Margarita al de Coroneles, quedando el señor Arismendi, encargado de proponer al Jefe Supremo los demás jefes y oficiales del Ejército de esta Isla para que sean premiados por éste, conforme a sus méritos.

El Sr. Presidente del Gobierno Provisorio de la Isla presentó a la consideración de la Junta un expediente que leído por mí el Secretario de orden del Sr. Presidente de la Junta, contenía un decreto del Excmo. Señor General Arismendi estableciendo un Gobierno Político Provisional para esta Isla compuesto por tres individuos removibles cada tres meses y encargado además de la subdelegación de las Rentas Nacionales. La Junta después de oído el contenido del expediente y lo que se expuso en discusión aprobó este establecimiento y lo sancionó con el carácter de provisorio recomendando al mismo tiempo a S.E. el Jefe Supremo el arreglo de los Gobiernos Políticos Provisionales que deberán instalarse al paso que se vayan liberando las provincias.

La Junta terminó la sesión dando las gracias al Gobierno Provisional de Margarita por su buena administración en el ejercicio de sus funciones con lo que se concluye ésta que firmaron los Señores Presidente y Vocales ante mí, el Secretario, que certifico. Simón Bolívar, Santiago Mariño, Juan Bautista Arismendi, Manuel Piar, Gregorio Mac Gregor, Francisco Zea, Francisco E. Gómez, Pablo Ruiz, José Maneiro, José Celedonio Tubores, Francisco Morales, Policarpo Mata, Juan Francisco Sánchez, Manuel Valdés, Luis Ducordray, Pedro Freytes, Sebastián Boé, Vicente Landaeta, Carlos Soublette, Miguel Martínez, Pedro Chipía, Pedro Briceño Méndez, Secretario.”[9]

[10]

Es importante resaltar, que en esta Asamblea, Bolívar con la ayuda de Arismendi quiere reunir voluntades y evitar rivalidades, causas por las cuales, se perdió la Segunda República. Igualmente, hace un reconocimiento a los margariteños que defendieron y libertaron esta parte de la Isla. En ese reconocimiento al día siguiente 7 de mayo hace los siguientes ascensos y nombramientos:

“Al General de División Juan Bautista Arismendi lo asciende a General en Jefe de los Ejércitos de la República. A Gaspar Marcano, nativo de La Asunción, quien era Licenciado en Derecho y durante las campañas de la Independencia había obtenido el grado de Teniente Coronel lo ascendió a Capitán efectivo de Caballería. A Francisco Esteban Gómez, antiguo sacristán de la iglesia de Santa Ana, quién para el momento tenía el grado de Teniente Coronel, lo asciende a Coronel efectivo de Infantería. A José Joaquín Maneiro quien tenía el grado de Teniente Coronel ganado en la defensa de La Caranta, fue ascendido por Bolívar a Coronel de Infantería. A José Celedonio Tubores,  Teniente de caballería ascendido a Coronel de la misma arma. Policarpo Mata, de Teniente Coronel, fue ascendido a Coronel; se había distinguido en una acción contra los españoles el 19 de abril pasado. Felipe Villalba, a principio de año, con el grado de Capitán mandaba una batería en La Caranta, ahora es ascendido a Teniente Coronel. José María Paz, Capitán que se distinguió en varios combates fue ascendido a Teniente Coronel. Juan Fernando Fermín, prócer margariteño que lucho contra los españoles en la isla, fue ascendido a Teniente Coronel. A José Ceferino González, Simón Ruiz, Juan Rodulfo y Gabriel Silva, quienes se habían distinguido en la defensa de Margarita, se les ascendió de Capitanes a Tenientes Coroneles.[11]

Santa Ana del Norte, se convirtió en la capital de la naciente República. Desde allí, despachó El Libertador y coordinó los planes de Independencia para seguir ejecutándolos en tierra firme. Esta villa, de singular atractivo, es la cuna de insignes héroes y militares destacados de la independencia, también de intelectuales y poetas. Quizá, los más importantes son Petronila de Mata –por méritos propios- y Francisco Esteban Gómez y Policarpo de Mata  héroes insignes de la república.

Estas narrativas del historiador Carlos Landaeta, en su libro inédito Bolívar y Margarita, que reproducimos por artículos; nos hablan claramente de unos sucesos determinantes para el nacimiento de una nueva nación indivisible y libre. Se escogió libremente la unidad como estrategia de triunfo. Se reafirmó la autoridad del Libertador Simón Bolívar, como Jefe Supremo, del gobierno y del ejército. El reconocimiento a los héroes insulares. Son muchos los elementos que se suman a nuestro gentilicio e identidad, por lo que aún queda … UNA HISTORIA QUE CONTAR …


[1] Vista panorámica de la hermosa Bahía de Juan Griego, desde el Fortín Libertad, hoy llamado La Galera.

[2] Acrónimo elaborado por el autor, proveniente de las palabras leyenda e historia; utilizado por él, para representar la suma de ambas en un concepto que representa el significado dual de hechos pretéritos interpretados ahora; y, que usa como su correo electrónico: “leyentoria@gmail.com.”

[3] O`Leary, Tomo 15, Pág. 55.

[4] Escritos del Libertador, Tomo 15, Págs. 109-113. Archivo de la Nación de la República de Venezuela.

[5] Ob. Cit. Escritos del Libertador, Tomo 15, Págs. 118-123. 

[6] En esta fotografía de principios del siglo XX, se evidencia la incipiente población de Juan Griego, para la época.

[7] Don Doñas, expresión de orden nobiliario. Herrera Vaillant, Antonio. La Estirpe de Las Rojas (2007). Tomo I. Caracas, Venezuela: Editorial Academia Nacional de la Historia. Distinción usada en los siglos XIII y XIV como “título honorífico y de dignidad”. En Venezuela, el uso del Don fue abolido en la Primera República -1811- y sustituido por el de ciudadano, na.  Diccionario de la Historia de Venezuela de la Fundación Polar (1977).

[8] Disponiblehttps://infoguia.com.fortines-castillos-margarita.

[9]  MENDOZA, Cristóbal Lorenzo, 1886-1978. Prólogos a los escritos del Libertador.  Introducción por Ramón J. Velázquez. Editor: Caracas: [s.n.].  1977 Universidad Católica Andrés Bello, Sala Padre Barnola s.j.  GÓMEZ LEÓN, Iván (2014). “En Santa Ana del Norte nació la Tercera República de Venezuela”. Publicado en la revista nacional MEMORIAS DE VENEZUELA. Junio-Julio 2014, Nro. 30, p. 6-9. Sistema Masivo de Revistas, Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Centro Nacional de Historia (CNH). Caracas, Venezuela.

[10] Imagen de la Iglesia de Santa Ana del Norte. Ciudad fundada alrededor de 1530 por el Capitán Diego Vásquez Coronado,  por mandato de la gobernadora Aldonza Manrique de Villalobos. .El Congreso de la República le otorgó el título de Villa en 1811, el cual le fue ratificado por El Libertador en 1816. En la Iglesia de Santa Ana (1749) se realizó el 6 de mayo 1816, una Asamblea de Notables, en la cual, se proclama la Tercera República de Venezuela como una nación única e indivisible, se estableció el Gobierno Provisional de la República, se reconoció al General Simón Bolívar como Jefe Supremo de la República, se nombra al General Santiago Mariño segundo en el mando, se realizan diversos ascensos militares y Bolívar firma la derogación del Decreto de Guerra a Muerte de 1813.

[11] Ob. Cit.

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