LaHora

Arcadia: una ciudad de todas partes

Juan J. Prieto L.*


Arcadia es una ciudad imaginaria que existe en todas partes, es una gran ciudad con su propia gente, con sus propios problemas, iguales a los demás solo que no está en ninguna parte, tal vez porque todas las ciudades son Arcadia. Existe por ejemplo, en Arcadia, un gran mercado donde la gente acude a comprar masivamente sus alimentos con la recompensa de ahorrarse unos centavos. La mercancía llega de tierra firme en considerables cantidades, lo que significa que hay un permanente tránsito de camiones y camioneros, hombres que habitan debajo de un encerado donde pasan muchas vicisitudes. Pero también cohabitan con otra tipo de mercancía, la carne, la carne de hembras. Son jovencitas a las que les falta una eternidad para alcanzar la mayoría de edad.
Tal es el caso de Mildred de trece años. La única muñeca que tuvo fue una que le lanzara desde el camión del aseo urbano el señor Ramiro, amigo de su padre y vecino del barrio, aunque le faltaba el brazo izquierdo, ella le hacía vestiditos de papel con flores de colores pintadas con creyones que conseguía por ahí. Toda esa fantasía la borraron de su memoria cuando por primera vez fue al mercado con unas amigas y un aguacero las obligó a guarecerse entre las lonas de uno de los camiones, a ese primer hombre le siguieron otros y muchos más, las otras amigas desde más pequeñas se acostaban y despertaban con un hombre encima. Como entienden que muy pronto serán despojos, salen preñadas sin importarle quien sea el padre, y ruegan a todos los santos que sea hembra para que aprendan el oficio temprano y puedan mantenerlas a ellas que solo viven con el dolor en los huesos y cada ápice de su alma.
*Periodista

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