LaHora

La otra cara de la botella

Juan J. Prieto L.*


Estas últimas semanas ha llamado mi atención, como a muchos amigos y vecinos, el desaforado consumo de alcohol por parte de jovencitos y jovencitas aquí en La Asunción, ámbito de mis vivencias cotidianas. Sabemos que por la situación país estamos propensos a la frustración y por ende a la depresión, pero cada quien debe sortear una válvula de escape, de escape a una vida más controlada, no apuntando hacia la autodestrucción.
El ímpetu juvenil está en boga por decisiones drásticas para conformar un manojo de opciones que nos permita el aval para una vida más llevadera, solo que el atajo hacia su independencia no sea el que sume más problemas como el caso de la ingesta alcohólica. Traducir esta conducta no es fácil, puesto que debemos buscar la raíz de tan agudo dilema, y lógicamente tendríamos que mirar más de cerca el comportamiento del hogar, ese que tiene que ser el punto de partida hacia la batalla a librar.
Por un instante pensemos en el futuro, dónde están nuestros muchachos, su esperanza de vida ha hecho que se esfume algún propósito de crecimiento personal, sus estudios, esa formación integral tan vital en estos días tan cambiantes. Solo avizoramos un abismo muy oscuro y profundo, el tiempo de consideración es ahora.
*Periodista

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