César Malavé

Un nuevo año que comienza mal en la Patria de Bolívar, con repeticiones de elecciones a gobernador en el estado Barinas, porque el régimen se niega a morir donde nació con toda su carga de fascismo y miseria. Han hecho de todo para buscar permanecer en el poder y sabemos de lo que podrían seguir tramando en función de quedarse en el poder de la cuna del genio de esta pesadilla. Lo desconocido inquieta, sobre todo en lo atinente a los inventos de un régimen sin escrúpulos y atrapado en sus propias redes de improvisación y corrupción. Vivimos tiempos de incertidumbre y de cambios vertiginosos sin planificación y con cálculos politiqueros, más que patrióticos, donde si bien Venezuela, y específicamente Barinas, apostó por la renovación, recomponer la economía, fortalecer la moral, y cambiar la mentalidad limosnera por la del trabajo y el esfuerzo; el gobierno, con las trapisondas del TSJ, y en complicidad con la mayoría del CNE, colocó toda esta esperanza en un dique de desesperanzas para los barineses, y la dispersión opositora hizo lo propio para toda Venezuela. Las aguas frescas del cambio y el progreso, fuero represadas en el pozo de la putrefacción de la maledicencia. Por eso, “festejamos” la llegada del Año Nuevo de manera patriótica y en campaña electoral, en el estado donde comenzará el despertar de esta pesadilla y el entierro de los sepultureros de la democracia, la libertad y el progreso.. Los buenos deseos, que no son realmente deseos, sino ritual rutinario que se repite año tras año, suelen durar mientras dura el abrazo o, en algunos, los efluvios del alcohol que reblandece el alma y desinhibe la timidez. Así, el Año Nuevo y los planes de vida nueva, empiezan a ser vividos enseguida como el año viejo que se fue. No obstante hay un modo distinto y más auténtico de iniciar y vivir el Año Nuevo. Aunque, para ello, hace falta valor. El valor de atreverse a planificar la propia vida, lo que exige hacerse una serie de preguntas esenciales y responderlas con sinceridad: ¿Cómo me propongo vivir este año? ¿Qué estoy dispuesto a hacer por Venezuela? ¿Qué actitudes de mi conducta ocasionan daño a otros y, en consecuencia, debo corregir? ¿A qué cosas voy a dedicar mis energías y esfuerzos? ¿Ello me va a hacer más libre, más feliz y va a contribuir a mejorar no sólo mi situación, sino la situación de las mayorías en Venezuela? Los seres humanos somos los únicos que podemos decidir cómo ser. Dios nos dio la vida, pero no nos la ofreció completamente hecha. Podemos vivir amargados y amargando a los demás, o vivir felices para hacer felices a los demás. Podemos ser agresivos o amables, violentos o pacificadores, destruir las vidas de otros o vivir para dar vida. Podemos especular y aprovecharnos de la crisis para enriquecernos groseramente o poner nuestras capacidades y bienes al servicio del país. Podemos esperar que otros resuelvan los problemas o empezar a trabajar por una Venezuela mejor, lo que va a exigir mucho trabajo y sacrificio. Año Nuevo, ¿Vida Nueva? De ti depende.
@cesarmalave53

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