César Malavé

Hace 23 años los educadores venezolanos teníamos la honda y grata satisfacción de celebrar el Día del Maestro Venezolano, nuestro día. Hoy sólo nos resta conmemorar su origen y la valiente actitud de nuestros organizadores primigenios, y todo ello porque las fuerzas del oprobio, el gobierno de las tinieblas, en su contumaz afán de mancillar todo lo digno, de apostrofar todo lo bello, no sólo nos ha dividido, sino que pretende callar nuestras gargantas ardidas por la sed de justicia y de reivindicaciones. No conforme con perseguirnos y encarcelarnos, como es el caso hoy de nuestro hermano de luchas, el carupanero, Robert Franco, pretende darnos vida de esclavos.

Los actos de hoy, más que el aspecto festivo que pudieran denotar, significan para nosotros la reconquista de una posición que conforma nuestra propia existencia., nuestra razón de ser con forjadores de futuro, como hacedores de pueblo, como reconstructores de la Patria, objetivo fundamental de hoy.

Y en este glorioso día para los docentes de Venezuela consideramos inaplazable decir nuestra verdad. Estamos aquí para decirle a la colectividad venezolana que los educadores permanecemos obstinadamente empeñados en reivindicar nuestra posición de luchar por la dignidad y por la democracia, para que no vuelva a ocurrir que los logreros, los aduladores pretendan echar mano nuevamente de las consignas de nuestras banderas, de nuestra fe para ofrecerlas al mejor postor en actitud servil y posición de genuflexión.

Alzamos nuestra voz para que se entienda de una vez que somos ciudadanos honestos, íntegros y queremos ser habitantes de un país libre y democrático. Queremos rescatar al país que ayudamos a construir con nuestro sacrificio puesto en el amor de la Patria. Que no se confunda la función de educar con la obediencia ciega a los caprichos y ocurrencias de algún maniático que inventa desfiles, carrozas y procesiones para sustituir el valor histórico del 15 de enero por una mojiganga, que busque borrar el hecho heroico que hoy nos reúne en torno a un Día Nacional forjado con nuestros esfuerzos, con nuestra tenacidad, con nuestro fervor con el sacrificio de la tranquilidad y del reposo.

El 15 de Enero, Día del Maestro Venezolano, no es un día de singular acontecimiento, de individual señalamiento de vida, de vida más o vida menos, sino una fecha de un esfuerzo colectivo, que vence el miedo, por encima de la barbarie, para buscar expandir la luz a lo largo y ancho de la Venezuela oscura de 1932.
@cesarmalave53

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