Ernesto Sánchez Carmona

Sobre la obra inédita “Bolívar y Margarita”, del profesor

Carlos Landaeta Mérida

Landaeta y yo, hicimos un Equipo, en materia de investigación bolivariana. Compartíamos los mismos principios sobre la vida y obra del Libertador. Compartimos las horas de investigación, conjuntas y separadas. Nos imponíamos tareas, búsquedas, lecturas, transcripciones y largas conversaciones. Compartimos las horas de la comunión de principios, luchas y pensamiento social, político, familiar, amistoso e intelectual.

Dentro de ese escenario, el tema sobre el proceso de invisibilización de la mujer en la historia, no sólo lo compartimos entre nosotros, sino que reconocemos la alta influencia que al respecto, nos ha inculcado fervorosamente la historiadora y escritora Ana Luisa Gandica Silva, quien en su obra “Las Mujeres de La Región Insular de La Costa de Las Perlas[1];  relata la historia importante de algunas mujeres insulares que mucha gente desconoce.

Por ello, Carlos Landaeta incorpora este trazo en su narrativa, para reconocer a dos adalides de nuestra gesta emancipadora insular. La verdad, es que sin la participación de ellas en general, no hubiese sido posible el triunfo. Ellas cosechaban, pescaban, curaban a los enfermos, ancianos y niños. Recolectaban recursos para el frente, llevaban el agua al frente, recogían armas, heridos y muertos. Ahhh …y en muchas ocasiones cogían el arma y se embraguetaban en el fragor de la lucha. Veamos lo que dice Landaeta …        

MARGARITA LIBERADA

Heroínas del tiempo …

Volvamos a Margarita. Luego de la salida de Simón Bolívar de la isla, el 25 de mayo de 1816, los combates quedaron en suspenso. Los realistas, confinados a la parte sur de la isla, concretamente entre Porlamar y Pampatar, se conformaron con defender ese territorio, por cierto muy bien fortificado. Por su parte, Juan Bautista Arismendi, poseía el resto de la isla; y solo asediaba a las tropas realistas que se aventuraban a la busca de víveres y agua fresca. Las comunicaciones cursadas entre Bolívar y Arismendi, nos pintan claramente el cuadro de escasez de víveres que se sufría en la isla; y, la poca que se encontraba, las tropas patriotas la defendían de los realistas.

Es durante estos meses cruciales, donde se distingue, una vez más, la mujer margariteña. Ellas durante toda esta conflagración, tuvieron gran participación. Gracias a ellas, las tropas patriotas fueron no solamente alimentadas con los pocos víveres que recolectaban, sino también, ayudaban en el transporte de armas, municiones y demás pertrechos; y ello sin una queja o un lamento; todo lo contrario, aupaban con sus gritos el avance de sus hombres o, por el contario curando sus heridas, o enterrando sus muertos.

El acoso a las tropas realistas era permanente. Hombres y mujeres le hacían la vida imposible, provistos de sacos y maras, cargadas de sal, se los vaciaban a los pozos de agua dulce en el territorio ocupado; vigilaban las patrullas que salían a buscar víveres y los asaltaban. En fin, defendían su territorio de mil formas, de manera denodada y astuta. Sin embargo, como señala el decir popular … “… a Dios rogando y con el mazo dando”. Los insulares seguían sembrando y criando, para mantener a las tropas y al pueblo inerte, representado por ancianos, enfermos y niños. Éstos últimos, incorporados a la lucha desde los 12 años.

Por ello, es menester este capítulo aparte, para destacar la heroicidad de la mujer margariteña, tan poco tratado por nuestros historiadores. De esta raza aborigen Guaiquerí, marmoleada con la inherencia preponderancia de la etnicidad blanca europea y en menor grado, por la negra africana, se forjó el carácter tenaz y aguerrido de esas femeninas. Ellas, asumieron el  control familiar ocupándose de sus querencias, criaban y educaba a sus hijos, mientras sus hombres salían a la mar en busca de suministros marinos. Adicionalmente, cultivaban los huertos y atendían el pastoreo de los animales, elaboraban vestimentas y preparaban comidas para su entorno familiar y para el contingente patriota; servían de mensajeras entre los compañeros de objetivos, se infiltraban en los espacios del enemigo para develar sus planes ante los mandos independentistas. Y si las circunstancias les exigía, se arrojaban a la contienda en defensa del territorio amado. Es indudable, que sin la participación de la mujer margariteña, no hubiese sido posible la Independencia insular. Por todo ello y mucho más, voy a hacerle honor a todas ellas, que representan un conglomerado de adalides, dignamente representadas, en dos valerosas mujeres margariteñas, que se distinguieron en los afanosos tiempos de la conquista de un territorio libre del despotismo español: Petronila de Mata y María de Jesús Salgado.

Hablar de Petronila de Mata, es recorrer toda una vida dedicada a la gesta independentista y a la solidaridad social. Desde muy joven estuvo influenciada por las ideas revolucionarias, de su privilegiada educación, sino además, porque en su hogar de crianza se realizaban por interesantes tertulias de ideas renovadoras, promocionadas por sus hermanos, Policarpo y Andrés de Mata-Romero y por las noticias aportadas por el comerciante Manuel Placido Maneiro, sobre los acontecimientos suscitados en la ciudad de Caracas el 19 de abril de 1810, donde asistían además nuestro reconocido e indiscutible líder insular Juan Bautista Arismendi y su futuro esposo Francisco Esteban Gómez, héroe de la Batalla de Matasiete

Los compromisos de Petronila con las ideas revolucionarias y el liberalismo, adquirieron un compromiso directo, luego al casarse con Francisco Esteban Gómez, quien involucrado de manera importante en las incursiones nacionalistas al mando del Coronel Juan Bautista Arismendi, tanto ellos como sus hermanos Policarpo Andrés tuvieron que esconderse de la pertinaz vigilancia y acoso desplegado por el componente español, apostado en la Provincia de Margarita, debiendo pasar a la clandestinidad ante el inminente peligro de ser encarcelados o muertos por el Teniente Coronel español, Antonio Herraíz, designado el 9 de abril de 1815, como Gobernador de la Provincia de Margarita por el despiadado Pablo Morillo para terminar con los insurgentes patriotas.

[2]

El porte de Petronila, aunado a la astucia y habilidad de su naturaleza femenina, le permitió mimetizarse con las mujeres del pueblo, que le permitieron infiltrarse en los espacios ocupados por las fuerzas realistas; y así, conocer sus desplazamientos, cantidades de componentes, tipos de armamento, etc., para comunicárselos a su esposo y a Arismendi, quienes hacían uso de esa información, para planificar sus acciones contra esas tropas invasoras. Labores de espionaje, que también compartía como “campanera”, en los desembarcos de armas o pertrechos. Fue, justamente en una de esas actividades de sedición insurgente, cuando junto con María de Jesús Salgado, fueron apresadas el 19 de octubre de 1816, por las tropas españolas en las inmediaciones de Playa Moreno, y conducidas al Castillo San Carlos de Borromeo, ubicado en Pampatar, donde el comandante Joaquín Urreiztieta[3],  las reconoció como las esposas del Coronel Francisco Esteban Gómez y del capitán Cristóbal Tenías.

Al momento de su detención, Petronila estaba embarazada, de unos seis meses, quien sin respetar su estado de gravidez, Urreiztieta tanto a ella como a María Jesús Salgados las maltrató brutalmente, Ordenando sus traslados al citado Castillo San Carlos, confinándolas en condiciones precarias y desalmadas. La primera noticia, mayormente documentada sobre la referida aprehensión de Petronila de Mata y de María Jesús Salgado, lo narró el marido de la primera, Francisco Esteban Gómez (2008), en las Observaciones contenidas en el libro Historia de Margarita escrito por Francisco Javier Yanes (1945),  así:

 Las señoras Petronila de Mata y María Jesús Salgado que por el día 19 de octubre (1816) habían llegado al cuartel general con el objeto de ver a sus maridos siguieron por la tarde con el Capitán Cristóbal Tenías, marido de la 2da,  con cuatro carabineros a la playa de Moreno a tiempo que una partida de caballería a galope tendido cargaron sobre las desgraciadas que abandonadas del oficial y soldado, fueron llevadas prisioneras a Pampatar, y de allí conducidas en la escuadra a Cumaná donde estuvieron presas diez meses en la cárcel y luego conducidas a las bóvedas de La Guaira. La señora Petronila de Mata, que fue tomada embarazada, dio un niño a luz en la prisión en enero, pero que murió en breve tiempo de hambre, pues la madre que no se le suministraba más que un pedazo de pescado salado y algún poco de maíz, careció de leche para su crianza. Antes y después de su parto representó a Pardo le permitiese bajo de fianza salir a parir casa de don Manuel Marcano y después del parto con el fin de salvarle la vida a su hijo que perecía de hambre o a lo menos le permitiese mandarlo a criar, pero el inhumano de Pardo, creyendo que la señora se escapase o que le hiciesen un buen presente a su esposo con el niño, no permitió ni una ni otra cosa, y sólo le franqueó 8 reales.[4]

Ante una la posible fuga de Petronila del Castillo de Pampatar, fraguada por los intentos de su esposo, Francisco Esteban Gómez, fue trasladada al Castillo de San Antonio de la Eminencia de Cumaná, Provincia de Nueva Andalucía, dando a luz en sus mazmorras a su primer hijo, que después de nacido murió de hambre en sus brazos por cuanto ella era alimentada con escasas raciones de pescado salado y tortas de maíz,  con ese propósito de secarle la leche necesaria para amantar a su hijo. Ella víctima de tales suplicios que los vivió con dignidad  heroica, por no acceder a doblegarse ante el despotismo español o develar las acciones de su esposo y de sus otros compañeros independentistas. El reconocido escritor margariteño Ángel Félix Gómez (2004) en su libro Petronila Mata: Heroína Margariteña, hace una remembranza ubicando a sus lectores en esa escena de atrocidad y al efecto escribe:

Podemos imaginarnos la angustia de Petronila de Mata, al ir viendo morir de hambre a su hijo, sin posibilidad alguna de salvarlo, dadas las terribles e inhumanas condiciones en que se encontraba  en un calabozo del castillo de Cumaná. Si es doloroso que una madre vea nacer muerto a su hijo, tal como le ocurrió a doña Luisa Cáceres de Arismendi, de qué magnitud sería el sufrimiento de Petronila de Mata.[5]    

Francisco Esteban Gómez, conocedor de las terribles condiciones de cautiverio de su esposa Petronila de Mata, realizó múltiples gestiones para lograr su libertad, pero todas resultaron infructuosas. Y, cuando Simón Bolívar, arribó a las costas de Juan Griego el 28 de diciembre de 1816 en su Segunda Expedición de Haití procedente, del puerto de Jacmel, cuando fue informado por Gómez sobre las precarias condiciones de su compañera de vida, quien había contribuido a facilitar como agente patriota, su arribo a esas mismas costas. Bolívar de inmediato, el 29 de diciembre de 1816,  dirigió comunicación al General Santiago Mariño a los efectos de gestionar la liberación de Petronila de Mata, con el General realista Pablo Morillo, mediante un canje de prisioneros españoles, que se encontraban en poder de los republicanos. Cuyo texto fue del tenor siguiente:

Recomiendo a Ud. muy particularmente a la ciudadana Petronila de Mata, mujer del ciudadano coronel Gómez, para que procure Ud. canjearla por cualquiera persona y particularmente por cuatro o cinco señoras que están aquí y son esposas, o pertenecen a españoles o sus partidarios.  Simón Bolívar.[6]

Cabe agregar que ni la solicitud del General Bolívar, ni el empeño del esposo de Petronila de Mata, el General Francisco Esteban Gómez, lograron la liberación de esa heroína, considerada por los realistas como una peligrosa espía por ser una mujer de gran talento, astucia y audacia, cuya liberación constituía para ellos un riesgo, en consecuencia, no estaba sujeta a canje bajo ninguna circunstancias. Por ese efecto, ante el avance patriota, Petronila fue trasladada del castillo de San Antonio de la Eminencia de Cumaná al fuerte o castillo San Carlos de La Guaira, desde donde fue liberada en agosto del año 1817.

Petronila, una vez que arribó a la isla de Margarita, se refugió nuevamente en su hogar en Santa Ana del Norte, dedicándose exclusivamente a sus labores domésticas y a la crianza de su prole Gómez-Mata, integrada por: Francisco Esteban Cleofe -09-05-1821-, Francisca Genara Marcelina de Jesús -16-01-1823- y Dolores Francisca del Rosario -04-09-1829-. Así como, compartió esas labores domésticas con auxiliar a los más necesitados, que procuraban de sus buenos oficios y ayudaba a  los enfermos de cólera que azoto a la isla de Margarita por los años de 1854, contagiándose con ese mal que le ocasionó su muerte en La Asunción, el 5 de octubre de ese mismo año, siendo enterrada en un cementerio de esa Ciudad llamado El Blanco, que desapareció con el urbanismo de la construcción de la avenida Constitución ahora llamada Simón Bolívar, el cual se encontraba ubicado en las inmediaciones donde hoy está instalada la Imprenta del Estado.

Su compañera de andanzas, María de Jesús Salgado, recibió igual tratamiento que Petronila de Mata de Gómez, inicialmente confinada en atroces condiciones de salubridad en el fortín San Carlos Borromeo de Pampatar, luego trasladada al Castillo de San Antonio de la Eminencia de Cumaná, Provincia de Nueva Andalucía conocido como el Fortín de Cumaná; luego al Castillo de San Carlos en La Guaira donde estuvo presa por casi cuatro años. Allí se enteró el año 1817 de la muerte de su esposo, el capitán Cristóbal Tenías en la Batalla de Matasiete. Y posteriormente fue confinada en el Castillo San Felipe también llamado Castillo Libertador ubicado en Puerto Cabello, ambos de la otrora Provincia de Venezuela donde la sacaban diariamente con pesados grilletes en los pies, a barrer las calles de esa localidad. Situaciones todas vividas en precarias condiciones; sin embargo, su espíritu patriota no logró ser quebrantado. Esta notable mujer, fue liberada posiblemente después del triunfo nacionalista de la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, pero ya se encontraba en total estado de locura, desconociéndose su destino final.

Y retomando las acciones realizadas en ese año de 1816 por Arismendi y sus tropas, fueron obligando a los realistas a concentrarse más y más, en el Castillo San Carlos de Borromeo; a tal punto, que ya el agua fresca les escaseaba, y como dice Rafael María Baralt y Ramón Díaz (2005) en el Resumen de la Historia de Venezuela.

“Por fin, hastiados por el infatigable Arismendi e inutilizada por este el agua de los pozos, evacuaron la isla el 3 de noviembre.”[7]

Al fin, a los españoles, les llegó la orden esperada: evacuar a Margarita. El Coronel Francisco Esteban Gómez, quien estaba pendiente de las actividades de los realistas; observó los movimientos y se los comunicó a Arismendi, quien inmediatamente marchó sobre el pueblo y, al llegar a la puerta del castillo San Carlos Borromeo de Pampatar, encontró una mecha encendida que hizo apagar; y pensando que dentro se encontrarían con  muchas sorpresas, se retiró a esperar cualquier suceso. Transcurrido un tiempo y no suceder otra cosa, derribó la puerta y ocupó el Castillo. Revisado cuidadosamente no encontró más trampas. Por el contrario con pólvora y balas que habían dejado en su huida, bombardeó los barcos que huían, causándole algunos daños.

¡Al fin Margarita está, libre totalmente de las fuerzas realistas!

Y así, Arismendi se lo comunica a Bolívar, quien se encontraba en Haití, retirado en Puerto Príncipe, pero no descansando, sino preparando la nueva expedición hacia Venezuela. En la mente del Libertador, el estadista sabe, que con el apoyo incondicional de su amigo y benefactor del presidente de Haití, Alexandre Sabès Pétion, los puntos liberados y espacios tomados en la lucha de los patriotas en oriente y Guayana, está cada día más cerca, de lograrse la independencia definitiva  del colonialismo español.

Las explicaciones que ha realizado Landaeta sobre estos hechos, nos amplían el pensamiento de compromiso, con el reconocimiento a la mujer en la historiografía insular. No han podido negar, la importancia en el hecho de la participación de la mujer en la Independencia. Por eso, Carlos Landaeta destaca a las dos mujeres margariteñas más emblemáticas del período investigado. Queremos invitar a estudiosos, cronistas, interesados populares, historiadores y académicos a investigar y escribir tareas sobre nuestra identidad y gentilicio, para así tener … UNA HISTORIA QUE CONTAR …


[1] GANDICA SILVA, Ana Luisa (2013) La Asunción, estado Nueva Esparta: Impresión: Imprenta Oficial de la Gobernación del estado Nueva Esparta.  

[2] Imagen: Petronila de Mata. Máxima heroína margariteña. Diseño Oficial de Estampilla conmemorativa a los 500 años de Margarita.  Autor: Jorge Mier Hoffman 1997.

[3] Urreiztieta, Joaquín. Militar español. Llegó a Venezuela en abril de 1815 con la expedición del general Pablo Morillo, como teniente coronel comandante del regimiento de infantería de La Unión. En junio de ese año, formaba parte en Caracas de la Junta de Secuestros, que dispuso la venta de las propiedades de los revolucionarios que habían emigrado. Posteriormente, el 09.04.1815, nombrado gobernador de la Provincia de  de Margarita, en sustitución de Antonio Herráiz. El 24.09. 1815 Urreiztieta invitó a un banquete Juan Bautista Arismendi con el objeto de apresarlo, quien avisado, pudo huir juntos con otros compatriotas y esconderse en las montañas de la isla. Entre otras medidas de represión, redujo a prisión a Luisa Cáceres de Arismendi, esposa de ese caudillo revolucionario. Así mismo, desarrolló un plan de operaciones militares en contra de los republicanos que se extendió por todos los rincones de la isla, asesinando sin distingo a mujeres y niños, saqueando e  incendiando los pueblos. Arismendi logró reducir el componente realista a la orden de Urreiztieta, a los espacios de Porlamar y Pampatar. Urreiztieta participó el 07.04.1817 en el asalto y toma de Barcelona, al mando de las compañías de cazadores de Granada y Unión. De regreso a España el 15.11.1818, fue galardonado con la Cruz de Comendador de Isabel La Católica. Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar (1977). Caracas, Venezuela: Fundación Polar 2ª Edición.  Tomos I-IV, Editorial EXLIBRIS.

[4] YANES, Francisco Javier. (2008). Historia de Margarita, y Observaciones del General Francisco Esteban Gómez. Caracas: Fundación Editorial el Perro y La Rana, Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Gobierno Bolivariano de Venezuela. P. 160.

[5] GÓMEZ, Ángel Félix (2004) Petronila Mata: Heroína Margariteña. Porlamar, estado Nueva Esparta: Editorial: Verbo Publicaciones C.A. P 31.

[6] LECUNA Salboch, Vicente (1947). Simón Bolívar, Obras Completas, Compilación y Nota, Volumen I, Doc. 181. (con colaboración de Esther Barret de Nazari) La Habana, Cuba: Editorial Lex.  P. 225

[7] BARALT, Rafael María y Ramón Díaz. (2005)  Resumen de la Historia de Venezuela. Tomos I-III. Disponible: http://www.cervantesvirtual.com.

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