Manuel Avila
En un Conversatorio titulado “Las huellas de Prieto” participé por invitación de la Presidenta de IASBSTIENE Mildred Véliz y junto al historiador y Presidente de la Casa de la Diversidad Iván Gómez. Una mañana para disfrutar del conocimiento y para hablarle a los asistentes al evento de la versatilidad literaria y política del Maestro de Maestros.
Hablar de un personaje tan influyente en su generación y en la historia del desarrollo y el progreso de Venezuela no es tan simple como parece por la cantidad de temáticas trabajadas a lo largo de su existencia por el Maestro de Maestros Don Luís Beltrán Prieto Figueroa. Fue una mañana dedicada al conocimiento, a la reflexión y al aprendizaje porque en la Biblioteca “Loreto Prieto Higuerey” espacio terrenal donde Luís Beltrán corrió y brincó cuando niño por espacio de 17 años y donde trazó la ruta de su porvenir.
Hablar de su magisterio como Maestro Universal ya no se puede porque eso se lo dejamos a los maestros y sindicatos que todos los años repiten la misma letanía educativa referida al magisterio del gran educador asuntino. Por eso nos adentramos en lo literario como crítico profundo de hombres universales como André Eloy Blanco, Fernando Paz Castillo, Miguel Otero Silva y Luís Barrios Cruz, trabajos literarios que hicieron voltear la mirada hacia el escritor, poeta y literato asuntino. No en balde el hijo de Loreto Prieto y Josefa Figueroa había trabajado a escritores y poetas del mundo como Léopold Sedar Sanghor, el poeta y presidente de Senegal , de Ho Chi Minh, el poeta y escritor que fue Presidente de Vietnam después de grandes peleas en el campo de batalla, de Mao Tse Tung, el escritor y Presidente de China, un hombre que nunca sintió el peso de sus letras, ni nunca abandonó su paso por la literatura aún en los campos de batalla. Eso indica que Prieto Figueroa se curtió de la literatura de lo más granado del mundo poético universal y de las ideas libertarias de hombres que lucharon por la justicia y la libertad.
Sin ninguna duda este asuntino maestro de escuela que estudió a Juan Boscán el poeta español que introdujo en la lírica castellana la versificación y la métrica italiana, y a Garcilaso de la Vega, un poeta y militar español que hizo en su tierra la revolución estética en la métrica española y que fue hasta la obra de Gutierre de Cetina un poeta español que es una de las figuras más relevantes del renacimiento y que se inspiró en el amor como una de las temáticas desarrolladas por Petrarca. La ventaja de haber ido a la profundidad de estos autores le dio a Luís Beltrán Prieto Figueroa un bagaje literario que lo hizo proyectarse como un grande de la literatura venezolana. Eso contrario a lo que opinaban los políticos de la época que consideraban la literatura como un subproducto a la hora del combate político. No llegaron sus adversarios a valorar la dimensión del Maestro de América, pues sin dudas fue Prieto Figueroa el Segundo Simón Rodríguez de estas tierras latinoamericanas.
Pero también trabajó Prieto Figueroa con profundidad a José Martí poeta y líder de la revolución cubana y al poeta chileno Pablo Neruda, una de las figuras más excelsas de la literatura universal, lo que le dio un basamento literario y filosófico para moverse en ese mundo como un gigante de las letras.
Al Luís Beltrán Prieto Figueroa político le correspondió batallar con grande personajes de sus época y se codeó con ellos con las herramientas necesarias para nunca dejarse arrinconar ni en las ideas, ni en el pensamiento, pues un hombre combativo como el asuntino nunca rehuyó el combate y siempre salió airoso en cada una de sus reyertas enciclopédicas.
Con su humor chispeante y el manejo perfecto de la ironía fue Prieto un rival político de alta factura que se hizo sentir en suque ter época con la creatividad lingüística y la charada a tiempo que hizo tambalear a más de un encumbrado político venezolano.
En su prosa poética, sus trabajos de investigación, discursos y en sus artículos de opinión dejó huellas Prieto Figueroa de su omnipresencia literaria que lo elevó hasta lugares cimeros de la literatura y la política venezolana. No era nada fácil llegar a Caracas a triunfar cuando era Prieto un margariteño humilde y bonachón y le correspondió a Luís Beltrán marcar un estilo de hacer política que lo hizo aparecer como candidateable Presidente ante los ojos de los venezolanos.
Con el Mural de MI Ciudad y Isla de Azul y Viento, dos de sus grandes obras poéticas terminó Prieto Figueroa de convencer a su amigo Efraín Subero, otro margariteño ejemplar de su valor en el mundo de la literatura y que terminó diciendo “A este libro habrá que recurrir cuando la pluma quiera seguir corriendo, para advertir cuando se debe callar a tiempo. A el habrá que recurrir para sentirse honesto. Y para aprender una nueva manera del valor. Y una de las más hermosas y fecundas formas de consecuencia de que tenga noticia: Este libro esta hecho, entre otras cosas – y ahora comprendo—para que por fin tengan palabras las cosas y los seres que nunca la han tenido”.
Esa combinación de su estirpe pueblerina que combinó con maestría para dar paso a un lenguaje elevado y con picante en sus verbos, sustantivo y adjetivos le dieron una imagen de hombre acaudalado y de respeto ante la sociedad venezolana.
Su paso por la lectura le dio a Prieto Figueroa armas para el combate literario y político y usó palabras de un inventiva para salirse con humor de las encerronas políticas que le quisieron hacer las mafias políticas que lo adversaron en su tiempo. No era fácil acorralar a un hombre con tanta formación y eso lo entendieron sus rivales de la época que vieron en su enciclopedismo, su humor y la picardía política tres elementos difíciles de vencer.
En ese Conversatorio “Las huellas de Prieto” quedó sembrada la semillita de la investigación para que muchos margariteños pongan su intelecto a la orden para trabajar con conciencie literaria la obra grandiosa del Maestro de Maestros.
La presencia en la sala de la Biblioteca “Loreto Prieto HIguerey” de Jhonatan Rodríguez y Magaly Guedez de García, presidente y vicepresidente del Centro Venezolano Americano, de Domingo Acosta, arquitecto de relevancia nacional, de Mariana Irribaren miembro de la Academia de la Historia, de Ramón Fermín Prieto, el profesor, locutor y rey del redoblante asuntino, del concejal Nelson Acevedo y de tantas personalidades presentes le dan fortaleza a IASBTIENE y a su equipo de trabajo para seguir adelante impulsando el conocimiento como una fórmula para crecer en una sociedad que requiere de mayor músculo enciclopédico.

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