Paradigma Manuel Avila

El gobierno de Morel empezó tocando los puntos más importantes de la sociedad insular y eso ha generado incomodidades en los que desde la otra a cera se sentaron a esperar el fracaso como estandarte de los derrotados. Sin dudas que rehabilitar el Puente de Macho Muerto, el Complejo de Piscinas de Guatamare, los centros ambulatorios der Macho Muerto y Juan Griego y varias escuelas del estado es una muestra que se vienen realizando obras de importancia capital para el desarrollo del estado como pagar el seguro a los trabajadores activos de la gobernación y la rehabilitación de los vagones del Tren de la Salud es motivo para que los parros rabiosos comiencen a ladrar.
Por eso cobra vigencia el poema de Goethe cuando dice:
“En busca de fortuna y de placeres /Más siempre atrás nos ladran/.Ladran con fuerza /Quisieran los perros del potrero/ Por siempre acompañarnos/ pero sus estridentes ladridos/ solo son señal de que cabalgamos.” Y que se traduce en la famosa frase de Don Quijote “Ladra los perros Sanchos es señal que cabalgamos”.
La maldad y la hipocresía andan de la mano de los enemigos de las buenas gestiones de gobierno y no podrán dormir tranquilos los que nada hicieron por Nueva Esparta en los últimos 10 años y dejaron que el estado se volviera cenizas en medio de una inutilidad gerencial manifiesta.
No podrán decir que nada hicieron por falta de recursos, pero si por la ausencia de imaginación y de creatividad, pues es evidente que cuando llevas el pulso de la gobernanza algunas cosas podrás hacer para justificar el paso por el poder.
Qué Morel le haya dado vida de nuevo a los vagones del Tren de la Salud que ya empezaron a recorrer las vías de Nueva Esparta para llevar su cargamento de medicinas y servicios de salud es parte importante de un gobierno serio que busca los caminos correctos de la historia. A ese éxito debemos apostar los margariteños y cochenses que vemos con alegría la realización de obras y la solución a los múltiples problemas que aquejan a la comunidad insular.
Ahora cuando leo a cuatro resentidos de esos que ven la historia al revés y ponen patas para arriba las calaras muestras de progreso que se ve en nuestras comunidades.
La Margarita de ayer no es la misma de antier cuando nada se hacía por generar políticas que despertarán el interés de la ciudadanía insular. Por eso los que se acostumbraron ayer al dominó y la bebedera no aceptan que aun en tiempos difíciles se le pueden abrir las puertas del desarrollo a Nueva Esparta.
Entiendo que las urracas del fanatismo político estén presentes, vean por las rendijas, asuman posiciones disímiles y toquen arpa sin uñas, pero hay que entender que es Nueva Esparta quien los lee y los escucha lanzando alaridos de fieras heridas en medio de la oscuridad. Pero dejemos que se junten los rezanderos de la nada y que apuesten al fracaso de la gestión de Morel porque es una lección de mucha profundidad para seres sin alma que siguen viendo en blanco y negro el progreso de los pueblos.
Ahora pretender ocultar la simbiosis de las ejecutorias de Morel Gobernador en los cinco períodos anteriores y en este momento histórico donde el roblero está obligado a tener una buena gestión para poder salir por la puerta grande de la historia. De eso no quedan dudas que Morel vino a jugárselas todas con un gobierno de cara a la gente y que su gran reto es sepultar a los que con la vista empañada se quedaron anclados en una gestión atarantada a la cual no pudieron aportar ninguna idea que ayudara a consolidar el desarrollo de Nueva Esparta.
Ayer decía un margariteño cuando vio pasar el repotenciado Tren de la Salud “hay cómo les duele” para referirse a las viudas del desastre que todavía andan desperdigadas por los caminos de Margarita. Unos con batolas y metidos en cuanto sarao abundan en la isla, otros tejiendo y destejiendo notas plagiarias y otros empeñados en culpar de sus fracasos a los enemigos del progreso de Nueva Esparta.
Ladran los perros Sancho y la frase popular “hay cómo les duele” marinea los pueblos de Margarita y Coche llevando cardúmenes de peces sin alma que solo apuestan a la nada y el abandono. No hay otra opción que rodar hacia el progreso para dejar atrapados en sus bucle de la nada a quienes seguirán viendo en blanco y negro el futuro de Nueva Esparta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.