Eneida Valerio Rodríguez
(@eneidavalerio)
América Latina, ha significado muchas cosas en largo tiempo. Destacan, importantes recursos naturales, mano de obra barata y relevancia geopolítica como algunas de las ventajas facilitadoras para la consolidación de logros en cada ámbito requerido y junto a esto, la tradición histórica, liderada por nuestros libertadores, incansables luchadores hasta alcanzar la independencia.
América Latina, es el patio trasero para unos, de EE.UU. y para otros, aferrados a los ismos, como: capitalismo, socialismo, comunismo y demás adjetivos estentóreos, el responsable de la miseria que nos arruina por décadas hasta convertirnos en paria y casi sin posibilidades de superar esta aberrante condición que cada vez, consolida la exclusión.
América Latina, está empeñada en la convivencia con líderes decadentes, transformadores de los procesos electorales donde ganan- propios de las democracias- en escenarios para atropellar y violentar los derechos humanos, empobreciendo sus poblaciones, son líderes que han alquilado la identidad regional a prácticas desgastadas por la obsolescencia de principios modernos para avanzar en sanos procesos de desarrollo.
Las prevaricaciones en eso de horadar el suelo, son en nuestro caso, Cuba y Rusia. Impensable, este último país, gigante de cartón, de acuerdo a lo observado en la invasión a Ucrania, pero, que antes del inicio de las hostilidades, instaló bases militares en la frontera, causando as reacciones del gobierno Colombiano, que ha denunciado en la escena internacional, al sentir vulnerada su soberanía.
Rusia con soldados y estrategias de inteligencia en países latinoamericano deja de lado, el peligro que nos acecha por años; la guerrilla y los paramilitares y endosa vulnerabilidad a nuestra frágil condición nacional con un pase sin límite para socavar lo ya socavado y para ajar mucho más nuestra frágil institucionalidad. Rusia e Irán son dos culturas distantes pero aposentadas suficientemente en este continente, gracias a la gobernanza chocante de la permisividad ideológica para honrar los ismos y en su nombre, alimentar una invasión silenciosa que nos convierte en paria.
Serias dificultades por la que atravesamos y en medio de todo, seguir escuchando el estribillo del imperio con su devoradora culpabilidad como causa de nuestra situación, que desestima en la oratoria populista, el daño cubano metido de lleno en la definición y prácticas de políticas públicas.Cuba con un buen tiempo participando de las decisiones del gobierno, es culpable del desmantelamiento institucional
América Latina, es un disparate en la boca de líderes desorientados. Chile, listo para avanzar gracias al logrado desarrollo, hoy retrocede vertiginosamente. El Salvador, cuenta con un nocivo Bukele, quien exhibe rasgos de autoritarismo y de incapacidad para gerencia, amén de elevada de soberbia, para despreciar todo cuanto se le resista.
Nicaragua, es una vergüenza ligada con prácticas esotéricas de la Vicepresidenta y Primera Dama.Y Colombia, prueba con Petro, como humillar la nacionalidad que registra en los últimos años,un importante crecimiento en el ejercicio del Presidente Duque. No podemos olvidar a Perú, que luego, de décadas de crecimiento, Castillo su presidente, con un enorme sombrero, nos recuerda que la sombra que le prodiga, es similar a la que acompaña su desempeño como estadista.
Cuando los conquistadores llegaron a nuestras tierras, también EE.UU era pobre y sin embargo, para comienzos del presente siglo, aquel coloso del norte es de 10 a 15 veces más rico que nosotros en la región. EE.UU. trabajó arduamente para lograrlo.
Dispuso estrategias para unir territorialmente al país, garantizó viviendas, alimentación y servicios públicos. Desde esta planificación, se situó como excelente productor de alimentos para consumo interno y exportación. Las telecomunicaciones avanzaron y la integración territorial, se facilitaron por distintas vías.
En el s. XIX cuando Inglaterra, agita al mundo con la Revolución Industrial, EE.UU. aprovechó las plataformas tecnológicas del momento y se enganchó en los avances que la industrialización ofrecía. Lo hizo junto a otros países de Europa.
En América Latina, no ocurrió lo mismo, así, la pobreza elocuente en Venezuela y aunque siempre atractiva desde tiempo colonial dada la riqueza de su tierra, se jugaba el populismo con caudillos, salidos muchos, de hatos y otros recovecos desconocidos. Aquellos caudillos, rozaban y tronchaban el intelecto, sometiendo a la población a penurias, desde lo económico y social hasta lo político y cultural.
Los ismos de Venezuela, siguen hablando de socialismo del s. XXI han dejado con la disputa en el territorio Esequibo, un despojo territorial, casi igual a la geografía del vecino país demandante, que con una población menor a 1 millón de habitantes, la Exxon Móbil, realiza hallazgos importantes y cuyas estimaciones superan 10 mil millones de barriles de petróleo liviano. Aquí, solo se producen 300 mil barriles diarios, según, algunas cifras y de esta manera, la estrepitosa caída en la producción hace difícil levantarse. Una dura posibilidad que en nada compromete al Imperio, sino a nosotros como responsable absolutos.
EE.UU. con esta matriz de opinión generalizada en su contra y para efectos contradictorios, del discurso manoseado, constituye ahora la esperanza si decide como parece, comprar petróleo lo cual levantaría la incipiente producción nacional. ¿Quién entiende?

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