Manuel Ávila

Con sus 486 años a cuestas Porlamar una Ciudad vetusta que fue maltratada en el tiempo por corsarios y piratas. Es que a Porlamar la destruyeron por los cuatro costados cuando el 3 de noviembre de 1816 fue evacuada e incendiada por orden del brigadier Juan Bautista Pardo. Porlamar fue una ciudad sin ninguna protección y ninguna fortaleza para aguantar los embates de la fuerzas enemigas.
Así fue la suerte de Porlamar en la historia un espacio sin defensas que fue incendiada y saqueada muchas veces. Y es historia se vino repitiendo en el tiempo con gobernantes que hicieron del poder una entelequia y se asentaron por años en su silla municipal para condenar a Porlamar a ser una prisionera de sus ambiciones.
Es que Alcaldes y concejales estuvieron por mucho tiempo en la conchupancia del poder hasta dejar a la Ciudad Marinera vuelta cenizas en medio de atracos a mano armada al erario público.
Grandes fortunas pasaron por las arcas municipales y la mayoría en la Cámara y los favores políticos, el compadrazgo y el amiguismo fue el modelo característico de gestiones que nada le dejaron como huellas importantes a uno de los municipios más importantes de Venezuela.
No podemos olvidar el episodio de los parquímetros como uno de los espejismos más recordados de Porlamar y ahí están todavía en algunas calles como símbolo de la improvisación y la nada gerencial.
Con tanto dinero danzando en las arcas municipales no se pasó por los actos del 26 de marzo, las fiestas tradicionales, los juegos de beisbol y de fútbol y una que otra parranda navideña o tradicional. Esas son las únicas huellas que dejaron los seudo gerentes a un Porlamar que duele y que ha podido estar hoy día con la frente en alto mostrando sus bondades de Ciudad señera para exhibirse ante el mundo como un espacio de la belleza patrimonial y del desarrollo armónico de una gran ciudad.
Ese fracaso gerencial nos muestra hoy una Ciudad Marinera brotando de las cenizas después de casi 40 años de desidia para tomar de nuevo el rumbo del progreso.
Se perdió Porlamar en el camino al convertirse en una Ciudad deshumanizada con barriadas por doquier y una pobreza generalizada que invita a los ciudadanos que le duele la Ciudad Marinera a poner sus habilidades para iniciar ese proceso de transformación que todos los neoespartanos soñamos. Ahora cuando se abre la posibilidad de desarrollo y cambios para el futuro de la Ciudad Marinera se hizo un gran acto de la Cámara Municipal en el Paseo Guaraguao en los predios de las letras de Porlamar. En ese espacio del paisajismo marino y del azul profundo le correspondió ser orador al médico reconocido Raimundo Encinas que se lanzó un discurso histórico-anecdotario con una carga musical orientada por la poesía de Perucho Aguirre y donde los hijos de Bella Vista fueron protagonistas en la pluma y en la voz del hijo de Carmen Verde.
Con ese discurso se llama a recordar la Porlamar del pasado con su riqueza patrimonial histórica, su gente noble y su poesía marina que invocaba a Peroco como un digno representante de la Bellavistidad, ese pueblo donde Raimundo hizo sus correrías infantiles. Esa Porlamar dibujada por Mundo Encinas es la que quieren de vuelta los hijos de la ciudad Marinera con su alma de Ciudad de las tradiciones y los patrimonios vivientes.
Ese es un llamado e José Antonio González “El Chino” y a los concejales a cambiar el modelo atrasado que condenó a Porlamar a la nada con su destrucción masiva. No puede la Ciudad Marinera volver al pasado nefasto de 40 años de desdichas y maltratos a la solemnidad porlamarense. Y fue por eso que el 21 de noviembre los ciudadanos de esta Ciudad votaron masivamente por el nieto de Sabina para iniciar la recuperación de Porlamar. Ese cambio se está gestando y ya los porlamarenses comenzaron a ver la transformación de la Ciudad con una gestión de progreso que por lo menos 8 años necesita para realizar cambios profundos en unos espacios molidos por la inercia de no hacer nada.
A eso llamó el orador Encinas en su carga profunda del mensaje discursivo que sin mostrar elementos de la política con el momento actual que vive la Ciudad Marinera, mostró la Porlamar hermosa con su cabellera suelta, la brisa marina del Paseo Guaraguao, la obra emblemática del Paseo del Mar y la belleza de Porlamar su gente.
Esa es la razón fundamental por la cual los ciudadanos votaron por un cambio de paradigma de la gobernanza para realizar un trabajo de hormiga que en poco tiempo hable de la trascendencia como gobernante. El reto está planteado y corresponde al hijo de Lulú meter chola a fondo para continuar ese proceso de transformaciones que hagan de Porlamar una Ciudad para mostrarla al mundo como un modelo de gobernanza de los últimos tiempos.
Todavía Porlamar tiene tiempo de levantar vuelo como las coro coras de la Laguna, como las cotorras y las guacamayas del zoológico a cielo abierto de esa Porlamar de la luz y de los mares azules. Esa es la Porlamar de nuestros sueños y rogamos a Dios para que le dé luz al Alcalde José Antonio González y a los concejales para que juntos remen hasta llevar a Porlamar al modelo de la Ciudad Marinera de nuestros recuerdos como dijo Rosauro Rosas Acosta en su libro “Porlamar la Ciudad Marinera”:
La isla era un desangrar de pueblo. Era un trotar constante. Era sembrar un huerto, un conuco, un hijo o un esfuerzo en cualquier recodo de lejanas latitudes. Era lanzar al viento en medio de bosque so de ríos o de pueblos de cabrias o de maizales enhiestos, el polo melancólico o la malagueña doliente, cuando el olor a limo o a mar regresaba por los cauces de la añoranza”.

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