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“Nosotros estamos obligados a la acción política” nos decía nuestro comandante Chávez. ¡Y cuánta razón tenía, tuvo y tendrá siempre! Los políticos, los gobernantes e incluso el Poder Popular organizado: todos estamos obligados a la acción, a actuar siempre en positivo, a tomar las medidas necesarias para avanzar y vencer, a mantenernos desplegados gestionando, solucionando, produciendo. Estamos obligados a la ofensiva, a la victoria. Así debemos cumplirlo.

El Gigante nos mostró el camino y nuestro presidente Nicolás Maduro lo continuó. Nosotros jamás debemos desviarnos de esa ruta. La del trabajo en la calle, junto al pueblo, en las comunidades, en las canchas y avenidas, en donde se necesite. Todos demandando y procurando mejoras, bienestar, progreso, y hacerlo de forma articulada. Nunca más encerrados en cuatro paredes.

Si debemos construir nuevas realidades (y vaya que tenemos que hacerlo), debemos hacerlo justo desde la realidad que solo podemos encontrar si estamos activos en el terreno, en el campo de batalla. Solo desde la acción, definida como el ejercicio de la posibilidad de hacer, el resultado de hacer y el efecto que causa un agente sobre algo, será posible la construcción y transformación de nuestros espacios, de los estados, del país, del mundo entero, la política y la vida misma.

Y es importante que veamos la acción como una actividad humana plural que debe ser realizada por un grupo o comunidad y no solo por un individuo, porque los efectos de todas nuestras acciones repercuten en un espacio mucho mayor al de nuestros hogares u oficinas. Repercuten en todo nuestro entorno y de allí mi insistencia en trabajar siempre unidos: ¡Unidad en la acción! Todos obrando, opinando, accionando.

“De ahí parte el tema de repolitizar el gobierno, repolitizar la Revolución, a través de qué, de la acción política, un gobernante en la calle, un pueblo en la calle demandando, interpelando, he allí la política en su esencia dimensional, en su carácter esencial más bien”, dijo Chávez.

Mantengamos siempre pues una ruta clara, con objetivos precisos para empezar, dirigir, emprender y finalmente vencer desde la acción, desde la política, que bien se define como una actividad asociada con la toma de decisiones individuales y en grupo para garantizar el bien propio y del colectivo. Ese es el camino. Un abrazo.

Dante Rivas

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