Eneida Valerio Rodríguez
(@eneidavalerio)
La visita del Primer Ministro de Inglaterra, Boris Johnson el pasado sábado 5 a Kiev para encontrarse con el presidente de Ucrania, Volodimyr Zelensky, constituyó como noticia una acción cargada de simbolismo y tuvo su espectacularidad derivada de las escenas transmitidas, entre otras, por la espectacularidad del paseo por las calles de ambos líderes con breves paradas para entablar cortas conversaciones con algunos sonrientes ucranianos.
La llegada del Primer Ministro en tren, fue secreta y estuvo precedida de la entrega el dia anterior, de 120 millones de euros para la adquisición de misiles antiaéreos y antitanques y el anuncio de una programación para nuevas ayudas, como señaló un vocero de Downing Street: “Es nuestra solidaridad con los ucranianos y un respaldo británico a largo plazo” A esta sentencia, se suma la del propio Johnson; “Esta resistencia es la mayor hazaña del siglo XXI.”
Entre otras declaraciones, destacan las del asesor del presidente Zelensky, Andriy Sibyha: ”Inglaterra lidera el apoyo militar y de sanciones contra el agresor” Es posible que la afirmación recoja la visita de solidaridad, palabra muy usada por los británicos en este conflicto, ya que Johnson, fue a Kiev el pasado 2 de febrero días antes de la invasión rusa y ahora, lo hace en iguales términos de aproximación, un día después, de la visita realizada por Úrsula von der Leyen y Josep Borrel, Presidenta de la Comisión Europea y Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, respectivamente.
Los hechos suscitados, con ocasión de la invasión de Rusia a Ucrania desde el pasado 22 de febrero, tienen varias lecturas en el plano de las definiciones y posiciones políticas tanto de países como de líderes en particular. La mayor parte de países han condenado la agresión y aplicado fuertes sanciones a Rusia con síntomas preocupantes como consecuencia para ambas economías. Funcionarios rusos, admiten la caída del PIB en cifras importantes, mientras que Ucrania, aguarda por mayores y más desalentadoras estimadas en 40% del PIB.
Otros países, han apoyado a Putin, carentes a manera informativa, de la solidez de las primeras, mucho más contundentes. Pero dado lo que encierran en la significación humanitaria por la incomprensión ante tanta crueldad, siempre hacen ruido y ocupan espacios informativos.
Las primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia, el domingo 10 un día después de aquel encuentro de Johnson y Zelensky, dejó a Marine Le Pen, para la segunda vuelta junto al presidente Emmanuel Macron. La líder de la ultraderecha francesa, no ha contado con el respaldo de la prensa europea que apuesta por reales condiciones de triunfo del actual mandatario quien obtuvo de casi 29% frente a 21.3% de la ultraderechista Le Pen.
Le Pen,condena abiertamente las sanciones de la UE a Rusia, y en este plano, declaró luego de una reunión con la Duma, Cámara de diputados del Congreso ruso, que deben desarrollarse relaciones que unan ambos países. En tal sentido, admitió válido para escalar tal demanda, una política que rechace la diplomacia de sanciones y la diplomacia de amenazas.
Le Pen repite su aspiración y para algunos analistas, su posición de ultraderecha ha mejorado al asumir un rostro menos complejo en materia política, pero hay asimismo, la especie que sus relaciones con el presidente ruso, es de vieja datación y ya en 2017 cuando se asomó por vez primera como aspirante a la Presidencia, era la candidata del Kremlin, centro de poder ruso, salpicado de crueles historias de violaciones de derechos humanos, desde Lenin hasta Putin, pasando por Stalin, uno de los mayores genocidas de la humanidad.
Esta posición de la líder francesa, no sabemos si corresponde y forma parte, de una declaración de Zelensky, aquel sábado 9 cuando agradeció al liderazgo mundial por el apoyo brindado, aun cuando prefiero callar, dijo, por quienes no lo ha hecho. Remató así, la reunión exhibida con uso impecable de elementos formidables de la comunicación política, nicho en crecimiento y que aseguramos dejará nuevos paradigmas en el Arte de la Guerra, libro formidable en la estrategia de escuelas militares y negocio, como me señaló un calificado conocedor del mismo.

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