Eneida Valerio Rodríguez
(@eneidavalerio)

Un grupo de venezolanos, muy cuestionados por cierto, escribieron al Presidente Joe Biden, pidiendo flexibilizar las sanciones a Venezuela y tales consideraciones de los escribidores, dieron relevancia a la necesidad del regreso de empresas petroleras, cuyas posibilidades barajadas por estos días, recibió del gobierno de EE.UU. y sin ambages, contundente respuesta al informar a comienzo de semana, el rechazo por este tiempo a comprar crudo venezolano.
Se entiende, en la carta, dado el énfasis que ponen en la perspectiva petrolera, la urgencia del regreso de aquellos grandes consorcios y empresas que se marcharon por serios reveses con la Revolución chavista. Se afincan, los firmantes cuando escriben, en la PDVSA que dirigió la vida del país por varias décadas y tuvo de una u otra manera presencia en todo cuanto se hacía. La gigante petrolera, fue la gran emprendedora de aquel momento.
Petróleos de Venezuela, fue omnipresente pero, hoy en su lánguida y plena obsolescencia causada por el régimen y difícil entender debido a la tradición petrolera venezolana, no queda duda que sigue deseándose por los empresarios para trabajar con el gobierno en “función de objetivos comunes”. Así, dijo Ricardo Cussano, firmante de la carta, y ex presidente de Fedecàmaras, quien el pasado julio la convirtió en dependencia clientelar del régimen, cuando leyó discurso de despedida.
Más de mil empresas metalmecánicas consideradas medianas, contaban en la década de los años 90 con el aval de PDVSA que participaba entre otras actividades de supervisiones y asesorías a los procesos de siembra, cosecha y otras acciones, requeridas tanto para respaldo monetario como de asesoría.
Cussano, repite, como necesario en la carta al mandatario norteamericano, el regreso de la otrora PDVSA cuando se asienten de nuevo los consorcios idos hace bastante tiempo. PDVSA fue capaz de dinamizar a un poco más de 1000 empresas medianas metalmecánica en la década de los años 90.Entonces, destacaba su máximo esplendor. En cada una, el empresariado estuvo presente de muchas maneras y, siempre aliada del gobierno de turno. Ahora, lo recuerdan con cierta y bochornosa sorna.
La crisis de Venezuela, es humanitaria. La crisis de Venezuela obliga una revisión urgente a PDVSA. La crisis es envolvente y compleja en cada sector de la vida nacional y en ese sentido, PDVSA requiere inversiones y no es el empresariado venezolano el garante de las mismas, dada las cuantías requeridas, las cuales deben buscarse en instancias distintas del empresariado nacional.
Ricardo Cussano, trabaja como lobista para el gobierno desde hace buen tiempo afincándose en lo petrolero y con ocasión de la Asamblea 77 de FEDECAMARAS el pasado julio señaló, la necesidad de trabajar conjuntamente gobierno y empresarios, sin mediar malentendidos, lo expresó ante la vicepresidenta Delcy Rodríguez, invitada y oradora de la noche de clausura. Fue duramente cuestionado por aquella indeseada presencia, que le daba un tono esencialmente rojo a la noche final de su gestión, pero no hubo respuestas del gremio y menos explicaciones. Había con antelación-dijo- en la clausura de la Asamblea, viajado a EE.UU. para pedir alivio a las sanciones y su condición de lobista por tanto, quedó ratificada en esta histórica carta.
Luis Vicente León, director de Datanalisis, es otro de los 25 firmantes. Su trayectoria, marcada por declaraciones y posiciones acomodaticias, ha resguardado en buena medida, la defensa del gobierno y al mismo tiempo, la defenestración de la oposición. Ha jugado y perdido en tan rocambolesca posición sin imaginarse, la de un caudal importante de apoyo colectivo. Y esto, conlleva, a una crisis grave de descreimiento que lo minimiza.
Tardíamente, dio las primeras declaraciones, aclarando la: “carta que firmé, se refiere a sanciones generales, económicas y financieras petrolera y no personales” Lucia evasivo. De tanto que declara lo hizo en esta ocasión, con baja contundencia.
Si los políticos venezolanos han perdido estas cualidades de credibilidad y seriedad ante los problemas del país debido a la forma de abordarlos, ahora, pueden respirar y animarse al ver que, también la otra parte, los cuestionadores de siempre han cometido sus mismos errores y quien sabe, si peores.
Por último dice L.V. León que debe retomarse las negociaciones. De un analista de datos investigados para dar resultados serios y confiables, León asumió funciones de un opinado y esto, lo define como un actor más de la vida política. Terminan equivocados quienes no temen los excesos de lo que hacen.

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