Eneida Valerio Rodríguez

Rusia recordó con un desfile militar, iniciado con una tanqueta T-34 como es la tradición desde entonces, la recordación del 9 de mayo. Es el 77 aniversario de lo que ha bautizado como el Día de la Victoria, que este año contó con la presencia de un sombrío Vladimir Putin visiblemente afectado y quien centró su discurso en cuanto la justificación de aquel evento histórico, como el final de la tiranía nazi en Alemania.
El desfile militar en la capital del país invasor, contó con una participación estimada de 10 mil militares, cifra muy inferior a la de 19 mil y 12 mil de los años 20 y 21 tiempo desgarrador por la pandemia. Asimismo, el desfile se hizo en 129 vehículos de combate y contó con la participación de algunos esforzados ciudadanos en materia de confrontaciones bélicas.
Aquel Día de la Victoria en 1945 se ha relevado la cuestionada por expansionista, participación de Josep Stalin. Acusado de crímenes contra la humanidad y de involucrarse en la muerte de quien le precedió, Vladimir Lenin, tiene en la actualidad, algunas características que comparan el Día de la Victoria con esta guerra cruel e injusta de Putin contra Ucrania. Para algunos, existen elementos motivadores que avalan la vocación expansionista desde hace mucho tiempo de estos dirigentes rusos.
Vladimir Putin apeló al nacionalismo ruso que había alimentado en la población, previo sus acciones y justificó la guerra, por ser un claro derecho de su país para retomar lo perdido con la desintegración de la ex URSS. Al mismo tiempo, aprovechó la ocasión para cuestionar a EE.UU. por su política frente al conflicto.
Al insistir en esa vocación probada de Rusia, vale citar a Josep Stalin, quien en la Segunda Guerra Mundial, pretendió desmantelar el remanente industrial de Alemania y aprovecharse de sus recursos para invertirlo en Rusia. Su desenfreno probado, no fue aceptado por Winston Churchill de Inglaterra y el presidente de EE.UU. Teodoro Roosevelt. En ese escenario y con el rechazo de los líderes del momento, Stalin continúo su estrategia y avanzó anexándose poblaciones como Cracovia de Polonia, el mismo y destartalado escenario donde funcionó uno de los campos más tenebrosos del poderío nazi para tributar el exterminio judío.
El presidente de Ucrania respondió de inmediato al presidente de Rusia por tan infelices declaraciones en el desfile militar y dijo; “Pronto Ucrania, celebrará dos Días de la Victoria, mientras que otros, ninguno.” Esta afirmación, deja claro que la guerra no termina ni siquiera en la oratoria rusa como justificación de tan perversa posición
Mientras Putin, muestra sus garras insaciables, es diferente la posición del presidente Zelensky, quien demuestra una férrea resistencia por demás exitosa, en medio de serias y peligrosas dificultades.El mandatario, ha impartido una vez más, lección de moral y ética en estos 2 meses de guerra, cuyos muertos yacen en fosas comunes y desdichadas.
Rusia, cercena la libertad de los pueblos como derecho natural y esto, es precisamente la fase temprana y necesaria que dio paso a la creación de las Naciones Unidas concluida la Segunda Guerra Mundial; la preservación de la paz. Forma parte Rusia del Consejo de Seguridad, junto a EE.UU. y China. Y sin embargo, asusta con amenazas que luego cumple como es el caso de Ucrania al tiempo de vulnerar su rol como garante de la libertad de las Naciones.
Por eso, las opiniones se agrandan sobre la necesaria y urgente revisión de este organismo internacional que desde su fundación hace igual tiempo que el Día de la Victoria, se han causado en el mundo más de 500 guerras, siendo ajena la ONU a poner término a tantos.

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