Eneida Valerio Rodríguez
(@eneidavalerio )
El mundo tiene miedo y se paraliza ante la envergadura del mismo. En Venezuela, el miedo, forma parte de la cotidianidad y aparece polarizado como contraparte en desafiantes ciudadanos que siguen expresándose como acto de libertad, aunque el gobierno los incrimine y acuse de forma ilegal. Por esos desafíos, hay presos, perseguidos y encarcelados, muchos, sin juicio que los convierte al final en tristes víctimas en cuanto violaciones de sus derechos humanos.
Juan Guaidó, ha sido atacado dos semanas seguidas por seguidores del chavismo y la brutalidad de los hechos, definen los propósitos de sus victimarios; atacarlo inmisericordemente. Guaidó, ha sido exhibido en ambos eventos, por las diversas plataformas, como presa de la misma brutalidad y humillación que tales actos conllevan.
Se cita, como una de las principales responsables de los hechos el pasado fin de semana a la ex diputada y aspirante a la gobernación de Cojedes; Nasliw Rodríguez. Ocurrió en aquel estado Cojedes y fue tal la agresión, que el gobernador intervino para pedir una seria reflexión sobre el desbordamiento de la violencia y señalar el derecho a la protesta de Guaidó.
El primer e incómodo mal rato, recibida como una brutal agresión, ocurrió en Maracaibo hace dos semanas y el gobernador no dijo en su condición, de garante de la gobernanza una palabra que condenara la alevosía contra Guaidó. Rosales, lleno de gloria se ufana de esta, porque fue al sur del Lago y se retrató caminando en lagunas, formadas y crecidas por las aguas derivadas de fuertes lluvias. ¡Se llenó de gloria, pues¡ Pero la desdicha de su falta de contundencia como gobernante lo desdibuja irónicamente.
Rosales, practica la conducta de todos los líderes del país; escasez de criterio humano y político que socavan el respaldo que entendemos recibiría por tales prácticas. Manuel Rosales, es ajeno a todo esto y está ocupado en medirse para las próximas primarias. Rosales se dice, hace el juego al gobierno y lo demuestra en buena medida.
Las democracias liberales están en serios problemas para la convivencia en el mundo, los riesgos en gobiernos definidos como democracias aumentan para dar paso a regímenes autoritarios. Cada vez, se suman otros países y se resta espacio al sano ejercicio de libertades plenas. Sucede hace varias décadas en Venezuela.
En esta perspectiva, son los líderes quienes lucen como los grandes responsables ya que han alimentado el autoritarismo y solo cuenta para ellos, el disfrute del poder aunque conlleve consecuencias negativas.Ellos, no tienen norte diferente al disfrute, aunque desgaste y desacredite su comportamiento como ha ocurrido con el liderazgo nacional. ¿Qué se puede esperar de estos líderes? Cómo podemos confiar? Si ganara Rosales las primarias se reacomodará mejor con Maduro para garantizarse su cuota de poder.
Luis Almagro, Secretario General de la OEA, pidió una seria investigación sobre lo acontecido el fin de semana pasado contra Guaidó. Son sicarios pagados por el gobierno, dijo el funcionario. Una grave acusación de Almagro, que acusa directamente al gobierno.
Y otra no menos grave fue la del Secretario de Estado de EE.UU. Anthony Blinken, quien ha señalado; “Estamos profundamente preocupados con lo ocurrido, es la segunda vez que se da este hecho contra Guaidó en dos semanas”. Requerimos una seria respuesta, advirtió.
El gobierno de Canadá por su parte, pidió esclarecer los hechos con toda seriedad porque son actos preocupantes.
En Colombia, la campaña presidencial llega a su final. Para algunos, fría, falta la magia de los cierre de campaña, convertidos en piezas distractoras de debate y acaloramiento. Sin embargo, los analistas tomaron lo ocurrido contra Guaidó como ejemplo suficientemente demostrativo de lo cerca que están ellos, de todas estas calamidades en caso de ganar Gustavo Petro, cuyos video filtrados desde su comando asestó un fuerte golpe a las pretensiones electorales que bajaron ostensiblemente las preferencias.
Mientras esas reacciones se divulgaron como preocupación por lo ocurrido, en Venezuela, ninguno de estos líderes se pronunció. Todos evidenciaron la entredicha calidad humana. Podrán estos lideres venezolanos callados frente al atropello y peligro de la vida de Guaidó, superarse como tal?
¿Podrán Capriles, Borges, Leopoldo López, Gustavo Duque y tantos y tantos, aspirar al verdadero desempeño honesto y desprendido de la política deslindándose de su dicotómica conducta y vaivenes personales?

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