Son muchos los Asuntinos de corazón que tiene nuestra Asunción. En los últimos días por solicitudes de instituciones oficiales del Municipio me correspondió disertar sobre dos delfines del viento margariteño: Prof Augusto Núñez y Prof. Eleazar Narváez, mameyeros, nacidos en El rincón del perro y en el siglo pasado. Ambos profesores de conducta intachable y de comprobada honradez magisterial; egresados de las antiguas y clásicas instituciones oficiales: Grupo Escolar Francisco Esteban Gómez y del prestigioso Pedagógico de Caracas. Los lectores que no conocen la toponimia de nuestra capital, interpretarán que El rincón del perro es una jauría, un sitio donde solo habitan esos animales. Pues, nada de eso: El rincón del perro es una calle ciega que limita con la calle Figueroa (del barrio El Mamey) y calle Margarita, espacio que en el pasado fue muy famoso por su gallera, regentada por los hermanos Obando, los días sábados se realizaban las peleas de gallos, donde acudían galleros de todas partes de la isla para disfrutar de ese juego popular. En ese mismo rincón (me informa Eleazar Narváez) que en la casa familiar de los señores Jesús Montaño y María Noriega se fabricaba el casabe y era vendido a otras localidades de la isla. No solo el casabe distinguió a este rincón sino también la venta de arepas de maíz pilado por las señoras Genoveva Tenías y María Florencia Suniaga. El rincón del perro también se conoció por el lugar donde se jugaba con barajas y se apostaba a la lotería en la casa de María Torcatt , conocida cariñosamente como María Toto. Otro personaje que hay que recordar cuando se habla de este rincón es al señor José Ñeco (nombrado de esa manera por presentar problemas en una de sus piernas) encargado de preparar los fuegos artificiales para las festividades religiosas de Nuestra Señora de La Asunción. Cabe destacar que los perros de La Asunción están en todas sus calles: Unión, Virgen del Carmen (o calle del diablo), Independencia, Lárez, Cantarrana, Santa Isabel, Salamanca y otras de la capital. Ese llamado rincón del perro que todos los días y a cualquier hora eleva su ladrido (formando la onomatopeya guau) a la Cruz de Mayo, colocada por los años 70 por unos curas misioneros, es una referencia histórica cuando se habla de los orígenes de esos grandes docentes Asuntinos: Núñez, Narváez y posiblemente de otros profesionales y personas que pertenecen al gentilicio Asuntino. El rincón del perro debería considerarse en los proyectos sociales de sus vecinos y en el de las autoridades regionales. Un cariño de alborización, aseo para un mejor ornato no le vendría mal a ese rincón, donde los que menos habitan son los perros sino familias humildes y trabajadoras que desean un espacio más agraciado.

Sor Elena Salazar. Escritora .salazarsor@hotmail.com

4 comentarios

  1. Hola también realizaban el velorio de la cruz de mayo tan famoso vpmlos del copey ,Santa Isabel y otros,muy cerca también estaba el alambique que surtía de caña a esos pobladores incluso antes de nacer el homenajeado talvez Augusto nuñez también, tu abuelo serico por ser padre de tus tío/a Miguel y Angela todas las noches y madrugada también teparia palo .

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