Manuel Avila

Las diversiones en Los Robles tienen historia y aunque sus creadores se han ido del plano terrenal a otros espacios nos quedan los recuerdos, sus anécdotas y sus visiones mágicas del mundo.
Con Tacho González en La Otra Sabana y Catire en Peñas Blancas fue suficiente para armar las diversiones robleras que en varias épocas del año Semana Santa, las fiestas patronales del pueblo o en diciembre aparecían con frecuencia para alegrar a los pobladores del Pilar.
Desde la chulinga, la pespes, la cotorra, el guayamate, el carite, el turpial, la angoleta, el gallo, el pájaro de Catire, la burriquita, el pájaro guarandol, la chiquía, la cachúa, la iguana, la culebra y tanta diversión que se le ocurriera a los creadores de diversiones del pueblo.
El trabajo de dar forma a la diversión era de construir la armazón con latas de guatapanare o caña brava y lo más costoso era el plumaje que requería de papel de bambalina de diversos colores, la pega, la cabuya, pintura y la pintura de labios que usaban los actores para dar el colorido necesario a los protagonistas de las veladas.
La casa de Catire en Peñas Blancas era el espacio sagrado de las diversiones en Los Robles y muchos peñablanqueros armaban sus equipos con Hugo como la vedette vestido de mujer, un cazador que era Cachuchín y varios coterráneos que actuaban como músicos, guarichas y hasta curas. Esa presencia del Pájaro de Catire duró hasta que Catire fue hecho preso por estar cortando una rama de guatapanare en La Sabaneta para hacerle el pico a la diversión, Estuvo preso varios días y de ahí su rabieta que más nunca sacó una diversión en Los Robles.
El otro templo de la diversión roblera era en La Otra Sabana donde Tacho González hacia sus diversiones variadas y los versos eran de su creación exclusiva. Todo tipo de pájaros y peces eran sus preferidos para animar los carnavales, la Semana Santa y en las fiestas decembrinas.
En los Robles después de la era de oro de Tacho González y Catire vinieron otro grupo de creativos que tuvieron en Juan Calderín un creador de gran dimensión que con su humor a toda prueba y sus chistes se adornaba para mantener un clima de armonía en la población. El Perro de Juan Chico como le decían no solo armaba diversiones, sino que los judas eran de su exclusiva marca de fábrica y con Vicente Emilio Avila formaban la dupla perfecta para combinar judas con versos picantes que le daban el toque mágico a los testamentos tan famosos desde que Julián Viviano a machetazo limpio hizo trizas el judas en las cercanías a la alcantarilla ubicada frente a la casa de Ernesto Guerra.
Entre los personajes más relevantes de las diversiones robleras estaban Villarroel y Roger que actuaban como policías, médicos, brujos y curanderos. A esos personajes se le sumaba Hugo que por años vestía de mujer y realizaba actos teatrales de elevada categoría que lo marcaron junto a Roger y Villarroel como los mejores exponentes de las dramatizaciones en esas manifestaciones culturales.
Cuando hablamos de diversiones pilarenses no podemos dejar de mencionar a Valentín Carrolo “ El hijo de Mayo” que fue el bailador de diversiones más reconocido de Margarita por la velocidad de sus piernas que le imprimía una marca de fábrica a sus actuaciones y no solo bailó las diversiones con Tacho González y Catire, sino que representó a Nueva Esparta en escenarios orientales, centrales y hasta en el Llano por sus habilidades a la hora de mover las piernas y contorsionar sus extremidades. No sacaron ni Pedro, ni Mario José, ni Moncho, ni los morochos la habilidad de Carrolo para el baile de las diversiones y solo nos queda el recuerdo de éste personaje legendario de la diversión roblera.
De los cazadores Cachuchín con su tamaño que parecía descendiente de los indios australianos y su diminuta presencia lo hacían competir con Hugo para llevarse los honores como dos grandes protagonistas del arte escénico en las diversiones robleras. A Roger le calzaba el papel de policía y lo hacía muy bien a la hora de buscar preso al cazador por el delito ambiental de dar muerte al guarandol o a cualquier pájaro de la fauna silvestre,
Posteriormente en las postrimerías de los 90 y en los 2000 Luís José Avila “Guichifoide” y Chuito Guerra el de Emelina, Licho Gabino el de Ingrid sacaron sus pájaros para alegrar a los robleros y armaban saros que trataron de devolver la alegría a estos pueblos tristes.
Hay que recordar que desde antaño los organizadores de las diversiones buscaban recolectar fondos para cubrir los gastos de operatividad y de la fabricación de la diversión, para costear algunos gastos menores de los participantes y para comprar el aguardiente que el combustible para mantener activos a los músicos, guarichas y actores de la diversión. Por supuesto los dueños de casa pagaban a los organizadores de la diversión para que se bailara frente a su residencia lo que le permitía colaborar con el espectáculo ´dando monedas o regalándole a los actores botellas de ron para mantener alegres a los participantes en la diversión.
La última vez que se presentó una diversión en Los Robles fue cuando la charcutería de Raiders Rosas en la Calle Fraternidad cumplió años de inaugurada y se le ocurrió al hijo Ramón Rosas formar una parranda y el baile de La Burriquita y donde se hizo presente con Huguito, el hijo de Hugo como protagonista de esa velada que llamó la atención a la gente del pueblo y a los choferes de los vehículos que colaboraban con esta manifestación popular. Eso fue exactamente hace dos años y medio y desde ese momento ninguna otra actividad de diversiones se ha presentado en los predios pilarenses.

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