Pedro González Silva

En una carta astral, además de los planetas, en ocasiones podemos incluir algunos asteroides, que nos dan información adicional sobre nuestras tendencias de vida en el área específica donde se encuentren ubicados en nuestro mapa natal.

En esta ocasión, hablaremos sobre Palas Atenea, asteroide que toma su nombre de una diosa de la mitología griega, y por tanto, canaliza las características que se le atribuyen a esta deidad.

Palas Atenea viene siendo como una versión femenina de Marte, pero con mayor inteligencia y cultura. Es una diosa guerrera, pero a diferencia del astro rojo, no utiliza la fuerza bruta ni se deja llevar por sus impulsos e instintos, sino que fundamentalmente usa la estrategia y hace alarde de su intelecto.

Lo marcial y lo cultural se dan la mano con Palas Atenea, y por tanto, le da un sentido más elevado al “arte de la guerra”, tal como el nombre del célebre libro de Sun Tzu.

Cuando la energía guerrera viene acompañada de un código de honor y de una estudiada estrategia cargada de ancestral sabiduría, podemos estar en presencia del toque de Palas Atenea en esas cualidades marciales.

Pero esto va aún más allá, porque esa energía marcial, cuando se aplica a nuestro crecimiento interno, en lo físico, mental y espiritual, e irradiamos esos avances a quienes nos rodean para lograr un crecimiento colectivo, estamos en presencia de Palas Atenea.

Marte es la energía yang, que puede aplicarse tanto a la guerra como al deporte; la valentía, la acción física, la iniciativa, mientras que Palas Atenea es la energía yin: la fuerza interna, el temple del espíritu, la estrategia.

Les quiero contar mi experiencia con la energía de Palas Atenea, porque la mejor manera de conocer los efectos de algún astro, es observando su efecto en nosotros mismos y en las personas cercanas a nosotros; una vivencia es la mejor forma de reconocer las cualidades de un punto planetario de nuestra carta astral.

Como tengo a Marte, mi guerrero en posición de caída en Tauro, nunca he sido amante de los deportes, y menos de las artes marciales, bueno, por lo menos eso creía, aunque si me atrapaban en la comodidad de mi hogar, series como “Kung fu”, aunque nunca me hubiera atrevido a practicar este arte marcial.

Por la misma razón, siempre tuve reticencia a practicar Taichí Chuan, arte marcial familia del Kung fu, pero de movimientos más suaves.

Sin embargo, hace unos seis meses me animé a inscribirme en unas clases de Taichí de tipo terapéutico, y me dije, ah bueno, si es “terapéutico” no harán énfasis en lo “marcial”. Sin embargo, una vez que fui avanzando en mis prácticas, y experimentar los avances que iba teniendo, y vi que si deseaba podía enfocarme en el Taichí en su aspecto de arte marcial, y podía subir de grados (cinturón blanco, amarillo… hasta llegar al negro), pues se despertó en mi ese entusiasmo deportivo, y que a cada momento iba más allá de lo físico.

En efecto, al ir avanzando en lo físico, lo que me llevó además a un cambio de estilo de vida y alimentación, también se fue templando mi espíritu, se fue sincronizando mi cuerpo con los ciclos naturales del universo, la respiración, la tranquilidad mental, el desarrollo de la memoria, en fin, un estado de bienestar físico, mental y espiritual.

Junto a eso, disfruto de un aprendizaje de estrategias defensivas, en equilibrio, de manejo de las energías del organismo y las que tomamos de la naturaleza, con el respaldo de una tradición y una sabiduría milenarias.

Es una experiencia fantástica y que ya forma parte de mi vida, en una institución que preserva esa antiquísima tradición, como es el Centro de Artes Tradicionales Chinas “Cielo Tierra Hombre”. En mi caso pertenezco a la sede del estado Nueva Esparta, Venezuela.

Pareciera que con esta historia me estoy desviando del tema de este artículo, sobre los efectos del asteroide Palas Atenea en la carta astral. Pero no, al contrario, esta historia me sirve para poner de ejemplo los efectos de este astro en mi vida.

Tengo a Palas Atenea en Capricornio, haciendo un aspecto bastante favorable con Marte, y de acuerdo a lo que les he contado, pienso que mi experiencia con el Taichí lleva la marca de Palas Atenea.

Este es un arte marcial que va desarrollando movimientos en forma lenta, armónica, acompasados con la respiración, se trata de meditación en movimiento; sus bases y su historia tienen un alto componente espiritual.

Mi Marte en caída no me hubiera sacado de mi zona de confort, pero mi Palas Atenea movió mi energía guerrera y competitiva (no de competir con otros, sino con mis propias “limitaciones”), y movió esa energía guerrera desde su polaridad femenina o yin, lo interno, bueno, esa energía se manifiesta hasta en el hecho de que mi Instructor inmediato es una mujer, por cierto, una gran profesora, en quien veo la viva imagen de Palas Atenea.

Y es además importante destacar el aspecto cultural y de sabiduría de Palas Atenea, y esa influencia la he sentido no solo en el aspecto de entrenamiento físico, sino en la necesidad de aprender, investigar y comprender esta disciplina, lo que me ha llevado a buscar mucha información sobre la misma, su historia, bases filosóficas, efectos y significados de las formas que practicamos, etc.

Pero además, en la misma institución recibimos esa instrucción teórica, a través de charlas, talleres, cursos, por tanto, el efecto de Palas Atenea, en su aspecto cultural, también se ha hecho sentir en mi carta astral.

Le agrego, ya para concluir, que al tener a Palas Atenea en Capricornio, me he tomado esto con bastante disciplina, añadiendo el hecho de que la tengo en conjunción con Saturno, por lo que, sin duda, me lo he tomado muy en serio.

Ilustración: Pedro González Rondón

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