Ana Luisa Gandica Silva

Religión y Sincretismo del Negro Africano

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El componente africano que arribó como esclavos a la otrora Provincia de Margarita fue un grupo etno-lingüístico, originarios mayoritariamente de Nigeria Sur-occidental Oyó, Oshun Ondo, Oggun-, Benín, Lagos, de Kwara , Ekiti,  Kogi y Bendel y de la región vecina de Dahomey, actual República de Benín, de Togo, hoy en día República Togolesa, quienes a su vez, descendían mayoritariamente de otras regiones de Sierra Leona, profesando en gran medida la religión Yoruba y en sincretismo Bantú. El historiador Carlos Siso (1950) en su obra, La Formación del Pueblo Venezolano, Estudios Sociológicos Estudios Sociológicos, lo refiereasí: “Los negros eran capturados en África en cualquier región, incluso las más apartadas del interior, sin hacer ninguna distinción de procedencia, y eran embarcados en puertos de la costa africana, donde se reunían así individuos de diversas tribus y regiones muy diferentes. (…) Sin embargo, el Misionero alemán Ollendorp descubrió que los esclavos negros traídos a América pertenecían a tribus que se extendían desde el rio Gambia hasta la cuenca de Níger.- En la imposibilidad de investigar, pues la procedencia etnológica de los negros traídos a América el Profesor brasileño Nina Rodríguez y otros investigadores, especialmente norteamericanos, se dedicaron a estudiar su cultura y encontraron que predominaban la Yoruba y la Bantú.”[1]

La Religión indígena africana, conocida también como Yoruba, –Òrìshàs-Ifá– o Lucumí está conformada por una serie de dogmas y tradiciones de un grupo etnolingüístico, donde existe una multiplicidad de misticismo y sincretismo de variadas enseñanzas, prácticas y rituales ancestrales, conformado por un compendio de varios cultos regionales, fundidos a través de las distintas corrientes conformadas en el transcurso de diversos y complejos periodos, cuyas historias y leyendas se fueron  trasmitiendo oralmente de generación en generación, que a su vez, cuenta con un panteón de deidades donde Oloddumare” -Dios- igualmente conocido como “Olorún” u “Olofi, entidad poderosa creadora del orden  universal, lo visible  y lo invisible, de quien no se tiene representación física, estando supeditados bajo su poder como su progenitor los “Órishás” -santos- determinados como “Órishás Mayores” que son deidades mitológicas vinculadas con el cosmos y sus fenómenos o con la variada biosfera del mundo terrenal, enviados por él a la tierra, donde encarnaron como seres humanos para guiar y ayudar con su sabiduría y poder a los pueblos, regresando al lado de su creador una vez cumplida su misión en cuyo Panteón son Reinas o Reyes, según el caso. Deidades que se les corona en consagración a los fieles religiosos en la solemnidad de “Kari Osha” -Coronación de Santo-. Y los “Órishás Menores,” personajes terrenales distinguidos durante sus vivencias por su elevada espiritualidad y nobles hazañas, que al morir subieron al cielo, compartiendo subordinadamente ese espacio divino, quienes no son coronados en la cabeza de los devotos, sólo fundamentados en un ceremonial de menor protocolo religioso.

Dicha religión no tiene un fundador nombrado ni reconocido. Tampoco tienen templos definidos, por cuanto sus actividades religiosas se practican de manera privada en áreas de conveniencia para sus devotos. Así como, carecen de un líder único o representante supremo en este plano terrenal. En relación con la cronología lingüística, su evolución y posibles cambios ocurrieron en el transcurso de los tiempos, históricamente ubicado con los parlamentos del Antiguo Egipto, vinculados con parte del Asia Central, algunas regiones de la India y posiblemente con algunos reinos dinásticos de China[2] y ciertamente con el Medio Oriente del mundo árabe del Imperio malí de Mansa Musa -1312-1337-, originado por el comercio de esclavos. El catedrático, doctor en Filología, Carlos Cardoso Guerra, (2015) en su Tesis de Grado denominada La Poética Adivinatoria de Ifá Transculturación Yorùbá en La Escritura Caribeña, presentada en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, indicó: “El Islam tuvo un grandísimo impacto con la sociedad y la lengua Yorùbá. (…) A la lengua o dialecto, variedad del Yorùbá utilizado como un lenguaje litúrgico por los sacerdotes de la Regla de Ocha, o Santería, en el Caribe, se la ha denominado como Lucumí. Se rige por el vocabulario, la fonética y las estructuras sintácticas Yorùbá, transmitido oralmente, desde la llegada de los esclavos Yorùbá a comienzos del XVIII. En la República Dominicana y Brasil, la lengua lucumí se sigue empleando no sólo en el ámbito litúrgico sino en el habla cotidiana por los descendientes de los esclavos Yorùbá.- El Quran (Corán) fue el medio por el cual la lengua árabe introdujo infinidad de modismos y cultismos entre los Yorùbá. Como consecuencia de este uso cotidiano de la lengua árabe y el establecer escuelas para enseñar a los nuevos convertidos, fue la incursión gradual de una considerable cantidad de términos derivados del árabe y expresiones relacionadas con el culto islámico y otros temas en la lengua Yorùbá.”[3]

El reconocido investigador y notable antropólogo, Francisco Castañeda Malavé (2010) en su obra Presencia Negra Africana en la Región Insular Neoespartana durante la Época Colonial, indicó, que el notable ingreso de esclavos del litoral de “África Negra conocidos como: Mandingo y Soussou, seguramente de  Loanda del grupo étnico Bantú a esa insularidad fue originada por la utilización de esa mano esclava en la extracción de perlas de esa insularidad, y por ello:“Sus religiones y mitologías fueron tan complejas y ricas como las de sus equivalentes greco-romanas. La religión impregnaba todo los aspectos de la vida de los pueblos africanos. Las prácticas mágicas y adivinatorias estaban muy generalizadas. Su panteón divino era sumamente variado: “Òrìshàs” entre los yorubas; “vodum”, entre los dahomeyanos.”[4]

En la mitología Yoruba, la creación de nuestro mundo, la ideo Oloddumare”, “Olorún” u “Olofi” -Dios- cuando decidió cambiar su biosfera, que estaba totalmente cubierta de agua, entregándole a ese efecto a su hijo mayor Obátalá -sincretizado al catolicismo como la Virgen de las Mercedes- una cadena larga de oro, unas gallinas con cinco dedos y un caracol lleno de tierra, cuya ave tenía la tarea de esparcir ese elemento en el océano primordial a los fines de crear espacios de asentamiento. Pero, “Obátalá” al descubrir el vino de palma, se emborracho, no pudiendo cumplir con su misión. Por ello, su hermano menor, “Oduduwá” -sincretizado al catolicismo como San Manuel-, dispuso de esos tres elementos, cumpliendo con lo encomendado y descendiendo por la cadena de oro a los terrenos logrados, fundó en uno de esos espacio la primera ciudad sagrada  Ile Ife, donde plantó la semilla de una nuez, que germinó un gran árbol con dieciséis ramas, representación simbólica de los clanes de esa orbe. Perdonado “Obátalá” por su padre, le permitió descender a ese espacio, que con un puñado de tierra diseñó unos cuerpos inanimados a los cuales Olorúm  con su aliento –àşhé– les dio la fuerza vital. Convirtiéndose los Yoruba en ser los primeros pobladores de nuestro mundo.  Relato conocido como“La Cuna Universal” -“Ile-Ife, Ile Owuro-. El escrito Baudin, R. P. (1884) en su libro Fetichismo y Fetichista, lo resume así: “Oduduwá” instauró el mundo, “Obátalá” diseño la figura humana y “Olorúm”, con su aliento –Ashé- les dio vida. Agregando ese autor: “Los Negros no tienen ninguna estatua, ni símbolos para representar a Dios. Ellos lo consideran como el Ser Primordial, Supremo, autor y padre les dio vida con su aliento, de los dioses y espíritus. Al mismo tiempo, ellos piensan que Dios, después de empezar la organización del mundo, encargó a Obátalá para terminarlo y gobernarlo, entonces  se puso a admirar con felicidad  su propia obra.”[5] Por ello, afirma: “Oloddumare, jamás destruirá su creación.”[6]

La religión Yorùbá tiene la jerarquía sacerdotal siguiente: En un primer nivel están los Babalawo-Baba (padre-) (awó) -misterio- o Babalaos, quienes son fundamentados en las “Reglas de Ifá”[7] consagrados bajo el concepto de la filosofía del profeta Ọ̀rúnmìlà. o Orúla  -sincretizado al catolicismo como San Francisco de Asís-, testigo de la formación del Mundo terrenal y Orisha de gran sabiduría a quien el Dios Creador le entregó los secretos de la vida, así como, es el dueño del Oráculo de Ifá. Dignidad que sólo puede ser ostentado por hombres heterosexuales a quienes se le fundamenta su ministerio en el ceremonial de la “Orden de Ifa”. Seguidos, en una segunda lineación clerical por los “BabalÓschás -hombres- y las “IyalÓschás” -mujeres-, que sin distingo alguno son coronados en el ceremonial  “Kari Óschá” -Santo Coronado- de la “Regla de Óschá” con un Santo Mayor, deidad sincretizadas en representaciones católicas. Existiendo entre ambos ministerios marcadas diferencias, entre otras:  La conformación de sus sacerdocios; el protocolo de sus ceremoniales con marcada diferencia entre la fundamentación en el  Orden de Ifá de los “Babalawo”  o Babalaos y la coronación en el Orden   Óschá  de los BabalÓschás -hombres- y las “IyalÓschás” -mujeres; y, en sus medios y métodos de adivinación. Puntualizados más adelante. Y en el menor orden,  está el  sincretismo Bantú, conocido como la “Regla de Palo Monte” que veneran a los muertos, donde pueden ser consagrarse tanto hombres como mujeres, cuya filosofía, devociones, ministerio y protocolos de consagración son totalmente distinto a la religión Yoruba.

                                            Imagen figurada de un “Babalawo o Babalao.

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Los hombres aspirantes a lograr la Investidura de “Babalawo” o Babalao  dentro de las Reglas de Ifá son iniciados en el ceremonia primaria Awafaka o Ikofanfun -plante- es decir, recibir la “Mano de Ọ̀rúnmìlà o Lowofakan, el cual tiene una duración de 3 días, donde al principiante –Awofakan-  en su ceremonial de Itá le será reveladola identidad de su  Órishás tutor -Ángel de la Guarda-, cuyo  Oddun -letra-compaginado con su Patakí -historia-, le anunciaran entre otras providencias, su aceptación en el sacerdocio de Ifá, donde como aprendiz “Awofakan” deberá cumplir con ciertas exigencias entreotras, consagrarse previamente en el ceremonial de “Kari Óschá” -Santo Coronado- donde ungido con un “Òrìshàs Mayor Tutelar” y cumplió con ese destino, se le permitirá bajo el padrinazgo de un Babalawo iniciarse en ese Culto conocido como “Itefa” que tiene una duración de 7 días, donde se irá purificando y fortaleciendo espiritualmente con una intensa actividad religiosa de rituales, ayunos, meditación y advertencias sobre su nueva vida, dirigida bajo la tutela de su padrino Baba Ifa o Iya Ifá y de un Oyugbon, -asistente- que lo guiaran en todo ese proceso, debiéndoles respeto y obediencia. Protocolo que estará a cargo de Oba-Babalawo o Àtàtà-taìn-taìn– que deberá dirigir y supervisar el fiel cumplimento de ese ceremonial donde participaran otros Babalawos. Consagración de una gran privacidad y confidencialidad.

En ese sentido el estudioso sobre la temática, el doctor Carlos Cardoso Guerra (2015) en su Tesis de Grado denominada La Poética Adivinatoria de Ifá Transculturación Yorùbá en La Escritura Caribeña, indica: “Ifá son los ojos de OlOnddunaré y que Iga Odú es su voz” Y ese sentido concluye: “ En el culto de Ifá, los Babalawos no son paridos por Ọ̀rúnmìlà. (…) No es un culto iniciático de asentamiento en Ori -cabeza-, y por ello, no es un culto reproductor “matriarcal”, a diferencia de La Regla de Osha. Ifá es un Conjunto de Poderes que se validan únicamente por medio de la adquisición de sus conocimientos y no sólo por la participación en su ceremonial. Estos se les conceden mediante una ceremonia de Investidura, no de Asentamiento, que los faculta para el manejo de las energías y las leyes de la naturaleza. Mediante ellas se les permite resolver las situaciones que están fuera de las causas individuales de vibración trascendente. De ahí su importancia».[8]

En el curso de esa formalidad un Oba-Babalawo le pronosticará a ese  iniciado –Iyawó Ifá– en la lectura de su Itá –sentencia- los mensajes y predestinaciones de los Órishás a través del Oddun y Patakíe obtenidos, cuyas metáforas y parábolas le darán a conocer su destino y camino religioso. Entregándole su asentamiento  Igba Esu Obara, cuyo poder le permitirá aplacar lo negativo y un  Eÿù o Echu como su mensajero, cuyos secretos estarán cargados en su Orun u Oro.[9] Así como, le será asignaran el nombre de su distinción dentro de ese orden.  De igual forma, el iniciado -Iyawó Ifá- le será consagrado el sistema de adivinación del Oráculo de Oloddumare, configurado por una cadena llamado “Opele” elaborada con 16 semillas de la palma sagrada  –Ikines-, que  lanzado sobre un tablero elaborado en madera con forma esférica, conocido como –Ekuele-, le permitirá pronosticarle a sus consultados el resultado  de las respuestas esperadas y las ofrendas requeridas por lo Órishás para limpiarle sus caminos. En ese sentido Adrián de Souza Hernández, (2003) en su obra Ifá, santa palabra. La ética del corazón, indica:. “ Oloddumare desea que las personas se salven de los peligros y realicen positivamente sus vidas, ya que Orúla es capaz de transformar la desgracia en suerte y una mala actitud de la vida por una buena.[10]

En este culto de Ifá  las mujeres, sólo pueden convertirse en ayudante de Ọ̀rúnmìlà -Apetebii- recibiéndose como Ikofa, que al efecto, deben cumplir con un breve ceremonial, oficiado generalmente por 3 Babalawo o Babalao, en cuyo protocolo de menor rango se le dará a conocer su destino –Itá– de acuerdo con el Oddun y Patakíe obtenido. Y en cuya oportunidad le será revelado el  “Òrìshàs de su Guarda.

                          Imagen de un “BabalÓschás” -hombres- de una “IyalÓschás” -mujeres-

                          Miembros consagrados de la religión Yorùbá con sus aféferes.

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En un segundo plano de ese escalafón religioso, están los consagrados en las “Reglas de Óschá” distinguidos como “BabalÓschás” -hombres- o “IyalÓschás” -mujeres-, en cuya categoría santoral no existe ningún tipo de discriminación de sexo y son consagrados con el ceremonial de “Kari Osha”, que después de cumplir ese novato(a) con las preparaciones previas de ese orden, asistido siempre por una madrina o un padrino, según el caso, ingresará al “Cuarto de Santo”-Igbodú– que habitará por siete días, donde sólo podrán entra los consagrados en Óschá y en Ifá, en cuyo lapso encarnará  un nuevo mundo místico religioso, donde nacerá al ser coronado con el  fundamento de su “Órishás Tutelar -Ángel de la Guarda- que bien puede ser una entidad masculina o femenina, según se lo hubiese pronosticado previamente, en consulta, un “Babalawo”,  cuya progénesis, -madre o padre-, le será complementado en su Itá mediante el Oráculo de Óschá, cuando los diferentes Órishás le revelen su providencia de vida, advirtiéndolo sobre ese destino y su misión religiosa. En cuya ocasión como un recién nacido -Iyawó-  quedara bautizado con un nombre acorde con esa religiosidad.

Trance ceremonial donde contará con una Oyugbon(a), niñera(o) y le serán entregados los Òrìshàs -santos- conformes con esa envestidura, concebidos dentro de sus respectivos recipientes, tipo soperas o ánforas, donde estarán contenidos los fundamentos, secretos y otros elementos propios de cada identidad. El cumplimento del protocolo de  ese ceremonial estará bajo la responsabilidad de un “Oriaté” -cabeza sabía-. Iniciado que podrá utilizar el Oráculo de Óschá cuando le este determine en su Itá  y debidamente calificado bajo el criterio de su padrino o madrina. Medio de adivinación que ejercerá bajo la regencia de “Elegguá” -sincretizado en el catolicismo como el Santo Niño de Atocha-, que como dueño de los caminos tiene el beneficio de Dios –Olofi-, para trasmitir los mensaje de los Òrìshàs -santos- a este plano terrenal, a través de sus caracoles consagrados –Oosa/Eerindinlogun– que lanzados sobre una estera, en un orden numérico revelará las Letras del Dilogun, cuyos signos obtenido -Oddun- conciliados con sus respectivos Patakíe -historia-, le responderán al consultado las situaciones de su interés, así como, las ofrendas –ébboses-  requeridas para obtener los beneficios deseados.[11] Culminado ese ceremonial dicho recién nacido –Iyawó- durante el lapso de un año, deberá vestir recatadamente de color blanco con la cabeza cubierta, estando siempre bajo la tutela de su padrinazgo, a quien le debe un gran respeto,  acatamiento y bajo cuya custodia estará su vida religiosa.

Dentro de la religión Yoruba están otros practicantes los “Aleyos” -invitados-, que han recibido ritos menores, pero su participación está limitada a ciertos ceremoniales, donde sólo pueden participar los consagrados en Óschá o Ifá. Igualmente en esa religión Yoruba, se practican otros rituales de gratitudes y ofrendas entre otros, un “toque de tambor”, perteneciente al ceremonial Bata, donde se dispone de tres tambores bimembranófonos en forma de reloj de arena,  identificados de pequeño a grande, así: Iyá -tambor Parlante-, Itótele -medio- y Okónkolo -Pequeño-. Trilogía que en la usanza africana, el tambor más grande –Iyá– emitirá un sonido de poder mágico-sagrado, representativo de un lenguaje en clave, donde cada  Òrìshàs, a través de  su “llame” particular se hará presente a través de un médium que en trance espiritual hablara con lo presentes. A ese evento pueden acudir todos los miembros de la comunidad y sus  invitados sin distinción alguna. También, se realizan misas espirituales a los muertos,  para rendirle culto a un familiar u otro relacionados, lo cual no está vinculado con el espiritismo y donde no podrán participar los Babalaos, sólo los BabalÓschás” y las “IyalÓschás y el resto de los devotos de la religión Yoruba.

En las solemnidades Yoruba, las mujeres, no pueden tocar a los “Òrìshàs” ni realizar ningún tipo de ceremonia religiosa ni consagrarse en el ceremonial de “Kari Osha” mientras estén menstruando. Situación, que tiene un carácter punitivo como castigo a su curiosidad. Historia referida en el subsistema oracular de “Oddun de Ifá” protagonizada por “Oshun” -sincretizada en el catolicismo como la Virgen de Regla- esposa de Ochosi, sincretizado como Santiago el mayor-quien había pactado con el Dios del Bosque –Olofi- que para obtener una abundante cacería antes de llevar a su hogar la presa cazada, la desangraría previamente en el altar del Parque del Bosque, lo cual no podía ser presenciado por su mujer. Pero ella, bajo un ardid y movida por su fisgoneo logró conocer el sitio donde su marido hacia esa ofrenda. Pacto violado, que Dios sentencio así:  “Mujer si tu deseo era ver sangre la veras todos los meses y tú, hombre por no poder controlar a tú mujer serás condenado a ir a la guerra y allí derramarás tú sangre sobre la tierra.[12]

 En esa religión de origen africano se tiene un gran respeto por las mujeres por ser  las generadoras de la génisis humana. Igualmente, se impone consideración hacia las personas mayores de edad sobre todo a las canosas; así como a los consagrados en las Regla de Ifa o de Óschás, que disponen de una genuflexión jerarquía acorde con su data de consagración. En esos ceremoniales y otros donde participan los BabalÓschás” -hombres- o los “IyalÓschás” -mujeres-deben vestirse con recato de color blanco y con la cabeza cubierta. Requisitos no exigidos para los Babalaos, quienes  pueden vestir  en cualquier colores de sus preferencias, menos en colores oscuros, pero siempre con la cabeza cubierta.

Y en el último orden, está el sincretismo Bantú  relacionada indirectamente la religión Yoruba conocida como la “Regla de Palo Monte”, “Palo Mayombe”, “Regla Congo” o “Regla del Muerto”, cuyo sincretismo está vinculadas por raíces comunes, pero con marcadas diferencias, en su filosofía, devociones y ministerio. Porque en la religión  Yorùbá se venera primordialmente a los Órishás -santos- en cambio en el sincretismo del Palo Mayombe se les rinde culto a los muertos –Nfumbi-. De igual forma, existe una marcada diferencia entre otros: El fundamento de sus devociones,  sus protocolos de consagración, asentamiento y sacerdocio. Por considerarse se dice que: “el santo es más evolucionado que el muerto.”[13]

                                              Imagen de una Nganga.

                                                       Caldero mágico del mayombero.

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Por ello, la “Regla del Palo” es totalmente distintas a la esencia la Religión Yorùbá.[14] En este sincretismo el iniciado en la Orden del Palo requiere de la aceptación de un “Taita” -padrino- o “Padre Nganga” o “Yayi” -madrina- o “Madre Nganga”, que después de superar unos niveles de iniciación, es “rallado en  palo”, donde se le revelarle el nombre de su espíritu guía, se le entregará un fundamento conocido como “Nganga” o “Prenda” -caldero, que es el medio utilizado para ejercer el poder de la adivinación, permitiéndose ser el interlocutor entre ese mundo y sus consultantes al afirmarse: Lo primero que debe saber un palero es que sin muerto no hay brujería, que sin espíritu no hay magia.[15] Y en general a esos  practicantes se les reconocen como “chamalongos” o popularmente como “paleros(as).”

La mitología de esa religión Yoruba logró atravesar continentes y surcar océanos, las cuales tuvieron una gran influencia en  Cuba y menor intensidad en Venezuela donde se le conoce como “Santería” o “Lukumí”; en Brasil como “Candomblé”, “Umbanda” o “Nago”. En otras regiones americanas de Centro y Norte América son conocidos como: “Oyotunji”. Esos esclavos fueron considerados paganos, por los colonos españoles, por lo tanto, proclives a la fantasía y con su nativa habilidad lograron apadrinar el fervor de sus “Órishás” Yoruba con los Santos de la Iglesia Católica, lo cual le dio origen a su distinción como “santeros.” Logrando engañar con ese ardid a los cristianos y practicar con gran disimulo su religiosidad.  No obstante,  con gran astucia lograron captar la atención de sus amos, explotando sus supersticiones con amuletos, filtros de amor, curándoles enfermedades, librándolos de enemigos y en ese sentido el escritor Emilio Ruiz Barrachina (2008) en su obra, Brujos, Reyes e Inquisidores, lo refiere, así: “Los esclavos enseñaron a sus amos a temerles: los españoles tenían miedo de los poderes supuestamente sobrenaturales de los negros, como lo demuestran los numerosos casos de brujería y hechicería juzgados por los tribunales americanos.” 

El antropólogo venezolano Francisco Castañeda Malavé (2010) en su citada obra Presencia Negra Africana en la Región Insular Neoespartana durante la Época Colonial, manifiesta, que como consecuencia de la extracción de perlas en la isla de Cubagua, se incrementó notablemente el comercio de esclavos africanos, conocido como Mandingo, los Soussou y probablemente de  Loanda del grupo étnico Bantú. Todos procedentes del inmenso territorio y litoral costero del “África Negra.” 

La mitología de la religiosidad Yoruba arribada a estas regiones del Nuevo Mundo, logró obtener una mayor inherencia en ciertas regiones, como Brasil y la isla de Cuba. En Venezuela, fue apreciada en menor grado solo en ciertas regiones costera, donde el esclavo africano tuvo una mayor pertenencia; no así, en esta Región Insular, a pesar de haber tenido una importante presencia, en la extracción de sus bancos perleros. Pero indudablemente, lo exótico de esa cultura sí influyo con mayor notoriedad en el colorido de nuestro folclor,  en el candente repertorio musical de nuestro ritmo caribeño y con gran asentamiento en la paleta de su arte, pinceladas con gran colorido, donde LAS MUJERES TIENEN UNA HISTORIA QUE CONTAR….


[1]  SISO, Carlos (1982) La Formación del Pueblo Venezolano, Estudios Sociológicos Estudio Sociológicos. Premio Cultura Hispánica 1951, Sexta Edición, Madrid: Publicado por el Escritorio Siso, Tomos I. Pp. 417 y 418.

[2] ABOY DOMINGO, Nelson Marco (2018) Historia de la santería cubana. Orígenes del sistema oracular de Ifá. La Habana, Cuba:Editorial: Unos & Otros Ediciones.

[3] CARDOSO GUERRA, Carlos (2015) La Poética Adivinatoria de Ifá Transculturación Yórùbà en La Escritura Caribeña. Tesis de Grado. España: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Departamento de Filología Hispánica. Pp.24 y ss.

[4] CASTAÑEDA MALAVÉ, Francisco. (2010). Presencia Negro Africana en la Región Insular Neoespartana durante la Época Colonial. Porlamar, estado Nueva Esparta: Casa de la Diversidad Cultural del estado Nueva Esparta, Editorial: Supracolor, C.A. P. 10.

[5] BAUDIN, R. P. (1884). Fetichismo y FetichistaFetichisme et Feticheurs- publicado por  Lyon, por Pierre Verger. (1994). Francia: Revista del Caribe,  Nº 24, Santiago de Cuba. P. 6.

[6] Ibid.

[7] IFÁ se deriva de: I: acción; y Fa: atraer, contener; es decir, la acción de atraer o contener hacía sí toda la naturaleza de Dios. SOUZA HERNÁNDEZ, Adrián de (2000) Orunmila, la divinidad de la sabiduría. Caracas, Venezuela: Editorial: Ediciones Ifatumo. P. 14.

[8] Ibid. P. 281.

[9] ORUN u ORO. Señor y Rey de los muertos en la Religión Yoruba es una de las manifestaciones poderosas del Panteón Yoruba, dominando a la muerte y a los espíritus. BOLÍVAR ARÓSTEGUI, Natalia. (2008) Orishas del panteón afrocubano. Cádiz, España: Editorial: Quorum Editores.

[10] SOUZA HERNÁNDEZ, Adrián de (2003) Ifá, santa palabra. La ética del corazón. Colombia: Ediciones Unión. P. 43.

[11] MENA CAÑADAS, María José (2019) Los orishas en Madrid: práctica y funcionamiento de la regla de Osha e Ifá. Tesis Doctoral. Madrid España: Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Historia de América II. (Antropología de América).

[12] MADAN, Marcelo (2005) Manual de Bolsillo para Santeros, 7a.  Edición Ampliada, Caracas: Ediciones Grabaciones y Distribuidora Orúmíla, C.A. Disponible: https://www.alacan.com/libros-autores.

[13] REGLA de PALO MONTE, Palo Mayombe o, Palo Congo.  Disponible: https://es.wikipedia.org.

[14] Ibid.

[15] Disponible: https://palomontenegro.blogspot.com.

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