Ana Luisa Gandica Silva

           REGIÓN HISTÓRICA DE LAS ISLAS DE LAS PERLAS

                   Mapa de la Provincia de Venezuela (1635).

                   Parte austral de la Provincia de Andalucia -Cuparte Austraili Novae Andalusiae

                   Obra: José de Oviedo y Baños.

                   Ubicación: Instituto Geografico de Venezuela Simón Bolívar. Caracas, Venezuela.

CAPÍTULO I

LA MARGARITA. Soportes Historiográficos

La actual isla de Margarita distinguida con nombre de perla, de mujer o de una flor, como se dijo anteriormente fue descubierta el 15 de agosto de 1498 por el Almirante Cristóbal Colón en su tercera expedición ultramarinas, cuando divisó tres islas, dos pequeñas, bajas y áridas, Coche y Cubagua habitadas por  los guaqueríes, llamada enlingüística caribe como: “gente de mar” o “pueblo de mar”  del significado paragua: -mar- y, choa: -gente o  pueblo. Bautizada por Colón como La Asunción por haberla avistado el día conmemorativo a la subida al cielo de la Virgen María. Al año siguiente -1499-, Pedro Alonso Niño y Cristóbal Guerra la rebautizaron con el nombre de La Margarita por la abundancia de los bancos de perlas encontrados en su entorno marino. Cuya superficie es de 1072 kilómetros cuadrados aproximadamente, cuenta con un relieve geográfico dividido en dos partes, unidas por un cordón arenoso -la restinga-, que constituye la península de Macanao, prácticamente deshabitada; formando la parte oriental de su territorio, la zona más habitada por contar con llanuras costeras, albuferas, macizos montañosos fértiles valles con nacientes y ríos, teniendo una hidrografía irregular de variados recursos para disponer de zonas beneficiosas para el cultivo, la cría de animales y de una fauna diversa; de agradable clima tropical. La Margarita está ubica estratégicamente en el mar  Caribe permitiendo ser un conveniente trasporte marino en el comercio con tierra firme y otras vecinas insulares. Y desde su descubrimiento fue integrada administrativa y eclesiásticamente a la Audiencia de Santo Domingo y con el Obispado de Puerto Rico.

A la isla de Margarita en los primeros tiempos de la colonización española  no se le concedió gran relevancia por cuanto su vecina, la isla de Cubagua acaparó toda la atención, donde: “… se concentró todo el sistema de explotación perlífera de la zona y fue donde acudieron de forma masiva los españoles y muchos extranjeros para tratar de obtener una parte de esa riqueza, cuyo volumen provocó la aparición de la conocida ciudad de Nueva Cádiz en el inhóspito peñón de Cubagua. Por entonces, la Margarita era un territorio prácticamente dependiente de Cubagua, a quien abastecía de leña y otros productos de primera necesidad y cuyos escasos habitantes mantenían unas tensas relaciones con los cubagüeses por su declarada pretensión de incorporar la isla a su jurisdicción.”[1]

El cartógrafo Juan de la Cosa en su mapamundi sobre el Nuevo Mundo elaborado a su retorno a España en 1500, producto de las anotaciones obtenidas en la primera expedición realizadas con Alonso de Ojeda -1499-, refleja lo siguiente:  “… que después de escudriñar Cubagua desembarca en Margarita, el año de 1499, como parte de la primera expedición donde venían Américo Vespucio y el insigne cartógrafo Juan de La Cosa, autor del primer mapamundi (1500) y también el primero en aseverar que las Antillas no eran Cipango (Japón), como había afirmado Colón. Juan de la Cosa plante que todas aquellas tierras pertenecían a una novísima geografía desconocida para el mundo europeo.”[2]

                     Autor: Juan de la Cosa (1500)

                     Ubicación Museo Naval, Madrid, España.

Esta referencia y en las siguientes, se desvirtúa la errónea especulación sobre el origen del nombre de la isla de Margarita. Afirmando algunos, que fue distinguida por Cristóbal Colón, como un tributo a la Archiduquesa Margarita de Austria -1480-1530- quien en abril de 1497 se había casado en la catedral de Burgos con el delfín español, Juan, futuro heredero de los monarcas españoles Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. En ese sentido, el hijo menor del Almirante Cristóbal Colón, Don Hernando Colón, en su libro Historia del Almirante Cristóbal Colón, escrito entre 1537 y 1539, reproduciendo parte del contenido de la bitácora del Tercer Viaje de su padre a esas insularidades, refiere la distinción de Margarita como: “Margalida”, que ratificando en el mapamundi de Juan de la Cosa,  relata: “Dejó el cabo que llamó de las conchas, al Mediodía, y al poniente la Margarita, que es una isla á la cual puso este nombre, acaso inspirado de Dios, porque cerca de ella estaba la isla de Cubagua, de la cual se ha sacado innumerable cantidad de perlas.”[3] Y precisando una vez más sobre el origen de la nominación de la isla de Margarita, se indica la afirmación del famoso cronista Juan de Castellanos (1560), quien en esos tiempos habitó esa Región Insular, perfectamente contenido en sus famosa obra Elegías de Varones Ilustres de las Indias, donde anotó: “Descubrió la Colón, y éste le puso Aqueste nombre con que permanece.”[4]

                     Imagen: Mapa de Juan de La Cosa. (1500). 

                         Ubicado: Museo Naval de Madrid, España.

En efecto, en  los primeros tiempos recorridos por los colonos españoles en la Insularidad de La Costa de Las Perlas, La Margarita tuvo una importancia marginal ante la ennoblecida y rica vecina, la Nueva Cádiz de Cubagua, por ser sólo su abastecedora.  Apareciendo en el panorama de su futuro, el licenciado Marcelo de Villalobos. Perspectiva iniciada cuando el monarca Fernando II de Aragón en 1511 fundo por una real cédula el primer tribunal de la Corona española en sus dominios ultramarinos del Nuevo Mundo, distinguida como la a Real Audiencia de Santo Domingo o bien Audiencia y Cancillería Real de Santo Domingo, facultada para conocer  en esos espacios los litigios civiles, penales y administrativos, siendo nombrado Villalobos el 6 de octubre de 1511, como uno de los tres oidores de ese Despacho, cuyas competencias lo vinculó estrechamente con los asuntos de esta insularidad, quien con la inteligencia y astucia de su magisterio, vislumbró la importancia de La Margarita en ese panorama.

Por ello, Marcelo de Villalobos  por los servicios prestados a la Corona de España como oidor en la Real Audiencia de Santo Domingo y casado con una noble de esa monarquía, Doña Isabel Manrique de Villalobos perteneciente al linaje de la Casa de los Duques de Nájara,[5]  llegó a convertir en un hombre de gran poder, logrando, por medio de su apoderado ante la Corte de España, Santiago García, que los monarcas españoles Juana I de Castilla y su hijo Carlos I,  le otorgaran todos derechos sobre la primera  provincia constituida en estos territorios de la actual Venezuela,  conocida como la Provincia de Margarita mediante la Cédula Real datada 18 de marzo de 1525, con el beneficio de dos vidas, adquiriendo entre otros particulares el compromiso de: “… podáis ir o enbiar a poblar e pobléis la dicha isla de la Margarita de cristianos, españoles e indios, e criar en ella los ganados que conviniere e fuere necesario para la provisión e beneficio de la población della, e hazer las otras grangerías que en la dicha tierra se dieren, con tanto que seais obligado a comencar a entender en la dicha población de ocho meses primeros siguientes, que corren o se cuenten desde el día de la fecha de esta capitulación en adelante, e de tenella acabada y hecho el dicho pueblo con los dichos veinte vecinos casados, y que tenga consigo las dichas sus mujeres y todo lo demás que vos ofrecéis dentro de dos años primeros siguientes. (…) vos hazemos merçed  y voluntad que vos por todos los días de vuestra vida e de un vuestro heredero, qual vos señaládares seáis nuestro capitán de la dicha isla, e gozéis de las honrras e preeminencias de que gozan las otras personas que tienen semejantes mercedes e oficios alcalde e tenedor de la primera fortaleza que en la dicha isla se hiziece y hedificare, con treinta mil maravedis de salario en cada un año.(…) veinte colonos casados, con sus mujeres y dos clérigos; a erigir una fortaleza con artillería, armas y pertrechos, a fomentar la siembra y la cría; a tratar a los indios como vasallos libres de Su Majestad y adoctrinarlos en las cosas de la fe Católica sobre lo cual se le encargaba la conçiençia.”[6]

Los requerimientos exigidos a Marcelo de Villalobos por parte de España les fueron imposibles de cumplir. En consecuencia, solicitó una prórroga y un financiamiento para iniciar tan onerosas obligaciones. Préstamo concedido pero incumplido, que aunado a las deudas contraídas por su afición al juego de envite-azar y al alto costo de su fastuosa vida familiar y social en La Española -Santo Domingo-, lo llevaron a la quiebra.  Siendo enjuiciado por esos efectos,  pero su oportuna muerte acaecida el 25 de julio de 1526 lo libró de ser condenado.

Por lo tanto, su hija Aldonza de Villalobos-Manrique, con la escasa edad de seis años de edad, se convirtió en la heredera de  todos los derechos concedidos a su padre sobre la Provincia de Margarita, así como, sus deudas.  Ante esa situación su madre, Isabel Manrique de Villalobos acudió ante su pariente el Rey Carlos I de España, para solicitarle le ratificara a su menor hija tal concesión;  adicionalmente, le facilitará un préstamo para cumplir justamente con la cancelación de los pasivos de su difunto esposo; y, además, la admitiera como su tutora. Requerimientos concedidos por dicho Monarca, mediante la Cedula Real emitida el 13 de junio de 1527, donde entre otros particulares, se establecía: “… mientras Aldonza fuese menor de edad o no contrajera matrimonio, ella no podía ejercer esa gobernación de manera directa, sino a través de “un varón de edad cumplida.”[7]

 Por ello, a partir del año de 1528, Isabel Manrique de Villalobos tuvo la facultad legal, para ejercer todas las potestades concedidas a su hija Aldonza, sobre la Provincia de Margarita. Y con el ingenio de esa notable mujer, en 1535 casó a su hija de quince años de edad, con el acaudalado hidalgo español Don Pedro Ortiz de Sandoval, quien inmediatamente se hizo cargo de las finanzas familiares de su joven esposa y ostentó el cargo de Gobernador de La Provincia de Margarita, fijando su residencia en la isla La Española. Y por la autoridad de las leyes de la época, enfrentó adicionalmente, las pretensiones del Cabildo de Nueva Cádiz de Cubagua, que habían accionado judicialmente en contra de  Aldonza por haber incumplido con los compromisos adquiridos en la referida concesión, solicitando a ese efecto se les anexarán todos los derechos de la Provincia de Margarita  a la jurisdicción de Cubagua, en razón de:  “…que después acá que así tomamos la dicha capitulación con el dicho licenciado nunca por su parte se ha cumplido lo por nos mandado en cosa alguna de lo contenido en la dicha capitulación…” [8] Largo proceso judicial, en cuyo transcurso, preventivamente, le fueron suspendido sus tributos. Pero, esa acción en definitiva fue desestimada por la  Real Audiencia de Santo Domingo en 1539, recobrando Aldonza de Villalobos-Manrique de Ortiz todos sus beneficios sobre La Provincia de Margarita.

En efecto, superado lo anterior y después de los funestos sucesos acaecidos en la ciudad de Nueva Cádiz de Cubagua entre los años de 1541y 1543, la Provincia de Margarita heredó su opulencia, convirtiéndose en el centro social, político y económico de esta Región Insular. El historiador Pablo Ojer (1966) en su libro La Formación del Oriente Venezolano, lo reseñaasí: “Las alternativas que experimentó la dependencia jurídica de Margarita, unas veces de los Villalobos y otras de Cubagua, no impidieron el trasiego de población de una a otra isla según intereses del momento, o forzados por la necesidad de emigrar. De esa forma se produjo una característica simbiosis de Cubagua y Margarita. En las tantas veces citadas residencias, desfilan en calidad de testigos, pobladores de la Nueva Cádiz, que anteriormente habían residido en Margarita, y viceversa.”[9]

Ante los referidos desastres sobrevenidos en Cubagua y superados los desacuerdos entre  los cubagüenses con la familia Ortiz Sandoval-Villalobos-Manrique,  acordaron en 1545 trasladar el Cabildo de Cubagua a Margarita, suscribiendo con gran conveniencia la “Capitulación de Hermandad” firmada entre Jerónimo de Ortal, Gobernador Regidor del Cabildo de Nueva Cádiz de Cubagua y el Capitán, Pedro Ortiz de Sandoval como Gobernador de la Provincia de Margarita. Dicha Capitulación fue avenida como un acto jurídico de gran trascendencia, porque el Cabildo de Cubagua tendría su sede en el  conurbanismo de la isla de Margarita, -conformado por el  Pueblo de La Mar y del Espíritu Santo o Pueblo Viejo-, donde sus ediles-cabildantes podían ejercer sus poderes y Doña Aldonza Villalobos-Manrique de Ortiz como máxima autoridad de esa Provincia tendría el derecho de: “…usaría el cargo de la justicia sobre ambas islas y tierra firme como si todo fuera una jurisdicción oyendo y librando pleitos y dando mandamientos” personalmente o a través de su teniente de gobernador.[10]  Convenio,  reseñado por el ilustre historiador Enrique Otte (1977) en su libro Las perlas del Caribe: Nueva Cádiz de Cubagua, así: “Pero nueva Cádiz no murió. Resurgió como ˂˂La Nueva Ciudad de Cádiz de la isla de Margarita˃˃, creada por una capitulación de hermandad, o ˂˂confederación˃˃ celebrada por el gobernador de la Margarita Pedro de Ortiz de Sandoval y Jerónimo de Otal, en nombre de los cubagüeses y como tal sufrió un juicio de residencia el 1545.”[11]

Los esposos Ortiz-Villalobos actuando de manera conjunta nombraron los gobernadores de la Provincia de Margarita y en forma asociada gerenciaron los fértiles valles de la Isla,  fomentando con éxito el cultivos de esas tierras y en mayor medida, la cría de ganado, lograron, importar en 1528 una nueva especies de bovinos y equinos que, con el ingenio lo adaptarlos al clima tropical. Cuyo comercio abasteció gran parte de tierra firme, logrando extenderlo hasta la Nueva Granada. Así como, negociar con el ejército español gran parte de los animales utilizados en significativas expediciones de conquista en  las otras regiones del Nuevo Mundo.[12] Agregándole a sus utilidades, las otras obtenidas por el comercio pesquero. Sin desperdiciar, las generadas por la bonanza de los hallazgos de las haciendas de perlas descubiertas durante el periodo 1573-1580, en la adyacencias de los fondos marinos de la isla La  Margarita, obteniendo la Monarquía de España grandes utilidades por todo ello.[13] Por ese efecto, Enrique Otte en su  Estudio preliminar a Cedularios de la Monarquía Española de Margarita, Nueva Andalucía y Caracas (1553-1604)  afirma que durante la mayor parte del siglo la isla de La Margarita fue la más importante de las gobernaciones venezolanas desde el punto de vista económico.  Comparado con el escaso desarrollo de las otras provincias como Nueva Andalucía, Guayana o Trinidad.[14]

Doña Aldonza fue una mujer “criolla” nacida en la isla la Española -Santo Domingo-, quien desde muy temprana edad, defendió los derechos heredados de su cuestionado padre, Marcelo de Villalobos, sobre la Provincia de Margarita, la cual nunca visito. Contando con los buenos oficios de su madre, Doña Isabel Manrique de Villalobos y el apoyo incondicional de su esposo Don Pedro Ortiz de Sandoval, quien murió  en 1546 a los pocos meses de haber nacido su única hija Marcela, distinguida así, en recuerdo y agradecimiento a su padre. Aldonza como su madre Isabel nunca se volvió a casar; ella se dedicó por entero a consolidar  con gran honor y sentido de pertenencia lo iniciado con su difunto esposo, llevar la prosperidad y progreso a sus dominios en la isla La Margarita y darlos en herencia a su  descendencia. Por ello, haciendo gala de su sutil ingenio, desposó en primeras nupcias a su hija Marcela de Ortiz de Villalobos, de manera conveniente,  con el acaudalado hidalgo, Don Juan Gómez de Villandrando, a quien nombró de inmediato Gobernador de la Provincia de Margarita, cuya nueva  familia se instaló en el conurbanismo de la villa del Espíritu Santo. El cronista Juan de Castellano en obra distinguida como: Elegías de Varones Ilustres de Indias, lo reseñado así: Era perpetua gobernadora/Desta isla do va furia rabiosa/Aquella nobilísima señora/Doña Aldonza Manrique, generosa,/De mucho más honor merecedora/Y para gobernar más alta cosa;/Tenía entonces el gobierno/Don Joan de Villandrando, su buen yerno.”[15]

En el  ejercicio de su cargo, su yerno, Juan Gómez de Villandrando como Gobernador de la Provincia de Margarita le correspondió afrontar el arribó a la isla de Margarita de Lope de Aguirre “El Tirano” y sus marañones, que saliendo del río Amazonas arribaron a esa insularidad, el  21 de julio de 1561,  por las costas de Paraguachi. Siniestro personaje, reconocido por su maldad y tiranía, que tras engaños, logró ganarse la confianza de ese Gobernador, que halagado por los obsequios recibidos, le brindo alberge a él y sus soldados, así como los suministros de lo requerido, para supuestamente reabastecerse y marcharse con prontitud. Pero, Aguirre , aprovechándose de la confianza recibida y visualizando estratégicamente esa localidad, la tomó por asalto con gran violencia durante cuarenta días. Cometiendo atroces asesinatos entre ellos, le dio muerte al propio  Juan Gómez de Villandrando y a otras autoridades, clericós, mujeres y hombres sin distingo alguno. Destruyendo archivos, incendiando casas y agotando el abastecimientos de esos habitantes. Sobre ese particular, los historiadores Beatriz y Sergio Callau (2010) compartiendo el romance de Alonso de Zuñiga, quien fue uno de los marañones de Aguirre, que logró  huir de su furia, relatan en su obra, Lope de Aguirre y la rebelión de los marañones, lo siguiente: “Llegado a la Margarita,/do fue bien agasajado/con su dañada intención/ a todos los ha engañado.-/No queda hombre ni mujer/que mal no fuese tratado/deste cruel matador,/que de Aguirre era nombrado.-/ Pasados algunos días, a gran mal determinado, mató  a todas las justicias/ y a don Juan de Villandrando,/con muchos de los vecinos, más principales y honrados.”[16]

Enterados las autoridades de La Española sobre la situación anterior, por algunos personeros evadidos de La Margarita, se ideo  enviar un contingente armado para combatir a Lope de Aguirre y  sus marañones. Pero ese astuto “Tirano”  presumiendo ese ataque abandonó la  Isla, el 29 de agosto de 1561, rumbo a tierra firme en cuyo paso hasta arribar a  la población de  El Tocuyo.-actual estado Lara-, dejo devastación y dolor. Ciudad fundada en 1545 como Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción de El Tocuyo, donde finalmente fue asesinado, el 26 de octubre de 1561 por sus propios marañones.

Doña Aldonza en base a los acontecimientos narrados le dirigió  al Consejo de Indias de Santo Domingo un Informe, fechado  14 de mayo de 1562, a los fine de elevarlo a la consideración  del Rey Felipe II, donde detallando tales hechos de horror, resaltaba la muerte de  su yerno Juan Gómez de Villandrando, quien en ejercicio de su cargo como Gobernador de esa Provincia había perdido la vida y, su hija Marcela y sus dos nietos habían logrado escapar de manera precaria. Resaltando en consecuencia, la necesidad perentoria de obtener una mayor proteccionistas para La Margarita, que como punto estratégico con tierra firme y otras islas adyacentes, requería de una mayor protección y adecuado armamento del cual carecía, para poder defenderse de adversarios, piratas y bucaneros. Así como,  solicitaba una gratificación, para su hija Marcela de Ortiz-Villalobos de Villandrando como viuda y para sus dos hijos Juan y Aldonza como huérfanos. Requiriendo además, la extensión de una vida más, sobre los derechos de la Provincia de Margarita, a los efectos de cederlo en herencia a su nieto, Juan Sarmiento de Villandrando “El Mozo. Advirtiendo, estar dispuesta a renunciar a las concesiones sobre esa Provincia, si sus peticiones eran negadas. Informe acogido favorable por ese Organismo, que le permitió viajar posteriormente a España en compañía su hija y nietos, donde fue atendida en audiencia por el propio monarca, con quien una vez negociado lo solicitado, le concedió todo lo aspirado por ella, mediante la Real Cédula fechada el 12 de febrero de 1575.[17]  En efecto, los logros obtenidos por Aldonza ante la Corte de España, fue un justo reconocimiento a su gobernabilidad.

Aldonza con una precaria salud física se residencio en la ciudad de Madrid, donde murió en octubre de 1575, quizás añorando el hermoso azul del mar caribeño, testigo de sus más significativas vivencias como la primera mujer “criolla-española” que ejerció la gobernación de una Provincia en  la América Aborigen, donde se destacó con gran relevancia y de significativo vanguardismo  en un siglo -XVI-, donde las mujeres estaban subordinadas a un sistema de minusvalía patriarcal. Logrando legarle a su apreciado nieto Juan Sarmiento de Villandrando, “El Mozo”, las licencias obtenidas sobre la Provincia de Margarita, quien por ser menor al momento de asumir esa responsabilidad, fue tutoreado por su padrastro, Miguel Maza de Lizana, segundo esposo de su madre, Marcela de Ortiz-Villalobos, cuya mayoría de edad alcanzada -25 años-, le permitió ocupar la Gobernación de esa Provincia hasta su muerte el 13 de noviembre de 1593, siendo el último miembro de la dinastía de tres familias: Villalobos-Manrique, Ortiz-Villalobos, Villandrando-Ortiz, que gobernaron  la Provincia de Margarita por más de sesenta y ocho años.

Concesión iniciada con la Cedula Real fechada el 18 de marzo de 1525 otorgada por dos vidas al licenciado Marcelo de Villalobos. Ratificada el 14 de junio de 1527 a Aldonza de Villalobos Manrique, quien logró extenderla por una vida más por la Cédula Real datada 12 de febrero de 1575, otorgándosela  en herencia  a su nieto Juan Sarmiento de Villandrando, “El Mozo.” Los gobernadores subsiguientes fueron designados por la Corona de Castilla, con excepción de algunos interinos, escogidos por la Real Audiencia de Santo Domingo. Integrándose el 8 de septiembre de 1777 la Provincia de Margarita a la Capitanía General de Venezuela. Narrativa que continuará, donde  LAS MUJERES TIENEN UNA HISTORIA QUE CONTAR…


[1] MARTÍNEZ DE SALINAS ALONSO, María Luisa (2009) El Gobierno de La Isla Margarita en El Siglo XVI: Herencia Y Presencia Femenina. Granada, España: Chronica Nova Revista de Historia Moderna de la Universidad de Granada, Nº 35, 2009, Editorial Universidad de Granada.  P. 347.

[2] REVISTA EL FAROL, Nº 160 octubre 1955 A XVII. Digitalización y montaje: Francisco Perdomo Terrero. Octubre 2007. Nueva Cádiz de Cubagua. In Memoriam de José María Cruxent. 1911-2005. P. 3.

[3] COLÓN, Hernando (1892) Historia del Almirante Don Cristóbal Colón. Volumen I-II. Publicación original Madrid, España: Imp. de Tomás Minuesa, (1892). Disponible: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y Biblioteca Nacional.

[4] CASTELLANOS, Juan de (1857) Elegías de Varones Ilustres de Indias. Edic. 2da Biblioteca de Autores Españoles. Madrid España: Ordenada por D. Bentura y Carlos Aribu Editor-Impresor Rivadeyra.  Elegida XIII. Libro XLIX, Cap. II. Pág. 593.

[5]   DUCADO de NÁJERA. Título nobiliario otorgado por la reina Isabel I de Castilla el 30.08.1482 a la familia de Isabel Manrique de Villalobos como “Grandes de España. Disponible: https://es.wikipedia.org.

[6] CÉDULA REAL sobre la PROVINCIA de MARGARITA del 18 de MARZO de 1525. S. 41091. Y 1.16403.10.3.18// PANAMÁ, 233, L. 2, F. 25r-28v. Archivo General de Indias -AGI-.

[7] Cfr. CEDULARIO de LAS PROVINCIAS de VENEZUELA (1500-1550): 1984: 228-231, Nº 138. Archivo General de Indias. -AGI-. Panamá, 233, 2.

[8] OTTE, Enrique (1961) Caracas: Cedulario de la Monarquía Española relativo a la isla de Cubagua (1523-1534). Cedula N°. 145. Fundación John Boulton y Fundación Eugenio de Mendoza y Fundación Shell.

[9] OJER, Pablo (1966) La Formación del Oriente Venezolano. Caracas, Venezuela: Universidad Católica Andrés Bello, Facultad de Humanidades y Educación, Instituto de Investigaciones Históricas. P. 200.

[10] TROCONIS de VERACOECHEA, Ermila (1998) Gobernadoras, Cimarronas, Conspiradoras y Barraganas. Caracas, Venezuela: Instituto Universitario Seminario Interdiocesano (IUSI) Colección Trópicos Alfandi Ediciones. Alfa Grupo Editorial. P. 29.

[11] OTTE, Enrique (1977) Las Perlas del Caribe: Nueva Cádiz de Cubagua. Caracas: Fundación John Boulton. P. 394.

[12]  MARTÍNEZ MENDOZA, J.,  (1960)“La isla Margarita durante el siglo XVI”, Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Nº 171, 1960,. Pp. 521-526.

[13] ARVERAS ALONSO, Daniel (2021) De mucho más Honor Merecedora Doña Aldonza Manrique la Gobernadora de la isla de Las Perlas. España: Editorial: SND Editores. Pp. 95 y 113 y ss.

[14] OTTE, Enrique  (1967) Estudio preliminar a Cedularios de la Monarquía Española de Margarita, Nueva Andalucía y Caracas (1553-1604). Caracas: Edición de la Fundación John Boulton, Fundación Eugenio Mendoza, y Fundación Shell,. Tomo I, Cedulario de Margarita. P. XV.

[15]  CASTELLANOS, Juan de (1522-1607) Elegías de Varones Ilustres de Indias. España: Libro 1 Elegida 14, Canto 5, P 168.

[16] PASTOR, Beatriz y Callau, Sergio (2010) Lope de Aguirre y la rebelión de los marañones. Madrid, España: Editorial Castalia. Pp.148-149.

[17] Cfr. CEDULARIO de la MONARQUÍA ESPAÑOLA de MARGARITA, NUEVA ANDALUCÍA y CARACAS, Tomo I. Cedulario de Margarita. (1553-1604): 19 y 20. Nº 17. Archivo General de Indias. -AGI-

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