Ana Luisa Gandica Silva

                REGIÓN HISTÓRICA DE LAS ISLAS DE LAS PERLAS

                      Mapa de la Provincia de Venezuela (1635).

                       Parte austral de la Provincia de Andalucia -Cuparte Austraili Novae Andalusiae

                       Obra: José de Oviedo y Baños.

            Ubicación: Instituto Geografico de Venezuela Simón Bolívar. Caracas, Venezuela.

CAPÍTULO II

LA MARGARITA. Desarrollo Historiográficos

En los territorios de la actual Venezuela, la Provincia de Margarita fue la primera entidad político-administrativa constituida bajo esa modalidad por los monarcas españoles Juana I de Castilla y su hijo Carlos I,  mediante  la Cédula Real de fecha 18 de marzo de 1525,[1] otorgada en concesión por dos vida al licenciado Marcelo de Villalobos, oidor de la Real Audiencia de Santo Domingo o bien Audiencia y Cancillería Real de Santo Domingo. Iniciándose en consecuencia, la dinastía Villalobos- Manrique, que determinó desde 1525 hasta 1595 los destinos de esa Provincia. Porque tras la muerte de ese patriarca, el 24 de junio de 1526, su hija Aldonza de Villalobos-Manrique heredo esos derechos provinciales, refrendados por esa Corona mediante la Cedula Real de fecha 14 de junio de 1527,[2] pero por ser de menor edad, su madre, Doña Isabel Manrique de Villalobos, fungió como su tutora de manera interina, designando desde la isla La Española -Santo Domingo- los Tenientes de Gobernación que debían cumplir bajo su mandato las obligaciones adquiridas en dicho Título Real. Tutoría ejercida por esa matrona desde 1526 hasta el año de 1535, cuando su hija Aldonza Villalobos-Manrique con quince años de edad contrajo un matrimonio conveniente con el acaudalado hidalgo español, Don Pedro Ortiz de Sandoval.

A partir del año de 1535, ambos esposos, Aldonza de Villalobos-Manrique y Don Pedro Ortiz de Sandoval ejecutaron de manera conjunta,  los derechos obtenidos sobre la Provincia de Margarita a través de Gobernadores designados por ellos, desde su residencia ubicada en la isla La Española -Santo Domingo-, porque nunca la visitaron. Durante esa unión matrimonial nació Marcela, desposada beneficiosa con el distinguido Don Juan Gómez o Sarmiento de Villandrando “El Viejo”, quien murió trágicamente asesinado por Lope de Aguirre en 1561; naciendo de ese enlace Juan Sarmiento de Villandrando de Ortiz-Villalobos, “El Joven”, quien a la postre seria designado por su abuela Aldonza heredero de todos los derechos adquirido sobre ese beneficiosos legado, cuya extensión por una vida más logro obtenerla por el mandato real de Felipe II mediante la Cédula Real datada 14 de mayo de 1565.[3]

        Mapa de la Provincia de Margarita de 1529.

                                   Autor: Diego de Rivero o Ribero, oficial de la Casa de Contratación de Sevilla.

                                     Ubicación: Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar. Caracas, Venezuela.

Provincia de Margarita que, tras la muerte de Aldonza Villalobos-Manrique de Ortiz acaecida en octubre de 1575, su joven nieto entró en posesión del legado provincial de su abuela, cuyos derechos directos no pudo ejercer por ser menor de edad, representándolo a esos efectos de manera interina su polémico padrastro Miguel Maza de Linaza como su tutor, durante el periodo 1578 a 1581. A partir del mes de enero de 1583 el favorecido, Don Juan Sarmiento de Villandrando de Ortiz-Villalobos, “El Joven” se posesionó como Gobernador de la Provincia de Margarita[4], tomando esa responsabilidad con notable dedicación y acierto, alcanzando la Isla un gran crecimiento económico durante la década de su mandato -1583-1593-. Y, donde contrajo matrimonio con Doña Juana de Castellanos, quienes engendraron dos hijos, Juan y Felipe.

La fatídica muerte de eses joven gobernador de treinta y tres años, acaecida  el 13 de noviembre de  1593, se produjo cuando combatiendo a una nave corsaria inglesa en defensa de la isla  de Margarita fue impactado por un cañonazo enemigo cayendo al mar, donde sus restos jamás fueron encontrados. Funesto acontecimiento, que finiquitó un siclo de tres generaciones del linaje familiar: Villalobos-Manrique, Ortiz-Villalobos, Villandrando-Ortiz-Villalobos. Y por el prestigio alcanzado por la gestión de ese joven gobernador,  los miembros “principales” de la Provincia, le solicitaron al Rey Felipe II  extender por una cuarta vida más esa concesión a favor del siguiente descendiente de esa estirpe, a su hijo Juan de Villandrando-Ortiz Castellano. Petitorio negado por ese Monarca, que beneficiado por el hallazgo en 1573 de nuevos ostrales de perlas encontrados en la aguas de Margarita, determinó cobrar esos beneficios de manera directa sin más intermediarios. Porque esa Provincia estaba constituida como una posesión valiosa para España.[5],

Por lo tanto, la Provincia de Margarita fue favorecida por la venida a menos de la ciudad Nueva Cádiz de Cubagua, causada por: El agotamiento de  sus haciendas de perlas. La devastación del fenómeno natural de 1541. La incursión desastrosa en 1543 del corsario, Flocques Jacques de Soresen,. Y muy especial, por la incursión desoladora de Lope de Aguirre “El Tirano” y sus marañones en 1561 en el conurbanismo del Pueblo de La Mar,  que en definitiva causo un éxodo de esos habitantes hacia otras latitudes de Margarita y el valle de Santa Lucia.

Circunstancia aprovechada entre los años de 1562-1564 por el importante “Señor de Canoa”, el Capitán Pedro González Cervantes de Albornoz y Don Andrés de Salamanca, Alcalde Ordinario de la Villa del Espíritu Santo, que incentivaron a esos fugitivos a constituirse en el Valle de Santa Lucía, donde ellos poseían grandes extensiones de esplanadas de terrenos fértiles y abundante vegetación, que además disponía de recursos hidrológicos, ideales para el cultivo y  la ganadería. Espacios privilegiados con agradable clima subtropical y alejados de la costa, cuya locación brindaba además, de gran resguardo por estar rodeada de imponentes serranías y una beneficiosa vecindad con “La Sierra”, cuyo valle contaba con fuentes de agua y tierras fértiles. Locación de ideales características, que cumplía con los parámetros de convertirse en una futura “villa” y en adelante alcanzar el título de “ciudad”, como en efecto sucedió.

Circunstancias progresivas, que fueron mermaron la importancia social del conurbanismo del Valle del Espíritu Santo, considerado de hecho más no de derecho real como la capital de la Provincia de Margarita, permitiéndose en consecuencia, heredar la “localidad” del Santa Lucía esa preminencia, convirtiéndose con el tiempo en “villa” hasta alcanzar la eminencia de “ciudad”, distinguida por mandato real como,  la Ciudad de La Asunción donde se concentraron todos los poderes político y administrativos de la monarquía y un conglomerado social en cuya cúspide de esa élite estaban los “Señores de Canoa” y los “Señores Principales.”

 El reconocido historiador, Ángel Félix en la Revista “Margarita 1897, en el aparte Ruinas Españolas en La Asunción, refiere: “A fines de julio de 1561, por el puerto que desde entonces lleva su sobrenombre, llegó a Margarita Lope de Aguirre, El Tirano, quien la abandonó después de cuarenta y dos días de terror y sobresaltos. Los vecinos atemorizados se escondieron en los montes, hasta que fueron recogidos por Capitán Pedro González Cervantes de Albornoz, quien los condujo al valle de santa Lucia, donde ya había un pequeño poblado. A partir de 1564 este nuevo asentamiento margariteño comenzó a ser conocido como La Asunción, que no es sino un traslado geográfico de la Villa del Espíritu Santo, la que el 26 de marzo de 1536, habían sido puesta bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora de La Asunción, por Fray Francisco de Villacorta.-  Desde esa fecha, La Asunción, situada en el centro del lóbulo oriental de la Isla de Margarita se convirtió en la capital de la Provincia, rango que siempre ha mantenido. Por antonomasia también se le conoce como La Ciudad.[6]  

En ese sentido, el cronista José Joaquín Salazar Franco “Cheguaco”, en su obra La Asunción, Ciudad Procera,  indicó: “La fecha de la fundación de La Asunción se nos pierde en el tiempo. Hasta hoy, no se ha logrado ningún documento que pueda precisarla. Se descarta la hipótesis de que haya sido el 15 de agosto de 1525, por Marcelo Villalobos, porque éste murió en Santo Domingo, en 1526, sin pisar tierra margariteña. Lo que sí es seguro es que para 1528 ya estaban incursionando europeos en la Isla y poblando los valles de Charaima, de Paraguachí y de San Juan, resumiéndose que lo estuviesen haciendo también en el de Cupey, Copey o Santa Lucía, aprovechando su mayor fertilidad y abundancia de agua.- Otras fuentes nos indican que entre los años de 1562 a 1564, el Capitán Pedro González Cervantes de Albornoz, recogió los moradores dispersos de la Villa del Espíritu Santo y del Puerto o Pueblo de la Mar, que se hallaban por la serranía, debido a los desmanes que causó el marañón Lope de Aguirre y los trajo hasta Santa Lucía, donde asentó los poderes y entronizó como Patrona a Nuestra Señora de La Asunción.- Para el año de 1567, aparece éste Pedro González Cervantes de Albornoz, junto con Don Andrés de Salamanca, quien tenía ya posesión de muchos años en la región, como Alcaldes Ordinarios de la Villa de Santa Lucía, ésta fungiendo de Capital de La Margarita, y con su propio regimiento.”[7]

En base a lo anterior, se indica que el poblamiento del Valle de Santa Lucia se realizó de manera regular, donde paulatinamente se fueron instalaron numerosas “familias principales”,  acorde con la reticulación urbanística de la Regla de Cordel, construyéndose importantes viviendas, una Iglesia matriz, una fortalezas de gran importancia defensiva y otras edificaciones religiosas y civiles, balanceadas con los estamentos sociales, económicos y políticos de la localidad. Y donde definitivamente se instaló el Cabildo trasladado desde Nueva Cádiz a la Provincia de Margarita, acorde con la “Capitulación de Hermandad “ o Confederación suscrita en 1545, entre Jerónimo de Ortal, Gobernador Regidor del Cabildo de Nueva Cádiz de Cubagua y el Capitán, Pedro Ortiz de Sandoval, Gobernador de la Provincia de Margarita. Cuyos ediles cubagüense que habían logrado escapar de la furia de Lope de Aguirre, se instalaron de manera  permanente y definitiva en ese Valle de Santa Lucía con la anuencia de la Real Audiencia de Santo Domingo.

Población beneficiada por lo enunciado, que logró convertirse, como en efecto se constituyó en una hermosa metrópolis. En consecuencia, como se refirió anteriormente, fue elevada a la condición de “villa” por las Autoridades Reales cuyas construcciones privada, religiosas y públicas, lograron alcanzar gran majestad, coloquialmente distinguida como “la ciudad.” Augurio materializado posteriormente, cuando el Procurador de la Provincia de Margarita, Don Alonso Suárez del Castillo, procediendo a instancia del Cabildo de esa Villa del Espíritu Santo, presentó ante el protocolo del Rey Felipe III de España la solicitud de elevarla a la categoría de “ciudad”. Petición acogida con gran  beneplácito por ese monarca, que en efecto la distinguió como la “Ciudad de La Asunción “en honor a la devoción mariana entronizada en su Iglesia matriz.

Título de Ciudad concedido mediante la Real Cédula firmada en El Pardo el  27 de noviembre de 1600, con el privilegio de ostentar un escudo y de un blasón, disponiendo: “Que de agora y de aquí en adelante para siempre jamás el dicho pueblo sea y se intitule la Ciudad de La Asumpción de la dicha Isla como hasta aquí se ha nombrado, y asimismo quiero que sus vecinos gozen todos los privilegios, franquezas y gracias de que gozan y deben gozar todos los otros vecinos de semejantes ciudades, y que esta pueda poner el dicho título y se ponga en todas las scripturas, autos y lugares públicos y así se lo llaman los reyes que después de mi vinieren, a los cuales encargo que amparen y favorezcan esta nueva Ciudad y le guarden y le hagan guardar las dichas gracias y privilegios, y manden a todos mis súbditos y naturales de mis reinos y de las dichas Indias, eclesiásticos y seglares de cualquier dignidad, preeminencia o calidad que se llamen e intitulen al dicho pueblo la Ciudad de La Asumpción, y que ninguno vaya ni pase contra este mi privilegio, el cual hagan guardar todos y cualesquier justicias de estos dichos mis reinos y de las dichas Indias como si en particular fuere direptado a qualquiera dellos a quien fuere mostrado y pedido su cumplimiento, de lo qual mando dar las presente, firmada de mi manoy sellada con mi sello. Dada en el Pardo, a veinte y siete de noviembre de mili y seiscientos años.  Yo el rey.- Yo, Juan de Ybarra, secretario del rey, nuestro señor, la fize escrivir por su mandado, y firmada del presidente y los del consejo.[8]

El Escudo de Armas de la Ciudad de La  Asunción, es observado sobre un fondo de color rosa envejecido, presentando un recuadro centrado con un campo azul, donde se resaltan unos esclavos negros remando una canoa sobre ondas de colores marinos, como una alegoría a su  labor en las haciendas de perlas en esa insularidad y de forma elevada sobre esa imagen en un lado está San Félix y en el otro San Adauto, abogados de la Ciudad. Recuadro menor  superado por una corona de donde pende una gran perla que llega hasta la mitad de ese campo azul, ostentando ese  Imperio Español su poder sobre esas riquezas. Timbrado por ambos lados por plantas marinas que entrelazan una  cinta con la mención “SICUT MARGARITA PRECIOSA.” Los santos abogados de la Ciudad de La Asunción destacaban la grandiosa labor de la Doctrina de Cristo. San Félix, Diácono de la Sede de Gerona, martirizado en el año 304 y el otro San Adauto, en los primeros años del siglo III, respectivamente. Dicho Escudo de Armas, según la disposición real debía ser reproducida en los pendones, sellos, banderas y estandartes colocados lugares que por bien tuvieren reproducirse.[9] El “Escudo de Armas de la Ciudad de La Asunción,” presentado anteriormente fue inicialmente elaborado en cuero en 1610 conservado actualmente en el Museo Nueva Cádiz ubicado en esa Ciudad, cuya locación actualmente atesora un gran contenido histórico-cultural  y fue la sede de la Casa Capitular -Ayuntamiento- y cárcel, construido entre los años 1609 y 1612 por el activo y progresista  Gobernador de la entonces Provincia de Margarita, Don Bernardo de Vargas Machuca. Y, el Estandarte, lo mandó a confeccionar  el Gobernador y Capitán General de Margarita, Sargento Mayor de los Reales Ejércitos Don Alonso de Río y Castro, de: “tafetán carmesí orlado con galón de oro con sus respectivos cordones; estampando por un lado las Armas y el Escudo de España, y por el otro, las de la Isla, y teniendo en el extremo principal una cruz de plata y el regatón de lo mismo, tachonado todo hasta el asta.[10] Entregado con un gran ceremonial al Cabildo, que lo colocó en su sala principal.

A continuación se observan algunas imágenes captadas por el fotógrafo venezolano Enrique Avril

de Monumentos Histórico ubicados dentro del  Casco del Municipio G/J Juan Bautista Arismendi del estado bolivariano de Nueva Esparta, declarados así, por la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, según lo publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 31.114 de fecha 19 de noviembre de 1976. Fotografías reproducidas en  la revista “El Cojo Ilustrado” Nº 170 del 10 de noviembre de  1976,  suministradas por cortesía del Sr. Filiberto José Acosta Noriega.

Catedral Nuestra Señora de la Asunción Siglo XVI.

Antiguo Convento de San Francisco actual Palacio Legislativo. Siglo XVI.

   Poligonal del Castillo Santa Rosa de La Eminencia. Siglo XVI.

   Disponible: https://www.google.com.

 La Ciudad de La Asunción establecida desde tiempos notables como la capital por antonomasia de la pasada Provincia de Margarita, ha mantenido esa titularidad a través de esos tiempos hasta el día de hoy. Convirtiéndose en el transcurso de su desarrollo metropolitano como el escenario de importantes acontecimientos, entre otros, cuando en su plaza mayor, el día 4 de mayo de 1810 se reunió en una Asamblea, convocada por  nuestro máximo héroe insular de proyección nacional, el entonces Capitán Juan Bautista Arismendi, donde el pueblo, los notables y los cuerpos milicianos, acordaron por aclamación unirse a los aconteciéndose del 19 de abril de 1810 suscitados en la ciudad de Caracas, circunstancia precursora del 5 de julio de 1811 cuando el primer Congreso Constituyente del País, donde esta Provincia  entro otras representada por uno de sus hijos ilustres, Don Manuel Plácido Maneiro, declaró la independencia definitiva del colonialismo de España, suscribiendo en  ese orden al Acta correspondiente, mérito representado en una de las ocho estrellas de nuestra actual bandera nacional.

Así como, cuando en la inmediación de esa Ciudad, circundada por la Montaña de Matasiete, se libró el 31 de julio de 1917 la icónica batalla distinguida con esa mención, en cuya escena de combate, la milicia insular comandada por el insigne héroe de la independencia, el entonces Coronel patriota Francisco Esteban Gómez, comandando un mermado grupo de paisanos, escasamente apertrechados, derrotaron de manera contundente al veterano ejército español al mando del General español Pablo Morillo, cuya gloria permitió que La Provincia de Margarita fuera la primera jurisdicción en declararse independiente de ese dominio extranjero.

Y en otro orden,  la Ciudad de La Asunción también está distinguida por hermosas edificaciones coloniales, rodeada del bucólico verdor de su serranía, cuyo clima deleita con un particular toque subtropical, donde sus nativos, “los asuntinos”, haciendo gala de su singular gentilicio, lo preservan con esmero, abrigando sus tradiciones con gran preponderancia, donde entre conmemoraciones religiosas, galerones, gastronomía, folclor, tradiciones y demás galas mantienen la jerarquía heredada desde esos tiempos memorables, donde las MUJERES TIENEN UNA HISTORIA QUE CONTAR …


[1] CÉDULA REAL sobre la PROVINCIA de MARGARITA del 18 de MARZO de 1525. S. 41091. Y 1.16403.10.3.18// PANAMÁ, 233, L. 2, F. 25r-28v. Archivo General de Indias -AGI-.

[2]   Cfr. CEDULARIO de LAS PROVINCIAS de VENEZUELA (1500-1550): 1984: 228-231, Nº 138. Ar-chivo General de Indias. -AGI-. Panamá, 233, 2.

[3] 166 AGI/23/ INDIFERENTE, 738, Nº 76 “Sobre haced merced por otra vida de la gobernación de la isla de Margarita  a doña Aldonza Manrique.”(Madrid 14-05-1565)

[4] AGI/23//CARACAS, 2, L.1, F..75R-75V. “Declaración de mayoría de edad para Juan Sarmiento” (Lisboa. 04-06-1582)

[5] MORÓN, Guillermo (1971) Historia de Venezuela, Caracas: Italgrafica. Tomo I. P. 217

[6] GÓMEZ,  Ángel Félix. Revista “MARGARITA 1897”. Margarita Fundación Museo del Mar. Fondo Editorial del estado Nueva Esparta.

[7] SALAZAR FRANCO, José Joaquín.(2002). La Asunción, Ciudad Procera. La Asunción: Editores: Sistema Eléctrico del Estado Nueva Esparta C.A. SENECA-Alcaldía de Arismendi, estado Nueva Esparta. Edición 2ª. Pp. 9 y 10.

[8] CONCESIÓN de TÍTULO de CIUDAD. Fecha: 1600-11-27, El Pardo. Signatura:  PATRONATO:  293,N.22,R.50. Legajo 276 a 293. Código de referencia: ES.41091. Archivo General de Indias AGI. Sevilla, España.

[9] SALAZAR FRANCO, José Joaquín “Cheguaco” LA ASUNCIÓN Ciudad Procera (2000) La Asunción, isla de Margarita: Editores: Sistema Eléctrico del estado Nueva Esparta C. A. -SENECA- y Alcaldía de Arismendi del estado Nueva Esparta. Segunda Edición. P. 10

[10] Ibid. P. 12

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