Ana Luisa Gandica Silva

La diversidad del  Patrimonio Histórico-Cultural Tangible de la Ciudad de La Asunción tiene una relevancia arquitectónica, que se remonta al siglo XVI,  constituyéndose en un  legado tanto, para esta Región Insular, como para el País, según la Resolución emanada de la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación de fecha  28 de julio de 1960,  publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 26.320 del 06 de agosto de ese mismo año. Patrimonio Material cuya arquitectura integrada a su paisaje natural le da un valor universal desde el punto de vista de la historia, el arte y la ciencia. Contexto asociada a los valores ancestrales culturales del crisol religioso de la comunidad asuntina  que han generado, por su condición directa, un Patrimonio Cultural Intangible de apreciada preservación.

Algunas de esas edificaciones de gran valor Patrimonial Tangible están comprendidas dentro del  Casco Histórico del Municipio G/J Juan Bautista Arismendi del estado bolivariano de Nueva Esparta, según lo dictaminado por la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación,  publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 31.114 de fecha 19 de noviembre de 1976. Por ese efecto, se inicia ese recorrido con  La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción​ o simplemente Catedral de La Asunción, que además, de su valor histórico-arquitectónico tiene una gran preponderancia en el  “imaginario” de esa insularidad, por ser el centro principal, de significativos eventos religiosos, sociales y -políticos.

      Catedral de Nuestra Señora de La Asunción

   Foto: Enrique Avril. Revista “COJO ILUSTRADO” Nº 170 del 15 de enero 1899

La actual Catedral Nuestra Señora de la Asunción, se construyó sobre los escombros de la ermita de Santa Lucia, modesta construcción religiosa consagrada bajo esa devoción, edificada precariamente con una estructura primitiva tanto en su techado como en el estucado de sus paredes -bahareque- ubicada en el valle distinguido con el homónimo de esa santidad, Valle de Santa Lucia, el cronista José Joaquín Salazar Franco (2000) -Cheguaco- en su libro LA ASUNCIÓN Ciudad Procera, en el aparte  “El Templo de Santa Lucia” la refiere así: “Como a cincuenta varas, poco más o menos, del cauce del riachuelo que bajaba de El Copey y mansamente dirigía sus cristalinas aguas hacia los bajos de Gasparico, construyeron los recién llegados españoles, junto con los naturales del lugar, una ermita para la Gloriosa Mártir Santa Lucía. Sus paredes quizás fueran de pajareque o bahareque, su techumbre de palmas y madera toda, cortada por los alrededores, donde para esa época debía haberla en abundancia. En todo su contorno empezaron a edificar viviendas y allí nació el pueblo de Santa Lucía, posiblemente del año 1528 en adelante. Cuando la fragilidad de la construcción no pudo más, se vieron en la necesidad de derribarla para edificarle otra mejor a la milagrosa Santa, pero parece que tampoco fue de mucha consistencia, según lo expresado por el Doctor Justo Simón Velásquez en su libro «Los Templos de La Asunción», de quien copiamos esto: «Era de paredes de la llamada mezcla de barro y cal, o sea mezclote. No daba señales, como San Pedro, de ser de cal y canto, ni de cal viva, ni de tener relieves como las paredes de San Pedro. (…) Hay quienes aseguran que los españoles no pudieron terminarla y que por lo tanto en ella nunca se llegaron a «celebrar los oficios divinos`».[1]

La ermita de Santa Lucia fue quemada en el año de 1565 por la infausta incursión de los luteranos franceses en ese Valle, por lo cual, los lugareños se propusieron reconstruir sobre esas ruinas una Iglesia principal bajo la devoción de la Virgen de La Asunción, que posteriormente fue elevada a la condición de Catedral, en ese sentido José Joaquín Salazar Franco en el aparte La Iglesia Matriz de La Asunción, continua indicando: “Empezada a construir quizás allá por el lejano año de 1577, por Fray Juan de Manzanillo, Visitador de la Orden de Santo Domingo, sobre los cimientos de la que habían quemado los luteranos franceses en 1565.”[2]  Y, en el aparte “Fray Juan de  Manzanillo” de ese mismo libro, indica: “Don Juan de Manzanillo había estado con anterioridad en esta Isla, tal vez en 1569, pues en una justificación de méritos que levantó en Santo Domingo en 1575, hace constar que en la Isla de Margarita, «construyó una iglesia muy principal que no la tenían, mas había de seis años una ermita pequeña de la Señora de Santa Lucía en que oían los oficios divinos, porque la que tenían antes la habían quemado los franceses luteranos y esta iglesia la más y casi toda, se hizo de limosnas que yo pedí a los vecinos».[3]

La nueva edificación de la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción tiene como data de inicio el año de 1609, quedando resaltada con una línea arquitectónica de gran sencillez y belleza, siendo el segundo templos colonial cimentado en el País. Pero la fragilidad del material utilizado no le aseguró un buen  futuro. Por ello, el Gobernador Bernardo de Vargas Machuca, destacado por los loables servicios prestados en esta insularidad, logro mejorar su estructura. En ese sentido, el reconocido historiador margariteño  Ángel Félix Gómez refiere en su crónica distinguida como “Catedral de La Asunción”, publicada en la Revista “MARGARITA 1897, señala: “Fue edificada por Fray Juan de manzanilla a partir de 1571. Era de bahareque y para 1602 solo la Capilla mayor era de ladrillo y tapia. En 1609, el Gobernador Bernardo de Vargas Machuca Comenzó la construcción de un nuevo templo, de tres naves, el que sería el actual, que para 1613 tenía paredes y pilares, la Capilla Mayor estaba terminada. En 1617, la iglesia estaba concluida. En 1752, el Gobernador Joaquín Moreno de Mendoza le hizo grandes reparaciones al templo y de su peculio hizo a sus expensas la Capilla del Carmen. El arquitecto Graciano Gasparini asegura que el campanario de esta iglesia fue el único terminado en Venezuela durante el siglo XVI.[4]  Vargas Machuca, adicionalmente instó a los feligreses a donar materiales, tanto de construcción como los previstos para el ornamento y equipamiento de la Iglesia, cuya conclusión no pudo apreciar porque fue enviado por  España a otros destinos.

En el Sistema de Información Patrimonial. Registro del Patrimonio Cultural Venezolano -RPC-,se afirma que durante la gestión del gobernador Bernardo Vargas Machuca, se logró que la planta rectangular de esa Catedral fuera de:  “17 metros de ancho por 48 metros de largo. Adosado a una de sus fachadas posee una torre campanario de cuatro pisos, dos entradas laterales y una frontal. Interiormente está compuesta por tres naves separadas entre sí por tres arcos sobre columnas de mampostería de orden. Sobre ellos se alzan arcos de medio punto, hay ventanas delgadas y rectangulares, tiene soleras para el horizontal que sirven para apoyar otro elemento horizontal- y pares con disposición a dos aguas de madera, cubiertos por tejas de arcilla. La fachada es de gran sencillez, todo el interés de la composición se centra en la entrada de corte renacentista, conformada por un arco de medio punto que se apoya sobre columnas a cada lado. Sobre el arco se ubica un traga luz en el tímpano superficie triangular de un frontón. La nave principal esta separada del presbiterio por un arco, éste a su vez posee un retablo que representa el misterio de La Asunción de la Virgen María. En el altar mayor se encuentra un Cristo. La capilla, la torre, la sacristía y el campanario se construyeron el 06 de junio de 1699.[5]

Y el escritor José Joaquín Salazar Franco (2000) -Cheguaco- en su indicado libro LA ASUNCIÓN Ciudad Procera, en el aparte La Iglesia Matriz de La Asunción la refiriere: “Para 1613, ya tiene las paredes de sillería levantadas y los pilares donde han de ir los arcos, todo bajo la dirección del albañil Baltasar Fernández, como lo acredita el informe del Cabildo. Para 1617 ya está casi terminada, según la cuenta de su mayordomo Jorge Gómez. Tal vez se bendijo en 1621, asienta en su obra el Presbítero J. M. Guevara Carrera, quien asegura que en memoria de este acto se colocó una lápida en la parte lateral norte de la edificación.”- Y en ese sentido también indicó: “En 1771 Fray Iñigo Abbad dice que la Iglesia Parroquial de La Asunción era muy buena, que tenía tres naves y que administraban dos Curas y un Sacristán Mayor. Que poseía perlas que daban a las imágenes de limosnas. No se descarta que los corsarios franceses que saquearon a La Asunción en 1677 hayan hecho sus fechorías en la Iglesia Matriz. Lástima que la mayoría de sus archivos se hayan perdido en los azares de la Guerra de Independencia..”[6]  En la parte norte de la Catedral una placa que  indica, “… fue concluida en el año de 1621”,  presumiéndose, en conformidad con otros historiadores, que en esa misma oportunidad fue consagrada. En 1752 el Gobernador de la Provincia de Margarita, Joaquín Moreno de Mendoza le realizó a esa Catedral algunas reparaciones, a sus únicas expensas, construyendo adicionalmente una capilla en conmemorada a la Virgen del Carmen, la cual fue derribada para darle mayor espacio al campanario con la incorporación de  un reloj; agregándose en sus paredes laterales ventanas y puertas de acceso. Perfectamente visualizado en las imágenes siguientes. El arquitecto Graciano Gasparini (1975) en su libro Templos Coloniales en  Venezuela aseguró que el campanario de esta Iglesia fue el único terminado en Venezuela durante el siglo XVI, considerándolo como el más antiguo.[7]

         Disponibles: https://www.google.com.

 El edificio de la Catedral de La Asunción tiene una fachada de gran la sencillez acorde con la arquitectura renacentista, conformada en ese frente por un arco de medio punto que apoyan las columnas laterales de su gran portón de madera, coronado por un arco triangular decorado con  un traga luz. El interior del Templo está compuesto por tres naves separadas entre sí por arcos soportados por gruesas columnas de mampostería de orden. La nave central está separada del presbiterio por otro arco, donde está ubicado su Altar Mayor y el Sagrario en cuyo pared de fondo se encuentra un retablo de gran dimensión, cuya visión representa el misterio de La Asunción de la Virgen María. En cuyo centro están un grupo de ángeles y querubines flotando en tres dimensiones entre nubes, bordeando la representación central del Espíritu Santo, simbolizado en una paloma blanca en cuyo superior esta un Sol con la figura de Dios como cuerpo Eucarístico.

En la parte inferior de la serie está colocada la imagen pedestre de Nuestra Señora de La Asunción, de aproximadamente un metro de altura, ataviada con una túnica purpura con detalles florales y un manto azul con bordes dorados, supuestamente con la data del siglo XVIII, arribada a Venezuela desde España en el año de 1970. Composición religiosa resaltada en ambos lados por sendas columnas y ornamentos dorados del estilo Barroco.

En otras de sus naves laterales se encuentra el sagrario en cuya pared del fondo ésta enmarco dentro de un cuadro de pátina dorada un óleo, simbolizando la visita del Arcángel San Gabriel a  la Virgen María, anunciándole su divina concepción. Imagen abordada en sus espacios laterales por  San Pablo y San Juan Bautista, respectivamente. Y en la otra nave, con ese mismo ornamento dorado está encuadrada la imagen de Jesús con la cruz acuesta, el Nazareno, llamado por los fieles “El Viejo.” Así como, en sus paredes laterales se disponen de otros nichos, donde están colocados otras imágenes religiosas de estilo barroco. La capilla, la torre, la sacristía y el campanario se construyeron durante la gestión del gobernador Bernardo Vargas Machuca, quien como se indicó, inicio esa edificación el 06 de junio de 1699.[8] Lo pisos originales eran de baldosas antiguas, sustituidas en 1910-1918 por mosaicos de color azul y blanco haciendo un camino desde las gradas del altar mayor. En 1957 se cambió nuevamente todo el enlozado del templo

                         Imagen antigua -Siglo XVI- de la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción

                              antes de la restauración del arquitecto Graciano Gasparini en 1991.

El Dr. Justo Simón Velásquez (1958) en su libro Los Templos de La Asunción  (Isla de Margarita) refiere que en  1918 se desmontó el coro bajo antiguo y se construyó el coro alto. Indicando al efecto: “En el centro del santuario, desde las gradas hasta el coro bajo de los canónigos, había una calle de metro y medio de ancho de losas blancas y azules, por donde sólo pasaban el sacerdote y los acólitos cuando iban a cantar la tercia, las vísperas y los oficios de Semana Santa. Esta vía la llamaban la «Calle del Peregrino». Por ahí hacía también el cura el «asperges me» de los Domingos, hasta llegar a la puerta del mencionado coro. En el medio de esa calle se ponían también los muertos para los oficios de difuntos en una mesita larga, sin adorno alguno, la cual conocieron personas de setenta y más años.- La Sociedad «Progreso» se apersonó de construir las aceras del templo y cumplió a cabalidad su cometido. Allá por el año de 1918 desbarató el coro bajo de los canónigos, que permitía a las voces repartirse con amplitud según las condiciones musicales del bel canto, para construir el coro alto. Mi modesta opinión es que ese precioso monumento colonial ha debido ser respetado. La iglesia de esta manera perdió su aspecto de antigua colegiata. (No he hallado ningún documento comprobatorio de que esta iglesia haya sido colegiata, sin embargo, la tradición popular así lo afirma)” [9]  

En 1800 estaba iluminada por hermosas arañas de cristal donada por la “Compañía Dramática Estudiantil”  colocadas en la parte superiores de su naves y otras ubicadas en sus paredes laterales, las cuales posteriormente fueron sustituidas por otras más sencillas de tipo colonial. Así como, en ese recinto sagrado existía en épocas pasadas un órgano y un pulpito de remarcada labor artesanal coronado éste último con la cerámica de una  paloma blanca en representación del espíritu santo; disponiendo además de otras imágenes y tallas religiosas del orden de la época; quedando  debidamente equipado con los muebles afines. Tesoro religioso remitido en el tiempo a otras posesione. Así lo afirma El historiador Ángel Félix Gómez (2021)  en su libro LA ASUNCIÓN: Razones Patrimoniales, así: “La mayoría de las imágenes antiguas y otras de esta iglesia fueron trasladadas a un depósito de la llamada hoy Capilla de Santa Lucía, lateral al local de la Curia Diocesana. Algunas fueron enviadas a otras iglesias o a casas particulares. Así, San Cayetano fue enviado a la iglesia de Las Hernández, Municipio Tubores; San Rafael a la capilla de La Sierra; Nuestra Señora de Monserrat a la casa de la señorita Carmen Guerra; San José a la casa de Silvia Quijada; la Virgen del Valle y Nuestra Señora de Coromoto a la capilla de Salamanca; y el Bautisterio a la capilla de la Sabana de Guacuco.”[10]

En relación  a la intervenciones del edificio de la  Catedral de La Asunción en el  transcurso de los tiempos, se concluye que a pesar de ello, ha logrado mantener su fachada original. Obra colonial iniciada en 1571 por Fray Juan de Manzanillo. Posteriormente destruida en 1602 por el ataque de los franceses a la isla de Margarita. Reconstruida  en 1609 por el Gobernador de La Provincia de Margarita Bernardo de Vargas Machuca y concluida en 1621, con modificaciones posteriores,  ordenadas  por el entonces Gobernador de la Provincia, Joaquín Moreno Mendoza en 1752. Sin embargo, el arquitecto Servando Marín Lista, afirma en su publicación La Catedral de Nuestra Señora de La Asunción fue modernizada, mutilada y distorsionada por un torpe “restaurador”, que a pesar de las intervenciones citadas: “…hay dos restauraciones que cambiaron el templo para siempre: La de 1973 y la 1991. La de 1973 a cargo del ingeniero  Miguel Pulini Pinto, el doctor  Hugo Buonquina con la asesoría del doctor  Mauro Páez Pumar. Y, la ejecutada con una mayor intervención bajo la dirección del arquitecto ida por  Graziano Gasparini en 1991.[11]

Y en otro orden, desde tiempos memorables, el gobierno provincial de los Villalobos-Manrique se anheló que  Provincia de Margarita  tuviera su propia Diócesis, independizada de la  Diócesis de San Juan de Puerto Rico, lo cual  fue negado por las autoridades eclesiásticas. Sin embargo en 1603 ese Gobierno insular y los sacerdotes evangelizadores apostados en esa insularidad, le requirieron al Rey Felipe III conocido como “El Piadoso”, un pronunciamiento sobre ese asunto.  Petición nuevamente omitida. El escritor Ángel Félix Gómez (2021)  en su libro LA ASUNCIÓN: Razones Patrimoniales,  indica: “En 1603, insisten de nuevo los margariteños para que se creara el Obispado de Margarita y por una Real Cédula dada en Valladolid, el 28 de marzo de ese año, se daba cuenta de los sacerdotes que se encontraban en la isla y se solicitaba al rey que creara la Vicaría de Margarita. En dicha información, se da cuenta que Melchor López, natural de la Isla, era un hombre muy honrado y que tenía en los reinos de Castilla a un hijo sacerdote, estudiando en Sevilla y Salamanca. Se solicitaba que por ser hijo de padres muy honrados se le destinara a Margarita. El Capitán Melchor López fue un hombre rico, vecino de La Asunción y empresario de la granjería de la pesca de perlas. En el piso de la iglesia de La Asunción estaba la lápida de la su sepultura y la de sus hijos, la cual dice: Este entierro y sepultura es del Capitán Melchor López i de sus hijos y sucesores. Hoy día esta placa está al lado exterior de la puerta este de la iglesia y apenas sus letras son visibles, donde se lee año 1641. Tampoco en esta ocasión fue satisfecha la petición de los margariteños..”[12]

En ese orden, algunos Obispos de San Juan de Puerto Rico realizaron varias visitas Pastorales a la Provincia de Margarita, siendo la primera la realizada por el Obispo Rodrigo de Bastidas, en octubre de 1560, un mes antes de obtener la Asunción el título de Ciudad. Y la de mayor preponderancia fue la realizada el  l 2 de octubre de 1602 por  Monseñor Martín Vásquez de Arze, Obispo de esa época de esa  Diócesis, quien entró en conflictos con el Gobernador de la Provincia, Don Fadrique Cáncer, apuntado notoriamente, el indebido manejo de los asuntos judiciales; la impunidad como era tratado el contrabando; la proliferación de escandalosos amancebamiento de hombres españoles con  mujeres autóctonas y esclavas negras; la irreverencia y la  ignorancia de los guaiqueríes sobre su educación cristiana; la falta de compostura en los entierros;  la irrespetuosa practica de la litúrgica católicas y las memorias a los santos católicos, que eran acompañados con saraos profanos. Situaciones referidas por Ángel Feliz Gómez en el citado libro, así: “No estuvo de acuerdo el Obispo Martí con los trajes de promesa que algunos margariteños vestían durante la Semana Santa y después de la Pascua del Espíritu Santo. Generalmente, el Miércoles Santo, niños y niñas y adultos en pago de algún favor concedido suelen vestirse de Nazareno. A Martí, estos trajes le parecieron ridículos, y además, apuntaba, que alguno de los penitentes se aprovechaba de estos ropajes para diversiones mundanas, por cuya razón prohibió las penitencias públicas, instando a las autoridades eclesiásticas, que las hicieran retirar de las calles.[13]

En conclusión, Monseñor Martín Vásquez de Arze cuestionó tanto a los gobernantes insulares como a su gobernados. Haciendo una crítica tergiversada sobre la forma magnifica como esos naturales del Nuevo Mundo conmemoraban la “Semana Santa Asuntina”  y con especial relevancia la forma como agradecían los favores concedidos por Dios hijo, cuando sin esconder sus devociones con máscaras ni propinarse azotes, sólo emulaban esas gracias, vistiendo la túnica morada de Nazareno. En contraposición con la ortodoxa remembranza del Viejo Mundo, la “Semana Santa Española”, en cuyas notables procesiones, se distinguían las cofradías de penitentes, algunos ataviados con  túnicas negras, gorros cónicos y  antifaz  y, otros flagelándose durante ese recorrido.[14] Por lo tanto, la visión de ese prelado desmerito la natural mixtura religiosa-cultural amerindia, que a pesar de ser considerada pagana, representaba “el imaginario religioso” de un Nuevo Mundo, donde convivían tres razas, tres continentes y tres culturas, que si bien predominaba la influencia del acervo español tenía un  toque de la nativa y el atisbo de la africana aborigen. Sumatoria de subculturas, que generaron una idiosincrasia diferente a los otros subsectores de esa misma insularidad, “la asuntina.”

Por esos efecto, el “señorío” reconocido por el rey español Felipe III  en 1600 a la población de la Ciudad de La Asunción cuando señaló: “la ciuda de la asumpcion della es muy leal y esta muy Poblada de  gente principal.[15] Aunado al “nativo imaginario religioso” visualizado sesgadamente por Monseñor Martín Vásquez de Arze cuando en 1602 visitó la Ciudad, permite concluir que esa simbiosis generó la “asuntinicidad”, donde está comprendido el extraordinario esplendor de esta Tierra de Gracia. Perfectamente recapitulado en: La festividad de la “Cruz de Mayo”; “La Tradicional bajada de las Palmas” recolectadas en el Cerro el Copey, circundante a la Ciudad, bendecidas el Domingo de Ramos, cuya gestión concluida es acompañada con la comida de un típico “funche con chicharrón”, cuya actividad es el antecedente de la solemnidad de la  fastuosa “Semana Santa Asuntina”, en cuyo itinerario de procesiones por los espacios centrales de La Asunción, se acompañan las imágenes consagradas de los episodios evangélicos de la Pasión de Jesucristo. Tiempos de gran recogimiento, conocidos además, por la gastronomía de su “frijolada” y otras delicias propias de esa ocasión. Recorridos acompañados con un musical y los coros ameritados. Destellos resaltante del gentilicio singular de los “capitalinos principales”, donde LAS MUJERES TIENEN UNA HISTORIA QUE CONTAR …….


[1] SALAZAR FRANCO, José Joaquín (2000) -Cheguaco- en su libro LA ASUNCIÓN Ciudad Procera, La Asunción, isla de Margarita: Editores: Sistema Eléctrico del Estado Nueva Esparta C. A. -SENECA- y Alcaldía de Arismendi Estado Nueva Esparta.  P.30.

[2] P.22

[3] Ibid. 23

[4] GÓMEZ, Ángel Félix. la Revista “MARGARITA 1897. La Asunción, isla de Margarita: Fundación Museo del Mar. Fondo Editorial del estado Nueva Esparta. P. 2.

[5] PATRIMONIO CULTURAL DE VENEZUELA. Sistema de Información Patrimonial. Registro del Patrimonio Cultural Venezolano, RPC, RPC Venezuela, Instituto de patrimonio Cultural, República Bolivariana de Venezuela, Disponible: http://rpc-venezuela.gob.ve/rpc/portal/index.

[6] Ibid. P. 22.

[7] GASPARINI,  Graciano (1976) Templos Coloniales en  Venezuela. Caracas: Edición del Banco Nacional de Descuento. Pp. 21 y ss.

[8] CATÁLOGO DEL PATRIMONIO CULTURAL VENEZOLANO. Región Oriente. MUNICIPIO ARISMENDI. NE 02. Instituto del Patrimonio Cultural -IPC-(2006) Ministerio de la Cultura. Gobierno Bolivariano de Venezuela. Pp. 78 y 79.

[9] . VELÁSQUEZ, Justo Simón (1958) Los Templos de La Asunción  (Isla de Margarita) La Asunción: . Imprenta del estado Nueva Esparta. Oficina de Información, Prensa  y Publicaciones Estado Nueva Esparta. P. 23.

[10] GÓMEZ,  Ángel Félix (2021)  Isla de Margarita, Venezuela: LA ASUNCIÓN: Razones Patrimoniales. Disponible: ©2021fundacion Dr. Ángel Félix Gómez. P.57.

[11] MARÍN LISTA Servando. La Catedral de Nuestra Señora de La Asunción fue modernizada, mutilada y distorsionada por un torpe “restaurador. Disponible: https://www.aporrea.org/tecno.

[12] Ibid. Pp.65-66.

[13] Ibid. Pp. 68 y ss.

[14] SÁNCHEZ HERRERO,  José  (1984) Iglesia y religiosidad. coord. por Salvador Moxó y Ortiz de Villajos, Miguel Ángel Ladero Quesada, Madrid, España: Universidad de Sevilla Departamento de Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas, Editores: Rialp.

[15] CONCESIÓN de TÍTULO de CIUDAD. Fecha: 1600-11-27, El Pardo. Signatura:  PATRONATO:  293,N.22,R.50. Legajo 276 a 293. Código de referencia: ES.41091. Archivo General de Indias AGI. Sevilla, España.

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