Ana Luisa Gandica Silva

El Castillo Santa Rosa de La Eminencia simplemente Castillo Santa Rosa -antiguo Fuerte San Bernardo-, es otro de los importantes Monumentos Históricos-Culturales, que conforman el Patrimonio Tangible de la Ciudad de La Asunción, por ello, el 26 de octubre de 1965 por Resolución de la Junta Conservadora del Patrimonio Artístico e Histórico de la Nación fue declarado Monumento Histórico Nacional, debidamente publicado  en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 27.876, del 29 de ese mismo mes y año,  que a su vez, está  ubicado dentro del Casco Histórico del Municipio G/J Juan Bautista Arismendi del estado bolivariano de Nueva Esparta, según lo previsto por la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación,  publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 31.114 de fecha 19 de noviembre de 1976. Presentado así:

CASTILLO SANTA ROSA DE LA EMINENCIA 

antiguo FUERTE SAN BERNARDO

          Imagen:  Castillo Sta. Rosa de La Eminencia.

          Foto: Enrique Avril. “COJO ILUSTRADO” Nº 170 15 de enero 1899.

El Castillo Santa Rosa está implantado estratégicamente en la Colina de San Bernardo con una panorámica sobre el Valle de Santa Lucía, con vista al camino de Pampatar a la  Ciudad de La Asunción; hacia la vía del Portachuelo de Tacarigua se divisan los muros del Fortín Libertad; el Valle de Atamo;  entornado por  los imponentes cerros Guayamurí y Matasiete; con vista al paisaje de Playa Guacuco y la cercanía al dique abastecedor del agua del valle desde 1943.

El escritor neoespartano Ángel Félix Gómez  en su libro LA ASUNCIÓN: Razones Patrimoniales en el aparte 11- Defensa de La Ciudad, indica: “El primer intento de fortificar La Asunción, lo asumió el tan ponderado Gobernador Bernardo de Vargas Machuca, quien para 1612 construye en una colina llamada La Eminencia que domina la Ciudad, un fuerte al que llamó San Bernardo, sin embargo, así mismo por la mala calidad de los materiales este fuerte duró muy poco.”[1]

En efecto el Castillo Santa Rosa de La Enmienda fue construido estratégicamente en la zoma del  anterior Fuerte San Bernardo, cuya precaria construcción y la nefasta  incursión ocurrida el 24 de enero de 1677, durante el mandato del Gobernador, Don Juan Muñoz de Gadea -1677-1681- cuando una Armada de 11 bajeles con piratas franceses al mando del Conde de Maintenon desembarcaron en el morro de Porlamar, quienes durante ocho días atacaron La Asunción, saqueando con saña el Convento de Nuestra Señora del Rosario o Conventos de Santo Domingo y el otro Convento de San Francisco, perpetuando actos vandálicos, robos en inmuebles públicos y privados y cometiendo acto desleales en contra de la población asuntina, dejando a su paso sólo ruina y desolación. Originó en consecuencia, a dicho Gobernador de acudiera ante la Real Audiencia de Santo Domingo, para solicitar la intermediación debida ante el Rey Carlos II de España, requiriendo la inminente necesidad de construir un baluarte defensivo en la Ciudad. Situación, que en definitiva permitió la construcción del actual Castillo Santa. Por lo tanto. iniciada la construcción por Don Juan Muñoz de Gadea, en ese efecto, contrato al ingeniero militar Juan Fermín Huidobro, nativo de la Asunción, pero por las desavenencias surgidas entre ambos la obra se paralizó posteriormente.

Y en ese sentido, Ángel Félix Gómez  en su libro LA ASUNCIÓN: Razones Patrimoniales, indica: El Gobernador de Margarita Juan Muñoz de Gadea (1677-1681), lo comienza al inicio de su gobernación y escoge para ello la misma colina de la Eminencia donde estuvo el fuerte San Bernardo. El Gobernador encargó de su construcción al ingeniero militar Juan Fermín de Huidrobo, nativo de La Asunción. Hubo graves desavenencias entre el Gobernador y Fermín de Huidrobo, lo que trajo como consecuencia que fuera nombrado Gobernador Fermín de Huidrobo (1681-1683) en sustitución de Muñoz de Gadea..”[2]

Por lo tanto, posesionado el ingeniero Fermín de Huidrobo como nuevo gobernante de Margarita decidió demoler la obra realizada por su rival antecesor, Juan Muñoz de Gadea. Porque el material utilizado en esa construcción fue con viejos parapetos y otros traídos de Araya, resultando más barato edificarla nuevamente con material idóneo, que repararla. Pero, los desacuerdos de ese nuevo mandatario, con el pueblo asuntino, originó su destitución. Ángel Félix  Gómez (2021)  en su libro LA ASUNCIÓN: Razones Patrimoniales, continua refiriendo: “Los planos del castillo fueron realizados por Fermín de Huidrobo, y constaba el castillo de cuatro baluartes de 130 pies de alto interior, murallas, parapetos, cuarteles y capilla. Tuvo un costo de 25.000 pesos los cuales fueron sufragados casi en su totalidad por el ingeniero y gobernador. Pero el pueblo no estuvo de acuerdo con la forma de gobernar del margariteño y la Corona española nombró de nuevo a Muñoz de Gadea como Gobernador (1683-1686).”[3]

En efecto, esas sustituciones gubernamentales, entre uno y otro, agudizaron esos conflictos y para solventar ese asunto, la Real Audiencia de Santo Domingo eligió como juez a Fernando de Araujo y Rivera, quien al final recomendó restituir a Huidobro en su cargo de Gobernador, sugerencia frustrada por la abierta oposición de los vecinos asuntinos en contra de ese personaje. Sin embargo, se inició un juicio de residencia en contra a Juan Fermín Huidobro, pero éste falleció al año siguiente. En definitiva, se designó en ese cargo a Don Martín Cabeza de Vaca-1686-1688. Y tiempo después a Don  Miguel González Dávila -1785-1792- que ordenó realizarle algunas restauraciones a dicho Castillo.[4]

                   Disponible: https://www.google.com

En definitiva el Castillo Santa Rosa de La Eminencia quedo  edificado como una fortaleza de cinco  baluartes con 130 pies de alto está conformado por una planta estelar en forma de estrella, con cinco torres dispuestas en forma irregular cuyos defensivos están conformados por dos baluartes, dos medios baluartes y tres cortinas mirando hacia el sur, este y oeste, actuando como un observatorio para vigilar las fuerzas invasoras que se acercaban desde el norte, sur o este. La parte interior tiene dos niveles en la parte inferior tiene una Plaza de Armas, bordeada por habitaciones de espacios alargados; las celdas son cerradas sin ventanas sólo con una estrechas puertas de acceso; contado además con almacenes de municiones y pólvora; cocina, construidos con la  técnica tradicional de la época, utilizando piedras de la zona, cal y barro y en algunas de sus áreas aún se observan sus pisos originales. Esa Plaza tiene un  aljibe con un brocal y una rampa empedrada que conduce al nivel superior, donde están colocadas dos garitas de planta circular con remate de media naranja que se ubican en los ángulos de los baluartes noreste y sureste y los cañones con un dominio visual sobre toda la zona. La muralla circundante fue trazada en forma angular para obtener mayor campo de acción. Inicialmente su acceso era por un puente levadizo, sustituido actualmente por escalinatas. La garita que aparece en una esquina es de reciente construcción, porque, para el año de 1897 no aparece proyectada en la revista «El Cojo Ilustrado», ni en los planos de su construcción  originales. Ángel Félix Gómez en su citada obra, indica: Este castillo de Santa Rosa ha sufrido numerosas refacciones. Y de la construcción original es poco lo que queda de los cuatro baluartes, las dos garitas, patio de armas, el aljibe y el foso con su puente levadizo, el que todavía existía a fines del siglo XIX.[5]

Sobre el dintel de la entrada de esta Fortificación, se encuentra un escudo conmemorativo a su inicio y conclusión, realizado en dos piezas con una inscripciones en bajorrelieve donde se puede leer: Este Castillo hizo el Sr. Maestre Campo D. Juan Fermín Huidobro Gobernador y Capitán General de esta isla, comenzándose el 21 de marzo de 1681 y se acabó por septiembre del 1682.

      Disponible: https://www.google.com.

El Castillo Santa Rosa tiene un gran valor histórico desde el mismo momento de su edificación y en el transcurso de todos sus tiempos. Durante el periodo “Colonial”  fue la defensa de La Asunción en contra de los ataques de piratas y corsarios. Así como, el mejor  refugio de sus habitantes cuando esos indeseables asaltaban la Ciudad en busca de tesoros religiosos públicos y privados, cometiendo todo tipo de depredación.

En la “Guerra de Independencia” como consecuencia, de la adhesión de la Provincia de Margarita el 4 de mayo de 1810 al movimiento iniciado en Caracas el 19 de abril de 1810, cuando un grupo de criollos-españoles junto con otras clases sociales, ante el vacío de poder generado por las abdicaciones de Bayona  de los reyes Carlos IV y su hijo Fernando VII al trono de España en favor del Emperador francés Napoleón Bonaparte -5 y 6 de mayo de 1808-,  crearon la “Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII” simplemente conocida como la “Junta Suprema de Caracas”, con el fin de rescatar la soberanía real trasladada al pueblo con el derecho de regirse por sí mismos y de escoger a sus propios representantes, separados de  la Regencia de España,  instaron al indeseable Vicente Empáran y Orbe a renunciar al cargo de Gobernador y Capitán general de Venezuela y máxima autoridad del Cabildo de Caracas, capital de la Provincia de Venezuela.

Por ese efecto, esta Provincia de Margarita en concordancia con lo suscitado en esa Ciudad, ejercieron esos mismos derechos y en esa oportunidad, 4 de mayo de 1810, en una Asamblea realizada en La Asunción, integrada por notables, militares y pueblo, se acordó desponer al Gobernador español Joaquín Puelles y demás autoridad, designando en esos efectos a Don Joaquín de Guevara y ascender  al Capitán Juan Bautista Arismendi como Comandante General de Armas y por ello, el Castillo Santa Rosa quedó bajo el mando del Capitán de Infantería Rafael de Guevara.

En esa misma ocasión, el distinguido y próspero comerciante, Manuel Placido Maneiro, quien como porta voz a esta insularidad de los acontecimientos caraqueños, fue escogido para representar a la Provincia de Margarita  en ese movimiento de soberanía nacional, que en definitiva quedo integrado adicionalmente por: Cumaná  (27 abril), Barinas (5 mayo) y luego en Barcelona, Mérida, Trujillo. Conjunto político, que conformó  la “Junta General de Diputación de las Provincias de Venezuela”, que aprobaron el 10 de junio de 1810 el “Reglamento General de Elecciones” donde se establecieron los parámetros electorales de la matrícula civil y el padrón de sufragantes, que a la postre elegirían como en efecto eligieron  a los integrantes del primer Congreso Constituyente de Venezuela, cuyo objetivo era elaborar y aprobar la primaria Carta Magna acorde con ese nuevo destino nacional.

Desarrollándose en el transcurso de esos tiempos de incertidumbre y cambios políticos un proceso que concientizo definitivamente  a ese pueblo criollo a tomar la riendas de su destino y, en consecuencia, el 5 de julio de 1811 la mayoría de los representantes de esas Provincias reunidas en el designado primer Congreso Constituyente decidieron, instaurarse como una nueva nación, proclamada inicialmente como la “Confederación Americana de Venezuela.”  Y posteriormente con la promulgación de la Constitución Federal del 21 de diciembre de 1811se oficializó como “Estados de Venezuela” como una República soberana, libre e independiente de cualquier dominio extranjero. Generándose un conflicto con el gobierno de la península española, que lo calificó como una insurrección. Por lo tanto, se desarrolló un enfrentamiento armado con España conocido como la “Guerra de Independencia.” Contingente patriota comandado por el experimentado militar y político, Francisco de Miranda. En resumen: “… el 19 de abril de 1810 no fue declarada jurídicamente la Independencia de Venezuela, pero políticamente se produjo un cambio radical, que culminó con la afirmación del 5 de julio de 1811.”[6]

Aspiración neutralizado por España, que conllevo a la capitulación firmada en San Mateo entre el General patriota Francisco de Miranda y el General realista Domingo Monteverde  el 25 de julio de 1812, período conocidos como: Primera República,[7] generando esa derrota la persecución de los involucrados en esos ideales emancipadores, emigrando algunos de ellos hacia la isla de Trinidad y otras regiones caribeñas, quedándose otros en el País corriendo el riesgo de la  clandestinidad y de la prisión.

Por ese efecto, Domingo Monteverde ocupó la Provincia de Venezuela. No obstante, el General Miranda procuró eximir en esa capitulación a la Provincia de Margarita, cuyo nuevo fracaso permitió en nombramiento de Pascual Martínez, como máxima autoridad insular, quien por ese efecto, tomó bajo su mando el control del Castillo Santa Rosa de La Eminencia en octubre de 1812, procediendo en franca violación con esa Capitulación de San Mateo a encarcelar a numerosos líderes revolucionarios insulares, incluido a Juan Bautista Arismendi, quien lo apreso a principios de 1813 confinándolo  en el Castillo San Carlos de Borromeo ubicado en la locación de Pampatar,  provocando el odio de los margariteños. El 12 de junio de 1813, José Rafael de Guevara al mando de un grupo de contingentes insulares logrando la capitulación y muerte de Pascual Martinez, liberando de su cautiverio a Juan Bautista Arismendi, quien proclamado gobernador de Margarita el l3 de agosto y apoyando a Santiago Mariño tomaron la ciudad de Cumaná. Periodo extendido hasta 1814, que permitió convertir a esta Región Oriental del País en el refugio de los caraqueños y revolucionarios vencidos, que escapaban de las matanzas de los desafueros de José Tomas Boves, éxodo conocido como la “Emigración de Oriente.” Sin embargo, mientras Arismendi regresaba a Margarita, Manuel Piar fue vencido por Boves en la Batalla de El Salado, el 16 de octubre de 1814, debiendo refugiarse en la zona de  Guayana. Derrota que permitió que Boves entra en Cumaná, masacrando a sus habitantes y liberara a los prisioneros realistas. 

En ese devenir, los reverses patriotas, conllevaron a permitir el desembarco del General español Pablo Morillo en Pampatar el 9 de abril de 1815 cuya expedición pacificadora contaba con un poderoso ejército, lo cual obligo a nuestro máximo líder insular, el Coronel Juan Bautista Arismendi, que sólo contaba con un precario contingente militar, a pactar el 11 de abril de 1815 una amnistía. Inicialmente quedando designando como gobernante de la Provincia al Teniente Coronel Antonio Herráiz, remplazado posteriormente por el Teniente Coronel Joaquín Urreiztieta.

Por esos efectos, Juan Bautista Arismendi se retiró a su residencia familiar de Santa Ana del Norte, donde bajo la apariencia de dedicarse a actividades agrícolas, continúo coordinando con sus cercanos compañeros los ideales independentista. Por ese efecto, el 24 de septiembre de 1815 el Gobernador Joaquín Urreiztieta decidió invitarlo a una cena-trampa en su casa de La Asunción con el objeto de apresarlo, pero éste advertido por un joven caraqueño de nombre Pedro Berroterán, decidió internarse en la montaña de «El Copey» junto con su hijo mayor, Ignacio, habido en su primer matrimonio con la asuntina criolla, María del Rosario Irala Narváez de Arismendi fallecida en 1812. Y casado en segundas nupcias con la caraqueña María Luisa Cáceres Díaz , el 4 de diciembre de 1814, constituyeron su hogar en Santa Ana de Norte, el cual permanecía bajo la vigilancia de esa Autoridad.

Joaquín Urreiztieta avisado de la huida de Arismendi ordenó aprehenderlo ofreciendo recompensas por su captura. Pero, ante esos fracasos por la gran lealtad del pueblo insular a favor del liderazgo de Arismendi, como venganza, ordenó tomar como rehén a su joven esposa,  mayormente conocida como Luisa Cáceres de Arismendi.  Por ello, Antonio Cobián, en horas de la noche del 23 de septiembre 1815, la apresó en su hogar, obligándola, sin consideración alguna ante su avanzado embarazo, a cubrir el recorrido entre Santa Ana del Norte y La Asunción, en parte a pie y otras montada en  una bestia.  En la Ciudad fue alojándola en la casa familiar del fanático realista, Don Cristóbal Amnés, donde tratada con urbanidad, quedo totalmente incomunicada. Posteriormente, fue trasladada, el 17 de noviembre de ese mismo año de 1815, por órdenes del frustrado Urreiztieta al Fuerte Santa Rosa, donde fue confinada en una insalubre oscura celda en condiciones infrahumanas.

Trascurrido varios días del infame encarcelamiento de Luisa,  precisamente el día 15 de diciembre 1815, su esposo Coronel Juan Bautista Arismendi acompañado de un grupo de patriotas, atacó esa Fortaleza en horas de la noche con el fin de liberarla. Asalto fallido, que dejo varios muertos y cuyos heridos fueron ajusticiados por la bayoneta enemiga. Por eso ante tan osada incursión,  ella  fue obligada a pasearse entre los cuerpos mutilados de sus compatriotas y beber de la sangre que corría por los canales de un aljibe cercano. La mayor narrativa sobre ese espantoso panorama lo refiere Don Mariano de Briceño, (1885) en su libro  Historia de la Isla de Margarita. Biografías del General Juan Bautista. Arismendi y de la Señora Luisa Cáceres de Arismendi.[8]  

No obstante, a pesar de esa derrota, los patriotas lograron capturar al carcelero Antonio Cobián junto con otros de sus soldados. Por lo tanto, el Gobernador realista Joaquín Urreiztieta le propuso, por medio de un emisario, al Coronel Arismendi canjear esos cautivos realistas por su esposa, cuya respuesta fue: “Diga al jefe español que sin patria no quiero esposa,[9] expresión referida en el Diccionario Margariteño Biográfico, Geográfico e Histórico de Rosario Rosa Acosta (1996). Así como por José Joaquín Salazar Franco -Cheguaco- (2007) en su publicación El General Juan Bautista Arismendi Historia y leyendas en el aparte“El General Juan Bautista Arismendi, refiere: «… no quiero esposa bajo cielo esclavo. [10]  Y el historiador Santo Erminy Arismendi (1941) en su libro Arismendi y La Guerra a Muerte, refiere: «Diga ud. a Don Joaquín que sin patria no quiero esposa«.[11]

En el Castillo Santa Rosa el 26 de enero de 1816 Luisa con una deteriorada condición física y recluida en esa insalubre celda, dio a luz a su primera hija, asistida por otra reclusa, de nombre Asunción Silva, quien sin conocimiento alguno sobre ese oficio trató de auxiliarla. Incidente controvertido entre nuestro distinguidos historiadores y escritores, por la falta de un registro cierto. Afirmando unos, que esa criatura no sobrevivió al parto y otros, que nació viva y fue asesinada por los soldados del Fortín. El afamado escritor Mariano de Briceño en su citado libro  Historia de la Isla de Margarita. Biografías del General Juan Bautista. Arismendi y de la Señora Luisa Cáceres de Arismendi,  afirma: “era una niña y estaba muerta.[12]  

En la etapa de la “Republica” el Castillo Santa Rosa de La Enmienda de acuerdo con nuestro afamado escritor margariteño, José Joaquín Salazar Franco -Cheguaco-  (2000) en su libro LA ASUNCIÓN Ciudad Procera,  lo resume así: “Estuvo prestando servicios a la Colonia hasta el 4 de mayo de 1810, cuando sus Jefes y Oficiales se sumaron al Movimiento Emancipador, estando en manos de los Republicanos hasta diciembre de 1812, cuando pasó nuevamente al poder de los Realistas. Entre el 15 y 16 de junio de 1813 lo reconquistaron los Patriotas mandados por Pedro de Arismendi, José Rafael de Guevara y Francisco Esteban Gómez. En 1815 vuelve a poder de los Realistas debido a la capitulación hecha con el tildado Pacificador Pablo Morillo.- Allí estuvieron pagando prisión numerosos Patriotas, y entre ellos la esposa del General Arismendi, Doña Luisa Cáceres, quién comió raciones descompuestas, bebió aguas putrefactas de la cisterna interior y encalabozada tuvo un hijo, que algunos dicen que nació muerto y otros que lo mataron los españoles al nacer; de allí fue sacada para otras prisiones del país y luego remitida a España. En julio de 1816 volvió el castillo a poder de los patriotas, tras haberse visto obligados los Realistas a abandonarlo. Después de la Independencia fue utilizado como Cuartel y se le hicieron algunas reparaciones y reformas en su estructura. En 1901, siendo Gobernador de la Isla, el Doctor y General Luis Mata Illas, nativo de La Asunción, se le hicieron nuevas y mejores reformas[13]

El infausto cautiverio de nuestra heroína nacional María Luisa Cáceres de Arismendi, está conmemorado en el Castillo Santa Rosa, con una placa colocada en la entrada de la celda donde fue recluida, con el tenor siguiente: “LUISA C. DE ARISMENDI A  SU VIRTUD VALOR Y MARTIRIO POR ESPOSO Y PATRIA. CAUTIVA EN ESTE CALABOZO A LA EDAD DE 16 AÑOS.”

Después de haber sido declarado el Castillo Santa Rosa de La Enmienda, Monumento Nacional  el 26 de octubre de 1965, como se indicó, bajo la Presidencia del Doctor Raúl Leoni Otero -1964-1969- y  siendo Gobernador del Estado  Doctor y General Luis Mata Illas, nativo de La Asunción,  se le realizaron  nuevas reformas. Actualmente es uno de los sitios de mayor atracción turística de la isla de Margarita. En este presente está en reparación bajo la mediación de la Alcaldía  G/J Juan Bautista Arismendi, que  implementó  acciones de resguardo,  para proteger las partes externas de la murallas de su vieja estructura, afectadas por las adversidades de las lluvias. Porque el  Castillo Santa Rosa está bajo la supervisión del Instituto de Patrimonio Cultura -IPC- y legalmente bajo la administración y potestad de la Corporación de Turismo del Estado Nueva Esparta -CORPOTUR- en concordancia con la Gobernación Estadal, donde LAS MUJERES TIENEN UN HISTORIA QUE CONTAR …


[1] GÓMEZ,  Ángel Félix  (2021)  LA ASUNCIÓN: Razones Patrimoniales. Isla de Margarita, VenezuelaTalleres de Producciones VAVOS. ©2021fundacion Dr. Ángel Félix GómezP. 74.

[2] Ibid. P. 75.

[3] Ibid.

[4] DICCIONARIO DE HISTORIA DE VENEZUELA de la Fundación Polar (1977) 2ª Edición Tomos I-IV. Caracas, Venezuela: Editorial EXLIBRIS.

[5] Ibid.  Pp. 75 y 76.

[6]  Ibid. DICCIONARIO DE HISTORIA DE VENEZUELA de la Fundación Polar. (1977).

[7]  PRIMERA REPÚBLICA. Periodo histórico de Venezuela iniciado el 19.04.1810 y finalizado el 25.07.1812. Ibid.

[8] BRICEÑO, MARIANO de (1885) Historia de la Isla de Margarita. Biografías del General Juan Bautista. Arismendi y de la Señora Luisa Cáceres de Arismendi. Segunda Edición. Caracas: Imprenta de «El Monitor.»  P .99

[9] ROSA ACOSTA, Rosauro (1996) Diccionario Margariteño Biográfico, Geográfico e Histórico. Margarita, estado Nueva Esparta: Series Colección contemporánea Gustavo Pereira; N°1. Fondo Editorial del estado. P. 81.

[10] SALAZAR FRANCO, José Joaquín -Cheguaco- (2007) El General Juan Bautista Arismendi Historia y Leyendas en el aparte “El General Juan Bautista Arismendi.” Primera Edición. La Asunción, estado Nueva Esparta: Fondo Editorial Gabriel Bracho Montiel. Dedicado A FEDECENE en sus 25° Aniversario. Editado: Imprenta Oficial del estado Nueva Esparta P. 78.

[11] ERMINY ARISMENDI, Santos (1941) Arismendi y La Guerra a Muerte. Caracas, Venezuela: Impresos Unidos.

[12] Ibid. P. 101

[13] SALAZAR FRANCO,   José Joaquín -Cheguaco- (2000) LA ASUNCIÓN Ciudad Procera. La Asunción, isla de Margarita: Editores: SENECA y Alcaldía de Arismendi. Pp. 64-65.

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