Ana Luisa Gandica Silva

MUJERES TRASCENDENTALES EN LA HISTORIA DE LAS ISLAS DE

 LA COSTA DE LAS PERLAS

                            VIRGEN DEL VALLE EN EL IMAGINARIO COLECTIVO

                                                       Obra: Virgen del Valle de Margarita

                                          Autor: Juan Antonio Rodríguez Hernández (1959)

                                                       Ubicación: Museo Diocesano de la Basílica de la Virgen del Valle.

El 27 de abril de 1921 el Excelentísimo Monseñor Sixto Sosa, Obispo de la Diócesis de Santo Tomás de Guayana, obtuvo del Santo Padre, el papa Benedicto XV -1914-1922 su conformidad pastoral para constituir canónicamente a “Nuestra Señora del Valle” como la Patrona Principal de su extensa Diócesis, que comprendía los estados venezolanos de: Bolívar, Anzoátegui, Monagas, Nueva Esparta, Sucre, Amazonas y Delta Amacuro. Por ese efecto, el Prefecto de la Sagrada Congregación Romana de Ritos, le refirió: Su Santidad, pues, acogiendo muy afectuosamente las súplicas presentadas por el Rdmo. Sr. Cardenal Antonio Vico, Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos, ha declarado y constituido con su Autoridad Suprema a la Beatísima Virgen María bajo el título popular de Nuestra Señora del Valle, cuya fiesta se celebra el día 8 de septiembre, o sea el de su Natividad, por Patrona Principal de la Diócesis.- Venerable documento ese que con los demás respectivos, agregamos como apéndice a esta Pastoral.”[1] Documento leído en todas las Iglesias de esa jurisdicción.

Posteriormente, 4 de agosto de 1911 el Excelentísimo Obispo de Guayana el doctor Antonio María Durán, le requirió al Santo Padre, el papa Pío X -1903-1914-, su aprobación para coronar canónicamente a “Nuestra Virgen del Valle”, rescripto prontamente respondido el siguiente el 15 de agosto de 1910 por el Eminente Cardenal Arcipreste de la Basílica Vaticana, así:  “…decretamos entonces y mandamos reunidos en Junta todos los miembros del Capítulo, como ahora decretamos y mandamos por medio de las presentes, que la mencionada Imagen de la Virgen del Valle sea coronada solemnemente con corona de oro, conforme al Rito solemne de la Iglesia.- El honroso cargo de llevar a cabo tal coronación, lo conferimos gustosísimamente a Vos, Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispo de la Diócesis de Guayana, delegándoos en Nuestro nombre para ceñir las augustas sienes de la venerada imagen de la Reina de cielos y tierra, el día que os plazca, observando empero el orden acostumbrado y los ritos contenidos en el ejemplar que justamente con las presentes os remitimos.- Mas si por cualquier causa estuviéseis impedido de efectuarlo, os concedemos también la potestad de subdelegar a otro ministro constituído en la dignidad eclesiástica, para que en vuestro nombre pueda presidir las citadas ceremonias.- En testimonio de todo lo cual, os mandamos estas Letras suscritas por el Rdmo. Sr. Canónigo Secretario de Nuestro Capítulo y por el de la Cancillería de N. S. S. Basílica Patriarcal Vaticana. – Dado en Roma, en Nuestra Sala Capitular, el día 15 de agosto del año mil novecientos diez y octavo del Pontificado de Nuestro Santísimo Padre Pío X. — Sello del Capítulo. — Jaime Sinibaldi, Canónigo Secretario. -Sello de la Basílica Vaticana. – José Casciolini, Presbítero, Canciller y Beneficiado del Vaticano.[2]

El día 8 de setiembre de 1911 en la conmemoración de la festividad de la Virgen del Valle, se celebró como acto central una Misa Pontifical oficiada con la preeminencia del Excelentísimo Monseñor Antonio María Durán, asistido por diáconos, subdiáconos de las parroquias de la isla. El sermón fue pronunciado por el párroco de Juan Griego, Presbítero Rafael Llovera Solano, verdadera pieza oratoria. Concluida la liturgia, la sagrada imagen fue conducida en hombros por un grupo de respetables caballeros, que salieron en procesión desde el interior de su Basílica hasta el centro de la plaza de la Iglesia, donde estaba ubicado un pódium decorado con hermosos arreglos florales en cuyo sitial fue entronada la Sagrada Imagen. Durante ese traslado redoblaron las campanas de la Iglesia y se entonaron hermosas interpretaciones musicales. Procediéndose a leerse el referido Decreto sobre la “Canónica Coronación” de “Nuestra Señora del Valle” ante una nutrida presencia de autoridades civiles y militares, de peregrinos y de otros fieles devotos. Y, en consecuencia, el Excelentísimo señor Obispo Durán, le dio comienzo a ese acto ceremonial que después de bendecir la hermosa corona, expresó: ¡Que la frecuente comunión de esos días sea la gema más brillante y preciosa que adorne la áurea corona que vamos a colocar sobre la cabeza de la milagrosa imagen del Valle! [3]  Dicha multitud irrumpió entonces en delirantes aclamaciones a su excelsa Reina y Madre. La corona de oro de la Virgen del Valle estaba enjoyada con diamantes extraído de la rica Región Guayanesa, hábilmente cincelada por orfebres del Callao. [4]

En relación con la conmemoración de las festividades de la Virgen del Valle estas comienzan cada 1° de septiembre con “La bajada de la Virgen” cuando es retirada de su cámara principal del altar mayor de su Basílica y colocada en una de las naves menores de ese sagrado recinto, al nivel de la vista de sus fieles, dándose inicio por todos los territorios de su patronato nacional con celebraciones de Misas Cantatas; procesiones por mar y tierra; festivales de música, actividades artísticas y otros eventos conmemorativos a esa celestial Patrona. Engalanándose durante todo ese mes de septiembre la localidad del Valle con decoraciones dirigidas a esa evocación Mariana.

El 8 de septiembre de cada año es el día central de la festividad de “Nuestra Señora del Valle, cuando también se celebra su natividad, acorde con lo establecido por el Obispo agustino Fray Iñigo de Abat y Lasierra, -1754-1813- cuando visitó la isla de Margarita el 20 de mayo de 1774 en su condición de secretario de la Diócesis de Puerto Rico de la cual dependía la Provincia de Margarita. Y por ello, desde entonces hasta la presente, se conmemora con una Misa Solemne oficiada por los Obispos de los territorios de los estados del Oriente de Venezuela, acompañados de sus respectivos diáconos y subdiáconos. A cuyo oficio de gran fervor religioso asiste una multitudinaria presencia de devotos y peregrinos venidos de todo el territorio nacional, autoridades civiles y militares; representaciones de todos sus Patronazgos, entre otros: Los pescadores que la aclaman como: “la más tierna y dulce de las madres” siempre invocada antes de zarpar o lanzar la red; de la Armada de Venezuela aunada a la enviada desde el Vaticano por haberles otorgado ese rescripto y de la Universidad de Oriente -UDO-.

El siguiente día, 9 de septiembre, es el acto central de festividad de los descendientes de la etnia autóctona, los Guaiquerí cuando de manera especial festejan su devoción a la Virgen del Valle, la “Madre Amorosa” la “Reina Guaiquerí”, agrupados actualmente en la comunidad indígena Francisco Fajardo, ocasión conocida como el “Día de los Guaiquerí” o “Fiestas de los Guaiquerí.” Manifestaciones iniciadas a tempranas horas de la mañana cuando desde su Iglesia de El Poblado parte en procesión la réplica de la imagen original de la Virgen del Valle hasta su Basílica del Valle del Espíritu Santo, donde nuevamente le rinden mayores tributos con la celebración de una Misa Solemne acorde con sus costumbres ancestrales y la doctrina católica. Transcurrido tres meses, el 8 de diciembre cuando se elogia el día de la “Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María”, la imagen de la Virgen del Valle es retornada al camerino permanente de su Basílica, que después de celebrada una Misa Cantata con gran asistencia de sus devotos, se da por concluidas sus festividades por ese año.

En relación con la devoción de la “Virgen Purísima,” “Nuestra Señora de La Concepción,” por parte de los autóctonos Guaiquerí esta se remonta a la etapa colonial, cuando ellos la acogieron, según los documentos de la época bajo la advocación de «La Virgen de la Natividad” asemejándola a sus otras divinidades femeninas conocidos como Cemí o Zemí, rindiéndole culto acorde con sus creencias ancestral y la preeminencia de la línea matriarcal de esa sociedad trivial. La Profesora Natalia Bondarenko (2015) de la Universidad de Oriente -UDO-, en su publicación Culto a La Virgen del Valle como Creencia Autóctona Guaiquerí en Las Islas Orientales Venezolana, indica:“Es muy probable que los indígenas aceptaran a la Virgen como una deidad mitológica más, considerándola como una nueva “diosa”, y continuaron ofreciéndole los mismos “sacrificios” que por costumbre ofrecían a sus otras divinidades ancestrales. También es posible que la Virgen del Valle suplantara a su antigua diosa aborigen, probablemente la Diosa Madre.”[5] Por otro lado, Stefano De Fiores (2002) define el “fenómeno mariano” en su obra María madre de Jesús. Síntesis histórica-salvífica, como: “… los signos de la presencia de la Madre de Jesús es que existe un innegable fenómeno mariano o, lo que es lo mismo, un conjunto relevante, universal y significativo de hechos, ideas, expresiones cultuales y culturales respecto de María, subrayando que este hecho no se presenta como un dato estático o aislado, sino como una realidad vital sometida a la dinámica de la inculturación y partícipe de las mutaciones históricas[6]

Porque, la Virgen del Valle para esa etnia era la “Madre Amorosa” que los protegía de los abusos colonialistas. En ese sentido, el reconocido escritor José Joaquín Salazar Franco -Cheguaco- (1983) en su obra La Virgen del Valle su Historia y sus Leyendas reproduciendo lo expresado por el Hermano Nectario María (1966) en Un Gran Santuario de Venezuela. La Virgen del Valle de Margarita, sobre esa presencia hace una distinción entren dos puntos de vista, La Historia y Las Leyendas. En relación a la Historia refiere que el Padre Francisco de Villacorta en el año de 1542 traslado esa sagrada imagen de la “Virgen Purísima” o “Nuestra Señora de La Concepción” de una insularidad a otra, desde Cubagua a su vecina La Margarita. Y, fue elaborada en España por la mano del hombre. Y, acorde con Las Leyendas, indica: “Sus leyendas viven muy arraigadas en el alma de los viejos margariteños. – Las leyendas presumen que fue enviada desde el cielo por los dioses para salvar a sus hijos guaiqueríes que estaban siendo maltratados inhumanamente. – Las leyendas nos cuentan que la encontraron unos guaiqueríes de Palguarime dentro de unos matorrales de chigüichigües, cardones y pitahayas, cercanos al lugar donde tiene hoy su iglesia. Que le edificaron capilla en Palguarime y cuantas veces la metían en ella cuantas veces se salía y la volvían a encontrar entre los mismos matorrales. Que porfiaron muchas veces hasta que cansados resolvieron hacerle capilla por los alrededores de donde la encontraron y desde entonces se quedó allí gustosa y muy contenta sin volvérseles a perder más.”[7]  La devoción Mariana de los guaiqueríes no fue considerado por las leyes eclesiásticas católicas como un sincretismo, según el Obispo agustino Fray Iñigo de Abat y Asierra, -1754-1813- Secretario de la Diócesis de Puerto Rico, cuando visitó la Provincia de Margarita el 20 de mayo de 1774. Oportunidad, cuando se fijó celebrar la festividad central de la Virgen del Valle cada 8 de septiembre, correspondiente a su Natividad y, el siguiente 9 para conmemorarla los nativos Guaiquerí, criterio respetado y acatado a través de los tiempos.

La devoción de la etnia Guaiquerí por la “Virgen Purísima” o “Nuestra Señora de La Concepción” conocida posteriormente como la “Virgen del Valle,” se inicia en el proceso colonizador donde por la insistencia de la Corona de España debían ser adoctrinados en la fe católica. Creándose al efecto, los “pueblos de “doctrina”, ubicados principalmente en el conurbanismo de la Villa del Espíritu Santo, en los caseríos de El Poblado, Palguarime y La Cruz Grande, donde estaban residenciados la mayoría de los miembros de esa población. Esa etapa de la Colonia fue considerada como de convencimiento y la de conversión propiamente fue ponderada en la etapa de la Independencia, cuando esos nativos como testigos de los portentosos milagros de la Virgen del Valle su imaginario atávico se impregnó del misticismo cristiano, comenzando a ir a la Iglesia, asistir a misa, aprender la doctrina y tomar los sacramentos.

Y en relación con reproducir los múltiples milagros de “Nuestra Señora del Valle” ameritarían

 muchas publicaciones, que cada día enriquecen ese acervo histórico-mariano. Actualmente existen cuantiosas y diversas bibliografías, anécdotas, oraciones, poesías, videos, grabaciones y otras memorias de ese legado histórico-cultural, enriquecido con el colorido artístico-musical de cantos populares, entre otros: polos, gaitas, malagueñas, jotas, sabanablancas, fulías, zumbaquezumbas, galerones, ensaladillas, puntillantos, estribillos.

El primer milagro de la Virgen del Valle, esta reseñado en el año de 1608 fue formalizado por el testimonio de los presentes de ese acontecimiento, comunicado el siguiente 21 de mayo por el mayordomo de esa iglesia, Diego García al Gobernador y Capitán General de la Provincia de Margarita, Fadrique Cáncer -1603-1609.  Milagro referido a la grandísima sequía que azolaba la isla de Margarita, causando graves consecuencias a su población, a sus cultivos y a la crianza de animales, decidiendo los lugareños acudir ante la milagrosa imagen de “María de la Natividad del Valle.” Procediendo a sacarla por primera vez de su ermita y llevarla en procesión hasta la Ciudad de La Asunción. Cortejo realizado con gran pompa y solemnidad en cuyo recorrido se invocaba su asistencia entre rezos y plegarias. Panorama de cielo despejado con un sol ardiente propio de la época de esa región semitropical. Sin embargo, arribada a la puerta de la muralla que rodeaba la Ciudad de manera repentina, comenzó a llover cuantiosamente durante ese día y el siguiente. Este milagro fue conocido como “La Lluvia Copiosa.” Fenómeno inexplicable reseñado por Pablo Ramírez Villarroel (2014) compilador de Cronología   de Nuestra   Señora del Valle.[8]

El ponderado Hermano Nectario María (1966), en su obra Un Gran Santuario Mariano de Venezuela La Virgen del Valle, Capitulo XIII.  Aparte:  Portentoso Prodigio de La Virgen Del Valle en el año de 1608, detalla lo referido anteriormente así: “En este presente año de 1608, reinaba en esta isla grandísima sequía y esterilidad, porque hacía mucho tiempo que no había caído una gota de agua. – Ordenáronse rogativas y procesiones, y resolvieron llevar con pompa y solemnidad la Imagen de Nuestra Señora del Valle desde su Santuario hasta La Asunción. – Formóse un gran séquito de fieles de todas las edades y condiciones; pues, tanto los vecinos de la Asunción como los de toda la isla, acudieron a esta manifestación de fe y pública rogativa a la Virgen del Valle. – Salieron con tiempo bonancible y despejado; pero la plegaria, a la cual no faltaría el rezo del rosario, prosiguió hasta llegar a la muralla de la ciudad; pues, para precaverse de los frecuentes ataques de corsarios y piratas, la habían rodeado de un muro de tapias. – Lo grande y maravilloso del caso fue que al entrar la Imagen por la puerta de la ciudad, estando hasta entonces el tiempo y el cielo muy claros y serenos, sin muestra alguna de aguacero, súbito y arrebatadamente principió a llover copiosamente y sin discontinuidad durante casi todo aquel día y la noche siguiente.- Atónitos por tal suceso, todos, a una voz, reconocieron la portentosa intervención de la Madre de Dios en su advocación de Nuestra Señora del Valle y, alabando al Señor, publicaban el milagro que acababan de presenciar. – Atónitos por tal suceso, todos, a una voz, reconocieron la portentosa intervención de la Madre de Dios en su advocación de Nuestra Señora del Valle y, alabando al Señor, publicaban el milagro que acababan de presenciar.- Huelga decir que se remediaron las tierras y que la cosecha de maíz fue en aquel año muy abundante y que con ella se favorecieron todos los vecinos de la isla.- Si muchos habían acompañado la Imagen de la Virgen a su venida, mayor fue aún el número de los que la escoltaron hasta su regreso al Valle.” [9]

Otro de los milagros emblemáticos de la Virgen del Valle se relaciona con el General Juan Bautista Arismendi, cuando liderando un combate en contra de los realistas españoles en la cercanía de la Ciudad de La Asunción, recibió un balazo en el pecho, que impactó en la medalla de oro colgada en su cuello. El Hermano Nectario María (1966) en su indicado libro Un Gran Santuario Mariano de Venezuela La Virgen del Valle, lo narra así: Juan Bautista Arismendi, máximo caudillo patriota de Margarita, era gran devoto de Nuestra Señora, la Virgen del Valle. La Madre de Dios recompensó con un prodigio extraordinario la confianza que en Ella había depositado.- En el fragor de un combate, fue el blanco de un fusilero que le disparó; el tiro pegó en el pecho del héroe, pero la bala se aplastó sobre la Imagen de la Virgen del Valle que llevaba siempre consigo y cayó a sus pies, sin causarle daño alguno.- Como eterno monumento de gratitud, la bala fue engastada en oro fino, y forma uno de los numerosos exvotos con que la piedad de los fieles canta las victorias y el poder de la excelsa Madre de Dios y le testifica su perenne gratitud.”[10] Y José Joaquín Salazar Franco -Cheguaco-(1983) en su libro La Virgen del Valle su Historia y sus Leyendas, lo reseña así: “En el fragor de un combate, fue el blanco de un fusilero que le disparó; el tiro pegó en el pecho del héroe, pero la bala se aplastó sobre la Imagen de la Virgen del Valle que llevaba siempre consigo y cayó a sus pies, sin causarle daño alguno.” [11]

Y ese mismo autor, José Joaquín Salazar Franco (1991) -Cheguaco- en su otro libro El General Juan Bautista Arismendi. Historia y leyendas, en el aparte  La Medalla de Arismendi, lo extiende en su contenido, así: Se cuenta, y esto ha venido pasando de generación en generación en forma oral», que estando el Gral. Juan Bautista Arismendi dirigiendo en persona una de esas batallas, que le dieron renombre y lo llenaron de gloria en la guerra de Independencia, fue disparado, casi a quemarropa, por un soldado enemigo, en el sitio conocido como «El Mamey, yendo la bala a chocar directamente contra una Medalla de la Virgen del Valle, que el General nunca desamparaba, lo que impidió que le perforaran el cuerpo al General y le ocasionara la muerte. Que el propio General, en presencia de sus acompañantes, que se quedaron absortos contemplando el milagro, recogió del suelo el plomo machacado y junto con la medalla en iguales condiciones, los portó consigo como un talismán durante muchos años de su vida, y que los entregó a la Iglesia para que los conservaran como un recuerdo, cuando consideró que ya estaba fuera de actividad. Se dice, que desde entonces la medalla y la bala de Arismendi empezaron a formar parte de la historia popular como un milagro de la Virgen.[12]  

Entre otro de los asombrosos portentos de la Virgen del Valle elHermano Nectario María (1960) en su libro Un Gran Santuario Mariano de Venezuela en el aparte La Medalla de Arismendi, presenta el “Milagro de la Perla», así: “Perla extraordinaria y fe de un pescador. Entre los muchos exvotos, trofeos de la bondad de la Santísima Virgen, figura el que patentiza el siguiente prodigio: un pescador, en las inmediaciones de la Isla de Coche, fue herido en una pierna por la púa de una raya, en el acto de bajar al fondo del mar con su naza (cesta de mimbre para sacar las ostras); y, de resultas de esto, se le formó una úlcera, que se infectó con la gangrena. El médico que lo vio en aquel estado opinó que sólo la amputación de la pierna podía salvarlo; el enfermo, volviendo sus ojos a la Santísima Virgen del Valle, le hizo el voto de que, si lo salvaba de la operación quirúrgica y le devolvía la salud, le dedicaría la primera perla que, exprofeso, iría a buscar después de haber sanado.- Curado en breve tiempo, después de sus ruegos, se lanza de nuevo al mar, saca del fondo de las aguas una concha, la abre, y, entre los reflejos del cambiante nácar, aparece una perla de rara forma, así como una piernita regularmente imitada, en uno de cuyos lados se ve una señal a manera de cicatriz, precisamente en el lugar que correspondía a la herida. Magníficas ofertas fueron hechas al pescador por tan rara y rica perla; pero él corrió a ofrendarla a la Virgen Santísima, en cumplimiento de su promesa. Hoy descuella dicha famosa perla entre las joyas de la Santa Imagen.[13]

                               Milagro de la Perla      

Y en relación con «El Milagro de la Perla», antes referido escritor margariteño, José Joaquín Salazar Franco, -Cheguaco- (1983) en su libro La Virgen del Valle su Historia y sus Leyendas en el aparte La Virgen del Valle de la Margarita, lo refiere así: Otros de los hechos portentosos de mayor resonancia fueron el de «El Milagro de la Perla», que hizo inspirar un largo romance al poeta margariteño Jesús Marcano Villanueva, donde narra con lujo de detalles, cómo Domingo, buzo de cabeza y marido de la hilandera Juana, fue «puyado» por una raya en una de sus incursiones marinas, infestándosele la herida hasta el punto de no quedar otra alternativa que pretender cortarle la pierna, porque «aquella dolencia mala» ni por nada ni por nadie quería sanársele, hasta que fue invocada por él la Virgen del Valle, ofreciéndole traerle como ofrenda lo primero que pudiera conseguir en el fondo del mar, sanando de inmediato la herida mala y sorprendiéndose el mundo cuando logró sacar de las entrañas de las aguas una perla con forma de pierna que marcaba la cicatriz donde la suya la tenía.[14]

Y en relación a las leyendas tejidas en torno a la Virgen del Valle, mencionada en la entrega anterior, sobre su presencia en la icónica Batalla de Matasiete librada en esta insularidad el 31 de julio de 1817, donde se logró la liberación definitiva de la Provincia de Margarita del yugo español por el triunfo obtenido por el reducido componente militar patriota, comandado por el Coronel Francisco Esteban Gómez que de manera contundente vencieron al gran ejercito realista al mando del General Pablo Morillos, que según lo relatado por el Hermano Nectario María, (1966) en su libro Un Gran Santuario Mariano de Venezuela. La Virgen del Valle de Margarita, afirma que ese hecho narrado como leyenda tiene sus bases históricas. Porque: “…la tradición la ha conservado en todo su frescor. Monseñor José María Pibernat refiere que D. Napoleón Narváez, honorable anciano de ochenta y cinco años de edad y que residía en Porlamar (escribía en 1943) y autor de varias obritas, afirmaba que su deudo, el Teniente José Manuel Narváez, uno de los héroes de Matasiete y que más tarde fue al Perú con el Libertador, aseguraba que en el terrible asalto que Morillo dio a los Patriotas el 31 de julio de 1817 en el Cerro de Matasiete, los combatientes vieron a una Mujer curando y ayudando maternalmente a los heridos…, y que esa Mujer, según la fe unánime de los soldados, era la Virgen del Valle.”[15] A partir de ese momento esa divinidad mariana fue reconocida como “La Virgen Patriota”, “La Virgen Guerrera.”

Entre otras actividades la sagrada imagen de “Nuestra Señora del Valle” por diversas razones y motivos ha realizado disimiles visitas y romerías por variados territorios regionales y nacionales. Refiriendo entre otras, su visita a la ciudad de Caracas en 1956 donde sería proclamada “Patrona de la Semana de la Patria” lo cual contó con la anuencia del Excelentísimo Obispo de Cumaná, Dr. Crisanto Mata Cova. En consecuencia, el 27 de junio de ese año esa divina Imagen fue llevada desde su Santuario del Espíritu Santo hasta el Puerto de Pampatar de donde partió para embarcarse en el destructor “Nueva Esparta” rumbo a la ciudad capital de Caracas en cuyo trayecto fue escoltada por navíos de guerra, aviones militares y algunas embarcaciones particulares, arribando al Puerto de La Guaira, el siguiente 28 de junio donde fue recibida con grandes honores. Posteriormente fue conducida en una carroza a la Iglesia San Sebastián de Maiquetía, donde permaneció hasta el 29 de junio. Posteriormente fue trasladada a la plaza Diego Ibarra de Caracas, colocada en un distinguido altar hermosamente ornamentado, recibiendo una honorifica recepción con la presencia de autoridades civiles y militares y, de una gran audiencia de devotos. Luego en una solemne comitiva fue conducida hasta la Catedral de Caracas, donde fue entronada en un espléndido sitial, recibiendo el saludo de bienvenida por parte de Monseñor José María Pibernat cuya vibrante oratoria fue de gran fervor mariano.  El 30 de junio de 1956, en horas de la tarde en el estadio el Estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela​ fue proclamada oficialmente “Patrona de la Semana de la Patria”, en cuyo acto, el Excelentísimo Arzobispo de la Arquidiócesis de Caracas o Arquidiócesis de Santiago de Venezuela, Monseñor Rafael Arias Blanco, ofició una Santa Misa, y Monseñor R. I. Lizardi pronunció una sentida retórica.

 Durante la permanencia de la sagrada imagen de la Virgen del Valle en esa zona capital, visitó, entre otros espacios a: El Seminario Interdiocesano y diversas Parroquias. El día 7 de julio, fue llevada al Palacio de Miraflores, donde fue venerada por la familia del Presidente de la Republica. Posteriormente planificado su regresó, el 8 de julio, visitó antes de partir el Leprocomio de Maiquetía, luego fue trasladada a la Plaza de Jerusalén o del Cristo de esa localidad donde se celebró una Santa Misa, recibiendo los honores de su despedida, concluido ese oficio, en solemne procesión de antorchas fue acompaña hasta el Puerto de La Guaira, para partir a bordo del destructor “Nueva Esparta” con rumbo a la isla de Margarita, escoltada en su trayecto con la misma solemnidad de su salida. Y al arribar al Puerto de Pampatar fue recibida con grandes manifestaciones de júbilo por parte de su pueblo pio, que la trasladó en una carroza hermosamente decorada de manera florida hasta el Valle del Espíritu Santo donde fue colocada en la cámara permanente del Altar Mayor de su Basílica.[16] Esta visita a Caracas de la Virgen del Valle, también la refirió el Hermano Nectario María en su citado libro Un Gran Santuario Mariano de Venezuela. La Virgen del Valle de Margarita en el aparte La Virgen del Valle, en Caracas.[17]

Imagen del Museo Diocesano de la Virgen del Valle

El Museo Diocesano de la Virgen del Valle fue construido en 1989 por disposición del Excelentísimo Monseñor César Ramón Ortega Herrera tercer Obispo de la Diócesis de Margarita –Dioecesis Margaritensis- e inaugurado oficialmente el 8 de diciembre del mismo año, ubicado en un lateral de su Basílica Menor contiguo a la Casa Parroquial, donde se aprecia el universo de agradecimientos por los favores concedidos por esa devoción Mariana en el trascurso de los tiempos. También se aprecia, entre otros: “El Milagro de la Perla” “La medalla de Juan Bautista Arismendi” y otra una gran cantidad de obsequios, milagros, ofrendas, obras de arte diversas, valiosas joyas, trofeos en réplicas y/o originales de los deportistas y de medallas de graduandos de la diversidad educativa, tributos de pescadores, artesanos, reinas de bellezas, altos dignatarios, militares, bomberos y, los vestidos donados por sus fieles, que la han engalanado en diversas conmemoraciones. Diversidad de obsequios exhibidos en un orden perfectamente clasificado por salas. Ofrendas representativas del amor y devoción rendido por el pueblo mariano a esa Virgen Santísima, cuyo espacio tiene la finalidad de conservar y exponer ese patrimonio como una forma religiosa-cultural de promover el amor rendido a esa advocación Mariana.

Fervor ancestral profesado a “María de la Natividad del Valle,” “Nuestra Señora del Valle del Espíritu Santo” o simplemente la Virgen del Valle, protectora de sus amados hijos donde se conjugan memorias históricas de la época colonial y la etapa independentista donde fue distinguida en el “imaginario insular” como la “Madre Amorosa y Bondadosa”, “La Virgen Patriota”, “La Virgen Guerrera.” Y reconocida a través de todos los tiempos como la guía de los pescadores; de sus primitivos hijos, los guaiqueríes; de los miembros de sus patronatos y de todo el oriente del País; así como, de otros devotos que la veneran en espacios nacionales y extranjeros.

Por ello, el fervor hacia la Virgen del Valle impone una ineludible y grata obligación al arribar a la isla de Margarita, visitarla en su santuario del Valle del Espíritu Santo, para implorar su maternal protección, contarle sus cuitas, llorar desventuras, compartir alegrías, logros y encomendarle destinos. Espacio mayormente visitado, como se indicó anteriormente, durante todo el mes de septiembre de cada año, con mayor presencia cada 8 de septiembre, cuando esta isla de Margarita, se reboza de alegóricas festividades, colmada por esas presencias venidas de diferentes latitudes, que acuden ante esa excelsa Imagen primigenia, cuya data de más más de cuatrocientos años se ha venerado en esta Tierra de Gracia, donde LAS MUJERES TIENEN UNA HISORIA QUE CONTAR …


[1] NECTARIO MARÍA, Hermano (1966) Un Gran Santuario Mariano de Venezuela. La Virgen del Valle de Margarita. Caracas: Impreso Talleres Gráficos del Congreso de La República de Venezuela. Tercera Edición. Pp. 151 y 152. Carta Pastoral Canónica. Pp. 298-303.

[2] Ídem. NECTARIO MARÍA, Hermano (1966) Pp. 294-295.

[3] NECTARIO MARÍA, Hermano (1960) Un Gran Santuario Mariano de Venezuela La Virgen del Valle de Margarita. Caracas, Venezuela:  Dirección de Turismo Ministerio de Fomento de la República de Venezuela. Madrid: Editor: Ministerio de Fomento, Dirección de Turismo.  Imprenta Juan Bravo. Primera Edición. Pp. 349.

[4] Ídem Pp.208 y ss.

[5] BONDARENKO Natalia (2015) Culto a La Virgen del Valle como Creencia Autóctona Guaiquerí en Las Islas Orientales Venezolanas. Cumana, Estado Sucre, Venezuela: Revista Cultura y Religión del Instituto de Estudios Internacionales – INTE- Universidad de Oriente. Vol. IX. Nº 2 Julio-Diciembre 201. Pp. 16-38.

[6] DE FIORES, Stefano (2002) María madre de Jesús. Síntesis histórica-salvífica, Ediciones Secretariado Trinitario. Salamanca, España: Grafica Cervantes, S. A. P.23

[7] SALAZAR FRANCO, José Joaquín -Cheguaco- (1983) La Virgen del Valle su Historia y sus Leyendas. Tacarigua de Margarita. Disponible: https://www.cheguaco.org. 

[8]   RAMÍREZ VILLARROEL, Pablo (2014) compilador Cronología de   Nuestra   Señora del Valle. Cumaná, estado Sucre. Fondo Editorial de la Universidad de Oriente. Auspiciado por el Grupo Aspite.

[9] NECTARIO MARÍA, Hermano (1966). La Virgen del Valle de Margarita. Caracas: Senado de la República de Venezuela. Tercera Edición. Pp. 80 y 81.

[10] Ídem. NECTARIO MARÍA, Hermano (1966) Pp. 133.

[11] SALAZAR FRANCO, José Joaquín -Cheguaco- (1983) La Virgen del Valle su Historia y sus Leyendas, P. 22.

[12] SALAZAR FRANCO, José Joaquín -Cheguaco- (1991) El General Juan Bautista Arismendi. Historia y leyendas. Tacarigua de Margarita: Editado: Imprenta Oficial del Estado Nueva Esparta. Fondo Editorial Gabriel Bracho Montiel. Dedicado A FEDECENE en sus 25° Aniversario. Primera Edición. P.18.

 [13] Ídem. NECTARIO MARÍA, Hermano (1960) P. 254.

[14]  Ídem. SALAZAR FRANCO, José Joaquín -Cheguaco- (1983) Pp. 21-22.

[15] Ídem. NECTARIO MARÍA, Hermano (1966) P. 134.

[16] Ídem. RAMÍREZ VILLARROEL, Pablo (2014) compilador Cronología de   Nuestra   Señora del Valle.

[17] Ídem. Pp. 207 y ss.

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