Ana Luisa Gandica Silva

MUJERES TRASCENDENTALES EN LA HISTORIA DE LAS ISLAS DE

LA COSTA DE LAS PERLAS

MARÍA DEL ROSARIO IRALA NARVÁEZ DE ARISMENDI

Fotografía: Imagen de la “ Mujer Principal” de 1900.

Autor: Richard Jenkins, especializado en imágenes históricas

Disponible https://www.pinterest.com.

María del Rosario Irala Narváez, nació en la Ciudad de La Asunción, Provincia de Margarita, en 1780, hija del capitán del Ejército Real de España, don Andrés de Irala y la margariteña, doña María de Jesús Narváez de Irala. Pertenecientes a acaudaladas y notables “Familias Principales” de esa Provincia. Hermana de los próceres de la Independencia, Juan Bautista y Simón Irala Narváez, quienes fueron criados con todos los privilegios de esa elite. Por ello, María del Rosario durante su niñez y adolescencia recibió una adecuada y sofisticada educación acorde con el estatus de esa esa sociedad patriarcal tanto en lo familiar y social como en lo religioso. Destacándose por sus exquisitos modales y belleza, que deslumbró al también distinguido capitán Juan Bautista Arismendi Subero, perteneciente a otra de las “Familias Principales” de esa misma Ciudad como propietarios de grandes latifundios en Santa Ana del Norte, quien también contaba con una educación acorde con esa preminencia, además de pertenecer a una generación de distinguidos militares al servicio de la Corona de España, donde sobresalió como hijo, nieto y bisnieto de hombres de armas, lo cual era muy apreciado en esa época. Juan Bautista prendado en amores entre los años de 1803 con  la hermosa María del Rosario y después de un cortejo apropiado, contrajeron matrimonio el 24 de agosto de 1804 en la Iglesia parroquial de la Ciudad de La Asunción, constituyendo su hogar en una de las propiedades de la familia Arismendi-Subero, ubicada en la localidad de Santa Ana del Norte y de cuya unión nacieron siete hijos, distinguidos así: [1] y [2]

  • Ignacio Arismendi Irala-1805-1849-. Militar alcanzó el grado de Coronel de la República. Esposas: s/f  Esperidonía Morales; Balbina Amundarayn y Negrón en 1842 y con s/f Josefa Morales. Participó en la Independencia desde 1815 v fue ascendido en 1816. Luego de la Independencia desempeñó cargos militares. Fue en 1835, Comandante de Armas de Barcelona.
  •  Brasilio Arismendi Irala. -1807-s/f.-. Murió muy joven y soltero.
  • Miguel Antonio Arismendi Irala -1809-1870-. Esposas: Maria Petrolina de Jesús Rodríguez Supervie en 1832 y Petra Arismendi Rodriguez en 1841. Militar aalcanzó el grado de General de Brigada, se desempeñó como edecán del Libertador, Simón Bolívar. Después de la Independencia ejerció cargos civiles y militares..
  • María del Carmen Arismendi Irala. -s/f- Falleció a temprana edad antes que su madre.
  • María del Carmen Arismendi Irala. -s/f-  Murió a temprana edad antes que su madre
  •  Manuela Arismendi Irala. -s/f. Expiró durante la viudez de su padre.
  •  María del Rosario Arismendi Irala.-s/f. Difunta durante la viudez de su padre.

De esta distinguida mujer, María Luisa Irala de Arismendi el reconocido e ilustre escritor   Mariano de Briceño  (1885) en su obra Historia de La Isla de Margarita, (Hoy Nueva Esparta) Biografías del General Juan B. Arismendi y de la señora Luisa Cáceres de Arismendi, refiere un perfil del carácter y la moralidad de esa gentil dama margariteña así: “Su primera esposa fue la señorita María del Rosario Irala. A esta niña debió Arismendi la destrucción en sus costumbres de un poderoso elemento de desorden. Aficionado al juego, pasión por desgracia generalizada en las colonias españolas, pasaba con frecuencia por la pena de verse amonestado prudentemente por su esposa. Favorecido una vez por el azar con tina ganancia deslumbrante, la puso a disposición de su joven compañera, la cual, rechazando con imponente energía aquella riqueza improvisada y tentadora, protestó que su delicadeza le prohibía para siempre hacer uso de ella. La moral en acción tan imponente de su esposa produjo su natural efecto en el ánimo de Arismendi: Jamás volvió a jugar.[3]

La familia Arismendi-Irala disfrutó de los beneficios de su bien avenido matrimonio  mientras María Luisa se dedicaba a las labores de hogar y a la  crianza de los hijos, Juan Bautista alternaba sus responsabilidades como militar con el provecho de las propiedades familiares en Santa del Norte. Regocijadas vivencias compartidas con su entorno familiar, vecinal y social.

El sosiego reinante en la Provincia de Margarita durante esa época estaba distanciado de los cambios radicales acaecidos en España, generados por las pretensiones expansionistas del emperador francés Napoleón Bonaparte, que tras la firma del Tratado de Fontainebleau el 27 de octubre de 1807 con el rey español Carlos IV, para invadir conjuntamente a Portugal aliada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, le facilitó el paso a las tropa francesas por el territorio ibérico, cuya presencia después de variadas situaciones, a grosso modo, le permitió al Emperador Napoleón Bonaparte invadir el territorio español y destronar a los monarcas Carlos IV  y su hijo Fernando VII, que obligó a  abdica entre los días 5 y 6 de mayo de 1808 en su favor la corona de España, conoció como las “Abdicaciones de Bayona”, coronando en su defecto a su hermano como: José Bonaparte I de España -1808- -1813-.

Por lo tanto, la dimisión del legítimo rey Fernando VII, generó una crisis política en ese Reino por el rechazó a la intromisión francesa, por parte de la gran mayoría de las provincias ibéricas y la totalidad de sus colonias ultramarinas del Nuevo Mundo, produciéndose en Madrid el icónico “Levantamiento del 2 de Mayo de 1808”​ en contra esa invasión extranjera y la constitución de la “Junta Central Suprema Gubernativa del Reino” formada el 25 de  septiembre de 1808 en Aranjuez, que le dio paso a la “Junta Central Suprema Gubernativa del Reino” el 29 de enero de 1810, sustituida por el “Consejo de Regencia” el 31 de enero de 1810, reunida posteriormente el 24 de febrero de 1811 en Cádiz, conocida como ​ “Las Cortes de Cádiz” relevada por la “Regencia del Reino” el 20 de enero de 1812,  cuyo fin era gobernar en nombre  de Fernando VII como rey in absentia hasta tanto se lograra la expulsión de esos invasores franceses de la península Ibérica y dicho rey fuera nuevamente entronado.

Situación conocida en la ciudad de Caracas capital de la Provincia de Venezuela, que propició em 1808 la “Conjuración de los Mantuanos” o “Conspiración de los Mantuanos,” conformada por el sector económico-social más poderoso de la ciudad de Caracas capital de la Provincia de Venezuela, cuya vieja generación de españoles “Principales” liderados por el Marqués del Toro, don Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, aspiraban dirigir la política venezolana a través de una Junta local acorde con la “Junta Central Suprema Gubernativa del Reino”, pero manteniéndose libres del dominio francés por si España sucumbía. Pero por su parte, los  hijos de esos “Señores Principales”, conocidos como españoles-criollos, reunidos en la Cuadra Bolívar, se inclinaban por independizarse de esa monarquía con el derecho de gobernar sus espacios nativos, porque, entre otras quejas, les negaba formar parte de esa elite política y militar, solamente concedía de manera exclusiva al español-ibérico; oponiéndose también al monopolio de España sobre sus comercios, que les prohibía  negociarlos con otras latitudes.

Por esos efectos, los “criollos” decidieron aprovecharse de ese vacío de poder, logrando el 19 de abril de 1810 tomar las riendas de sus providencias, desplazando sin violencia, a los principales funcionarios españoles, encabezados por el gobernador y capitán general de Venezuela, Vicente Emparan y Orbe, quienes fueron sustituidos por personajes de los diversos estamentos de ese orden local, que por ello, tenían el derecho de integrar  la “Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII” conocida también como la “Junta Suprema de Caracas”, en desobediencia al vigente rey de España, el usurpador francés José Bonaparte. Decidiendo regir su propio destino, desconociendo además, la autoridad de la lejana “Regencia” del Reino de España, en cuya conformación estaban minimizadas las Provincias ultramarinas del Nuevo Mundo, no obstante prever las antiguas leyes españolas en sus doctrinas, que la soberanía plena y suprema del Estado, hasta entonces correspondida al Rey, pasaba en su ausencia a la Nación, cuyo pueblo fundado en su derechos natural tenían la facultad legítima de elegir a sus representantes. Doctrina formalizada posteriormente en la Constitución de Cádiz promulgada el 18 de marzo de 1812, en la cual se afirmaba en su Artículo 3.- “La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales.” Incluyendo en el  Titulo 2° “Del territorio de las Españas, su religión y, Gobierno y de los Ciudadanos Españoles”, en suArtículo 1° a  “Venesuela” como una de las dependencias ultramarinas de España. [4]

La sobrevenida circunstancia surgida por la abdicación de Fernando VII, como se refirió, generó un vacante en el poder político de esa monarquía, en consecuencia, la Nación retomaba su soberanía. Doctrina exhortada por la “Junta Suprema de Caracas” que le permitió convocar al resto de las Provincias de la Capitanía General de Venezuela, cuya capital era precisamente la ciudad de Caraca, donde estaban concentrados los poderes, políticos como administrativos, judiciales y sociales de ese territorio. Presagiando esos sucesos, la aspiración de esa colonia de obtener su soberanía e independencia absoluta de esa monárquica como sucedió a la postre.

Don Manuel Plácido Maneiro, testigo de excepción del movimiento iniciado en la ciudad de Caracas el 19 de abril de 1810, apenas desembargo a finales de ese mismo mes en la insularidad margariteña se entrevistó inicialmente con el capitán Juan Bautista Arismendi, posteriormente ambos lo hicieron con otros oficiales regulares como José Manuel Marcano y Rafael de Guevara y con el comandante de artillería Cayetano de Silva y otros señores  notables y principales de esa Provincia, informándolos sobre la soberanía invocada por  la capital caraqueña, el derecho a elegir a sus delegados ante un Congreso Constituyente en cuya Carta Maga se decidirían sus futuros.

Juan Bautista Arismendi, haciendo uso de su liderazgo, entusiasmado por ese cambio político,  convocó la realización de una Asamblea  Popular para el 4 de mayo de ese mismo año de 1810 en la Plaza Mayor de la Ciudad de La Asunción, a la cual asistieron sin distingo de condición social, étnica ni económica, personas notables, principales, militares y el pueblo en general, quienes después de ser informados sobre los sucesos suscitados en la ciudad de Caracas, el 19 de abril de 1810, aprobaron por aclamación deponer al Gobernador español, don Joaquín Puelles y al comandante del Castillo San Carlos de Borromeo, ubicado en  Pampatar, designando en sustitución de esas autoridades a la “Nueva Junta de Gobierno”, conformada así: “Presidente: Cristóbal Anes; Vicepresidente: Francisco Olivier; Vocales: Simón de Irala; Francisco Aguado, Juan de Aguirre, Vicente Totesaut, Pro. Domingo Merchán, sub teniente ejercito Ignacio Zárraga, capitán  Andrés Narváez; Francisco Javier Venal] y Francisco Maneiro. Secretario: Andrés Narváez.[5]  El capitán de infantería Rafael de Guevara fue designado ayudante mayor de las Milicias de Blancos, ascendiéndose al grado de coronel a Juan Bautista Arismendi con el mando de Comandante General de las Armas de la Provincia de Margarita.

El movimiento liderado por la “Junta Suprema de Caracas”, que sustancialmente se inclinó con el anhelos de emanciparse de España, se le sumaron durante ese mismo año de 1810, las Provincias de: Cumaná y Barcelona -27 abril-; Margarita -4 mayo-; Barinas -5 mayo- y Mérida, Trujillo -9 de octubre-fue rechazado por las Provincias de: Maracaibo, Coro y Guayana, que decidieron continuar bajo la subordinación del Consejo de Regencia de Fernando VII.

Ese conglomerado, posteriormente conformó la “Junta General de Diputación de las Provincias de Venezuela”, que aprobó el 10 de junio de 1810 el “Reglamento General de Elecciones” donde se establecieron los lineamiento electorales de la matrícula civil y el padrón de sufragantes referido a cada una de esas Provincia, a los fines de elegir a sus delegados al primer “Congreso Constituyente de Venezuela”, que una vez cumplida esa fase, los diputados electos en sus respectivas jurisdicciones, se instalaron en ese nuevo Cuerpo Legislativo en la ciudad de Caracas el 2 de marzo de 1811, quedando representada la Provincia de Margarita por don Manuel Plácido Maneiro.

Anhelo de emancipación política alcanzado por ese conjunto de Provincias cuando de manera confederada sus representantes en el primer  “Congreso Constituyente” en la memorable sesión del 5 de julio de ese mismo año de 1811, acordó por mayoría: «Declarada solemnemente la Independencia absoluta de Venezuela» del colonialismo de España, quedando constituida como una Nación LIBRE y SOBERANA distinguida como la “Confederación Federal de Venezuela.”  Y de inmediato, el Poder Supremo Ejecutivo, el 8 de julio de 1811 presidido por el Dr. Cristóbal de Mendoza, ordenó la publicación, ejecución y autorización de dicha Acta donde se contenían los parámetros de esa “Declaración de Independencia”. Entre otros, la distinción de la bandera nacional con la tres franjas tricolores del amarillo, azul y rojo traída a nuestras costa por Francisco de Miranda en 1806 a la cual, se le añadieron siete estrellas como representación de las siete Provincias que inicialmente conformaron ese glorioso acontecimiento inmortal, símbolo patriota que a partir de esa oportunidad formó parte de nuestra identidad nacional.

Y cumpliendo el Cuerpo Legislativo con los fundamentos anteriores, el siguiente 21 de diciembre de ese mismo año de 1811 sus diputados aprobaron la primera “Constitución Federal para los Estados de Venezuela” donde quedo ratificada la soberanía absoluta del territorio nacional, reconocido oficialmente como: “República de Venezuela” en cuyos variados particulares, se solemnizó la nacionalidad venezolana.

Situación emancipadora, que le dio paso a un confrontamiento armado entre los patriotas republicanos distinguidos con la bandera tricolor de Venezuela y los realistas españoles identificados con la bandera de los colores y la simbología del reino de España en cuyos desarrollos bélicos, el coronel, Juan Bautista Arismendi, como líder de la Provincia de Margarita se incorporó a la “Guerra de Independencia”, en cuyo convulsionado tiempo, se destacó como un héroe. Etapa conocida como la Primera República. -1810-1812-,[6] la cual en definitiva fue neutralizado por España con la capitulación firmada el 25 de julio de 1812 entre el vencido, el   general republicano Francisco de Miranda y el vencedor, capitán de fragata realista Domingo Monteverde, generando esa claudicación republicana la persecución de sus componentes y el sometimiento de los territorios alcanzados. No obstante haberse acordado entre ambos bandos, entre otros particulares: la suspensión de hostilidades y una amnistía general.

En efecto, el General Domingo Monteverde nombro como gobernador de la Provincia de Margarita al coronel Pascual Martínez con las amplias facultades de ejercer su autoridad en el orden civil como militar, quien sin respetar la paz suscrita entre ambos bandos,  ordenó el encarcelamiento de nuestros combatientes insulares y con mayor énfasis se señaló a nuestro indiscutible paladín, el general Juan Bautista Arismendi, quien fue arrestado  en los predios familiares de Santa Ana del Norte, que junto con otros 49 compañeros, fueron trasladados, algunos a las bóvedas del Fuerte San Carlos en La Guaira y otros al Fortín Solano en Puerto Cabello para ser juzgado en la Provincia de Venezuela. Gradualmente esos milicianos fueron liberados por la Real Audiencia de Caracas por errores de procedimientos, regresando en su gran mayoría a la isla de Margarita. Sin embargo, durante ese sumario de excarcelación Juan Bautista Arismendi logro su libertad en los primeros meses de 1813, por las influencias de un  pariente, don Juan Alejo de Arismendi, Obispo de Puerto Rico, bajo la falsa promesa de aceptar el proceso de acatamiento capitular suscrito entre republicanos y realistas.

Reveladas las intenciones de Arismendi a sus coterráneos insulares al mando del teniente José Rafael de Guevara, para continuar alentando las actividades del movimientos emancipador de España, una vez que arribó a la isla de Margarita el 19 de junio de ese mismo año de 1813, por una infidencia sobre sus planes, fue nuevamente apresado por el gobernador Pascual Martínez, quien lo confinó en el Castillo San Carlos de Borromeo de Pampatar de donde fue liberado en poco tiempo por un grupo de compañeros de ideales, dirigidos por el referido teniente Guevara, quien en reconocimiento a la jerarquía militar de Arismendi y a su máximo liderazgo, se subordinó junto con otros combatientes a su mando.

Circunstancia, que cambiaron totalmente la vida de la familia Arismendi-Irala que a partir de la clandestinidad de Juan Bautista, se convirtieron en enemigos declarados de la Corona de España y del despótico gobernador, el coronel Pascual Martínez, que vigilaba ese entorno de forma directa, asediándola con la reconocida gala de su maledicencia, que según el Dr. Yanes era el “Gigante de los tiranos,” que haciendo le gala a ese mote no escatimaba oportunidad para allanar ese hogar de forma violenta, manteniendo en constante angustia a doña María Luisa en cuyas atropelladas visitas le ratificaba las amenazas de apresarla a ella y a sus dos hijos adolescentes, si no delataba el paradero de su marido o lo obligaba a entregarse a esa autoridad. Oscuro personaje, temido por doña María Luisa, cuya fama lo caracterizaba por sofocar en prisión a sus adversarios y confiscarle sus bienes; así como, a cuyos insurrectos para hacerse obedecer los azotaba, para luego maniatarlos a un cañón que al ser disparado por su calor desprendía la piel de la víctima y a las mujeres además, las castigadas a su antojo  colocándolas en el cepo hasta obtener lo deseado. Notas tomada del libro  Historia de La Isla de Margarita, (Hoy Nueva Esparta)  Biografías del General Juan B. Arismendi y de la señora Luisa Cáceres de Arismendi  del notable Mariano de Briceño (1885).[7]

Las constantemente asechanzas y demás crueldades de ese temido coronel Martínez eran realmente aterradora para cualquier ser humano, pero no para doña María Luisa quien con la entereza de su carácter y la prudencia de su personalidad ante la presencia del peor enemigo de Juan Bautista, mantenía siempre su dignidad con la calmada actitud de una gran matrona, dedicada a conducir con gran responsabilidad sus tareas familiares. Pero su realidad, le ocasionaba un desgaste físico y mental, mermando su salud, lo cual en definitiva la condujo a su muerte en diciembre de 1812.

Sobre tan excepcional dama, María del Rosario Irala de Arismendi el reconocido escritor margariteños Rosauro Rosa Acosta (1966) en su publicación Heroínas Margariteñas  citando al loado historiador Dr. Santos Erminy Arismendi reproduce sobre esa insigne mujer lo siguiente: “María Rosario Irala, a quien la Historia ha dejado a la vera del camino con mengua de toda justicia, sin recordar siquiera su condición de madre procera, sus luchas, sus grandes sufrimientos rayanos en martirio como secuela de su amor al esposo y a su causa. No es sólo el valor reproducido en hechos de arrojo el que da la característica del héroe; hay otro valor silencioso, consistente en esta fortaleza de ánimo con que el ser protesta sin temor alguno contra las acciones que la arbitrariedad consuma en vilipendio de la moral. Esa virtud era la que caracterizaba a la primera mujer del general Arismendi, de tal suerte que no pudiendo hacerse fuerte ante los hijos amenazados de muerte para resistir las injurias, los privó de su amor dejándolos huérfanos sobre la tierra, sin un beso ni un adiós”…[8]

Innegablemente, María del Rosario fue una mujer de indiscutible virtudes, afrontó con gran gallardía ser la esposa del aguerrido,  Juan Bautista Arismendi, con quien compartió los sinsabores de los años iniciales de la “Guerra de Independencia”, cuyo bien avenido matrimonio sólo duró aproximadamente ocho años. Condición, que le generó ser  perseguida y acosada por las autoridades españolas, cuya solidaridad y lealtad hacia su compañero de vida las asumió con gran fidelidad, aceptando las consecuencias. Por ese efecto, vivió azarosas circunstancias, cuyo desgaste a su salud  le ocasionó la muerte con tan sólo  treinta y dos años de edad. Infausta coyuntura acaecida  después de la caída de la Primera República, en momentos de haberse decretado una intensa persecución en contra de su marido.

Sufrimiento de esa extraordinaria mujer incrementada con la impotencia de una temprana, muerte, dejando  huérfanos a sus jóvenes hijos en un ambiente inseguro, que además de su fatal ausencia debían afrontar la clandestinidad de su progenitor y la vileza de sus enemigos. Y de cuyo amado esposo no pudo disponer de su presencia en los últimos momento de su existencia. Por lo tanto, María del Rosario Irala de Arismendi fue una víctima del despotismo español como sujeto activo en los vaivenes políticos del proceso independentista venezolano. Sufrió directamente  los avatares de ese estremecido  periodo como la esposa de un líder y héroe patriota, el aclamado General Juan Bautista Arismendi a quien jamás defraudo, con gran coraje e integridad mantuvo firme el pendón de esa dignidad. No reclamó posiciones ni protagonismo, de manera silente y discreta  fue una mártir, colocada  en el ideario femenino de las perspectivas del género como un sujeto político de esa etapa. No obstante, ella en nuestros anales patrios está invisibilizada, ausentes del relato histórico, donde LAS MUJERES TIENEN UNA HISTORIA QUE CONTAR…


[1]  Disponible:  https://www.geni.com.

[2] SALAZAR FRANCO José Joaquín -Cheguaco- (2007) Obra Selecta. Tacarigua. Margarita: Editorial Fundación “Cheguaco”. Disponible: www.cheguaco.org P. 76.

[3] BRICEÑO, Mariano de (1885) Historia de La Isla de Margarita, (Hoy Nueva Esparta)  Biografías del General Juan B. Arismendi y de la señora Luisa Cáceres de Arismendi. Segunda edición. Caracas: Imprenta El Monitor. Pp.25 y26.

[4] CONSTITUCIÓN POLÍTICA de la MONARQUÍA ESPAÑOLA.

 Disponible: https://www.congreso.es/docu/constituciones.

[5] Ibid. BRICEÑO, Mariano de (1885) Historia de La Isla de Margarita, (Hoy Nueva Esparta)  Biografías del General Juan B. Arismendi y de la señora Luisa Cáceres de Arismendi. P. 26.

[6] PRIMERA REPÚBLICA. Periodo histórico de Venezuela iniciado el 19.04.1810 y finalizado el 25.07.1812 con la capitulación de San Mateo firmada por el General patriota venezolano Francisco de Miranda y el General realista español Domingo Monteverde. Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar. (1977)  Fundación Polar 2ª Edición.  Tomos I-IV, Caracas, Venezuela: Editorial EXLIBRIS.

[7] Ibid. BRICEÑO, Mariano de (1885) Historia de La Isla de Margarita, (Hoy Nueva Esparta)  Biografías del General Juan B. Arismendi y de la señora Luisa Cáceres de Arismendi. P. 28

[8] ROSA ACOSTA, Rosauro (1996) Diccionario Margariteño. Biográfico, Geográfico e Histórico.  Margarita: Fondo Editorial del Estado Nueva Esparta. (F.E.E.N.E.).Colección Contemporánea “Gustavo Pereira” Nº 1. P. 212. Texto digitalizado para uso Académico y Educativo, sin fines de lucro. Licdo. Frank Omar Tabasca. frank_otl@hotmail.com.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *