por Ángel Ciro Guerrero

Sí, cierto, innegable. Los aliados a última hora (la mayoría insular quiere saber el porqué de ese contubernio) perdieron la jugada que calcularon maestra. Pretendiendo disminuir la gigantesca fe, la probada esperanza y el cada vez más sincero respaldo que tiene Morel Rodríguez Ávila en el corazón del pueblo insular, se equivocaron de plano con la decisión, muy injusta, muestra de reconcomio, de querer hacer ver que hay algo de malo, que de verdad no existe nada, en la gestión administrativa que el líder de la democracia neoespartana lleva a cabo desde La Asunción, a donde lo quiso todo el pueblo, en abierta mayoría, para que trabajara, y lo está haciendo, duro, firme y con mucha constancia y esfuerzo, en regresarle a Coche, Cubagua y Margarita el progreso y desarrollo que un general en jefe, sin batalla alguna ganada, y un equivocado en política, le quitaron a Nueva Esparta.
No aprobarle la Memoria y Cuenta al gobernador fue, hay que decirlo, una medida francamente demostrativa de la falta de grandeza que debe mostrar todo ciudadano que, diciéndose político, resulta electo en cualquier cargo donde su obligación es actuar con tino y no llevado por intereses mezquinos. Digo grandeza, porque abarca todo lo necesario que debe tener un dirigente que representa dignamente a sus electores, lo cual en este caso, no ocurre así, sencillamente porque acordarse, previa confabulación, que cualquiera puede pensar tiene de fondo presuntamente algún desconocido arreglo, para votar en contra de lo realizado en un ejercicio que nada de irregular tiene, resulta por lo demás altamente sospechoso.
La decisión, entonces, queda en entredicho y el pueblo, que a diario comprueba el trabajo que desempeña el gobernador en cumplimiento de recuperarle el nivel de una mayor y mejor calidad de vida, de plano rechazó la actitud de quienes en el Consejo Legislativo regional creyeron que, actuando así, degradarían su figura y su historial no sólo democrático sino de ser, sin duda alguna, el mejor gobernador en toda la historia republicana que haya tenido Nueva Esparta.
Pero los protagonistas de la tramoya se equivocaron.
Con su medida, claramente politiquera, ensancharon mucho más, y rápidamente fortaleció la imagen de excelente administrador de los dineros públicos que tiene el gobernador, a quien los margariteños, cochenses y los navegaos también, -en el grupo debe incluirse al presidente y sus ministros-, que, le reconocen el esfuerzo llevado a cabo en este su primer año de gestión, del sexto gobierno que preside, por elección popular, honrando como siempre su palabra empeñada y moralizando, igualmente, la administración que, todo el mundo lo sabe, encontró por el suelo en todo sentido.
Su gobierno recobró el dinamismo que se esperaba, concretándose el retorno de planes y programas que fueron exitosos en sus otros períodos –de paso elogiados en su tiempo por el propio Hugo Chávez Frías y copiados por los gobernadores rojos- tales como el Tren de la Salud y la bolsa alimentarias, que las de Morel siguen siendo gratis, igual que las medicinas. Ese reconocimiento parece que molestó a la fracción del oficialismo en el parlamento insular, por lo que buscó aliarse con una de las alas del partido socialcristiano en nuestro estado para no aprobarle el Informe del año de la Cuenta.
Infaltable, el destacar que el partido oficialista, raudo como un rayo, la desaprobó, pero olvidando que sus colegas chavistas no fueron diligentes en hacer lo mismo con la gestión, en sus cuatro años de gobierno, de Mata Figueroa, que muchos y muy graves errores cometió; aunque sí con el que fuese su opositor Alfredo Díaz a quien rechazó el pueblo insular por su abierta desidia como gobernador.
Lo resultante, es que Morel Rodríguez Ávila, nada teme porque nada deshonesto ha hecho, y ello sí es importante, seguirá trabajando, apegado como siempre a la legislación nacional y regional en cumplimiento exacto de su programa de gobierno, administrando con pulcritud los escasos recursos recibidos del presupuesto nacional, invirtiéndolos en obras prioritarias para el engrandecimiento de Nueva Esparta y el logro de las mejores reivindicaciones sociales para su pueblo.
Y a toda clase de pruebas se remite. nuestra causa.

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