Manuel Avila

El hijo de Felipe Franco y Nila Chente como la bautizaron en Los Robles fue una especie de bendición para este pueblo de paso que por cuestiones de genética y por la mano de Dios tuvo a este baluarte del trabajo y la amistad. Nunca dejó de trabajar Felipe y gracias a una foto que guardó Nicanorcito el Cronista de Los Robles y de Margarita podemos mantener vivos los recuerdos gráficos del Enano de Nila como lo bautizó Luís Beltrán Brito en una crónica que le hizo hace unos años.
No escapó Felipe El Enano al bulling que le hacían sus coterráneos robleros que intentaron burlarse de su discapacidad en muchas ocasiones, pero tuvieron que aguantar el empuje de un guerrero que no aceptó humillaciones por su estatura. Al Enano de Nila que fue el único enano que ha archivado la historia de este pueblo de paso le correspondió batallar contra las humoradas, las críticas, las burlas y la intriga roblera que tanto daño ha hecho por milenios a los habitantes de esta parcela de Margarita.
Una prueba del bulling en Los Robles las encontramos en las burlas a los locos del pueblo y la maldad de la gente el bombardear a su gente para acelerar su locura. Eso lo hicieron con Chico Loco, con Nacho Loco, Che María, con Miro el de José Mago, con su hermano Ismeldo, Con Canguito y no lo pudieron hacer con Morochito, Canaguey, con Starling y con el padrote de ese grupo Pedro Loco Rosas que jamás pudo ser tocado por quienes intentaron desequilibrarlo, pero se encontraron con un gallo zamarro que manejó con estilo sus cuentos de amor y convirtió la picardía roblera en una de sus armas de combate.
Por naturaleza los Roblero le ha gustado toda la vida la burla como arma de combate y a veces exageran la nota al pasarse en el trato con sus coterráneos por exceso de confianza, por pasados y por burlistas. Y a eso no escapó el Enano de Nila que trabajo como obrero en las calles de Los Robles como barrendero en las calles del pueblo y donde se le tuvo que mandar a hacer una escoba de su tamaño para cumplir con sus responsabilidades en el trabajo diario. Por supuesto Felipe recibía un trato especial por cuestiones del respeto a su discapacidad, pero nunca dejó de cumplir con sus tareas en el proceso de mantener la limpie3za de las calles de su pueblo.
Es posible que con Felipe el Enano hay nacido en la administración pública el tratamiento especial a los discapacitados porque para esa época no habían legislado en el Concejo Municipal de Maneiro. Sin embargo había respeto y consideración para su limitación física.
Esa gráfica de Felipe el Enano con su escoba en el descanso del guerrero en una calzada de Los Robles con su pequeño cepillo y un poste con el mensaje “Vota Blanco” que recoge ese sentimiento adeco que acompañó a Felipe toda la vida es una síntesis en una gráfica de la personalidad del Enano de Nila.
El trabajo de Felipe como obrero municipal le permitió obtener su jubilación como obrero municipal y su puesto lo ocupó Lesbia Rosas su hija que hace poco tiempo salió jubilada por el Concejo Municipal de Maneiro. Por cierto que vi en estas mañanas de caminatas por el pueblo a Lesbia caminando con un bastón para sortear las limitaciones que le ha puesto la vida al tener problemas con sus rodillas que la artrosis se encargó de curvear para generar eso que llaman piernas de jinete que se doblan por el paso del tiempo y le impide caminar con facilidad.
A Felipe también lo conocimos como cuidador de gallos en la cuerda de Luís Mendoza en su casa de la Calle Bolívar de Los Robles, donde Felipe iba cada día a limpiar las jaulas, a poner alimentación a los gallos y a carear los gallos cuando Luís Mendoza lo requería. Daba gusto ver a Felipe El Enano con el maniquí en sus manos y el movimiento contorsionado de sus piernas. Ese acto de entrenamiento de los ejemplares de Luís Mendoza era un espectáculo que los robleros presenciaron por años.
Por supuesto que Felipe a quien le gustaban sus palitos siempre le gustó mostrar su carácter y su defensa estaba en una navaja pico de loro que blandía con orgullo para mostrársela a sus enemigos como arma de combate a la hora enfrentar a los que pretendía abusar de su confianza.
También trabajó Felipe el Enano de encargado de una tienda al aire libre que estaba ubicada al lado de Tarrayao frente a la Farmacia Oriental y diagonal a lo que es hoy la Universidad Bolivariana y ayer el Puerto de La Mar. Desde pantaletas, fondos, escudillas, coladores y utensilios para el hogar vendía Felipe muy diligentemente para atender a la comunidad porlamarense. Ya había dejado atrás el Enano de Nila los tiempos de barrer y carear y se aprestaba a entrar el descanso del guerrero al sentarse en la puerta de su casa en la Calle El Puis a ver pasar la gente y los carros cada día.
A Felipe el Enano el adeco le encantaba asistir a los mitines y encuentros de políticos porque disfrutaba el placer de militar en el partido del pueblo
No sé si Felipe leyó la doctrina de Rómulo Betancourt sintetizada en Venezuela, Política y Petróleo”, pero cada vez que libaba sus cervezas gritaba a todo pulmón “Viva Acción Democrática”. Muchas veces sus amigos por maldad lo ponían acostado boca arriba para verlo luchar contra la compleja tarea de pararse de nuevo.
Felipe con su cachuchita de poeta, con sus tiros que evitaban que el pantalón se le cayera y su camisa por dentro que contrataba con sus alpargatas suela de vaca que eran sus preferidas como calzado.
Con su pico de loro como arma de combate Felipe hizo correr a más de uno porque era un enano de pocos amigos que lanzaba navajazos al aire para salirse de situaciones embarazosas que ponían su vida en peligro.
Felipe que se casó con Trina Rosas “Trina Goyito” tuvo en Héctor Felipe su hijo un compañero de combate, en Lesbia Rosas, el amor de su vida en la hija que procreó varias hijas enanas que también tienen hijos enanos como el legado genético que dejó El Enano de Nila en Los Robles.
Hoy en Los Robles de la descendencia de Felipe El Enano hay varias enanas bellas que acompañan a su madre Lesbia sobrevivir en estos tiempos de crisis y donde cada ser humano lucha por mantenerse vivo en el peor momento de la historia democrática venezolana.

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