Maximiliano Hernández Boadas nació el 21 de febrero de 1926 en San Juan Bautista y murió en Cumaná el 15 de noviembre de 2015. Sus padres fueron Apolinar Hernández y Josefa María Boadas, fue el último de seis hermanos. En el gentilicio margariteño resulta una costumbre agregar un hipocorístico a los nombres de los hijos: fue así como Maximiliano se conoció como Piñango y José Asunción, mi papá como Chon Pulinga. El tío Piñango desde muy joven se dedicó al trabajo de la orfebrería en su pueblo natal. Su maestro fue el señor Carmelo Millán, amigo y compadre, de quien aprendió todo el arte de la joyería: la elaboración de zarcillos, cadenas, dijes, anillos, medallones, prendedores (muchos de ellos creados en forma de flores con una perla en el centro) confeccionados a través del filigrana, formas o figuras previamente elaboradas por el artesano, que conforman complejas piezas de joyería, logrando un dibujo parecido al objeto que el artesano había ideado.

Para el año 1945, el tío ya con una experiencia en la orfebrería se fue en un barco para Puerto La Cruz (estado Anzoátegui) para trabajar en la joyería de Juancho Millán. Ahí se encontró con otros sanjuaneros como Antonio Trillos, Agustín Pepa, Francisco (Pancho Millán), Jesús David y otros. Dos años después regresa a San Juan Bautista e instala su propia Joyería en La Vega, muy cerca del cementerio del pueblo. Estando ahí se enamora de la maestra Luisa Mercedes González (la hija de María Elvira Castañeda, Pía). Se casan y se van a vivir a Cumaná, donde fijan su residencia y su joyería. Mi tío Piñango al igual que muchos artesanos del oro y de la plata migraron a Tierra Firme para realizar este antigüo oficio, que sólo se efectuaba en San Juan Bautista. Desde Cumaná mantiene relaciones comerciales con los joyeros sanjuaneros (venta y confección de oro y plata). Esta actividad le permitió educar a todos sus hijos y desde el cielo se siente complacido de ver en los cuellos de sus hijas y nietas las cadenas, los zarcillos y prendedores que con maestría aprendiera y realizara en San Juan Bautista y en Cumaná. En San Juan Bautista se extraña un museo para apreciar entre otros aspectos, los rostros de nuestros orfebres, se extraña una nueva generación que cultive el arte de la orfebrería, oficio que iniciaron nuestros ancestros.

Sor Elena Salazar
Escritora

3 comentarios

  1. Excelente reseña Sor Elena, ojalá se escuche tu petición para rememorar los rostros de los orfebres Sanjuaneros!
    Salvador Ernández 🤗😘👍🏻

  2. Te Felicito Amiga Sor, por esa facilidad de expresión, poniendo mucho sentimientos y colores a todo lo que narras
    Describe tan bonito, que haces que el lector viva todo lo que trasmites.
    Gracias. Dios te bendiga 🙏

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