El Mamey de La Asunción, otrora barrio por antonomasia del municipio Arismendi, siempre se caracterizó por la convivencia de vecinos unidos por la solidaridad, el trabajo y la alegría de se gente. Esa circunstancia alegre nos llevaba a disfrutar ampliamente con las ocurrencias de nuestros personajes populares. Los asumíamos como nuestros y nos identificabamos con ellos. Eran parte fundamental del convivir pueblerino. De estos queridos personajes, nos ocupamos en esta oportunidad de Manuel Obando, el » CANDELITA» del afecto sincero y aprecio comunitario. Maneque Candelita el de las más atravesadas, ingenuas y chistosas ocurrencias. Su vida transcurrió en su pueblo mameyero, con amplias pasantías en Valle de La Pascua, estado Guárico, población donde se refugiaba constante y largamente, bajo la adopción del ingeniero mameyero, Cucho Marcano, el de La Negra. En El Mamey vivió emparejado con Licha Rivas, la de Miguelina y Severo Rivas, con ella procreó a María, su única hija. De esa unión con Licha se recuerda jocosamente el día cuando acompañado de unos amigos que hacían el papel de músicos, Candelita fue a llevarle una serenata a su adorada mujer y en su canto expreso: » cuando tú te haigas ido», el cuatrista, parando la música, lo corrigió y le dijo: – Candela, no se dice haigas, sino hayas- , entonces Manuel Candelita, le pidió música para entonar otra canción, e inspirándose, cantó — … A pesar de lo mucho que te amé me puedes tu creer me se olvidó tu nombre, Luisa Mercedes–, a lo que el músico, entre calentura y risa, expreso» adiós coño, ahora sí fue verdad que la cagaste, candela». Luis Alberto Caraballo, fue uno de esos mameyeros de la época que más apreciaba a Manuel Candelita.Y resulta que un día que Maneque se mostraba bastante preocupado, uno de los amigos le preguntó ¿ Maneque que tienes?, Y el le respondió angustiado — Que Luis Alberto me trajo de Caracas unas medias, pero no me dijo cuál es la derecha y cuál es la izquierda, así que no he podido ponermelas. Y no solo eso, sino que llegó con un señor y me lo presentó, que te parece, el brío de Luis Alberto, presentarme ese señor el cual yo ni conozco–. Ese era Manuel Candelita, el mismo que un día le dijo a la directiva del Club Paloapiques,– ustedes pierden en la venta de pollo asado porque le sacan a un pollo cuatro cuartos, ya que en La Pascua, el señor que tiene la parrillera cerca de la casa de Marcano, le saca cinco y hasta seis cuartos a un solo pollo. O el mismo Candelita que cuando le decían: Maneque, estás muy flaco, respondía — menos mal que por falta de hambre no es —. Es tan amplio el repertorio anecdótico de Manuel Candelita que nos alcanzaría para escribir un enciclopedia. Candelita, el mismito, que al reclamarle a Licha, su mujer, el porqué no se levantó cuando vio al ladrón que iba a saltar la cerca, y ella responderle que porque estaba desnuda, el le reprochó — y, de manera sea Luisa Mercedes, que tú duermes desnuda—. Manuel » Candelita» Obando, nuestro siempre recordado personaje: atravesadamente ocurrente y gracioso. Paz eterna, Candela.

Cheo Rodríguez Suniaga.

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