Por Antonio Ledezma.

El Parlamento Europeo se hizo eco de las arbitrariedades adelantadas por el régimen madurista en Venezuela y con el voto favorable de 495 eurodiputados presentes en el foro parlamentario, 25 en desacuerdo y 43 que optaron por abstenerse, fue sancionado el documento presentado a consideración en Estrasburgo, casi al cierre de la sesión celebrada el pasado jueves 13 del presente mes. Fue una resolución mediante la cual se reprocha las inconstitucionales inhabilitaciones políticas impuestas por el régimen que lidera Nicolas Maduro. Los Eurodiputados dejaron sentada su condena advirtiendo que “las inhabilitaciones de los candidatos han sido estrategias propias del régimen en diferentes momentos de la lucha por la democracia en el país. En el caso de María Corina Machado, se trata de una clara intención de manipular el proceso de primarias en el que el régimen no participa”.
Desde la Eurocámara emplazan a la Unión Europea a respaldar la celebración de elecciones libres en Venezuela “y ven los comicios como un punto de inflexión para volver a la democracia desde la inestabilidad institucional, económica y política que vive el país, del que más de 7 millones de personas se han visto obligadas a emigrar”. El Parlamento se apoyó en la historia truculenta de “las inhabilitaciones arbitrarias y anticonstitucionales a los candidatos que restringen gravemente el derecho de los venezolanos a elegir a sus representantes. Los bloqueos a la oposición contradicen las recomendaciones de la misión electoral de la UE (MOE)”, de allí que los eurodiputados, puntualizaron que “tanto la Organización de Estados Americanos (OEA), como el Alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y la ONU han rechazado abiertamente esas medidas”.
No se olvidaron los europarlamentarios de los centenares de presos políticos, así como de las transgresiones recuerrentes a la libertad de expresión, el derecho de reunión y las restricciones a la información pública. Un tema de gran calado para los venezolanos que procuran hacerle justicia a las víctimas, fue el abordado por la plenaria al momento de incluir en la redacción de la resolución su refuerzo “a las investigaciones de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre los presuntos crímenes contra la humanidad perpetrados por el régimen venezolano y reconoce los esfuerzos de la oposición para organizar elecciones primarias para los venezolanos dentro y fuera del país”.
Para los venezolanos que defendemos los valores y principios democráticos es de vital importancia y significación esta postura categórica de lideres políticos de diferentes tendencias ideológicas del continente Europeo, pero coincidentes a la hora de calificar esas inhabilitaciones “como el arma del régimen de Maduro para que el candidato que gane las primarias, en octubre de 2023, sea descalificado del proceso electoral presidencial que deberá tener lugar en 2024 y poner fin a la dictadura venezolana”.
Es necesario señalar que esa tendencia persecutoria no es propia únicamente del dictador venezolano, lo mismo ocurre en Bolivia, en donde sus pares también aíslan a los disidentes, tal como han hecho, reduciendo a prisión a sus adversarios políticos. Una muestra palmaria de tales atropellos la representa la expresidenta boliviana Jeanine Añez, condenada a 10 años de cárcel tras ser declarada culpable por los delitos de «incumplimiento de deberes» y «resoluciones contrarias a la Constitución”, usando para tales fines a los tribunales que controlan desde el poder ejecutivo. Igual mala suerte ha corrido el gobernador de la ciudad boliviana de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, que desde que fue secuestrado, en plena vía pública, por un comando de la policía de su país hace ya más 8 meses, acusado, sin pruebas fehacientes de por medio, de propiciar un “golpe de Estado”, falsa imputación de la que no le ha sido posible defenderse por no ser beneficiario del debido proceso que brilla por su ausencia en esa constelación de regímenes autoritarios y para dictatoriales relacionados con el Foro de Sao Paulo.
Uno de los regímenes atados a esa constelación de satrapías tuteladas desde La Habana por la elite castrista, es Nicaragua, en donde no dejan de aplicar la misma receta madurista que sirve para preparar el menú de las inhabilitaciones. El dictador Daniel Ortega no titubeo a la hora de arrebatarle la nacionalidad a 317 nicaragüenses declarados apátridas por la dupla Ortega-Murillo que desgobierna a ese país centroamericano. La cosa no se quedó ahí, porque fueron igualmente víctimas de esa andana represiva más de 25 abogados opositores, cuyos títulos bien ganados en universidades fueron anulados por la dictadura que no tuvo miramientos a la hora de despojar de su nacionalidad al afamado escritor Sergio Ramirez, distinguido en España con el premio Cervantes, a la defensora de los derechos humanos Vilma Nuñez y sin contemplación alguna se olvidaron que el exmagistrado Rafael Solís había sido el padrino de la boda de la pareja dictatorial al que también dejaron en el limbo sin su preciada condición de nicaragüense.
Por eso, cuando se defiende en el seno del Parlamento Europeo la causa por la libertad que adelantamos los venezolanos, no dejamos de agradecerlo, mientras solicitamos que no coloquemos de lado los padecimientos de otros pueblos que llevan en sus espaldas la pesada cruz de los martirios. En ese sentido, desde el Consejo Político Internacional que me honro en coordinar por encargo de María Corina Machado, tendremos siempre muy presente esas tragedias nada disimiles a la propia. Es indispensable trabajar con sentido de grandeza, con la amplitud y la solidaridad que deben presidir nuestras acciones en todos los terrenos que pisemos con la tarea irrenunciable de abogar por nuestros compatriotas, pero de igual manera por los millones de ciudadanos que sobreviven atrapados por esos regímenes que no reparan a la hora de acometer sus atrocidades como las superficialmente descritas en este artículo.
Trabajaremos por todos los pueblos oprimides en Hispanoamérica. Acudiremos a todos los foros del mundo, desde la ONU, la OEA, la Unión Europa, las sedes de gobiernos, parlamentos y Cancillerías. Hablaremos con personalidades y lieres de oenegés, siempre relatando la verdad de nuestra tragedia. Los presos políticos, civiles y militares que sufren las condenas maduristas, serán defendidos con firmeza, pero también no olvidaremos a los perseguidos cubanos, bolivianos y nicaragüenses. Fui uno de los presos de la dictadura de Maduro y se lo que representa para un ser humano privado de su sagrada libertad no ser olvidado. No basta con los clamores de las familias que no nos sacan de sus recuerdos jamás, es menester que los ciudadanos que reclaman de los dirigentes políticos, gremiales y militares que se echen a las calles a defender las instituciones de las que somos todos dolientes, también se movilicen a favor de los derechos conculcados a luchadores como Jeaninne Añez, Luis Fernando Camacho y de esos centenares de nicaragüenses, así como en Venezuela no dejaremos sola a la infatigable e indoblegable María Corina Machado.

@Alcaldeledezma

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