Ana Luisa Gandica Silva

MUJERES TRASCENDENTALES EN LA HISTORIA DE LAS ISLAS DE

LA COSTA DE LAS PERLAS

Francisca “La Generala”

                                         Imagen: Francisca “La Generala”                                                       

                                                     Autor: Wilman Guerra (1998).

                                                      Ubicación: Museo Nueva Cádiz,

                                                    La Asunción, estado Nueva Esparta.

Nativa de la Villa de Santa Ana del Norte de la Provincia de Margarita. Mujer afrodescendiente nacida esclava de fecha y de padres desconocidos, quienes habían prestado sus servicios en la familia Arismendi-Subero en sus posesiones en esa Villa y en Tacarigua, siendo liberada sin data cierta, por Juan Bautista Arismendi, a comienzo de la revolución emancipadora de España, que después de haber obtenido su libertad por agradecimiento y admiración con su antiguo amo, se unió a sus ideales prestándose a ser su “Informante.” Actividad posibilitada en el desempeño de “criada” en la casa de autoridades españolas apostados en esa insularidad y cuyos beneficiosos servicios, le permitieron ser distinguida  «Francisca La General” o simplemente «La Negrita Francisca.»

A Francisca se le facilitaba infiltrarse en los hogares de las potestades realistas por ser una “domestica” con  refinado modales, aprendidos de sus antiguos propietarios, que le permitían desenvolverse con un servilismo eficiente y discreta sumisión. Recomendada por ello, pudo ingresar a la casa de Joaquín Urreiztieta, nombrado el 1815 Gobernador de la Provincia de Margarita, por el general Pablo Morillo. El reconocido escritor margariteño José Joaquín Salazar Franco -Cheguaco- en su libro El General Francisco Esteban Gómez en la Memoria del Pueblo, en el particular Francisco Esteban Gómez y  La Negrita Francisca, la presenta: “… aunque carecía de preparación intelectual no era torpe en el hablar y exhibía una agilidad asombrosa.. Que tenía una habilidad extraordinaria que la hacía infiltrarse entre los enemigos para lavarles, plancharles, cocinarles y hasta mandados con una diligencia asombrosa.[1]

La condición de manumisa, la ubicada en la última escala de la Sociedad Colonial. Sin embargo, en una realidad histórica fue un pieza importante en la unidad revolucionaria, porque, ella con su capacidad colaboró en función de “Informante”, cuyos oportunos servicios  previnieron  reveses en  la insurgencia liderada en esta Tierra de Gracia por Juan Bautista Arismendi y Francisco Esteban Gómez. Ella y otros patriotas, formaron parte de esa colectividad integrada por grupos de insulares que unidos sin distinción de clase étnica, social o económica, le respondieron al llamado de la Patria, alcanzar la emancipación de su terruño de un extranjero infame. Y, Francisca en particular,  le entregó su  único caudal, su libertad y su vida, convicciones que superaban el temor de ser descubierta y sometida a la “Enciclopedia del Terror” de esos hostiles.

La Negrita Francisca aprovechando su humilde figura, pasaba desapercibida ante los ojos de esos extranjeros, lo cual le consentía enterarse de sus planes, bien en oficio de “criada” en sus hogares o en los cuarteles, donde se infiltraba con notable habilidad. Logrando también, desplazarse como una sombra por los diversos trayectos de la isla, atenta a los movimientos de esos adversos, no tenía horario para vigilarlos y en la penumbra de la noche se movía silenciosamente a los alrededores del fuerte Santa Rosa de La Asunción o del castillo San Carlos de Pampatar o indagando el arribo de los barcos que traían el parque y los suministros de esos enemigos. Rosauro Rosas Acosta (1996) en su libro Heroínas Margariteñas, refiere sus andares: “No hubo camino isleño que no recorriera a pleno sol o bajo sombras nocturnas, dejando atrás sus ágiles pies espesas nubes de polvo amarillo que frenaban la marcha desde el Apostadero hasta la Ciudad. Ni playa ni vereda ni camino, donde no hubiese estado en busca de los Jefes Patriotas para llevarles el  mensaje, el dato exacto de los movimientos de las tropas realistas que, en el Castillo San Carlos del Puerto Real de Pampatar, tenían asiento.- Cuántas veces el sereno de la alta madrugada se le cuajó en la frente, vigiando en la oscuridad el arribo de los barcos que traían el parque y los alimentos desde  Guadalupe o Martinica” [2]

Francisca por ser analfabeta sólo se podía  comunicar con el Cuartel General Republicano al mando del coronel Juan Bautista Arismendi y del capitán Francisco Esteban Gómez , a través de mensajes verbales, enviados por la inmediación del esclavo José Rafael, cuyo lugar no  podía visitar, para evitar miradas intrusas que podían delatar su misión. Y,  sólo cuando lo delicado del asunto requería un pronto conocimiento, ella acudía directamente ante Francisco Esteban Gómez, mientras ejercía funciones de sacristán en  la Iglesia de Santa Ana, centro de devoción y practica católica de justificaba presencia, donde sus antiguos amos la familia Arismendi-Subero la habían bautizado Francisca.

Precisamente cuando Francisca se enteró que el gobernador Joaquín Urreiztieta desde el 31 de julio de 1815 estaba en conocimiento sobre la incursión planificada por un grupo de insurgente margariteños, para tomar el Castillo San Carlos de Borromeo en Pampatar, ideando tenderles una embosca, ella de inmediato lo comunicó al Comando Patriota,  lo cual significó una derrota para ese Gobernador y una victoria para el componente conformado por José Joaquín Maneiro Meneses, Juan Esteban Figueroa, Juan Miguel de Lárez, Policarpo de Mata, Pablo Ruiz, que reprogramando sus planes lograron tomar parte de Pampatar haciéndose de una gran cantidad de fusiles, sables, cartucheras y cartuchos, pero sin poder conquistar la Fortaleza de Pampatar. El reconocido escritor, periodista, historiador, abogado y político venezolano nacido en Cuba el Dr. Francisco Javier Yanes (2008) en Historia de Margarita. Apéndice. Observaciones de Francisco Esteban Gómez, refiere esa situación: “Aunque la comunicación con la ciudad esta interceptada desde el 30 de noviembre logró Urreiztieta ser informado de un refuerzo que había llegado en su auxilio de la Costa Firme a Pampatar, y por el telégrafo o por otro medio en combinación con las tropas de Pampatar trató de sorprender nuestra líneas por los puntos de La Aguadas y Camino Hondo, (…) . Bien distante estaba Urreiztieta de creer que nosotros habíamos de esta en sus planes que el día antes se nos había  comunicado por los amigos Ramón y Gabriel Silva que por anónimos traídos al cuartel general por un esclavo del primero que le dio la libertad, nombrado José Rafael y por una negrita llamada Francisca, supimos que por aquella tarde habían de embarcarse las tropas venidas, aparentando seguir sobre Juangriego, pero que en realidad sus miras no eran otras sino desembarcarlas en la noche en Guacuco y dirigirse a la ciudad por los puntos de Las Aguadas y Camino Hondo y el Gobernador atacarnos por la espalda. (…) que nuestra infantería hizo contramarcha a los primeros tiros que no contestó. Luego que amaneció, nuestras tropas rompieron un fuego graneado sobre el enemigo (…)pero así como fue de fogoso para presentarse ante al fuego con amenazas y gritos con que cría amedrentar a los margariteños, fue de precipitado para huir cuando observo que lo flanqueaban y le destruían sus fuerzas.”[3]

Y en otra oportunidad, cuando días anteriores de librarse la famosa Batalla de Matasiete el 31 de julio de 1817,  Francisca, le comunicó a Francisco Esteban Gómez, encargado de gobernar Margarita en ausencia de Juan Bautista Arismendi, que esos «cachupines»,  modo de mofarse de esos españoles, habían planeado desembarca en la madrugada en la playa de Guacuco y sorprender las posiciones criollas apostadas en la Ciudad de La Asunción. Información que permitió que el Comando Republicano bajo el comando de Gómez cambiara de táctica y desviara a esos enemigos a un terreno de mejor conveniencia para ser derrotados, como efectivamente sucedió. Y  el famoso escrito y cronista margariteño, José Joaquín Salazar Franco -Cheguaco- (1984) en el citado libro El General Francisco Esteban Gómez en la Memoria del Pueblo, relata:“…y desde temprano de la noche empezó a movilizar sus cuadros y a colocarlos en los puntos claves con órdenes de «no pegar los ojos», lo que le sirvió para que el enemigo no pudieras realizar sus planes y tener que conformarse con tomar al amanecer las alturas del cerro donde se le infringió la más grande de sus derrotas.”[4]

José Joaquín Salazar Franco -Cheguaco detalla la participación de “Francisca” en esa icónica  Batalla de Matasiete en su otro libro La Asunción Ciudad Procera en el aparte La Batalla de Matasiete, así: “Desde la tarde del 30 de julio de 1817, el entonces Coronel Francisco Esteban Gómez estaba sobre aviso de lo que podía acontecer, debido a que la Negra Francisca (La Generala), que cumplía su misión clandestina de correo, se lo había comunicado. En ese momento convocó a su Estado Mayor: Joaquín Maneyro, Juan Esteban Figueroa, Juan Miguel de Lárez, Policarpo de Mata, Pablo Ruiz, entre otros; y tendió sus tropas desde San Francisco hasta la casa de Hidalgo, todos con la consigna de “vencer o morir.”[5]

Y en ese mismo sentido dicho autor continua exponiendo: “Al amanecer de Dios, los españoles se percataron que sus planes estaban descubiertos y no les quedó más que empezar a subir el cerro por la vía Guacuco-Atamo, hasta colocarse en lo que hoy es conocido como “Morillo», donde está la «Columna Ática». Desde allí se veía al arrogante comandante español, bajo la sombra de su despampanante tapasol verde y su enorme catalejos, reconociendo las baterías de los insurgentes y tendiendo la mirada hacia el Portachuelo, que era el principal objetivo. Al fondo los Patriotas: hombres, mujeres, ancianos y hasta niños, diseminados por entre los cocales, para ellos «un árbol era una fortaleza, una roca era un bastión, una empalizada una muralla.”[6]

Por ese efecto, ese memorable relato sobre la Batalla de Matasiete, que cubrió de gloria a nuestros insulares al mando del coronel Francisco Esteban Gómez, los oficiales de su Estado Mayor y la tropa, también estuvo integrado por una población conformada por mujeres, hombres niños y ancianos, que sin distingo de edad ni condición social o étnica, portando las armas lo disponible a su alcance, acudieron al llamado de la Patria. Destacándose las actividades de las mujeres que recogían y curaban heridos y baqueteaban armas; los niños y los viejos repartían raciones, para que nadie se moviera de sus puestos y cuando caía un compañeros en la primera línea de ese combate esas mujeres los sustituían con igual destreza. Pueblo heroico que deshonro al veterano y engreído “Pacificador”,  el general realista Pablo Morillo y a su grupo de veteranos milicianos, quien sin guardar la compostura de una digna derrota pretendió desmeritarlos con calificativos infamantes.

En reconocimiento a los aportes de Francisca y el esclavo José Rafael por orden del general en jefe Juan Bautista Arismendi fueron  incorporarlos a las tropas bajo su mando, quienes con fusiles en hombros guerrearon con ahínco en posteriores ocasiones. No obstante, por tan virtuosas habilidades continuaron realizando sus actividades de “Informantes”, cuya natural  destreza era aprovechada por la causa libertadora para obtener confidencia relevante.

La notable investigadora histórica Mirla Alcibíades, (2021 en su obra Mujeres e independencia. Venezuela: 1810-1821 en las características y atributos relativos a las  actividades desempeñadas por nuestra adalides en esa época, se permite encuadrar a la “Negrita Francisca” en el renglón de “Informante.” Por no haber utilizado la fachada de espía, su misión estuvo dirigida por una parte, a oír los planes del enemigo y por la otra, en su transitar por la isla de Margarita dedicada a observar los movimiento realistas. Ubicación de  “Informante” definida por dicha autora, así: “ un interlocutor le requiere noticias que ha recabado sin mayor esfuerzo de indagación: porque la supo sin buscarla (involuntariamente) y la transmite al instante de ser requerida para conocimiento de su interlocutor.”[7]  A diferencia de las “Espías” que bajo una fachada de “engaño” se integra como un elemento más del adversario, para conocer: “…sobre movimiento de tropas, número de efectivos, parque militar, ubicación, desplazamiento, en suma, todo lo referente a los movimientos del contrario…”[8] Entendiéndose, que ambas actividades requerían de determinadas cualidades entre otras, la discreción, el temple y el ingenio de saber ubicarse en tiempos y espacios sin levantar sospechas. Apreciadas misiones que ante una eventualidad adversa, los conllevaba a atroces consecuencias.

Además de lo anterior esa joven mujer, conocida “Negrita Francisca” también demostró sus cualidades de “Soldado” de la Patria, arrojándose a vencer al enemigo se involucró en el fraguar del combate, en ese sentido nos ilustra  Rosauro Rosa Acosta en su libro Heroínas de Margarita, señala: “Dicen que eran diestras sus manos en cargar el fusil y en preparar las mechas para las granadas; armoniosa y solemne su voz para decir oraciones al soldado moribundo. (…) Un anuncio traído por ella al cuartel de Arismendi salvó del exterminio al ejército patriota replegado y maltrecho en las alturas del Portachuelo. Entonces, el Adalid margariteño, lleno de gratitud, formó la tropa y precedido de un toque de tambor y de corneta, decretó el homenaje: – ¡Soldados!, a la “¡Negrita Francisca le debemos la vida! ¡Ella desde hoy deja de ser esclava y la declaro efectiva de nuestro Ejército!” Y el Prócer y los soldados llenos de emoción dispararon sus armas y gritaron llenos de júbilo: ¡Viva la Generala!.”[9]

         Disponible: https://www.iade.org.

Sobre la prestezas de Francisca en actividad de mujer “Soldado” batallando en las filas del ejército, despojada de la vestimenta femenina y adecuada a la masculina, no se tienen reseñas fehacientes. Pero se presumen, su participación en varios enfrentamientos, tomando en cuenta su carácter de osada heroicidad. No obstante, a pesar de no coincidir en fecha, sobre las actividades de ella  y lo narrado por el escritos Javier Yanes en su libro Historia de Margarita  cuando reseña  el enfrentamiento triunfal de un componente al mando del general venezolano, José Francisco Bermúdez en Maturín el 12 de setiembre de  1814 y el vencido  el militar español, Francisco Rosete cuya tropa mayoritariamente era de esclavos liberados por él, y, en los soldados caídos del componente de Bermúdez se encontró: “…una mujer de color mestizo, vestida de chaqueta de uniforme con dos presillas, que venían con los arrieros” (Yanes, 1949: 106)”[10] Mirla Alcibíades, (2021) y su citado libro Mujeres e independencia. Venezuela: 1810-1821 en su aparte “Soldados”, presentana varias féminas incorporadas en esa etapa a ese batallar, quienes a la par del hombre-patriota, demostraron su capacidad para guerrear exitosamente en iguales escenarios.

La “Negrita Francisca” o “Francisca La Generala” no está incluida en la reducida lista de  “Mujeres Notables Independentistas” porque esta integra a las de “Mujeres Olvidadas” de esa  historiografía nacional y en la margariteña, es reconocida de forma precaria. Gestión de “Informante” reconocida por el abogado, historiador y diplomático el Dr. Caracciolo Parra-Pérez, (1955) en su libro Mariño y la Independencia de Venezuela como una pieza fundamental en la logística de cualquier tipo de “Guerra”, pondera lo siguiente: “Una batalla podía perderse (o ganarse) si se manejaba la información correcta.[11]

Por lo tanto esa mujer “criolla-afrodescendiente”, nacida esclava y liberada de ese infortunio por su benefactor Juan Bautista Arismendi y por el aprecio de Francisco Esteban Gómez, asumió sus ideales convirtiéndose en una osada ”Informante” en la época abordada, cuyas  humildes habilidades se las entrego a la  instauración de la República de Venezuela. Reseñas y destino de la “Negrita Francisca” o “Francisca La Generala” que quedaron perdidas en el tiempo, su huella en esa memorias sólo fue un rastro más en los relatos de esta Tierra de Gracia, donde LAS MUJERES TIENEN UNA HISTORIA QUE CONTAR….


[1] SALAZAR FRANCO, José Joaquín -Cheguaco- (1984) El General Francisco Esteban Gómez en la Memoria del Pueblo. Obra Selecta. Colección Bicentenaria Francisco Esteban Gómez. Tacarigua, Margarita, estado Nueva Esparta: Editorial Fundación -Cheguaco-. P. 18.  

[2] ROSAS ACOSTA Rosauro (1996) Heroínas Margariteñas. Caracas, Venezuela: Tipografía Litografía Chía. Pp. 41 y 42.

[3] YANES, Francisco Javier (2008) Historia de Margarita. Caracas: Impreso: Talleres de la Fundación Imprenta Cultura. Fundación Editorial el Perro y la Rana  Colección Historias. P. 151..

[4] Ibid. P. 18.  

[5]  SALAZAR FRANCO, José Joaquín – (2000). “La Asunción. Ciudad procera” aparte La Batalla de Matasiete. La Asunción: Editores: SENECA, Sistema Eléctrico del Estado Nueva Esparta C. A. Alcaldía de Arismendi, Estado Nueva Esparta. Impresión: Gráficas Internacional.  P. 68.

[6] Ibid.

[7] ALCIBÍADES, Mirla (2021) Mujeres e Independencia. Venezuela: 1810-1821. Colección Bicentenaria Carabobo. Caracas, Venezuela: Comisión Presidencial Bicentenaria de La Batalla y La Victoria de Carabobo. Preprensa e Impresión: Fundación Imprenta de la Cultura. P. 110.

[8]  Ibid. P. 106

[9] Ibid. P. 42

[10] Ibid. P. 81.

[11] PARRA-PÉREZ, Caracciolo (1955). Mariño y la Independencia de Venezuela. Madrid, España: Ediciones Cultura Hispánica, 5 volúmenes. Tomo III. P: 12.

Un comentario

  1. En estos momentos difíciles en la Política Venezolana. Nos hacen falta heroínas como la Generala Francisca . Grato y maravilloso relato. Gracias por compartirlo

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