Ana Luisa Gandica Silva

MUJERES TRASCENDENTALES EN LA HISTORIA DE LAS ISLAS DE

LA COSTA DE LAS PERLAS

PETRONILA DE LA CONCEPCIÓN DE MATA-ROMERO -I-

Disponible: https://www.google.com.

Petronila de la Concepción de Mata Romero simplemente conocida como Petronila de Mata, nació en la Villa de Santa Ana del Norte, Provincia de Margarita el 28 de noviembre de 1794,  hija de los santanense  don Manuel Isidro Mata y doña María de los Dolores Romero.  De esa unión matrimonial nacieron varios hijos: Policarpo Antonio -1793-; Andrés José Julián -1797-; Francisca Cándida del Rosario -1798-; María Severa -1802-; León Josep -1807-. Descendencia Mata-Romero destacada por tres héroes de nuestra independencia el general Policarpo Antonio,  el capitán Andrés José y nuestra adalid Petronila. La familia Mata-Romero era una “Familia Principal” de gran prestigio social y acaudalados miembros de la sociedad de esa Villa,  propietarios de una solariega y magnifica casona, ubicada en las cercanías de la iglesia principal, donde fueron hospedados, en diversas datas, los generales Simón Bolívar, Santiago Mariño, Rafael Urdaneta,  José Antonio Páez y otros.

Las vivencias familiares de Petronila se desarrolladas en la placidez de la hermosa Santa Ana del Norte a las mieles de su distinguida familia, recibiendo la misma educación de su hermanos con acceso a las ideas liberales de la época, conocimientos aunados a su  evidente inteligencia y regia personalidad, la destacaron como una mujer de avanzados tiempos, superando las críticas de las mentes arcaicas del patriarcado.

Ella se distinguía por poseer una hermosa letra e impecable redacción corroborado en los documentos del Archivo de la Nación, evidenciado en una misiva remitida al Montepío Militar, reclamando la pensión de su difunto esposo el general Francisco Esteban Gómez, héroe de la Batalla de Matasiete, hijo natural de la acaudalada doña María Concepción Gómez-Moreno, avecinados a los Mata-Romero y unidos por el aprecio de ser “Familias Principales” permitió en el tiempo, la unión de Petronila de la Concepción Mata Romero con Francisco Esteban Gómez, quienes se casaron  el 21 de diciembre de 1810, en la iglesia local. De dicha unión conyugal nacieron entre 1811 y 1829 siete hijos, reseñados así:[1]

  • Francisca Genara de la Concepción (19-09-1811).
  • Pablo Francisco del Jesús  (15-01-1813)
  • Pablo Eusebio del Jesús (15-10-1814).
  • El niño nacido en enero de 1817 durante el cautiverio de Petronila en el Castillo de San Antonio de la Eminencia de Cumana, muriendo al breve tiempo por inanición.
  • Francisco Esteban Cleofe (09-04-1821).
  • Francisca Genara Marcelina del Jesús (16-01-1823).
  • Dolores Francisca del Rosario (04-09-1829).

Haciendo historia sobre el escenario de la época abordada, las familias Mata-Romero y Gómez- Mata desde las primeras ventisca de los anhelos de autonomía del dominio de la España, se mantuvieron atentos al desarrollo de los hechos acaecidos en la ciudad de Caracas, el 19 de abril de 1810, cuyos promotores instituyeron la “Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII” conocida como “Junta Suprema de Caracas” conformada por un grupo de “criollos” que obligaron a renunciar a don Vicente Emparan y Orbe, capitán general de Venezuela y a otras autoridades hispanas, asumiendo en consecuencia, esas funciones como un acto de soberanía originaria, después de tomar el control de los cuarteles de la Ciudad. Acordando en primer orden, entre otros particulares, convocar a las otras Provincias adscritas a la “Capitanía General de Venezuela” con la intención de lograr el apoyo de esas Regiones y orientar de forma mancomunada el nuevo destino de ese Territorio. Así como, enviaron misiones diplomáticas al extranjero, solicitando su apoyo y el reconocimiento de la nueva etapa de Venezuela. Acontecer histórico justificado por las derivaciones ocasionadas por la abdicación del rey Fernando VII en favor del emperador Napoleón Bonaparte en la ciudad de  Bayona el 5 de mayo de 1808. Por lo tanto, esas Provincias de ultramar sometidas al colonialismo de España ante ese vacío de poder, la soberanía regresaba al pueblo acorde con su derecho natural. “Lealtad” y “Soberanía.” Por ello, no era aceptado el fraude de la Francia de Bonaparte.

Los sucesos del memorable 19 de abril de 1810 presenciados en Caracas por el distinguido comerciante margariteño, don Manuel Placido Maneiro, como testigo de excepción, la “Junta de Caracas”  lo comisionó para notificar a esta Región Insular esa nueva orientación política con el propósito de intimarla a su adhesión. Mensaje perfectamente comunicado a su amigo el teniente de justicia y comandante de las armas, el capitán Juan Bautista Arismendi y a los capitanes José Manuel Marcano, Cayetano de Silva y  Rafael de Guevara, acordándose convocar a una “Asamblea Popular”, celebrada efectivamente el 4 de mayo de 1810 en la ciudad capital de La Asunción.

Constituida la “Asamblea Ciudadana” por los miembros de las “Familias  Principales”, autoridades militares y el pueblo en general, una vez informado la Razón del Día, por aclamación popular, se acordó respaldar irrestrictamente el pacto político de la “Junta Suprema de Caraca”, cuya estrecha concordia se mantuvo  en el tiempo. Conforme con lo concertado en esa “Asamblea”, se relevaron de sus cargos a las Autoridades del Gobierno español, sustituida por una nueva “Junta de Gobierno” conformada por blancos criollos tales como el teniente coronel del Ejército  Cristóbal Añes, presidente, don  Francisco Olivier, vicepresidente, y don Joaquín de Guevara nombrado Gobernador de la Provincia en sustitución de don Joaquín Puelles. Ascendiéndose al grado de  coronel a Juan Bautista Arismendi con la responsabilidad de comandar el Ejército de la Provincia de Margarita. La presencia de Petronila en esa oportunidad es perfectamente posible, por los vínculos de su padre don Manuel Isidro Mata, con los convocantes a cuya milicia estaban adscritos sus hermanos, Policarpo y Andrés y el prometido en matrimonio Francisco Esteban Gómez.

La “Junta Suprema de Caracas” le dio paso a un nuevo tipo de gobierno distinto a la alineación municipal, integrada por 23 miembros con derecho a voz y voto, gobernando provisionalmente desde el 20 de abril de 1810 hasta el 2 de marzo de 1811, cuando cesaron en sus funciones por la instalación del primer “Congreso Nacional Constituyente”, conformado por los ediles designados en sus respectivas regiones en concordancia con el proceso de convocatorias y elecciones instruido en el “Reglamento Electoral” dictado en su oportunidad por esa Autoridad. Marco contentivo de los procedimientos comiciales previstos para la conformación del Cuerpo Legislativo, quedando en definitiva, integrado por representantes  de las Provincias de: Barcelona, Barinas, Caracas,  Cumaná,  Margarita,  Mérida, Trujillo y Venezuela. La Provincia de Margarita en ese primogénito proceso de soberanía nacional quedo representada por don Placido Maneiro.

La “Junta Suprema de Caracas” había acordado mantener un distanciamiento del tutelaje de Fernando VII ejercido por las Cortes de Cádiz, y por esa razón, las Provincias de Coro y Maracaibo se colocaron al margen de Caracas, decidiendo seguir las directrices de esa Regencia; Guayana inicialmente se adhirió al movimiento capitalino, pero en días ulteriores se retractó aceptando la subordinación ibérica.

Instalado el Poder Legislativo reunido en la Capilla de Santa Rosa de Lima de Caracas, como se indicó el 2 de marzo de 1811, después de diversos debates, proclamaron el 5 de julio de 1811 la Independencia de Venezuela del colonialismo de España contando con un voto en contra, quedando reconocida la nación como “Confederación Federal de Venezuela”. Seguidamente en un acto público y solemne se publicó en Caracas el “Acta de la Independencia” y en data posterior los hijos del mártir patriota José María España en el lugar de ahorcamiento de su padre en 1799, procedieron a izar por primera vez, la bandera tricolor diseñada por Miranda en 1806. Posteriormente en la “Constitución Federal para los Estados de Venezuela” aprobada  por ese mismo Parlamento Legislativo, el 21 de diciembre de 1811, esa distinción nacional, se acreditó como “República de Venezuela.”

El Congreso Nacional prolongó sus labores hasta el 6 de abril de 1812 y constituido en la ciudad de Valencia decidió disolverse y nombrar generalísimo a Francisco de Miranda, con el reconocimiento de Dictador y Jefe Supremo de Venezuela, a los fines de enfrentar la terrible crisis de la República y detener el avance de las tropas españolas al mando del general Domingo Monteverde. Miranda, al recibir esas responsabilidades expreso con tristeza:  “Estoy llamado a presidir los funerales de la República.[2]

El periodo de la Primera República finalizo por la “Capitulación de San Mateo” formalizada el 25 de julio de 1812 por el generalísimo Francisco de Miranda en favor del general de brigada Domingo Monteverde, en  ese pacto se pretendió sin éxito eximir de esa capitulación a la Provincia de Margarita. Designando Monteverde como Capitán General de las Provincias de Venezuela a don Pascual Martínez, hombre hostil y como violador descarado de ese tratado, se dedicó a perseguir a los vencidos, pasando algunos a la clandestinidad y otros a emigrar a las islas Antillanas. Espacios donde se fraguaron ofensivas bélicas, tendientes a retomar el poder perdido. Por lo tanto, Venezuela regresó a su condición de colonia monárquica con la desesperanza de algunos patriotas, pero no de todos. Por cuanto, nuestros héroes nacionales nunca se dieron por vencidos en alcanzar la instauración definitiva de la República..

La expuesta desventura no aminoró a nuestras máximas figuras nacionales, no se postraron ante el usurpador, ellos desde distintas ubicaciones y tiempos continuaron planificando, la emancipación de Venezuela del Imperio de España, cuyo batallar le dio inicio a la Segunda República -1813-1814- impulsada por la “Expedición de Oriente” liderada por Santiago Mariño y la culminación triunfal de la “Campaña Admirable” comandada por  Simón Bolívar. Iniciando su decadencia con la “Emigración de Oriente” y fin originado por el triunfo del ejército realista en las batallas de Úrica y de Maturín, en diciembre de 1814. Sin embargo, en el espacio nacional se mantuvieron algunos focos insurgentes liderada por rebeldes regionales. En ese mapa la Provincia de Margarita era único espacio integral e independiente, gobernado por autoridades oriundas, respaldadas por su propio ejército al mando de coronel Juan Bautista Arismendi.

Restituido el rey Fernando VII en su trono de España durante el mes de  marzo de 1814 de inmediato impuso un régimen absolutista, declarando la nulidad de la Constitución de 1812 y las otras obras aprobadas por las Cortes de Cádiz durante el periodo de su regencia -1810-1814-. Ordenando el envió de un notable ejército a estas latitudes de las Provincia de Venezuela al mando del mariscal de campo Pablo Morillo como “El Pacificador” con el propósito de someterlas nuevamente a su potestad colonizadora. Incursión  iniciada en la Provincia de Margarita por  distinguirse como el único bastión revolucionario soberano de notable presencia, contando con una ubicación estratégica tanto con tierra firme y como con otras insularidades del mar Caribe.

Por ese efecto, el 7 de abril de 1815 desembarcó Morillo en las costas margariteñas respaldado por un inusitado poderío bélico, imposible de ser superados por los nativos, amenazados de exterminio con la pérdida de vidas innecesariamente, el saqueo y el destrozo de la Isla. Intimación que conllevo a sus autoridades a firmar el 11 de abril de 1815 una conveniente “Amnistía.” Designando Morillo como gobernador definitivo al teniente coronel, Joaquín María Urreiztieta en sustitución del inicialmente nombrado don Antonio Herraíz apreciado como honrado y bondadoso

El siniestro personaje de Joaquín Urreiztieta, violando la pacificación prevista en dicha “Amnistía,” pretendió  doblegar la voluntad de los margariteños con persecuciones, encarcelamientos y atroces castigos. Por esas razones, en noviembre de ese año de 1815 Arismendi llamó a la insurrección hinchado por el aliento de libertad y los preclaros isleños, contestaron presente. Al contingente castrense se sumaron las diversas comarcas de la Isla, configurándose un  importante movimiento de aguerridos combatientes, cuyo  ingenio de desconcertante astucia, no pudo ser superado por el enemigo, permitiéndose ocupar las locaciones de Juan Griego y la Villa del Norte, derrotas frustrantes para el vil  Urreiztieta, que en represalia el 17 de noviembre de  1815 encarceló a la esposa de Juan Bautista Arismendi, doña María Luisa Cáceres de Arismendi en el Fuerte Santa Rosa de La Eminencia o Casillo Santa Rosa. Hechos todos narrados con mayores detalles en las entregas anteriores.

Las familias Mata-Romero y Gómez-Mata a pesar de la pertinaz vigilancia y acoso desplegado por las potestades adversas de ese Gobernador, se le consintió a Petronila realizar movimientos de fisgoneo en los lugares de acantonamiento de las tropas realistas, haciendo gala de su singular personalidad y belleza “criolla” -sin perder su dignidad-, desplego esas habilidades como “Espía”, obteniendo información sobre su, logística de disponibilidad de efectivos y recursos. Por cuanto, todo tipo de dato era importante en una contraofensiva exitosa. Averiguaciones comunicada de inmediato a su esposo, Francisco Esteban Gómez como a Juan Bautista Arismendi, ocultos con otros combatientes en las sombras de la Isla, imposibles de ser aprendidos por el apoyo de sus lugareños, desplazándose sigilosamente sin ser detectados por sus acosadores.

El espionaje de Petronila le accedió a su esposo Francisco Esteban  y a Juan Bautista Arismendi enterarse sobre una serie de movimientos tácticos del componente militar español, logrando las  fuerzas subversivas ocasionarles derrotas certeras, entre otros, sitiar al componente realista, al mando del teniente coronel Joaquín Urreiztieta en el Castillo Santa Rosa de La Asunción, limitando su comunicación con los replegados en el Castillo San Carlos de Borromeo de Pampatar. Así como, los oficios de Petronila aseguraron la planificación de la presencia, sin contratiempos, del general Simón Bolívar y su Alto Mando Militar a este espacio de Tierra de Gracia.

La presencia en la Provincia de Margarita del general en jefe Simón Bolívar con su Estado Mayor de  oficiales y demás acompañantes, significó un importante avance en  la causa independentista. Arribo precisado a las costas de Juangriego, el 3 de mayo de 1816 procedente del puerto de Los Cayos de San Luis conocida como la Primera Expedición de Haití. Trascendental episodio ideado por Arismendi con el objetivo de unir a los caudillos regionales dispersos por otras latitudes del País. Siendo esta Región Histórica el único baluarte seguro para  acoger a tan distinguidas presencias, apreciando Arismendi de manera acertada, la notable genialidad de Bolívar de unir voluntades con el fin de conformar un ejército integral bajo su comando como Jefe Supremo de la República, combatiendo al adversario común al amparo de una sola bandera en la “Guerra de Independencia.” ¡Y no se equivocó!

El  general en jefe Simón Bolívar alojado en la casona de la familia Mata-Gómez le facilitó a Petronila reforzar sus ideales bolivarianos, acompañados de anécdotas y experiencias. Ocasiones donde le reconoció sus méritos en la  riesgosa tarea de “Espía” con el aprecio adicional de su ilustrada educación e intelecto. Petronila asimismo, tuvo el privilegio de atender a ese insigne huéspedes como su “Anfitriona” desplegando la cortesía y la hospitalidad propia de esta insularidad.

        Fotografía: de la Casa de la familia Mata-Gómez

         Ubicación: Santa Ana del Norte, Municipio Gómez del estado Nueva Esparta.

La presencia del general en Jefe Simón Bolívar en Margarita estaba dirigida a refrendar los objetivo estipulado con anterioridad en las reuniones celebradas en la isla de Haití. Por esa razón, se celebró el 6 de mayo de 1816 una “Asamblea de Notables” en la iglesia de la Villa de Santa Ana del Norte, convocada por el general Juan Bautista Arismendi, cuyo foro lo conformaron distinguidos personajes, autoridades militares y civiles de la Región y de otras de zonas vecinas, cuya ovación  reconoció  a Bolívar como Jefe Supremo de la República y del Ejército, designándose como segundo al mando al general Santiago Mariño.

En esa misma ocasión, entre otros asuntos, se coordinaron los planes con sus respectivas logísticas, para avanzar hacia tierra firme y reconquistar los plazas ocupados por el adverso realista. También, Bolívar proclamó la suspensión del decreto de “Guerra a Muerte”, declaró la libertad de los esclavos, realizó diversos ascensos  y, de manera enfática anunció, “el tercer periodo” de la República autorizando a los pueblos a nombras sus diputados en la conformación de un Congreso con las misma facultades acordadas en el curso de la Primera República -1810-1812-. Acontecimiento mayormente reseñado en presentaciones anteriores.

Sin embargo, Bolívar visualizó las dificultades por venir ante las ambiciones personales de algunos líderes regionales, tendientes a desencantar una “guerra civil” entre los comandos patriotas, cuya división obstaculizaría innecesariamente la emancipación de España. ¡Y no se equivocó! Desalentador pronóstico de un futuro próximo.

El posterior 24 de mayo de 1816, Bolívar con la Expedición Libertadora salió  desde el puerto de Juan Griego hasta la costa oriental de Carúpano donde arribó el 1° de junio  logrando a su paso vencer al hostil adversario, pero éste logro reagruparse con notables refuerzos, obteniendo victorias en combates posteriores, obligándolo a replegarse a  Ocumare de la Costa, recibiendo en esa oportunidad un falso parte del oficial Isidro Alzuru, sobre un supuesto avance desfavorable próximo a tomar la zona y anunciando además, la retirada de las fuerzas amigas por la vía de Choroní. Noticia opuesta a la realidad encomendado por el general Carlos Soublete. Infausto informe, que obligo al Libertador a abandonar el lugar en procura de su vida y proteger el parque de armas disponibles, embarcándose en el Indio Libre buscando en el mar abierto la seguridad.

Dilucidado por Simón Bolívar el infortunio narrado y a los efectos de esclarecerlo regreso a Güiria el 16 de agosto de 1816 a los fines de reunirse con los generales Santiago Marino y José Francisco Bermúdez, quienes con inexcusables pretextos, lo evadieron por días. Precisados por Bolívar, el siguiente 21 fue recibido por esos subalternos, quienes con una impertinente frialdad de manera osada y altanera lo responsabilizaron del fracaso ocurrido en Ocumare de la Costa. Y el 22 en franca conspiración esos actores amotinaron al pueblo de Güiria en contra de Bolívar, logrando además, que la oficialidad presente repudiase su mando, lo cual originó su destierro, permitiéndose Santiago Mariño ocupar la jefatura del  Ejército en su sustitución y José Francisco Bermúdez ocupar su lugar como segundo al mando. Patético escenario deleitado por las apetencias de esos insubordinados.

El Libertador ante ese revés, se dirigió  a Puerto Príncipe de Haití donde una vez más fue acogido cordialmente por el magnánimo Alexandre Sabès Pétion. Sin embargo, la distancia de Bolívar generó una crisis en el movimiento emancipar de Venezuela, siendo Bautista Arismendi el primero en visualizarla. Porque durante la ausencia del Libertador algunos compañeros de armas alcanzaron victorias pírricas en las estrechas áreas de sus caudillismos, pero se aumentaron los enconos y las rencillas entre esos actores, tendientes a instaurar una perjudicial anarquía. En ese desenlace, Arismendi decidió enviar a Haití al oficial Francisco Antonio Zea para informarle a Bolívar esa nefasta realidad y entregarle una carta datada 22 de setiembre de 1816, invitándolo formalmente a retornar al País por el puerto de Juangriego, por encontrarse la Provincia de Margarita liberada de los realistas, con miras a planificar una incursión encaminada a recuperar los espacios de tierra firme ocupados por esos indeseables, teniendo previsto instalar en la ciudad de Barcelona un Cuartel General con la presencia de una serie de oficiales prestos a ponerse bajo su reconocido mando.

Simón Bolívar respondiendo a ese llamado y motivado por sus nobles sentimientos capaz de convertir la esperanza en realidad con el merecido titulo de Libertador, nuevamente obtuvo el apoyo del Presidente Alexandre Sabès Pétion, cuya nueva expedición se planifico cuidadosamente. Incursión, compuesta por notables oficiales, amigos y tropa, debidamente equipada y con una escuadra  al mando del almirante Luis Brion, partió el 21 de diciembre de 1816 hacia ese nuevo provenir.

El  posterior 28  esa segunda Expedición de Haití saliendo del puerto de Jacmel arribó nuevamente a las costas de Juangriego, comitiva presidida por el general en jefe Simón Bolívar acompañado de su Estado Mayor, otros oficiales, tropa y demás compañeros de viaje. Decidiendo antes de desembarcar reunirse con su gran y leal amigo José María Guerra, apreciado por su sensatez en la visualización de la realidad de País. Una vez en tierra Bolívar fue recibido con el protocolo de su alta jerarquía por el coronel Francisco Esteban Gómez, quien cubría la ausencia del general Juan Bautista Arismendi, enfocado en la organización del Cuartel General en Barcelona, a cuyo espacio llegó el Libertador el 31, siendo recibido con el honor del parte militar, pasando de inmediato a reunirse  con los lideres del centro del País y de otras regiones, quienes, conscientes de su liderazgo militar y notable genio de acción lo reconocieron como Jefe de Estado y del Ejército, considerándolo por ende, altamente capaz de unir las voluntades patriota para combatir exitosamente al enemigo común y lograr en definitiva la restauración de la República de Venezuela. En ese ínterin del ir y venir de nuestro máximo héroe nacional, el general en jefe  Simón Bolívar  a esta Región de La Costa de Las Perlas nuestra protagonista Petronila Mata de Gómez tuvo un reverso en sus incursiones como “Espía”, memorias de consiguientes narrativas en una próxima entrega, en la cual LAS MUJERES TIENEN UNA HISTORIA QUE CONTAR….


[1] GÓMEZ, Ángel Félix. (2004) Petronila de Mata, . La Heroína de Margarita. Isla de Margarita: Impreso en: Verbo Publicaciones C.A. Segunda Edición. Pp. 26 y ss.

[2] PARRA PÉREZ, Caracciolo (2018) Páginas de historia y de polémica. Obras Completas. Caracas: Academia Nacional de la Historia Fundación Bancaribe para la Ciencia y la Cultura. 3° edición. P. 291

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