Ana Luisa Gandica Silva

 

MUJERES TRASCENDENTALES EN LA HISTORIA DE LAS ISLAS DE

LA COSTA DE LAS PERLAS

 

PETRONILA DE MATA-ROMERO DE GÓMEZ  -III-

Imagen de Petronila de Mata

publicada en la Revista “Insularidades.” Mayo-Junio. 2005.

Disponible: https://radio.otilca.org.

Lo reseñado en la entrega anterior, sobre las vivencias de nuestra protagonista, Petronila de Mata-Romero de Gómez o simplemente Petronila de Mata,  después de ser liberada en 1820 de su  último cautiverio soportado en las mazmorras del castillo San Carlos de La Guaira, luego de su transitar  por las otras mazmorras de los fortines de: San Carlos de Borromeo de Pampatar y  Castillo de San Antonio de la Eminencia de Cumana, en cuyo tétrico lugar murió su hijo por inanición.. Permiten deducir, esas experiencias incidieron en el  “imaginario” de esa valerosa dama marcando paradigmas en su destino.

El regreso a su  hogar de Santa Ana del Norte y reencontrarse con los afectos de su esposo el coronel Francisco Esteban Gómez y de sus  tres hijos Francisca Genara de la Concepción, Pablo Francisco y Pablo Eusebio del Jesús , retomando después de cuatro años de ausencia la crianza de sus hijos y los vínculos con  esos amores fueron el  bálsamo, para superar esas nefastas experiencias aunado al temple de su recia personalidad.

Por otra parte, Petronila, ante el panorama político de Margarita donde Juan Bautista estaba a cargo de la gobernación de esa Provincia, se sentía plenamente retribuida con la satisfacción “del deber cumplido”, cuyos aporte bajo grandes sacrificios, contribuyeron a esa emancipación del enemigo español. Sin embargo, en esos nuevos tiempos no recibió ni reclamo loas ni reconocimientos, no los necesitaba, su amor a la República todo lo compensaba, todo lo merecía.  Preclara mujer, con humildad regreso al estilo de su época patriarcal, limitada al espacio doméstico, la atención del consorte y  la crianza de los hijos; así como a las prácticas religiosas y ayudas sociales.

Petronila, la fiel compañera de experiencias de vida de su cónyuge, Francisco Esteban Gómez,  se satisfizo de sus logros, inmortalizado como el “Leónidas de América” por haber derrotado bajo su mando con un limitado grupo de aguerridos margariteños, al prepotente mariscal de campo Pablo Morillo y Morillo y su veterano ejército en la icónica batalla de Matasiete librada el 31 de julio de 1817 en las zonas  circundantes a la Ciudad de La Asunción. Sin embargo, a Juan Bautista la Nación aún le exigía nuevos servicios. Por cuanto, Venezuela debía consolidarse y, a ese efecto, como un fiel militante debía acudir a su llamado como militar y como político. Deberes ineludibles y sobresalientes sobre cualquier otro tipo de benevolencia a lo cual Petronila le aupaba.

Imagen: Francisco Esteban Gómez

Autor: Lewis Adam,

Ubicación: Salón de Sesiones de la Asamblea Legislativa

del Estado Nueva Esparta, Ciudad de La Asunción.

Por lo tanto, para Francisco Esteban Gómez cumpliendo con el deber a la Patria Grande y unido a los ideales del Libertador Simón Bolívar traspasó fronteras, combatiendo a favor de esa causa en vecina  Colombia. En 1821 batalló en Río Hacha, Santa Marta, La Ciénaga y en la toma de Cartagena de Indias, en ese mismo año formó parte como diputado de la Provincia de Margarita en el primer Congreso Constituyente instalado en la ciudad de Cúcuta, naciendo la vida a esa República con la designación de  Simón Bolívar como presidente y, Francisco de Paula Santander como vicepresidente, cuyo marco legal promulgado en su consiguiente Constitución, la cual suscribió como representante de la Provincia de Margarita

Posteriormente, regresando a Venezuela  en 1822 fue nombrado Gobernador y Comandante de Armas de Coro, cuyo cargo no ejerció por haber recuperado los realistas esa Provincia. El 24 de junio de 1823 derrotó a los españoles en las «Ciénagas» de Maracaibo, contribuyendo con el  triunfo  de la Batalla librada en el  Lago homónimo. En el mismo año de 1823, realizó la campaña militares en la Goajira, venciendo a los españoles en ”El Molino» y «Veladorcito». En 1826 fue ascendido por esos indiscutibles logros a General de División.

Y, entre  1830  y 1837 tuvo diversas actividades políticas, siendo designado durante ese último año, Jefe de Operaciones de Cumaná, Margarita y Barcelona y en 1847 ejerció  la Comandancia de Armas de la provincia de Cumaná y finalizando en 1853 fue nombrado  Gobernador de la Provincia de Margarita, muriendo en el ejercicio de ese cargo  el 6 de agosto del mismo año en la ciudad capital de La Asunción. Notas tomadas del libro El General Francisco Esteban Gómez en Las Memorias de Un Pueblo de José Joaquín Salazar Franco -Cheguaco y del Diccionario de Historia de la Fundación Polar.[1]

A pesar de la agitada vida militar y política de Francisco Esteban, no escatimaba oportunidad para regresar a su hogar, rememorando apegos con su bien apreciada Petronila y su prole, cuyo placer de disponer de esa esencia afectiva y los beneficios de su insularidad, le curaban las heridas del batallar y superar las intrigas políticas de su entorno. Entre ese ir y venir el connubio Gómez-Mata engendraron otros tres hijos: Francisco Esteban Cleofe -1821-, Francisca Genara Marcelina del Jesús -1823- y Dolores Francisca del Rosario -1829-.

La inigualable Petronila con lo preclaro de su presencia, se elevó sobre las adulación y los privilegios concedidos a Juan Bautista como hombre de gran renombre público, cuyas circunstancias lo convirtieron en los deleites de la parrandas y las complacencias mujeriegas, originándose en ese relación encuentros y desencuentros, colapsando por  la notoria infidelidad de Juan Bautista, que prendido en amores con la asuntina Antonia García concibieron varios hijos y, cuya pretensión era mantener esa realidad en paralelo, alterando entre la unión de  “hecho” con la de “derecho,”  lo cual generó, como era de esperarse el genio de Petronila.

Por cuanto, ella traicionada como la esposa compañera de vida y humillada en su dignidad de gran señora, no toleraba las veleidades de su marido y, haciendo gala de su regio carácter, lo arrojo fuera del hogar con el negado derecho a sacar ciertas pertenencias personales, prohibiéndole su entrada y menos acercársele. Juan Bautista conociendo el temperamento de su corajuda pareja, el ídolo de la Batalla de Matasiete y de otras notables acciones, no se atrevió a desafiarla y menos imponerle su derecho de subordinación patriarcal, aceptada por las mujeres de esos tiempos, resignadas a las trivialidades e infidelidades de sus consortes.

Lógicamente esa notable protagonista no aceptaba pociones subalternas ni sumisiones indignas. Soberbia actitud generativa de enemigos, cuya saña y bajeza tocaron la parte más sensible de su decoro femenino, su honra, injuriándola con falsas acusaciones de infidelidad, supuestamente suscitadas durante el tiempo dedicado a espiar al enemigo realista en favor de la causa patriota; “chismorreo” que la tenía sin cuidado, por cuanto conociendo su temperamento esos mediocres, menos aún, se atrevían enfrentarla para dilucidar verdades.

Esa situación de adulterio de Francisco Esteban Gómez  generó grandes habladurías en la isla de Margarita, como dice el dicho popular “pueblo pequeño infierno grande.” Situaciones convertidas en anécdotas trasmitidas de generación en generación, formando parte del cotilleo de la sociedad de la Región, relatadas por los cronistas y escritores margariteños como José Joaquín Salazar Franco -Cheguaco- (1984) en su citado libro El General Francisco Esteban Gómez en Las Memorias de Un Pueblo, en el aparte El Gral. Francisco Esteban Gómez y su anciana Esposa, así: “Pero que en una ocasión, y debido al cargo de Gobernador de la Provincia de Margarita que desempeñaba, tuvo que hacer, con sus escoltas y amigos íntimos, un recorrido por distintos pueblos de la Parroquia de Santa Ana, y al presentarse en la Villa del Norte, y pretender entrar a la antigua casa de su habitación, donde vivía su esposa Petronila Mata, de quien estaba distanciado hacía tiempo debido a sus andanzas mujeriegas por otros sectores, la mujer ya entrada en años, pero demostrando una vez más el coraje puesto de manifiesto durante sus años mozos, cuando ni la prisión pudo doblegarla, lo botó a «pestaperros», zumbándole encima hasta cosas bastante desagradables.- Se dice asimismo, que el General, haciendo gala de su elevada cultura, no tomó ninguna determinación reprochable en contra de la heroína, sino que al llegar a su despacho, ordenó a uno de sus hijos: que fuera a El Norte, apaciguara y convenciera a su mamá y sin más tardanza la trasladara a la huerta, que con casa propia y acondicionada, tenía por los lados de «El Copey», y donde él pasaba la mayor parte de su tiempo; a lo que la anciana accedió pero con la única condición de que el “viejo» no le llegara ni por un pienso más, por sus puertas, lo que el General cumplió debidamente y en cuya huerta se cree que ella exhaló sus últimos suspiros.”[2]

Y, de igual forma por Ángel Félix Gómez, (2004) en su libro Petronila de Mata. La Heroína de Margarita, presenta esas crónicas margariteñas, así: “Ya hemos dicho que Francisco Esteban Gómez tuvo hijos fuera de su matrimonio, y que incluso legitimó a uno de ellos, por lo que fue la dignidad de esposa del héroe insular la que debió sentirse ofendida por las veleidades amorosas de su marido. De allí, otra parte de la pequeña historia de la Villa de Santa Ana del Norte, que habla de un supuesto lanzamiento de una bacinilla con orina de parte de Petronila hacia Gómez, cuando éste en cierta ocasión quiso hacer la reconciliación amorosa.- O la no menos ingenua historia oral, de cuando Francisco Esteban Gómez, en su última Gobernación de Margarita, con uno de sus «hijos», mandó a buscar a Petronila para que se fuera a vivir para La Asunción, capital de la Provincia y sede del Poder Ejecutivo. Ya Gómez tenía esquina por medio del palacio de Gobierno a la señora García, por lo que Petronila fue alojada en una huerta a la entrada del barrio El Copey, cercana en donde hoy se encuentra la Plaza Arismendi.[3]

La santanense Petronila de Mata-Romero de Gómez  durante el convulsionado periodo independentista fungió como: “Espía”, Anfitriona y “Prisionera.” Sin embargo, está minimizada en las memorias de esta Región Insular y en la nacional, omitida como una sombra sin proyección alguna. No se le reconoce como la más preclara heroína nacida en la isla de Margarita, sus méritos y sacrificios están opacados en esos anales, se les desconocen con notada ingratitud. Notables favores brindados al País, que originaron  sus encarcelamientos en  las fortalezas de: Pampatar, Cumaná y La Guaira y, las consecuencias de tales escenarios, excluida de “La Historia de Venezuela”, distinción negada por inexplicables y subalternos intereses.

En el panorama de la investigadora Mirla Alcibíades, (2021 presentadas en Mujeres e independencia. Venezuela: 1810-1821[4],  Petronila de Mata es desconocida en las reseñas de esas protagonistas. Sin embargo,  tomando los parámetros de su clasificación, debería estar ubicada como “Anfitriona”, “Espía” y “Prisionera.” Acorde con lo estipulado en los conceptos de:

Anfitriona. Petronila se desempeñó como tal en la residencia de sus padres, promocionando reuniones conspirativas y tertulia independentista, espacio abierto para personas de ideales comunes sin distingo de sexo, condición social o económico. Esfera extendida a su domicilio conyugal, convertida “su casa un centro de actividad política.[5] Y durante el arribo a la isla de Margarita del general en jefe Simón Bolívar en su Primera Expedición de Haití, alojado en su hogar paterno, lo atendió como“ Anfitriona”  brindándole las atenciones propias del gentilicio de su linaje.

Espía. Petronila ejerció esa riesgosa actividad con astucia y de manera logró infiltrarse en los cuarteles de las fuerzas enemigas, obteniendo información sobre el “movimiento de tropas, número de efectivos, parque militar, ubicación, desplazamiento, en suma, todo lo referente a los movimientos del contrario era de suma importancia.[6] Resultados trasmitidos al Comando Patriota, cuya información resultó valiosa en la recuperación de zonas logísticas de la isla de Margarita, mermándole esa presencia al ponente realista. Gestiones develadas, originarias de su capturada en los términos y las condiciones antes referidas. Especiales cualidades poseídas por esa aventajada mujer por: “contar sangre fría, temple; habilidades para obtener la información, saber preguntar sin levantar sospecha; capacidad de observación; tener contacto con las fuerzas opositoras para infiltrarse sin levantar sospechas (…) Obviamente, la discreción era fundamenta.”.[7]

 Prisionera. Petronila sufrió “la  oscuridad y la humedad de las mazmorras”[8] iniciada el 19 de octubre de 1816 cuando fue encarcelada en el Castillo San Carlos de Borromeo de Pampatar por la traición sufrida en el curso de su actividad de “Espía”; posteriormente trasladada al Castillo de San Antonio de la Eminencia de Cumana en cuyos infaustos calabozos en condiciones infrahumanas en enero de 1817 pario un hijo vivo cuya existencia se la entregó al altar de la Patria como un sacrificio a su lealtad. Y, por último en la fortaleza de San Carlos de La Guaira hasta su liberación en 1820. Funestas encrucijadas descritas en reseñas anteriores.

En efectos, nuestra figura central, se elevó sobre los esquemas asfixiante de su época, superó la mediocridad de su entorno, fue cuestionada por la mentalidad retrógrada de un puritanismo exacerbado, ajeno a reconocer su virtuosa esencia. Sus coterráneos en vez de ensalzarla, se dedicaron a cuestionarla con una ensañada envidia, pretendieron someterla al escarnio público, cuando esa sociedad hipócrita, deshonrosa del gentilicio de esta insularidad, se opuso a reconocerla como una adalid de la historia de La Región Insular de La Costa de Las Perlas, llegando al extremo de negarse a erigir un busto en su honor en su natal población de Santa Ana del Norte. Vergüenza merecedor de una reivindicación en este presente.

Doña Petronila de Mata de Gómez, como consecuencia de sus actividades sociales durante la epidemia de colera desatada en la isla de Margarita durante el año de 1854, se dedicó a prestarle ayuda a esos enfermos, contrayendo ese mismo  mal, que le ocasionó su muerte en la Ciudad de La Asunción el 5 de octubre de 1854, siendo enterrada en el cementerio local conocido como El Blanco, demolido posteriormente para darle paso a la construcción de la actual avenida Constitución. Desafortunadamente por una injustificada indolencia de sus familiares y de las autoridades estadales, los restos mortales de dicha magnífica adalid, no contó con la precaución de ser exhumados y trasladarlos a otro camposanto. En efecto, los contextos narrados, nos permiten concluir, la deplorable realidad de la historiografía margariteña, ubicada fuera de una realidad, la cual debe ser enmendada en este presente tanto a nivel regional como nacional a los fines de ubicarla como la máxima adalid insular.

En memoria a Petronila de Mata la Gobernación del estado Nueva Esparta al frente del ciudadano Alfredo Díaz Malavé instituyó el 8 de marzo de 2018 la Orden Única “Heroína Petronila de Mata”, por el patrocinio de la primera dama estadal, la abogada Leynys Malavé de Díaz, como remembranza al “Día Internacional de La Mujer” con el fin de destacar féminas en el orden social, cultural, político, profesionales y otra actividades del sobrevenir regional y nacional. Honor aprobado también por el regional Concejo del Municipio Gómez en noviembre de 2018,  a instancia de la máxima autoridad gubernativa de esa jurisdicción, la fallecida alcaldesa, Yannelys Patiño en la conmemoración de los 224 años del natalicio de la paladina Petronila de la Concepción Mata de Gómez, cuya  Orden Única  fue optada como “Orden Petronila de Mata.”

El historiador Ángel Félix Gómez (2004), localizó en el año 1994 en los Archivos de la Curia Diocesana de Margarita, La Asunción, importantes documentos sobre Petronila de Mata, entre otros: Partida de Bautismo, Acta del Matrimonio con Francisco Esteban Gómez, y el Acto de Velación Gómez-Mata y ambas Partidas de Defunción referidos en su renombrada obra Petronila de Mata: La Heroína Margariteña. Concluyendo en tan apreciado libro: “Esperamos que así se rescate del olvido, se ubique en su justo sitial y se rinda la admiración y respeto a tan distinguida ciudadana.” [9]

La considerable ciudadana Petronila de Mata-Romero de Gómez  conocida simplemente como Petronila de Mata representa la gallardía y la templanza de la mujer de  la “Margarita Heroica.” Por esa razón, se debe continuar insistiendo antes las Autoridades Estadales y el Ejecutivo Nacional llevarla de manera simbólica al Panteón Nacional junto a esposo Francisco Esteban Gómez, quien fue su compañero de vida unidos por vínculo imborrables en nuestros acontecer histórico, nexo matrimonial mantenido en el tiempo a pesar de los pesares y en cuyo hogar ubicado en la hermosa y placida localidad de Santa Ana del Norte compartieron afectos y desafectos con una importante descendencia, donde en esas secuelas, LAS MUJERES TIENEN UNA HISTORIA QUE CONTAR…

[1] SALAZAR FRANCO, José Joaquín -Cheguaco- (1984) El General Francisco Esteban Gómez en Las Memorias de Un Pueblo. Tacarigua de Margarita: Editorial Fundación “Cheguaco” Colección Bicentenaria Francisco Esteban Gómez. Disponible: www.cheguaco.org. Y Diccionario de Historia de Venezuela. Tomo 1-4. Caracas, Venezuela: Editorial Fundación Polar, Exibris, 2ª Edición, 1997.

[2] Ibid. P.28

[3] GÓMEZ, Ángel Félix. (2004) Petronila de Mata. La Heroína de Margarita. Porlamar,  Isla de Margarita: Impreso en: Verbo Publicaciones C.A. Segunda Edición. P- 37.

[4] ALCIBÍADES, Mirla (2021) Mujeres e independencia. Venezuela: 1810-1821. Colección Bicentenaria Carabobo. Caracas, Venezuela: Comisión Presidencial Bicentenaria de La Batalla y La Victoria de Carabobo. Preprensa e Impresión: Fundación Imprenta de la Cultura.

[5] Ibid. P. 34.

[6] Ibid. P. 106

[7] Ibid. P. 110.

[8] Ibid. P. 190.

[9]  Ibid. Pp. 19 y ss.

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