Ana Luisa Gandica Silva

MUJERES TRASCENDENTALES EN LA HISTORIA DE LAS ISLAS DE
LA COSTA DE LAS PERLAS

MARÍA DE JESÚS SALGADO DE TENÍAS

Imagen figurativa de una mujer de la época.
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María de Jesús Salgado de Tenías nació en la  Ciudad de La Asunción, Provincia de Margarita, desconociéndose su fecha, se casó con un coterráneo asuntino, el militar  Cristóbal Tenías en mayo de 1809 de cuya unión conyugal, se conoce el nacimiento de los hijos: Josefa, Melchora, Jacinto, Magdalena y María Victoria Tenías Salgado. Notas tomadas del Diccionario Margariteño. Biográfico,  Geográfico  e  Histórico. de Rosauro Rosa Acosta (1996).[1]

La pareja Tenías-Salgado se unió al movimiento del 4 de mayo de 1810 motivado en la Provincia de Margarita, cuando el pueblo convocado por Juan Bautista Arismendi aclamó  los ideales de la Junta Suprema de Caracas, lo cual le dio inicio a la Primera República de Venezuela -1810-1812- pérdida posteriormente por la capitulación firmada el 25 de julio de 1812 entre el vencido, el general patriota Francisco de Miranda y el vencedor, capitán de fragata realista Domingo Monteverde.

Retomando el poder, Monteverde designo ese mismo año de 1812 como gobernador de  la Provincia de Margarita a Pascual Martínez, se dedicó a perseguir a los insurgentes independentista, con mayor énfasis a su líder el coronel Juan Bautista Arismendi, cuyo acoso a su familia y bienes lo obligaron a presentar ante esa autoridad. Y, una vez apresado fue enviado junto con otros compañeros de causa, entre ellos Cristóbal Tenías, al Castillo San Carlos en La Guaira. Posteriormente la autoridad judicial de Caracas, por diversas causas, ordenó en forma escalonada el siguiente año de 1813 eximir de responsabilidad a  ese grupo, regresando todos ellos a sus espacios en la isla de Margarita. Pero Arismendi una vez pisar tierra insular, el gobernador Martínez, nuevamente lo aprehendió confinándolo en el Castillo San Carlos Borromeo de Pampatar.

Por ese efecto, los rebeldes margariteños con el objeto de rescatar a Juan Bautista el 12 de junio de 1812, tomaron Pampatar y sitiaron su Fortín. Movimiento encabezaba por el teniente José Rafael de Guevara, los subtenientes Vicente Ortega y José Joaquín Maneiro y Lucas Ortega, Cristóbal Tenías y otros, logrando la capitulación del gobernador Pascual Martínez, pero temiendo por la vida de su caudillo, propusieron un canje, la vida de Martínez por la de Arismendi, quien una vez, liberado fue vitoreado por sus seguidores y  éstos sin piedad ajusticiaron a ese indeseable y cruel gobernante, en razón de: “Ni  las mujeres se libraron de su saña. Para azotarlas las ataba sobre un cañón que antes había recalentado.”[2] Notas contenidas en el libro de ese  mismo autor titulado El General Juan Bautista Arismendi.[3]

Por lo tanto, a partir de esa oportunidad el matrimonio Tenías-Salgado se entregó plenamente a ese movimiento emancipador, María de Jesús prestando servicios donde el deber la requería y Cristóbal combatiendo exitosamente a los realista, distinguiéndose en 1815 en Los Barales y con gran preminencia en la famosa Batalla de Matasiete librada el 31de julio de 1817 bajo las órdenes del coronel Francisco Esteban Gómez, cuando con el rango militar de teniente coronel, le entrego la vida al triunfo de la Patria.

Retornamos la oportunidad, cuando las señoras María de Jesús Salgado y  Petronila de Mata, fueron detenidas en las inmediaciones de Playa Moreno el 19 de octubre de 1816 por un grupo de la caballería enviado por el gobernador Joaquín Urreiztieta, después de haber acudido al Cuartel General para recibir instrucciones de sus respectivos maridos, cuya  misión develada originó sus encarcelamientos en el Fortín San Carlos Borromeo de Pampatar, cuyas amenazas de ser libradas por sus compañeros de causa origino sus traslados al  Castillo San Antonio de la Eminencia de Cumaná conocido como el Fortín de Cumaná, en el cual Petronila pario un hijo vivo, muriendo a los pocos días por inanición. Antes de producirse ese desenlace fatal María de Jesús, le había solicitado a sus carceleros asistirla en ese trance, lo cual le fue negado.

Nuevamente  ante el avance patriota a Petronila y a María de Jesús fueron  reubicadas  en el Castillo San Carlos en La Guaira, quedando allí confinada la primera y la segunda remitida al Castillo San Felipe de Puerto Cabello hasta su liberación producida por el triunfo del ejército republicano en la icónica Batalla de Carabobo, el 24  de junio de 1821. Acción exitosa, que permitió tomar esa fortaleza y la liberación de los prisioneros allí confinados.

Imagen:  El Castillo de San Felipe de Puerto Cabello.

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María de Jesús mientras estuvo recluida en el castillo San Felipe de Puerto Cabello fue alimentada precariamente, generalmente con dos cucharones de agua turbia con frijoles,  un trozo de plátano y un pocillo de café, dos veces al día, obligándola a barrer la calles de esa localidad, exhibiéndola ante el pueblo de forma andrajosa y desaseada, atada a un pesado grillete sujetado a su tobillo, como una forma de acobardar cualquier desafió a la autoridad de la Corona de España. Sin embargo, esa notable mujer no se doblegaba ante esas miserias y con mayores bríos gritaba “Viva la Patria abajo los tiranos”, osada actitud admirada por los transeúntes, quienes ante el temor de sufrir el mismo destino no se atrevían a asistirla.

Imagen de un Grillete

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Nuestra protagonista fue una personaje singular, su coraje no tenía límites, los vejámenes recibidos durante su cautiverio, le avivaron su animadversión hacia esos  viles  enemigos, que  si bien se regocijaban en humillarla e insultarla, ella les respondía con mayor vehemencia. Y enterada María de Jesús de la derrota de los realistas en la indicada Batalla de Carabobo, los rezagado de ese descalabro se refugiaron en esa Fortaleza y sin medir consecuencias, les gritaba a voz altisonante “Vivas la Patria mueran los tiranos,” valiéndole su rebeldía de mayores agravios, enfrentados con el regocijo de verlos impotentes y prestos a huir, cuyo ánimo se  avivaba ante la esperanza de obtener su pronta libertad.

María de Jesús  fue el reflejo de una margariteña indoblegable ante sus carceleros, los enfrentaba y los retaba, cuando pretendían vejarla, por cuanto su temple sobrepasaba cualquier tipo de maltrato o injuria y, con mayor prepotencia defendía sus convicciones. Nunca se inclinó ante sus verdugos. Las circunstancias sobre su liberación con su posterior destino, como viuda de un héroe patriota, carecen de información veraz. Presumiéndose, que ante la consideración de sus coterráneos, regreso a la isla de Margarita al reencuentro con  su familia bajo el amparo de Juan Bautista Arismendi y de Francisco Esteban Gómez.

Las referencias obtenidas sobre las vivencias de  la singular María de Jesús Salgado de Tenías son las referidas a su vinculación con Petronila de Mata, presentada en las Observaciones de Francisco Esteban Gómez  en el libro “Historia de Margarita” de Francisco Javier Yanes (2008), así: “Las señoras Petronila de Mata y María Jesús Salgado que por el día 19 de octubre (1816) habían llegado al cuartel general con el objeto de ver a sus maridos siguieron por la tarde con el Capitán Cristóbal Tenías(sic), marido de la 2da,  con cuatro carabineros a la playa de Moreno a tiempo que una partida de caballería a galope tendido cargaron sobre las desgraciadas que abandonadas del oficial y soldado, fueron llevadas prisioneras a Pampatar, y de allí conducidas en la escuadra a Cumaná donde estuvieron presas diez meses en la cárcel y luego conducidas a las bóvedas de La Guaira.”[4] 

 

La  misma notoriedad sobre la aprehensión de María de Jesús también la refiere Ángel Félix Gómez en su obra Petronila de Mata. La Heroína de Margarita, (2004) repitiendo: “Las Señoras Petronila de Mata y María Jesús Salgado que por el día 19 de Octubre habían llegado al Cuartel General con el objeto de ver a sus maridos siguieron por la tarde con el Capitán Cristóbal Tenías (sic), marido de la 2a con cuatro carabineros a la playa de Moreno a tiempo que una partida de caballería a galope tendido cargaron sobre las desgraciadas que abandonadas del oficial y soldados, fueron llevadas prisioneras a Pampatar, de allí conducidas en la escuadra a Cumaná donde estuvieron presas diez meses en la cárcel y luego conducidas a las bóvedas de La Guaira.” [5]

 

Y en el curso del encierro de  María de Jesús Salgado de Tenías,  Francisco Esteban Gómez siempre estuvo pendiente de lograr su libertad, no abandono a la viuda de un fiel compañero de armas, muerto como se indicó bajo su comando en la Batalla de Matasiete. Por ello, entre las diligencias realizadas para lograr el rescate de su esposa Petronila, ella estaba incluida en el  proceso de intercambio de prisioneros, previsto de realizarse entre las fuerzas patriotas y la realistas, como bien lo recoge Ángel Félix Gómez en su citada obra así: “Por el mes de Abril o principio de Mayo (1817) pasó de parlamentario a Cumaná el capitán de caballería con grado de Teniente Coronel Andrés de Mata, a proponer canje (…) y en fin por cualquier otro prisionero (… )en cuanto al canje de las señores Petronila de Mata y María Jesús Salgado, se ejecutaría luego que fuesen remitidas las señoras de los servidores del Rey que estaban en la isla oprimidas y obligadas a los oficios más mecánicos, etc. El Gobernador no dudó remitir estas señoras que reclamaba Pardo en canje de la suya, pero al saltar en la Esmeralda fueron tomadas por las tropas del Rey que habían tomado Cariaco.”[6]

 

La señora María de Jesús Salgado de Tenías en el panorama de “La Mujeres en la Historia de Venezuela” es otra de las grandes omitidas de ese distinguido universo. Consecuentemente, no forma parte de las adalides presentadas por la notable escritora Mirla Alcibíades (2021) en su libro Mujeres e independencia. Venezuela: 1810-182. Y en relación con esos particulares, encajaría en el cuadro de “Prisionera.”

 

La ciudadana María de Jesús Salgado de Tenías y nuestra máxima adalid margariteña Petronila de Mata de Gómez fueron “Prisionera” en “la  oscuridad y la humedad de las mazmorras”[7] cuando el 19 de octubre de 1816  capturadas por los realistas ambas sufrieron atroces encarcelamientos, en  Pampatar,  Cumana y  La Guaira y la segunda en solitario en Puerto Cabello en cuyo último lugar de presidio fue liberada en 1821, según lo afirmado por Ángel Félix así: “María de Jesús Salgado, la esposa del Capitán Cristóbal Tenías y que fue hecha prisionera conjuntamente con Petronila de Mata, no fue liberada sino mucho después, en 1821, luego de la batalla de Carabobo.[8]  Las crónicas posterior a la excarcelación de esa notable mujer y, su posible regreso a la isla de Margarita carecen de un seguimiento veraz.

Efectivamente, las Mujeres de la Región Insular de Las Costas de Las Perlas les dijeron “presente” al llamado fiel, se unieron desde distintas perspectivas y espacios al movimiento independencia de la España colonialista, superaron estoicamente las adversidades de esa estremecida etapa como mujeres-heroicas unidas a sus coterráneos el hombre-heroico, no les cedieron paso al contrincante, lo vencieron con el arrojo y la nobleza de su génesis Guaiquerí, pincelada con la constancia y el orgullo de su estirpe española aunado al matiz de la suspicacia del africano, impusieron en sus tiempos un corolario polifacético, cuyas virtudes se las legaron a la posteridad de sus generaciones, porque siempre, LAS MUJERES TIENEN UNA HISTORIA QUE CONTAR…

[1] ROSA ACOSTA Rosauro (1996) Diccionario Margariteño. Biográfico,  Geográfico  e  Histórico. Margarita: Fondo Editorial del estado Nueva Esparta. Colección Contemporánea “Gustavo Pereira”. Pp.439 y 440.

 

[2] SUBERO Jesús Manuel  (1991) Historia Popular de Margarita. Pampatar, isla de Margarita:  Impresor: Oscar Gutiérrez. Tercera Edición P. 22.

[3] SUBERO Jesús Manuel  (1982)  El General Juan Bautista Arismendi. En: Guillermo Morón,. Héroes Epónimos. Caracas, Italgráfica, Edición. 1ª P. 4.

[4] YANES, Francisco Javier (2008) Historia de Margarita. Caracas: Fundación Editorial el perro y la rana. Colección Historias.  Apéndice. Observaciones de Francisco Esteban Gómez.. P. 160.

[5] GÓMEZ, Ángel Félix. (2004) Petronila de Mata. La Heroína de Margarita. Porlamar,  Isla de Margarita: Impreso en: Verbo Publicaciones C.A. Segunda Edición. P. 33.

[6] Ibid. P .37.

[7] Ibid. P. 190.

[8] Ibid. P. 36

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