La mayoría absoluta del Congreso ha vuelto a rechazar la investidura de Alberto Núñez Feijóo, que se dirige inexorablemente a liderar la oposición contra Pedro Sánchez. El líder popular sale de la Cámara Baja con 172 síes, los que suman sus propios escaños (137), los de Vox (33), UPN (uno), Coalición Canaria (uno), y 177 noes tras anularse el voto erróneo favorable de un diputado de Junts, Eduard Pujol. El líder del PP no ha obtenido la confianza de la Cámara y activa el contador hacia una repetición electoral que Sánchez puede evitar si logra el respaldo de Junts a su investidura. Alberto Núñez Feijóo ha entonado su último discurso en la Cámara en clave de oposición. El PP iniciará ahora una campaña «demoledora» para tratar de impedir que Sánchez tenga la oportunidad de regresar a la Moncloa de la mano del independentismo catalán, previo acuerdo para tramitar una ley de amnistía. ERC y Junts han tensado la cuerda con el PSOE al exigir también avances para celebrar un referéndum de autodeterminación en Cataluña, algo a lo que Ferraz se ha negado.

El líder del PP finaliza su intento de investidura sin haber conseguido un cara a cara con Pedro Sánchez para contraponer su «alternativa» al «caos», la «dignidad e igualdad de los españoles» a la «amnistía» y la «autodeterminación». Feijóo intentó en la tercera y última jornada que el jefe del Ejecutivo en funciones subiese a la tribuna a dar la réplica, pero, una vez más, se encontró con la negativa del secretario general socialista. «Señor Sánchez, suba usted aquí y ahora, hable claro y sin rodeos, sin comunicados a las ocho de la tarde llenos de eufemismos. Diga lo que España va a tener que soportar si usted vuelve a ser presidente del Gobierno», lanzó.

Feijóo abonó también en su última intervención la estrategia de que Génova va a seguir explotando en las próximas semanas, ante la posibilidad de que Sánchez celebre su investidura a finales de octubre o principios de noviembre, la búsqueda de una «fractura» en las filas socialistas por las «inasumibles» peticiones de ERC y Junts. El candidato popular pidió a la bancada socialista que «no sean tránsfugas», pero no con la disciplina de voto marcada por Sánchez, sino «con sus votantes, con sus principios y con la Transición». Lo que busca Feijóo es una suerte de rebelión en las filas del PSOE que impida la investidura del líder socialista «a costa de la igualdad y de la dignidad de los españoles».

La investidura fallida de Feijóo también ha servido a Génova para redefinir su relación con el PNV. El PP no ha conseguido derribar el muro de hielo que les separa de los de Ortuzar, ni sacarles del bloque del no junto a Sánchez. Las cartas están encima de la mesa, y los populares pasarán al ataque para cobrarse su particular venganza en las elecciones vascas. La estrategia pasará por intentar atraer a sus filas a todo el «votante antisanchista», y ubicar en el otro lado a Bildu, PNV y PSOE. Advierten en el PP que una amplia base de votantes de la formación nacionalista vasca, históricamente conservadora, no «compra» el relato de la amnistía y ejercerá un voto de castigo en Euskadi.

El periplo parlamentario de Alberto Núñez Feijóo era la crónica de un fracaso anunciado. El escenario de ir a una investidura fallida despertó desde el principio recelos en las filas del PP por la posibilidad de que esa derrota ahondase en el desgaste de su liderazgo. Pero Génova está satisfecha con el resultado. Feijóo no logrará llegar a la Moncloa, al menos de momento, pero también ha conseguido enjuagar la desazón y la frustración en su partido por el resultado del 23-J y blindarse ante sus filas, aunque sea liderando la oposición.

El PP rezuma ahora unidad en torno a su presidente. El papel que ha desempeñado estos días Feijóo ha convencido a todos los sectores del partido, tanto al ala más dura como a la moderada. El PP cierra filas con un candidato «solvente», un líder con recorrido para liderar las filas de los populares aunque no haya conseguido formar Gobierno. Génova pasará ahora al ataque, en busca de una repetición electoral que brinde al gallego una nueva oportunidad. Los de Feijóo pasarán ahora a ejercer una oposición inflexible en las instituciones, en los tribunales y en la calle que, como mínimo, siente las bases de una legislatura corta de Sánchez. Y lo que descartan categóricamente es ceder sus votos al PSOE para investir al candidato socialista y evitar que este pacte la amnistía con el independentismo catalán. «No hay debate. Es imposible».

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