Manuel Avila

La historia de La Pilarica pasa por varias historias inventadas que han hecho de esa imagen una falsa creencia sobre el material de que está fabricada porque las leyendas dicen que es de oro macizo y el único estudio que se ha hecho sobre su fundición dice que es de plata dorada.
No se sabe cómo llegó a Los Robles esta imagen que en primera instancia se dice que Claudio Moreno el de la leyenda de la Fundación del Pilar la solicitó a Juana La Loca y esta la envió junto a una campana de bronce. Eso ha dado pie a discusiones de toda la vida y la única referencia válida es la que mostró Nicanor en su trabajo “¿Es de oro La Virgen del Pilar? Donde señala “En la última página del Libro de Bautismo que se llevara en la Iglesia de Los Robles en el año 1887, hay en poder de la Curia Diocesana de Margarita una Santa Pastoral de una visita que hiciera el 10 de enero del mismo año el doctor Manuel Felipe Rodríguez, Obispo de Santo Tomás de Guayana, donde se señala “Se encontró una custodia de plata dorada, una imagen pequeña de la Patrona, también de plata dorada y otra imagen grande de madera”.
Esa declaración del Obispo Manuel Felipe Rodríguez es la única fuente de información sobre La Pilarica que en las leyendas que tratan la materia indican que es de oro macizo. Esa ha sido la razón por la que por años los robleros, los turistas y todo el país cree que esa estatuilla es e oro puro. Por eso los miembros del Centro Ideales del Municipio Aguirre llevaron en su tiempo severas críticas y le inventaron cuentos y leyendas del aprovechamiento de la imagen.
Entre los inventos de los robleros cabeza caliente de la época estaban que la Pilarica la llevaron a unos orfebres colombianos para que la fuera desgastando de a poquito para ir ganando gramos de oro. Otra versión decía que Pedro Simón Navarro la había vendido y lo que estaba en la bóveda del Banco Mercantil era una réplica de La Pilarica.
Por años la estatuilla no aparecía en las fiestas patronales y de ahí se tejían cuentos de que era cierto lo de la vente de la imagen a unos extranjeros, planteamiento que dejó de comentarse más nunca desde que el Centro Ideales del Municipio Aguirre decidió sacar la estatuilla cada 12 de octubre para que los feligreses la vieran.
Esa Virgen de Oro estuvo por años en la Casa de Pascuala Murguey y eran Florvidia y Daniela sus hijas las que la mostraban con sumo cuidado a los turistas que llegaban a Los Robles en autobuses pullman de todos los colores y que llegaban al pueblo a conocer la Iglesia Colonial, las campanas y la Virgen del Pilar de madera y de plata dorada.
Esas historietas se acabaron en el tiempo y el último que se atrevió a decir lo de la Pilarica de plata dorada fue el profesor Zótico Mendoza que era uno de los cabezas calientes del pueblo por los años 70 y que nunca vio con agrado a los directivos del CIMA. Ya Toto Mendoza andaba buscando protagonismo político para la época. Esas ganancias la fue acumulando Toto hasta que cristalizó su propuesta en el 2000 cuando ganó Chávez la Presidencia de la República y estalló aquella ola de fanatismo revolucionario que abrió las puertas de la popularidad a quienes tenían rato empujando las puertas para conseguir espacios políticos públicos. De ahí brotaron dirigentes como Zótico Mendoza, Jesús Ramón Jiménez “Moncho Parroquia”, Juan Luna “El Comandante Juan”, Hildo, Bertico el de Pilo, Claudinia la de Chiroco, Riverita, Lichita, Junior, Libia Pro, Luís José Avila, Chichi el de Rosa, César Modesto, Genaro Ferrer, Emilio Vargas, Rosendo “Blanco” y una camada de dirigentes de la revolución de los cuales ya quedan muy pocos porque unos se han ido al otro plano y el resto han perdido la ilusión que le vendió Chávez en los inicios del movimiento MVR.
La leyenda de la Pilarica de Oro está todavía en el tapete porque no se sabe su procedencia definitiva y la única razón histórica es una leyenda que corre por las redes sociales donde se señala con fines turísticos que es de oro macizo, planteamiento despedazado por la tesis del Obispo de Guayana Manuel Felipe Rodríguez que señaló que es de plata dorada y punto.
Más nunca se habló en Los Robles del mito de la Pilarica y cada mes de octubre en la misa del día 12 en el Anfiteatro de Los Robles es exhibida para que los parroquianos le pidan la bendición y le tomen fotografías. De la Custodia de plata dorada no se supo sino que se la habían robado y dicen los mismos robleros que nadie vino de otras partes a robársela sino que del mismo pueblo se llevaron tan importante reliquia histórica.
Cuentos de caminos y de la tradición oral existen en un pueblo que hace rato se dedicó a la crítica lacerante y a la perdida de tiempo en la nada cotidiana y que no le interesa para nada su historia, sus tradiciones y costumbres, pues no solo de crítica y juegos puede mantenerse una comunidad.
Eso es lo que hay en una sociedad que se fue muriendo de a poquito en medio de tanta calamidad, ludopatía y frustraciones milenaria, pues es evidente que el ocio, la flojera y la falta de conciencia colectiva terminaron castrando a un pueblo proyectado a ser uno de los grandes de Sudamérica. Todavía dicen muchos que la política hizo mucho daño para matar la inteligencia práctica de la que habló Antonio Rosas Franco en su prólogo a “la Antología Documental de Los Robles” cuando dijo “En su secular lucha por vencer las dificultades, el roblero fue desarrollando su inteligencia práctica, entendida como esa habilidad para dar respuestas rápidas y adecuadas a las situaciones dilemáticas que se presentan. Y para subsistir debían apelar a la audacia como su mejor arma de combate y ensayar forma de conducta individual y colectiva, las que a la larga dieron como resultado esa manera típicamente roblera de actuar y comportarse en función de las realidades dentro de las cuales tenía que batallar”.

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