Manuel Avila
Las elecionces del 22 de octubre dejaron bien claro ante los venezolanos que nació un nuevo liderazgo. De eso está consciente el régimen que no termina de asimilar la realidad política nacional y no entienden sus portavoces de la manera cómo le quitaron la conexión con la gente. Hay un nuevo liderazgo nacional probado en las calles con grabaciones y testimonios que le dicen al país la nueva ruta a seguir en los próximos comicios.

Los resultados alteraron a los voceros del régimen que juegan en el tablero tratando de desacreditar los resultados con planteamientos y análisis fuera de sus cálculos y que los dejan mal parados ante la propia gente.
La gente salió a las calles de Venezuela a votar masivamente y apenas hubo dos o tres altercados generados por chavistas fanáticos que pretendieron alterar la paz ciudadana en medio de la apoteósica realidad emocional que embriagó al país de votantes que soportaron sol, calor y lluvias en una cruzada épica que tuvo al pueblo como protagonista y dispuesto a quitarse de encima 24 años de inutilidad gubernamental. Y es que le gente sabe del deterioro nacional que se ha venido produciendo progresivamente hasta convertir a Venezuela en tierra de nadie.
Por eso los venezolanos arruinados por un modelo económico atrasado y primitivo salieron a votar para decidir la suerte del país y lo lograron con casi 2.500.000 votantes contados uno a uno, papeleta por papeleta en centros electorales ambulantes que se formaron frente a las escuelas porque no dio permiso el gobierno para la instalación de las mesas. A eso hay que agregarle que nel CNE se negó a llevar a cabo las elecciones primarias y eso obligó a la CNP a utilizar toldos improvisados con la misma creatividad de la gente para poder realizar las elecciones.
Hay que considerar que la CNP fue bombardeada por todos lados por los voceros de la revolución que lanzaron palabras atemorizantes y apostaron al fracaso y no realización de las primarias para evitar que quedara al desnudo la presunta imbatibilidad del régimen. Para esa misión no solo usaron sus voceros naturales, sino también a dos estrellas tarifadas del régimen como Luis Rati y Carlos Brito los emisarios estrellas de la vocería revolucionaria y que son figuritas repetidas del proceso que sacrificaron a sus partidos alacránicos VP y Primero Venezuela. Con toda esa sarta de ataques Casal y Camero siguieron avanzando en medio de la terrorífica campaña mediática y aún cuando cojearon en la conformación de los equipos lograron salir adelante en la planificación.
La historia ya la conocen los venezolanos con un pueblo valiente en las calles votando masivamente y retando los obstáculos del régimen que vio ese día como Venezuela salió a votar masivamente para probar su fortaleza democrática. Esos conteos arrojaron casi 2.500.000 votantes que todavía le suenan duro en los tímpanos al poder revolucionaria y los pone a pensar en seguir usando la inhabilitación como su única tabla de salvación en los comicios presidenciales del 2024.
No le queda otra opción que tratar de inhabilitar a la líder del país que fue habilitada por el propio pueblo venezolano y logró la unificación de todos los partidos de oposición alrededor de su liderazgo. Eso lo entendieron todos los partidos políticos, salvo la AD de Bernabé que pretenden montar al Burro Martínez como candidato cuando sabe que un partido con el rabo mocho no puede optar a nada, a menos que el compromiso de Berniche con el régimen siga horadando y castrando a la AD del otro lado de la acera y si acaso el Conde del Guácharo ficha del régimen se le ocurre ir en busca de una humillante derrota que termine de manchar su maltrecha reputación política.
La pregunta que se hace la gente es si los sabios del proceso saben que solo votaron 600 mil personas por qué no se miden con María Corina en unas elecciones limpias y con su CNE como protagonista electoral? La gente se da la respuesta cuando señalan que el culillo es muy grande para enfrentar a un candidato que no llega al 8% de popularidad contra una mujer que supera el 70% de credibilidad ante la gente.
El tablero se sigue moviendo y la candidata de la unidad nacional sabe por dónde le entra el agua al coco y va hasta el final con el pueblo como protagonista y la Comunidad Internacional como soporte de la democracia. Ahí está sobre la mesa la propuesta de Barbados y las discusiones seguirán su curso porque hay un juego de condiciones que hay que respetar para que los americanos le quieten las sanciones al régimen y entre ellas están las inhabilitaciones y la libertad de los presos políticos.
El régimen tiene la pelota en sus manos para realizar las elecciones del 2024 con todas las de la ley y respetando la voluntad del pueblo que envistió de candidata de la unidad a María Corina Machado que espera en la arena electoral al Presidente Maduro para derrotarlo en el voto a voto, pues como dijo Pablo Neruda “Podrán cortar las flores, pero no podrán detener la primavera”.

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