Continuando con las caracterizaciones del hecho deportivo y la deficiencia de su desarrollo en el estado Nueva Esparta, nos comentaba Doña Elodia que existe otro elemento limitante que entorpece la evolución cualitativa del rendimiento competitivo de los seleccionados neoespartanos, este es, el bajo nivel de capacitación de nuestros entrenadores o técnicos. Salvo, contadas excepciones, que las hay y, muy buenas, las islas de Margarita y Coche carecen de entrenadores suficientemente preparados para enfrentar un reto tan significativo y complicado, como lo es el entrenamiento, formación y la competencia deportiva.
La gran mayoría de nuestros técnicos son voluntarios empíricos. Personas que fueron buenos atletas y otros no tan buenos , pero que un buen día fueron héroes de su equipo en un juego ocasional. Ello tiene su valor, pero no el técnicamente necesario para ser eficiente como técnico o entrenador deportivo.
Un auténtico entrenador, uno de verdad, debe tener formación académica deportiva y muy específicamente en su respectiva disciplina. Además, nociones elementales del comportamiento humano y su conformacion física, así como también, elementos básicos de psicología, antropometría, pedagogía, andragogia y sociología, entre otras de las tantas ciencias auxiliares del deporte: su enseñanza, desarrollo y alta competencia.
El deporte en sí, es una continua variante y cambios en su técnica, motivación, aprendizaje y reglamentación. Por ello, quien pretenda ser un entrenador exitoso y clase élite, debe ser un estudioso constante e invertir en su formación.
El ente rector del deporte venezolano, así como las autoridades regionales y locales y, finalmente las federaciones y asociaciones, deben proporcionarles a sus entrenadores las instancias y facilidades propicias para su capacitación y actualización.

José Rodríguez Suniaga
– Cheito Carobo –

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