El próximo 17 de noviembre se celebra —según el Santoral Católico— el día de Santa Isabel de Hungría, princesa nacida en el Castillo de Sárospatak en 1207.

Los Frailes Franciscanos aseguran que Isabel, durante su juventud, realizó muchas acciones caritativas que le merecieron el nombre de reina y servidora de los pobres y de los enfermos.

Relata el señor Jesús Ordaz (Chuito) que una tarde después de asistir a las exequias de Carlos García, nativo de Guarame, se quedó en la puerta del cementerio con otros amigos y empezaron a conversar que podían hacer por Santa Isabel, que era un pueblo muerto.

La idea los llevó a realizar los primeros carnavales del pueblo. La primera reina de estas fiestas carnestolendas fue Celia Ordaz (+). Después de estas celebraciones se organizaron para hacer un velorio en honor a Santa Isabel y eligieron su junta directiva.

Fue en la calle El samán, en la casa del presidente Francisco García, Chico (+), donde empezaron a deliberar cómo sería el velorio. En la reunión estuvieron, además de Jesús Ordaz, José Concepción Valderrama, Concho (+), Carmen Lucía Figueroa, secretaria de actas, Celia Valderrama y otros.

En esa reunión, el mismo Jesús Ordaz advirtió sobre la imagen de Santa Isabel para poder hacer el velorio, y el señor Chico le dijo: “Usted se encarga de eso”.

La solicitud no se hizo esperar, Chuito se dirigió a su casa y a la primera persona que interrogó sobre la identidad de la Santa fue a su mamá, quien le dijo que en Las Marvales tenía una comadre de nombre Julia, alguien muy religiosa que poesía todos los santos.

Chuito, en compañía de Chuito Brito y Concho Valderrama, llegaron al sitio. La señora les mostró todas sus imágenes, pero no tenía a Santa Isabel. A Chuito no le quedó otra alternativa que peregrinar por todas las iglesias de la Isla y conversar con sus sacristanes para que lo orientaran sobre la Santa.

En una de esas iglesias le dijeron que en Santa Ana vivía uno de los sacristanes más viejos de la iglesia, llamado Bernardino. Fue este último personaje quien condujo al hombre a la persona que guardaba una imagen de Santa Isabel. Por cosas del destino, era una señora llamada Isabel —y sí, cómo no pensarlo antes: sólo una mujer con el mismo homónimo de la Santa podía guardar el cuadro que ansiosamente buscaba Chuito—.

La señora y maestra que develó la imagen de Santa Isabel se llamaba Isabel Gil, y era nativa de de Santa Ana.

Isabel, a pesar de su recelo, le mostró la imagen a los tres isabelinos. Cuando Chuito vio aquella ilustración entregándole un pan a un mendigo —la cual decía “Santa Isabel, reina de Hungría”—, se emocionó tanto que se fue directamente a la casa parroquial del Padre Agustín para que la certificara. Luego, puso rumbo a la casa del artista Julián José Figueroa para que le hiciera un busto.

Fue así como Julián hizo la primera efigie de Santa Isabel.

A partir de 1967, el pueblo se organizó y empezó a realizar los rezos y festividades en su honor.

La procesión empezó a recorrer las calles del pueblo y los vecinos adornaban su casas y frentes con bambalinas y flores para recibirla.

Una segunda imagen fue donada en el año 2002 por la maestra Aura Brito de Marcano y su hijo Argenis Marcano, vecinos de Las Tapias, Salamanca. Esta imagen fue elaborada por el escultor Aragueño Julio Hidalgo.

Cabe destacar el relato del señor Pedro Brito —actual presidente de las fiestas patronales e inquieto por Santa Isabel—, quien sostiene que estas imágenes fueron custodiadas por las familias del pueblo hasta que la iglesia de Santa Isabel se construyó en el 2005 y se inauguró el 17 de diciembre de dicho año.

La obra fue ejecutada gracias al aporte de la Alcaldía de Arismendi y la organización de la comunidad Isabelina, promotores también del Centro Cultural Santa Isabel y de la Cancha Deportiva ubicada en el mismo sector.

Es propicia la ocasión para que este 17 de noviembre (día de Santa Isabel) se reúna el pueblo para exigir el rescate de la Sociedad Hijos de Esparta (SHE), que constituyó un hito importante en la vida cultural, educativa, religiosa y social del pueblo isabelino.

Sor Elena Salazar. Escritora

4 comentarios

  1. Excelente artículo.
    Durante muchos años fuí columnista, de este diario. Me gustaría saber si continúa Maritza Nuñez. Algún correo o contacto para ver si es posible retomar mi columna

  2. Excelente relato, felicidades a la Sra. Sor Elena , me gustaría saber cómo se funda o se llega a denominar a ese sector con tal denominación.

  3. Cada dia los pueblos seran lo que deseaba los ancestros, eres nuestra no de nuestra si no del sentido de la pureza que pueda contribuir con mucha destreza que nos haga olvides las diversas impurezas vividas y no por causa de nuestra naturaleza al balancear echos y succesos estamos como presos, necesitamos unir este a oeste con el norte el sur y poner en el centro el pasado la fabrica olvidada de multiples maestr@s..
    Memcionarlos todos seria harar en el desierto, pero rediseñada la Sociedad Hijos de Esparta seria un buen museo para nuestros olvidados maestros ,estos migraron desde Santa Isabel de hungria llevando su bella y hermoza Educacion con mucha responsabilidad fuer de nuestra region.
    D, choncho 131123, enbhonor a todos los maestros Isabelinos.

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