Manuel Avila

En 1998 cuando Chávez fue candidato presidencial del MVR la sociedad democrática venezolana no le puso trabas, sino que apareció como figura nacional a llevarse el trofeo de Presidente de la República. Nadie se opuso a que el militar golpista compitiera por la corona de Miraflores. Los partidos políticos andaban muy mal en las encuestas y la sociedad política corrompida por los procesos de corrupción tenían vientos en contra y fueron a la arena política con Salas Rmer como candidato aún en contra de la posición de inconformidad del candidato adeco Luis Alfaro Ucero.
De esa forma Chávez se ganó el liderazgo y la conexión con la gente en una ola emocional que le dio grandes ventajas al candidato con votos a granel para darle el triunfo al de Sabaneta de Barinas. Todo el plan estratégico de José Vicente Rangel y Luis Miquilena funcionó a la perfección para cristalizar la propuesta de conquistar el poder para los pobres de Venezuela.
Dejó en el camino el candidato del MVR a muchos que llegaron a creer que tendrían el poder con sus empresas, con sus periódicos y su¨s riquezas, pues al final del cuento el Presidente Chávez gobernó con sus hombres de confianza para iniciar un proyecto populista que por largo rato mantuvo en una ola emocional a los venezolanos que llegaron a creer que había nacido el Redentor.
De esa forma nacieron las misiones, los programas de viviendas, las bolsas de comida, la entrega de bombonas, los bonos de la patria y las becas de las misiones. Atrás quedaron las ferias de comida en la Avenida Bolívar, las tomas de las plazas y se le vino encima la crisis económica a mitad de sus primeros períodos y tuvieron que apoderarse de PDVSA para utilizar los recursos de la estatal petrolera para invertirlos en viviendas, alimentación y bonos. Había comenzado a hacer aguas el proceso revolucionario, pero desmontar el aparato jurídico nacional era una prioridad para garantizar el poder.
Aparecieron los bonos y las bolsas clap para sustituir las viviendas, las misiones y toda la regalía que mediante los consejos comunales se entregaban en toda la República.
La crisis del bolívar siguió aumentando progresivamente y el bolívar comenzó a hundirse en las profundidades del mar venezolano hasta llegar a superar los 35 bolívares lo que generó una caos bárbaro en la población venezolana que veía como la ONAPRE se tragaba los sueldos de los trabajadores públicos para que la pobreza se convirtiera en la reina nacional. Con ese caso público se inició un proceso de deterioro económico y social que dejó en la pobreza extrema a la mayoría de los venezolanos que tomaron las rutas del Dairén para buscar el sueño americano y otros fueron a parar a las distintas naciones de Sudamérica. Se vino el covid con su carga de enfermedades para unirse con la crítica situación económica y social para condenar a loa venezolanos a un caos económico nunca visto por estas latitudes.
El gobierno comenzó a dar bandazos en busca de pegada política y no logró consolidar un liderazgo desgastado que perdió sus mejores hombres cuando hubo la división de chavistas y maduristas. Se había dividido el chavismo para siempre con Luisa Ortega Díaz, Elías Jaua, Rafael Ramírez y Andrés Izarra como cabezas visibles de esa lucha sin cuartel. Y cómo última jugada vino le caída de Tareck El Aisami como punta de lanza para crear un liderazgo que le disputara el protagonismo al Presidente Maduro. Pero mientras todo eso ocurría la oposición buscaba fórmulas para remontar la cuesta y encontró en María Corina Machado la líder capaz de aglutinar las emociones de los venezolanos.
La oposición no encontraba como unirse para iniciar una lucha política contra el régimen porque la estocada mortal que le propinó el chavismo al dividir los partidos entre institucionales y alacranes hizo mella en una unidad que no terminaba de fusionarse. Y un día cualquiera nació la Comisión Nacional de Primarias que con José Ignacio Casal a la cabeza y Mildred Camero y otros acompañándolo se dio la gran pelea para enfrentar a las fuerzas del régimen que se encargaron de dinamitar las primarias con argumentos del terror montados por Diosdado y Jorge Rodríguez para tratar de intimidar a los ciudadanos.
Esa crisis institucional que dejó huellas profundas en la corrupción del aparato gubernamental con Tareck El Aissami escondido en las madrigueras del PSUV dio pie a la aparición y fortalecimiento de una candidata como María Corina Machada que se ganó el sentimiento popular a punto de verdades que fueron desovillándose en la medida que avanzaba la protesta nacional que dejaba al régimen contra la pared.
De esa forma María Corina empezó a cabalgar por todos los espacios nacionales visitando pueblos, caseríos y ciudades sin dejar de tocar a la gente y usando el elemento radical de discurso para mantener la conexión con la gente.
Atrás se quedaron las campañas suicidas contra la candidata de la unidad que probó el 22 de octubre de que material está hecha la candidata que a fuerza de coraje logró vencer el miedo para enfrentarse de tú a tú a las fuerzas de la revolución.
Como resultado de la campaña se realizaron las primarias el 22 de octubre con un pueblo venezolano que rompió alambradas y empalizadas para salir al ruedo a mostrar la nueva cara de Venezuela. Y como resultado se dio la gran avalancha que el 22 de octubre le dio un 93% a la candidata caraqueña María Corina Machado, un 4% para Prosperi y un 3% para el resto de los candidatos opositores.
Con esos resultados del 22 de octubre quedó María Corina como la única candidata a la Presidencia de la República y abre el compás del enfrentamiento verbal y jurídico para mostrar el liderazgo de ambos candidatos para mostrar al país de que color es la piel de Dios, pues como digo yo “Dejen que se midan y que sea el pueblo con sus sabiduría quién elija a sus gobernantes de lo contrario no tiene razón que los peces roncadores anden tarareando canciones de Alí Primera cuando le tienen pánico a los grillos del juicio final”.

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